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viernes, 7 de diciembre de 2012
CAPÍTULO 2:¿Hambre o sed?
Hugo buscó a Jésica por toda la casa pero no la encontró.
Miró el maletín de primeros auxilios y vio que estaba cubierto de sangre.
Al mirar al suelo, encontró el móvil de Jésica.
Marcó el número Carlos.
-Jésica, ¿qué quieres?-preguntó Carlos.-
-No soy Jésica, soy Hugo.
-Hola Hugo, ¿Ocurre algo?
-Jésica ha desaparecido.
-¿Qué?, ¿Cómo que desaparecido?-preguntó Carlos.-
-Fue a la caja de primeros auxilios mientras yo cerraba la puerta y cuando fui a ver cómo estaba, no había nadie.-Explicó Hugo.-
-Espera, voy para allá y ahora me lo cuentas.-Dijo finalmente Carlos.-
10 minutos después sonó el timbre y Hugo abrió la puerta.
-Cuéntame lo que ha pasado-Dijo nada más entrar Carlos.-
-Estaba cortando la tarta Jésica, cuando se le fue el cuchillo y se cortó la mano.-Relató Hugo.-Laura llamó enseguida preguntando que qué había pasado, pero rápidamente Dani le dijo que fuera con él y se la llevó lejos de la casa. Mientras Jésica me dijo que iba al maletín de primeros auxilios para vendarse la mano, y cuando cerré la puerta miré, y no estaba.-
-¿Sabes dónde estaba Laura antes de aparecer?-Preguntó Carlos.-
-La última vez que vi a Laura fue esta mañana en el parque, con vosotros.
-¿Estás seguro?-Se aseguró Carlos.-
-Si, completamente.-Afirmó Hugo.-Jésica le dijo a Laura que como muy tarde a las cuatro y media tenía que estar aquí, y ahora son las cuatro y cuarto, no tiene sentido que estuviera aquí.
Hugo contempló fijamente la cara de miedo y tristeza de Carlos.
Entonces Hugo vio como los ojos de Carlos cambiaban de color al mirar la mesa del salón.
-¿Estás bien Carlos?-Preguntó Hugo asustado.-Tus ojos....
-Si.., es..son los nervios-intentó decir Carlos.-Con el estrés me pasa esto. ¿Eso de la mesa es sangre?
Hugo miró la mesa en la que estaba la tarta y vió el cuchillo con la hoja con sangre.
-Si, es con el que se ha cortado Jésica, ¿por?
-Necesito que te lo lleves de aquí, ahora.-Exigió Carlos.-
-¿Qué dices?, ¿te molesta ahí el cuchillo?-preguntó Hugo.-
-He dicho que te lo lleves, que lo guardes en un sitio seguro hasta que me vaya, ¿entendido?-Dijo Carlos mirando fijamente a Hugo.-
-Emm.., si, claro voy a..voy a guardarlo en un armario con llave.-Dijo Hugo mirando el cuchillo.-
-No te molestes, me voy ya, vendré en unas horas a ver si sabes algo de Jésica, ¿vale?-Preguntó Carlos.-
-Si quieres te llamo yo si te necesito.-Ofreció Hugo.-
-De acuerdo, de todos modos, me quedo más tranquilo si al menos te llamo yo. Hasta luego.-Se despidió Carlos.-
A Hugo no le dio tiempo a decir adiós, para cuando quería despedirse, Carlos se había ido.
Cogió le móvil de Jésica y llamó a Raquel, la mejor amiga de Jésica.
Probó llamando a más números de teléfono de la agenda de Jésica pero solo le cogió el teléfono una persona: Elena.
-¡Hola Jess!, ¿qué tal todo?-Contestó feliz Elena.-
-Elena, soy Hugo, necesito tu ayuda.-Contestó Hugo.-
-¿Hugo?, ¿Qué haces con el teléfono de Jess?
-Jésica ha desaparecido, necesito que vengáis antes de esta noche, por favor.-Suplicó Hugo a su hermana mayor.-Creo que me puedes ayudar a encontrarla y explicarme un par de cosas.
-Estamos de camino.-Dijo Elena sorprendiendo a su hermano.-
-¿Tan rápido se lo has dicho a Diego?-Preguntó Hugo.-
-Os íbamos a dar una sorpresa apareciendo antes de tiempo, estoy aparcando en la puerta de tu casa, ve abriendo.-Pidió Elena.-
Hugo colgó y abrió la puerta y vio como una chica rubia altísima bajaba de un BMW.
