Con mucho cuidado se levantó y fue a hacerse el desayuno, pero la calma no duraría mucho.
Lana lanzó un grito al ver a Jésica en el suelo cubierta de sangre.
Rápidamente Diego, Elena y Daniel fueron a ver qué ocurría.
La escena era desoladora: Jésica estaba tirada en el suelo con la cara amoratada y una gran herida en el cuello.
Daniel se dio cuenta de algo, y Diego se percató de ello.
-¿Qué ocurre Dani?-
-Nada nada...es solo que...-Contemplo que los ojos llorosos de Elena y Lana le miraban fijamente y no tuvo más opción que terminar la respuesta.-Que resulta raro ver que ni Elena ni Lana se hayan abalanzado sobre Jésica a por la sangre.-
Aunque en un primer momento Elena iba a reprocharle que entre vampiros la sangre no produce ansiedad, pensó que lo que había dicho tenía sentido.
-Dani...¿sabes si Jésica hizo algo anoche?-
-¿Cómo lo voy a saber?, estuve cenando con Lana, Pablo y Azucena.-
-Cierto...-
Jésica comenzó a moverse despacio, sin intentar levantarse, pero si intentado abrir los ojos y mover los brazos.
Lana dirigió la vista hacia ella.
-Jess, Jess...¿qué ha pasado?, ¿quién te ha hecho esto?-
Jésica tosió fuertemente y comenzó a vomitar sangre.
La reacción fue que Daniel tuviera que irse al cuarto de baño a vomitar también, pero del asco que le dio ver aquello.
Diego le proporcionó a Jésica un cubo y Lana le levantó la cabeza a Jésica para que no se atragantara.
Elena pensó en aquello y llegó a una conclusión: Jésica había ingerido sangre de un vampiro, pero no de uno como ella, sino de uno que se alimentaba de sangre humana.
Lana escuchó el pensamiento de Elena y recordó lo que ocurrió el día anterior.
Jésica estaba demasiado débil para escuchar los comentarios entre Lana y Elena, pero intentó pronunciar una palabra, aunque sin éxito.
-Lu...lu...-
Ni hizo falta más. Esa sílaba que había pronunciado Jésica era más que suficiente para adivinar el resto de la palabra.
-¿Lucy?-Preguntó Lana.-
Elena recordó, al igual que Lana, la conversación de Jésica con Cristian el día anterior. Cristian no lo supo pero todo lo que le fue diciendo lo fue repitiendo mentalmente Jésica para que se enterasen Elena y Lana.
Jésica no consiguió responder, pero si asentir.
Daniel regresó y vio que Jésica se movía y se dirigió a ella.
-Jésica, ¿qué ha ocurrido?-
-Lucy, la hermana de Cristian, la ha atacado y al defenderse ha bebido su sangre y no la tolera, porque es un vampiro muy reciente.-Explicó Elena.-
-¿No se os ha ocurrido llamar a un médico?-Intervino Diego.-
-¡No!-Contestó rápidamente Elena.-Lana no lo sabrá porque es muy joven, pero en estas situaciones que se dan poco, porque los vampiros las evitamos porque conocemos sus consecuencias, la única solución es que Jésica beba sangre humana.-
Lana se levantó corriendo y se dirigió a la puerta.
-Iré al hospital, seguro que Lidia me da una bolsa.-Dijo mientras corría hacia la salida.-
-¡Lana no!-Intervino Elena de nuevo.-Tiene que beber directamente de un humano, y ahora Dani tiene suerte de que esté débil, porque te aseguro que el hambre que tiene ahora Jess es inaguantable y...-
Daniel apartó a Elena de un empujón y apoyó su muñeca en la boca de Jésica. Esta se negó a beber, a pesar de que sus ojos rojos intensos indicaban que realmente tenía mucha hambre.
-¡Jésica, es la única forma!-Insistió Daniel.-
Elena jamás había visto a un vampiro en semejantes condiciones rechazar sangre humana. Estaba asombrada por el autocontrol de Jésica, pero aún así, apoyó la idea de Daniel.
-Lana y yo nos iremos lejos hasta que tengas fuerzas para irte de caza, llamaré a Hugo, a Clara y a Pedro para que vengan a controlarte.-Dijo Elena.-
-¿Por qué no nos podemos quedar?-Preguntó llorando Lana.-Quiero estar con la tía Jésica.-
-Cielo, no aguantarás el olor de la sangre de Daniel, puede descontrolarse y hacerle mucho daño por eso llamaré a Hugo, Clara y Pedro para que la controlen junto con Diego.-
Antes de que Lana dijera nada más, Hugo estaba en la puerta.
-¡Largo de aquí Lana!, hazle caso a tu madre.-Ordenó Hugo.-Clara y Pedro ya vienen.-
Elena cogió del brazo a Lana y tiró de ella, y a pesar del esfuerzo que supuso para Lana separarse de Jésica, logró entrar en razón e irse con su madre.
Según salían vieron a Clara y a Pedro, pero no venían solos, venía con ellos una joven morena de unos 15 años o como mucho 16.
-¡Iros chicas!-Dijo Clara.-Luego te informo Elena.-
Esto fue lo último que escucharon Lana y Elena antes de que todo volviera a la normalidad.
Clara, Pedro y la joven entraron en la casa y Jésica se percató de que alguien a parte de los dos a los que esperaba habían entrado pero no tenía fuerzas para decir su nombre.
-Jésica muerde.-Le ordenó Daniel.-
Como era de esperar, se volvió a negar y Diego miró a Daniel y ambos asintieron. No entendía lo que ocurría, pero como estaba tan débil no logró preguntarlo.
No tardó en descubrirlo, en cuanto vio que Diego se acercaba a Daniel con la boca abierta.
Jésica no quiso verlo y cerró los ojos, pero no pudo evitar abrirlos tras escuchar el grito de dolor de Daniel y observó que tenía una herida en la muñeca de la cual la sangre no paraba de salir.
Daniel volvió a la posición de Jésica y le colocó la muñeca en la boca y esta vez no pudo evitarlo y mordió la herida y comenzó a succionar la sangre.
Daniel estaba sufriendo más que en toda su vida, pero le estaba salvando la vida a la hermana de su difunta novia, y en cierto modo era como una hermana para él.
-¡Tengo que volver con Jésica!-Le dijo Lana a su madre.-
-Lana no. Si vuelves no lo soportarás y atacarás a Daniel y si te lo impiden atacarás al que te lo impida, y me niego a sufrir otra pérdida.-
Elena no se acordó de que nunca le había hablado a Lana de su tía Laura. Se dio cuenta al ver que su hija expresaba duda solamente en la mirada.
-¿Qué otra pérdida ha habido?-Preguntó Lana dejando atrás el tema de Jésica.-
Elena resopló al darse cuenta de su error, pero no tuvo más remedio que contárselo todo.
-Cielo, tú quieres mucho a tu tía Jésica y a toda su familia, ¿verdad?-
-Ajam...-
-Bueno pues la tía Jésica tenía una hermana pequeña, de tan solo 2 años menos que ella y hace unos dos años se murió tras...un accidente.-
Elena cometió otro error al mentirla "parcialmente", y es que Lana también leía la mente de otros vampiros, puesto que ella era uno también.
Utilizando su habilidad de cambiar el estado de ánimo de la gente, Lana obligó a su madre a verse forzada a decir la verdad, y esta no pudo hacer nada para impedirlo.
-La mejor amiga de Jésica se transformó en lobo el mismo año en que murió Laura, que era la hermana de Jess...-
Le contó la historia completa a Lana y, finalmente, le explicó por qué no quería que fuera en esta situación.