Al entrar en el porche, Hugo vio como sus ojos cambiaban, al igual que los de Carlos minutos antes y los de Laura, según le decía Jésica por la mañana.
-¿Elena?-Preguntó Hugo asombrado-
-Hola enano, siento que la sorpresa se haya estropeado.-bromeó para que se relajara un poco.-
-Tranquila, Elena, estás..guapísima.-Piropeó Hugo a su hermana.-
-Gracias Huguito, tu tampoco estás mal, has crecido mucho, estás como yo.
-Soy algo más bajito, un centímetro o así, jaja-Bromeó Hugo.-Gracias por venir.
-De nada, ahora viene Diego, está revisando el motor del coche, que parece que no funciona bien. ¿A qué huele?-preguntó Elena.-
-A sangre.-Respondió con normalidad pero a la vez asustado Hugo.-Es por eso por lo que quería que vinieras. Tú eres medio vampira, esperaba que...
Elena tapó la boca de Hugo con la mano.
-Hugo, habla más bajo o te juro que te arranco la boca.-Susurró Elena a su hermano pequeño.-
-Vale-respondió susurrando Hugo.-Esperaba que pudieras oler la sangre de Jésica.
-¡Ya lo han hecho por ella!-gritó Diego mientras caminaba hacia el porche.-
-¿Qué?-preguntaron Elena y Hugo a la vez.-
-Elena, concéntrate-susurró Diego.-¿No hueles nada?
-Hugo, ¿quién ha estado aquí antes que nosotros?-preguntó preocupada Elena.-
-Hace unos cinco minutos que se ha ido Carlos, el primo de Jess. Y antes solo Laura y su amigo Dani.-Explicó Hugo.-
-Me acuerdo de Carlos, es el novio de Amanda, si mal no recuerdo.-Recordó Elena.-
-Sí, por lo visto solo su hermana Ana y yo no conocíamos a Amanda.-Confesó tímido Hugo.-
-Pues debíais ser los únicos, la conozco hasta yo.-Bromeó Diego.-
-¿Solo han estado esas tres personas?-Preguntó Elena.-
-Si, que yo sepa. Elena....tus ojos-dijo Hugo.-
-Hugo, cuando me entra hambre me cambian de color los ojos, parece mentira que no lo sepas.-Dijo Elena.-
-Lo se, pero entre que hace mucho que no te veo, porque el año pasado no nos pudimos ver, y que esto ya lo he visto hoy, me he confundido.-Respondió Hugo.-
-¿A qué te refieres con que lo has visto?-Preguntó Elena.-
-A que eso mismo lo he visto esta mañana. Es más, lo he visto ahora, a Carlos le ha pasado igual.-Confesó Hugo.-
Se miraron los tres y comenzaron las sospechas.
-¿No pensarás que Carlos...?-Empezó a preguntar Diego.-
-Es una posibilidad. No digo que él le haya hecho nada a Jésica, pero sí que puede que sea..ya sabes..-Respondió Elena.-
-Tiene sentido.-Comentó por lo bajo Hugo.-
-¿Qué tiene sentido?-preguntó Diego.-
-Esta mañana, Jésica dijo que había visto como los ojos de su hermana cambiaban de color, y cuando Jess se cortó y apareció Laura, aprecié un cambio de color en sus ojos.-Explicó Hugo.-
Hugo y Diego miraron a todas partes para encontrar a Elena, que no estaba con ellos.
Diego la encontró en la puerta de la casa, pero en la puerta de atrás.
-¿Qué haces Elena?-Preguntó Hugo.-
-Mirad esto chicos.
Hugo y Diego echaron la vista al suelo y vieron un charco de sangre con un pequeño reguero al lado, pero el camino se terminaba en el árbol de la casa de al lado.
-Aquí ha estado Laura-Afirmó Diego.-Se cómo huele.
-¿Cómo estás tan seguro?-Preguntó Hugo.-
Vio la cara de Elena y se temió lo peor.
Antes de que Hugo pudiera hablar, Elena intervino.
-¿A Carlos le cambiaron los ojos de color?-Preguntó Elena.-
-Si, según miró el cuchillo con sangre.-Respondió Hugo.-
-No puedo confirmarlo, pero estoy casi segura de que tanto Carlos como Laura son vampiros.-Dijo Elena.-
Diego escuchó un ruido en la puerta de delante y fue a investigar.
-¡Dejad de buscar chicos!-Gritó Diego desde la puerta.-La encontré.