-Si entraras de repente mientras están controlando a Jésica y alguno se descontrolara, no perdonaría que te pasara nada, y si tu te descontrolases tampoco me lo perdonaría.-
-Querrás decir que no me lo perdonarías a mi.-Corrigió Lana a su madre.-
-No cariño, no me perdonaría el haberte dejado ir cuando prometí que os mantendría a todos a salvo. Por eso nos hemos ido hasta que pase todo.-
Lana abrazó a su madre y se disculpó por su forma de hablar.
-Tranquila tesoro...estás asustada y nerviosa, es normal.-Consoló Elena a su hija.-Tranquila, si pasa algo nos avisarán no te-
-Chiquitas, Diego se ha llevado al hospital a Daniel a que le cosan la muñeca pero está bien. Cuando queráis venís.-Les dijo Jésica a Lana y a Elena.-
La emoción y la alegría en la cara de Lana era evidente. SI antes lloró un poco cuando tuvo esa discusión con su madre, ahora lloraba mucho al recibir de parte de Jésica que todo iba bien.
Madre e hija salieron corriendo y en nada llegaron a casa de Jésica, y sin llamar al timbre ni nada, Lana entró a buscar a su tía.
-¡Tía Jésica!-Gritó emocionada Lana al ver a su tía tumbada en el sofá.-
-Jajaja, hola cariño...-Dijo con la voz algo débil aún.-¿cómo te encuentras?-
Lana abrazó a su tía y soltó una carcajada.
-¿Me preguntas a mi que cómo me encuentro?-Preguntó de nuevo Lana.-Eso te lo tendría que preguntar yo a ti.-
-Yo estoy bien, ¿no me ves?-Bromeó Jésica.-
-Ya te veo...-
Lana no tardó en llorar y Jésica abrió los brazos para abrazar a su sobrina.
-¿Qué sucede cielo?-Preguntó Jésica.-
-Me has...asus...asustado tía Jess-
Se le escapó una pequeña lágrima a Jésica al comprobar el miedo que tenía aún su sobrina e intentó compensarlo.
-¿Te vienes al mercadillo a ver si ves algo que te guste?-
Lana se secó las lágrimas y asintió.
-Vámonos, que tengo que visitar a una joven vampira con mala sangre, nunca mejor dicho.-Dijo Jésica levantándose.-
Hugo impidió que se pusiera de pie y le dejó sentada.
-¿A dónde te crees que vas morena?-Le preguntó a Jésica.-Tú quieta ahí, me niego a que vayas a ver a Lucy.-
-¿Lucy?-Preguntó Lana.-¿Quiéres ir al mercadillo a hablar con la que ha estado a punto de matarte?-
-Chicos, dejadme que os lo explique.-Dijo Jésica.-Vino a verme esta madrugada, pero antes me avisó Cristian por sms de que su prima pretendía venir, así que me preparé por si acaso. Lucy es muy maja y buena chica, pero la sed no la tiene ni mucho menos controlada. Tras un rato hablando le comenté que su primo quería que hablara con ella mañana porque le asustó el tema de lo que le hizo a su hermana y no le hizo gracia que yo lo supiera y se enfadó con su primo. Empezó a decir que le iba a matar y se fue corriendo, pero a pesar de que bebe sangre humana la alcancé a tiempo y le impedí que continuara. Se enfadó conmigo por bloquearla el paso pero logré que volviera a dentro a seguir hablando. Me equivoqué; seguía muy muy enfadada y me intentó atacar y yo sabía algo que en ese momento no sabía e imagino que lo dedujo al ver lo que ocurrió, que si yo bebía sangre de un vampiro reciente que se alimenta de sangre humana, su sangre y la mía serían incompatibles, pues parte de ella sigue siendo humana, otra vampiro y por otro lado aún no ha asimilado la sangre de todas aquellas personas que se la hayan proporcionado a la fuerza o no...-
-Vale vale, lo entiendo, pero ¿cómo te has recuperado tan pronto?-Preguntó Lana.-
-Pues soy más fuerte de lo normal debido a mi parte de bruja. Por lo visto me ha dado una fuerza extra o algo así.-
-Tiene sentido...-Comentó Elena.-Aún así, nos has dado un buen susto y sigo sin entender por qué quieres ir al mercadillo.-
-Porque se lo prometí a Cristian.-Respondió firmemente Jésica.-Ha sufrido mucho y no quiero que piense que está solo. Ahora que sabe cómo es su prima quiere convivir con ello, y o la enseño a controlarse o no tardará en hacerle daño o en perderla para siempre.-
Ninguno de los presentes estaba dispuesto a dejar irse a Jésica, pero justo cuando más le necesitaba, entró Diego.
-Jésica vamos a ver a esta chiquita.-Dijo nada más entrar.-Y te vienes tú Hugo.-
Elena se sorprendió al escuchar a su marido decirle a Jésica que fuera a ver a quien había querido matarla y se negó.
-No dejaré que Jésica haga esto y mucho menos que te lleves a mi hermano.-
Hugo intervino en la conversación una vez que entró en razón.
-Es el único modo, tiene razón Jésica, pero...¿no somos pocos tres enfrentados a una vampira tan descontrolada?-
-¿Dudas de tu fuerza?-Preguntó Diego vacilándole.-
-Sabes que no, pero no quiero encontrarme allí con otros tantos vampiros y tener que enfrentarme a ellos solo. Porque sinceramente, si vienen a por mi dejaré que vengan siempre y cuando Jess esté a salvo, y no quiero que si me pasa algo te quedes solo y-
-¡Haced el favor de venir ya, que estoy harto de esperar!-Gritó una voz grave y familiar.-
Jésica reconoció la voz que había gritado. Su oído y su memoria le permitían reconocer voces de cualquiera al que hubiera escuchado alguna vez hablar, pero ciertas voces eran inconfundibles.
Antes de que Jésica pronunciara el nombre de esa persona entró por la puerta.
-Chicos, o salís ya o no vamos.-
Confirmado, era Pablo el que gritaba.
-¿Qué haces aquí petardo?-Preguntó Jésica dirigiéndose a él para abrazarle.-
-Me han contado lo que te ha pasado y como veo que estás bien no pregunto jajaja, pero me niego a que esto quede así. Esa renacuaja tiene que saber que o se controla o no puede seguir aquí.-
Jésica le dio dos besos a su primo y miró a Elena como si le pidiera permiso para irse de su propia casa. Elena asintió esta vez.
-Mantenedme informada y si pasa algo avisadme.-Dijo Elena como condición a que se fueran a ver a Lucy.-
-Está Carlos esperando fuera con Azucena, me van a matar como no vayamos ya.-
Jésica le dio un beso a Lana y otro a Elena y se marchó.
Llegaron al mercadillo y se dividieron para buscar a Lucy, y Jésica fue quién dio con ella.
Como ya sabía, no iba sola. Parecía que iba a una batalla, porque Jésica notó la presencia de más criaturas de lo normal, sin embargo, no localizó más que a un vampiro, Lucy. ¿Quiénes eran los otros seres?
-Hola Lucy.-Saludó Jésica haciendo que esta levantara la cabeza para mirarla.-
-Hola Jésica...-Contestó entristecida.-
A pesar de las ganas de acabar con ella que sentía Jésica en su interior, se vio forzada a preguntarle si estaba bien, pues su tono de voz sugería que no.
-¿Ocurre algo?-
-Es que...lo de esta madrugada...no me lo perdonaré.-Contestó Lucy.-Ya hice mucho daño a mi primo, no quiero hacerle más daño.-
En seguida llegaron Hugo, Diego, Carlos, Azucena y Pablo y se pusieron al corriente de lo que ocurría.
Jésica notó que Lucy se sentía incómoda con tanto vampiro y hombre lobo cerca, y la tranquilizó diciéndole que no la iban a hacer daño.
-Aunque creas que han venido para atacarte no es cierto, han venido para ayudarme.-Dijo Jésica.-
-¿Ayudarte a qué?-
-A hacerte entrar en razón.-Respondió Jésica.-Tu primo me lo ha contado como ya te dije pero no tiene por qué volver a pasar nada similar-
Lucy se mostró receptiva. A estar sola como vampiro nunca había pensado en una vida alternativa.