Hugo y Elena corrieron al porche a ver a Diego y encontraron a Jésica sentada con la cabeza entre las piernas sin moverse.
-¡Jésica!, ¡Dios mío!, ¿Estás bien?-preguntó Hugo preocupado aunque aliviado al mismo tiempo.-
Jésica no se movió del sitio.
-¿Jess?-Dijo Elena dándole pequeños golpecitos en el hombro.-Jess soy Elena, ¿estás bien?
Pero Jésica no se movía.
Entonces Elena miró a Diego y este miró a Hugo.
Diego levantó la cabeza de Jésica y confirmó la sospecha que tenía.
-Va a tardar en despertar.-Dijo dejando la cabeza otra vez entre las piernas.-Es mejor meterla en casa, que ahora a plena luz del día es peligroso que esté aquí.
-¿Qué le pasa a Jésica?-Preguntó preocupado Hugo.-
-Un vampiro le ha mordido-respondió Diego.-y es reciente, pero no tardará en despertarse.
Entre los tres, levantaron a Jésica y la tumbaron en el sofá del salón.
Hugo cerró con llave todas y cada una de las puertas y ventanas de la casa, para evitar más desastres.
Pasaron las horas y Jésica no se despertó.
De pronto, Hugo empezó a marearse y tuvo que tumbarse en el otro sillón.
Por suerte, Hugo no se desmayó pero estuvo a punto.
Jésica despertó a las ocho de la tarde, ya empezaba a anochecer.
-¿Cómo te encuentras?-Preguntó Elena.-
-¿Qué pasa?, me muero de hambre.-susurró Jésica.-
-Es normal, se te pasará, en cuanto bebas algo.-Dijo Diego.-
-He dicho hambre no sed.-Replicó Jésica sentándose.-
-Lo sabemos, y haz caso a Diego, se te pasará en cuanto bebas algo.-Respondió Elena.-
-¿De qué habláis?-preguntó Jésica.-
-Jésica, ¿recuerdas algo de esta mañana?-preguntó Elena.-
-No mucho y no se por qué. Recuerdo estar partiendo la tarta de Hugo y haberme cortado y ya.-Recordó Jésica.-¿Qué ha pasado?
Hugo, Diego y Elena se miraron.
-No se cómo decirte esto Jess-respondió Hugo.-
-Déjamelo a mi enano.-Intervino Elena.-
-Decirme lo que tengáis que decirme y dadme algo de comer, por favor.-suplicó Jésica.-
-Jésica, ¿tienes hambre verdad?-Preguntó Elena.-
-Llevo cinco minutos diciendo que si.-Respondió Jésica.-¿Qué pasa?
-Es difícil de entender si no estás informada sobre el tema, como es el caso-contestó Elena.-No tienes hambre, tienes sed.
-¿Por qué decís eso?, tengo hambre y punto.-Replicó Jésica.-
Hugo miró a Elena y le hizo un gesto con los ojos señalando hacia el cuchillo.
Elena entendió el gesto de Hugo y mandó a Diego a por el cuchillo con el que Jésica se cortó por la mañana.
-¿Te produce alguna sensación?-Dijo Elena al acercarle el cuchillo a Jésica.-
-¿Qué pretendes con esto?-Preguntó Jésica.-
-Es difícil de explicar.-Respondió Elena.-¿Te produce alguna sensación?
-Si....-Respondió dudosa Jésica.-Y no se por qué.
-Yo si lo se-Respondió Hugo.-Te estás convirtiendo en vampira.
Jésica soltó una carcajada y luego se quedó quieta y callada.
-Jésica, ¿estás bien?-Preguntó Hugo.-
-No..¡NO!, ¿Cómo voy a estar bien?, me estás diciendo que soy vampira, que mire un cuchillo a ver que me pasa, ¿y todavía me preguntas si estoy bien?-Respondió Jésica furiosa y desconcertada.-No estoy bien, no me creo nada. Los vampiros no existen, y si existieran, cosa que aseguro que no es verdad, yo no sería uno de ellos.
Diego miró a Hugo y a Elena y Jésica veía como cambiaban los gestos de la cara sin decir palabra.
-¿Qué hacéis?-Preguntó Jésica.-Dejad de miraros entre vosotros y decidme lo que pasa.
Hugo cogió el teléfono del salón y marcó un número de teléfono.
-Hola guapa, ¿te pasas por aquí un momento?-Dijo Hugo.-Jésica tiene un par de dudas sobre un problemilla y puedes ayudarnos.
Colgó el teléfono y se dirigió a la puerta.