-Te escucho.-
-Primero necesito que confíes en mi y en que vosotros lo hagáis también.-Dijo Jésica mirando después a sus amigos.-
Todos asintieron afirmando que iban a confiar en ella.
-Quiero quedarme a solas con Lucy un rato y luego si necesito algo os aviso.-
-¡No!-Dijo una voz aguda al fondo del mercadillo.-
Diego la reconoció y se fue en dirección a esa voz, pero no pudo detenerla.
-Jésica ha intentado matarte y...-
Jésica vio que Carolina paró en seco y dejó de hablar en cuanto se acercó un poco.
-¿Carolina?-Preguntó Lucy.-
-¿Eres Lucy?-Preguntó Carolina en respuesta.-
-Pues claro...que...¿qué haces aquí? no sabía que estabas en el pueblo.-
-Vivo aquí desde hace un año guapa...no me puedo creer lo que le hiciste a Jésica y tampoco que vosotros no me avisarais de que os ibais, me he quedado sola en tu casa Jésica.-
En ese momento respondió a su pregunta. No sabía quién más había pero sabía que allí se encontraban más personas de las previstas.
Por otro lado, también recordó haber visto a Carolina en casa, pero no sabía por qué al salir no.
-¿Os conocéis?-Preguntó Jésica.-
-Sí, jajaja.-Respondió Carolina feliz.-Lucy era muy buena amiga hasta que me mudé y nos dejamos de ver. Cuando yo tenía 6 años, enseñé a Lucy a alcanzar un bote de galletas aprovechando que pesaba poquito. Yo le cogía y ella lo cogía, jajaja.-
-Me acuerdo de eso, jajaja.-Comentó Lucy contenta.-
-¿Es verdad que has atacado a Jésica?-Preguntó Carolina saliéndose de su conversación particular.-
Lucy asintió apenada por lo sucedido y Carolina mostró una expresión similar, pero de decepción.
-Entonces, ¿eres...?-
-Sí...desde hace un año o un poquito menos, pero sí.-
Carolina quería asegurarse de ello acercándose a ella. Al ser tan joven, su olfato podía detectar un vampiro a kilómetros, pero anulaba esa "faceta" suya porque no le gustaba la idea de no acercarse a ningún vampiro, puesto que la mayoría de sus amigos lo eran.
Lucy no entendía por qué se acercaba, pero cuando estuvo relativamente cerca la olió y se echó para atrás.
A pesar de ser vampira desde hace un año, no comprendía por qué su mejor amiga de la infancia le olía mal. Sabía que los hombres lobo existían, pero nunca había estado cerca cerca de uno.
-¿A qué hueles?-Preguntó extrañada Lucy.-
-A lo que soy.-
Lucy comprendió que no era humana y que por lo tanto no iba a decirlo en público, pero le pidió que lo dijera en bajo o en privado.
Finalmente optaron por irse a hablar en privado.
Lucy y Carolina se alejaron poco, lo justo para que los humanos no escucharan, aunque ambas sabían que los vampiros sí podían oír.
-¿Por qué me resulta tan desagradable estar contigo?-Preguntó Lucy.-
-Porque los vampiros y los hombres lobo tienen una rivalidad desde hace siglos y se ha transmitido generación tras generación, y ya es algo común.-
Lucy se sorprendió más de lo que Carolina esperaba, pues se había dado cuenta de que no era humana pero no había pensado en que fuera una licántropa.
-¿Eres...licántropa?-
-Sí.-
La respuesta de Carolina fue breve, lo justo para que Lucy lo comprendiera y, si tenía alguna duda preguntara. Tampoco quería contarle historias que no le interesaran.
-¿Cómo has sabido que soy vampira?-
-Estuve mientras curaban a Jésica de...lo que tuviera y al acercarme a ti lo confirmé.-
-Entiendo...¿tú me crees verdad?-
-¿A qué te refieres?-
-No lo hice aposta. No sabía los efectos que tendrían mi sangre en Jésica...me enfadé mucho pero jamás le haría daño a nadie...-
Carolina miró a su amiga con cara de escarnio y dedujo que sabía lo de su prima.
-No es lo que piensas...-
-¿No?, ¿y qué es entonces?, porque a mi me sigue pareciendo un asesinato.-
Lucy comenzó a llorar y, aunque estaba enfadada, Carolina la abrazó. El que hubiera hecho daño a su prima no quería decir que no lo sintiera ahora.
-Si no es lo que parece, ¿qué es?-
Lucy se secó las lágrimas y comenzó a hablar.
-Silvia tuvo problemas con su novio. Ella quería cortar y él se negaba. Cristian no sabe que, durante meses, su hermana estuvo amenazada de muerte por su novio. Un día fui a verla y estaba discutiendo con su novio. Me dijo que me fuera porque no podía hablar ahora y me fui, pero no olvidé la cara de su novio. Según cerré la puerta le escuché llamarla "zorra" y me prometí a mi misma que le haría pagar caro el haberle dicho eso a Silvia. Una semana después sufría el ataque de un vampiro y me convertí. Fui a casa de Silvia a pedirle ayuda, pues aunque no creyera en los vampiros y demás, siempre confió en mi, y sabía que si le decía lo que pasaba, podría creer en esos seres. Cuando llegué, su novio estaba en la puerta y fui a hablar con él. Me preguntó que por qué iba a ver sufrir a Silvia y me dijo que la iba a matar el día que se descuidase. Se fue y de pronto escuché gritos en casa.-Lucy miró la cara de atención de Carolina y prosiguió el relato.-Entré por la fuerza, aprovechando que ahora que era vampiro tenía más y vi a Silvia en el suelo con un corte en el cuello, y a su novio con un cuchillo ensangrentado en la mano, llorando pero con el cuchillo. Cuando me vio me pidió perdón y se marchó corriendo. Fui a ayudar a Silvia pero desde que me convertí no había bebido más que una vez, la necesaria para completar el proceso. El hambre pudo conmigo y...bueno ya sabes el resto.-
Carolina estaba llorando. A pesar de todo, era inocente y realmente lamentaba la pérdida de su prima.
-¿Me crees verdad?-Preguntó Lucy sollozando aún.-
Carolina asintió emocionada por el relato y abrazó a su amiga.
-Tenemos que contárselo a tu primo.-
-No hace falta.-Dijo una voz grave acercándose.-
Carolina y Lucy vieron como aparecía Cristian cabizbajo.
-Cristian...yo...lo siento mucho de veras, lo llevo peor que tú...-
Cristian abrazó a su prima llorando pero de alegría por tras saber que su prima era inocente.
-Tranquila...pero deberías haber hablado conmigo después.-
-No podía, después de lo que viste temía que no me dejaras explicarme.-
-Te entiendo...pero a partir de ahora, que lo se todo, necesito que confíes en mí siempre, ¿vale?-
-Por supuesto primo.-
Se abrazaron de nuevo los primos y volvieron al puesto del mercadillo.
-¿Habéis hablado?-Preguntó Jésica.-
Cristian miró a su amiga con la típica cara que se pone cuando algo es evidente que sabe el otro.
-¿Por qué miras así a Jess?-Preguntó Carolina.-
-Porque sabe que se ha enterado de todo.-Intervino Lucy.-¿Me creéis todos?-
Todos asintieron y decidieron ayudar a Lucy en el mercadillo.
El resto del día fue mucho más tranquilo y, al irse a casa, Hugo decidió pasar la noche con su novia y Daniel y Lana la pasaron en casa de Elena y Diego.
-¿Quiéres que haga yo la cena?-Preguntó Hugo mientras sacaba una sartén.-
-Vale, mientras voy a mi diario que tengo que escribir.-
Jésica subió a su habitación y escuchó la risita de Hugo desde la cocina.