En seguida apareció Laura.
-¿Qué haces aquí?-Preguntó Jésica.-
-Ya me han contado lo que te ha pasado, y tengo que convencerte de que es verdad.-Explicó Laura.-Jésica, un vampiro te ha mordido y tienes que admitirlo.
-No voy a admitir esa tontería.-Dijo Jésica.-
-Escúchame, soy tu hermana pequeña pero tengo en esto más experiencia que tú.-Replicó Laura.-¿Quiéres una prueba?
-Sí, demuéstrame de qué va el asunto este.-Respondió Jésica.-
-Hugo, ¿puedes acercarme el cuchillo?-Pidió Laura.-
Hugo fue a por el cuchillo que anteriormente le habían acercado a Jésica.
-Elena, tú que eres vampira igual que yo, si tienes algún problema controlándote, puedes salir de la habitación.-Advirtió Laura.-
-Laura, soy híbrida.-Respondió Elena.-A parte de mayor fuerza de voluntad tengo mayor aguante ante la sangre.
-¿Híbrida?-Preguntaron Jésica y Laura a la vez.-
-Mis padres eran licántropos y al nacer un vampiro me atacó. No sabemos por qué en lugar de no afectarme, me transformé en medio vampira medio licántropa.-Explicó Elena.-
-¿Qué es un licántropo?-Preguntó Jésica.-
-Un hombre lobo.-Respondió Elena.-
-¿Hombre lobo?-Preguntó Jésica.-
-Efectivamente.-Respondió Diego.-Es difícil de entender pero muchas de las criaturas en las que no crees existen en la realidad. Dos ejemplos claros son Licántropos y Vampiros.
Los ojos de Jésica cambiaron de color y se pusieron rojizos.
Diego miró el cuchillo y luego a Jésica y fue a por un espejo.
Se lo arrimó a Jésica para que se viera los ojos y esta, al verse se asustó.
-¿Qué me está pasando?-Preguntó sollozando.-
-Jess, lo que te pasa es simplemente que tienes hambre.-Explicó Elena.-Has visto el cuchillo con tu sangre de humana y te ha entrado hambre.
-¡Imposible!, no soy un vampiro y no puedo oler la sangre-Replicó Jésica.-¿Qué es eso que huele tan bien?
Diego vio los ojos de Elena cambiar y empezó a registrar la habitación.
Al mirar a Laura también los ojos estaban cambiados de color, y solamente se mantenían en su estado original los de Hugo.
-¿Tú eres humano?-Le preguntó Diego a Hugo.-
-¡Claro que es humano, como todos!-Gritó Jésica.-
-No-Respondió rápidamente Hugo.-No soy humano.
Jésica no sabía qué hacer. Su casa estaba, literalmente, llena de monstruos, y ella era uno de esos monstruos.
-¿Y cómo es que no te han cambiado los ojos como a ellas?-Preguntó Diego.-
-Porque a los licántropos puros no les pasa.-Explicó Hugo.-
Elena alzó la vista y se acercó a Hugo.
-Siento habértelo ocultado Elena.-Se disculpó Hugo.-No quería que te preocuparas por mi.
-Todo es culpa mía...-Pensó Elena.-
-No es tu culpa.-Respondió Hugo en voz alta.-
-¿Cómo has sabido que he pensado eso?-Preguntó Elena con los ojos abiertos de par en par.-
-Porque soy un licántropo puro. Puedo leer el pensamiento de cualquier licántropo.-Explicó Hugo.-
-¿Por qué yo no puedo y tú si?-Preguntó Elena nuevamente.-
-Porque eres híbrida, con lo que las cualidades de los licántropos puros las has perdido.-Intervino Diego.-
-¿Tú cómo sabes eso?-Preguntó Laura interviniendo en la conversación entre los licántropos.-
-Porque es uno de ellos. Es un licántropo puro.-Respondió Elena antes que su novio.-
-Jésica necesita comer pronto. Si culmina la transición y no ha bebido morirá.-Informó Laura.-
Los ojos, ahora rojizos de Jésica se abrieron de par en par.
-¿Sangre?, ¿Estaréis de broma?-Preguntó Jésica.-
-No es una broma, necesitas sangre..pero sangre humana.-Concluyó Laura.-Llamaré a Raquel.
-¡No!, no quiero que metas a Raquel en esto-Intervino Jésica.-Aun no me creo que sea vampira, pero si lo soy, no quiero hacer daño a mis seres queridos.
-Tiene razón.-Intervino Elena.-Entregarle a Raquel la primera vez sería arriesgar tontamente su vida. Hay que encontrar una solución alternativa.
Todos se pusieron a pensar y sonó el reloj de Diego.
-Ya son las 11 de la noche, y hoy hay luna llena. Hugo y yo deberíamos irnos, por si acaso.-Dijo Diego.-
-Está bien, mañana de madrugada pasaron por aqui para ver como va todo, porque no estoy segura de poder quedarme.-Dijo Elena.-
-Hasta mañana chicas.-Dijeron los dos licántropos.-
-¿Es verdad?-Preguntó Jésica poniéndose de pie-
-¿El qué?-Respondió su hermana.-
-Que soy vampira y que vosotras también. Que Hugo y Diego son hombres lobo y que tengo que beber sangre humana o moriré...-Respondió Jésica llorando.-
-Lamentablemente si, siento que lo hayas tenido que saber de este modo.-Respondió Laura.-¿Comprendes ahora porque tenía los ojos anaranjados en el parque esta mañana?-Preguntó-
-¿Cómo lo sabes?-Preguntó Jésica.-
-Tengo el oído muy afinado. Cualidad de los vampiros, eso es una cosa buena que tiene esto.-Bromeó Laura.-Ahora en serio, necesitas comer ya.
-¿Qué puedo hacer?-Preguntó Jésica.-
-Daniel conoce los secretos de todas las criaturas fantásticas que existen.-Contestó Laura.-De no ser por él, no habría aprendido a controlar mi sed y posiblemente no hubiera sabido que soy vampiro.
-¿Qué pretendes con eso?-Preguntó Elena.-
-Seguro que encuentra una solución para el problema de Jésica.-Respondió Laura.-Encontrará una fuente alternativa de alimentación.
-¿Es necesario?-Preguntó Jésica.-Podría comer lo mismo que vosotras.
-Nosotras-Contestó Laura mirando a Elena.-O por lo mejor yo, me alimento de sangre animal, la humana la dejo para ocasiones de extrema necesidad.
-¿Sangre animal?, ¿Matas un animal y bebes su sangre?-Preguntó Jésica con cara de asco.-
-No, salvo que tenga mucha hambre, busco algún animal muerto o en algunas clínicas veterinarias hay sangre que se da a los pacientes con parientes veterinarios, para almacenarlos y tenerlos guardado para ocasiones de urgencia.-Respondió Laura.-
-¿Robas sangre a veterinarios?-Dijo asombrada Jésica.-
-No, como mamá es veterinaria tengo una especie de carné que me permite acceder a un cierto número de bolsas de sangre a la semana.-Respondió Laura.-
-¿Mamá sabe esto?-Preguntó Jésica.-
-Sí, mamá sabe lo que soy.-Respondió Laura.-Pero volviendo al tema principal, que te guste o no te guste eres tú, tenemos que llamar a Dani para ver si conoce alguna otra alternativa.
-¡Lo tengo!-Gritó Elena.-
-¿Qué pasa Elena?-Preguntó Laura.-
-Estoy acabando la carrera de medicina, y tengo acceso directo a todos y cada uno de los departamentos del hospital durante las prácticas.-Explicó contenta Elena.-
-Pero eso es en Italia, aquí en España no tienes ese permiso.-Respondió Jésica.-
-Al igual que tu hermana, tengo una especie de carné que indica que soy alumna en prácticas a punto de graduarme, no tengo más que enseñar la tarjeta y podré pasar y coger una bolsa de sangre del laboratorio.
-¿Vas a robar sangre?-Preguntó Jésica.-
-Nunca lo hago, pero mi madre me dijo que la primera vez que se bebe sangre humana, es mejor que no sea directamente de un humano ya que existe el riesgo de matarlo.-Respondió Elena.-
-¿Vas a ir ahora o esperamos a mañana?-Preguntó Laura miranod le reloj.-
-Iré ahora, porque lleva todo el día sin sangre, y no creo que aguante toda la noche.-Respondió Elena cogiendo el abrigo.-Aprovecha y haz preguntas Jess, que seguro que tienes dudas sobre todo esto, en diez minutos vuelvo.
Elena cerró la puerta y Jésica se tumbó en el sillón.
-¿Tienes preguntas?-Preguntó Laura.-
-¿En serio?-Respondió Jésica.-¿Estás de broma?
-Vale, veo que si, pregunta hermanita.-Bromeó Laura.-
-¿Los vampiros no duermen?
-Sí, dormimos.
-¿Los vampiros se queman con la luz del Sol?