-¡Te he oído tonto!-Gritó sonriente Jésica.-
-¡Eres una cotilla!-Respondió sacando de la nevera un plato con filetes.-
Querido diario:
Hoy hemos averiguado la verdad acerca del suceso tan extraño de Lucy, la prima de Cristian, con Silvia.
Por otro lado estoy viva gracias al novio...bueno, "amigo especial" de Lana, Daniel.
Ese pequeñajo es todo amor y creo que mi hermana habría sido muy feliz con él.
El lunes iré al instituto a hablar con el señor Lay para comentarle lo ocurrido y anunciarle la muerte de su hija, que al parecer no tiene constancia de ello aún, y si esperamos más será peor.
Por mi parte ayudaré a Lucy a controlarse y el que su mejor amiga de la infancia...bueno actual, porque mayores no son ninguna que digamos..., sea un hombre lobo ayuda, porque por otro lado controlará la repulsión por esas criaturas, sin las que sería incapaz de vivir.
En fin, no creo que hoy escriba más, Hugo y yo pasamos la noche en casa y no tenemos planes mañana, así que será una noche larga.
Terminó de escribir y cerró el diario.
Salió de su cuarto y encontró una alfombra roja en la escalera, como la de los premios importantes.
Se asomó al piso de abajo y la mesa estaba preparada al completo, la comida servida y había velas encendidas.
-Vale...¿cómo lo has hecho tan rápido?-Preguntó confusa Jésica.-
-Has tardado más de la cuenta.-
Jésica miró el reloj y había estado escasamente 10 minutos en su habitación.
-No me lo creo, pero me da igual, está precioso todo.-
Jésica bajó las escaleras y a mitad de camino se detuvo.
-¿Ocurre algo cielo?-Preguntó Hugo.-
-Voy con vaqueros...y tal vez me podría cambiar de ropa...-
-Estás bien así, tranquila.-Dijo sonriendo Hugo.-
Jésica sonrió y terminó de bajar las escaleras.
Caminó hacia la mesa y Hugo se sentó en frente de ella.
La cena fue perfecta. Ni un contratiempo, ni un despiste tonto...nada.
De postre, Hugo había traído de casa una tarta de bizcocho y nata con fresas por encima que tenía un aspecto de lo más apetitoso.
Jésica disfrutó de la cena y del postre como nunca, pero recordó que después de una comida similar, hacía dos años se convirtió en vampiro, y eso la entristeció un poco.
Hugo se dio cuenta y supuso que era por eso precisamente, de modo que se levantó y se sentó al lado de su novia.
-Tranquila...hoy no me he cortado.-Bromeó para que se sintiera mejor.-
Jésica soltó una pequeña risita y se sentó en las piernas de Hugo y le besó.
-Te quiero.-Dijo Jésica acariciándole la cara.-
-Te amo.-
Hugo besó a Jésica y comenzó a acariciarle la cara. Jésica cerró los ojos y sonrió y Hugo le acarició suavemente el cuello.
Jésica pensaba que iba a seguir acariciándola, pero en lugar de eso, Hugo la sorprendió tapándola los ojos.
-¿Qué haces?-Preguntó Jésica.-
-Déjame levantarme y te sientas ahora, pero con los ojos cerrados.-
Jésica hizo caso a su novio y le dejó ponerse de pie y luego ella se sentó.
La cabeza de Jésica se llenó de pensamientos sobre lo que iba a pasar, pero en ninguno de ellos estaba lo que ocurrió de verdad.
-Jésica Miró, te amo desde hace tiempo, sabes que mi vida sin ti no tendría sentido y que cada día que paso contigo es único...-
Jésica sonrió y abrió los ojos poco a poco, por si acaso Hugo le decía que los cerrara. Pero no lo hizo y, en su lugar, le hizo abrirlos del todo.
-Jésica...¿quieres casarte conmigo?-
No hay comentarios:
Publicar un comentario