-Si, pero no se derriten instantáneamente como en las películas.-Explicó Laura.-Es complicado que un vampiro muera por una exposición al Sol. Tendría que estar como 1 hora para que pasara algo similar, en la realidad es algo pero, porque te quemas lentamente y te duele, pero no se ven síntomas hasta pasado un tiempo. Preferiría que para que te fueras acostumbrando, no preguntaras sobre los vampiros, sino que lo hicieras en primra persona, dado que eres uno de ellos.
-Está bien.-Respondió Jésica.-¿Cómo podemos salir a la luz del Sol sin quemarnos?
-Existen leyendas sobre plantas y otros elementos naturales que nos protegen, pero lo más eficiente es tener un colgante, anillo o pulsera hechizado por un brujo, porque eso no falla nunca, a diferencia de las plantas, que en el momento en el que no tienes ninguna a mano, se acabó lo que se daba.
-¿Brujos?
-Sí, exacto, un caso de brujo es...bueno, te diré los dos únicos casos que conozco que casualmente tu también: La prima Ana y Alejandro, su ex-novio.
-¿Son brujos?-Preguntó Jésica asombrada.-
-Sí, Ana me lo dijo cuando le confesé lo de que era vampira.-Explicó Laura.-
-¿Cómo te convertiste en vampira?
-Hace 10 años mientras jugábamos en el parque, una niña me quitó una pelota que me encantaba y fui a por la niña para quitársela. Cuando la alcancé, vi a un chico mayor, que por aquel entonces tendría unos 16 años o así, y me convenció para que me dejara morder.
-¿Te hipnotizó?
-Ojalá, los vampiros puros tenemos la cualidad de cambiar la mente de las personas y conseguir que hagan lo que queramos.-Explicó Laura.-Aun no me creo que siendo yo más pequeña que tú esté explicándote tantas cosas.
-Pues créetelo porque quedan muchas preguntas y solo hace cinco minutos que Elena se ha ido.-Respondió Jésica.-
-Siguiente pregunta.
-¿Por qué me cambian los ojos de color?
-Al oler la sangre, nuestro cuerpo tiene un impulso a beber y cuando lo controlamos o intentamos hacerlo desaparecer, los ojos se cambian de color. Es como cuando una persona intenta dejar de respirar un tiempo, que se acaba poniendo roja.
-Entiendo...¿Qué pasa si estoy por ejemplo en el parque y un niño se cae y se hace sangre?
-Lo primero, al ser vampira reciente, en cuanto huelas sangre tenderás a ir a por ella y lo mas probable es que no te controles y ataques. Por eso es vital que bebas sangre humana ahora y poco a poco te acostumbres a la animal, pero combinando con humana, para que en una situación de esas, no te expongas ante todo el mundo y desangres al pobre niño. Lo segundo, si es mucha sangre la que pierde y ves que no puedes controlarte, lo mejor es alejarte de la situación.
-De acuerdo...mm ¡ah si!, ¿qué pasa entre licántropos y vampiros?
-Las historias dicen que se odian a muerte, pero realmente no. No son los mejores amigos digamos, pero no tienen por qué odiarse.
-¿Qué pasará ahora con Hugo y conmigo?
-Un licántropo y un vampiro pueden enamorarse, aunque no sea lo habitual. Cuando ocurre eso, por mucho odio que pueda llegar a haber entre lobos y vampiros nunca llegarán a odiarse, siempre y cuando, el sentimiento sea mutuo.
-¿Con la luna llena se transforman el lobos?
-Sí, eso no tiene más respuesta. Lo que pasa es que cuando un licántropo tiene la edad suficiente, puede adquirir la capacidad de controlarse, es decir, poder no transformarse una noche de luna llena, pero transformarse una noche normal o por el día, aunque es menos habitual debido a que cualquiera puede verlos.
-¿Qué pasa si un lobo muerde a un vampiro?
-Absolutamente nada, el único problema es que una vez que se han transformado en lobo, salvo que tengan muy controlada la situación, la fuerza sobrehumana que tienen no la controlan, y de un mordisco pueden arrancarle la cabeza a cualquier persona o animal.
Sonó la puerta y Jésica abrió.
No era Elena, era Carlos.
-¡Jésica!, Hugo no me dijo que...-Carlos paró de hablar y de pronto su cara cambió.-¿Te pasa algo?
Jésica se miró en el reflejo de la puerta y vio que seguía con los ojos rojos del hambre.
-No.., es que tengo sueño y estoy esperando a Elena y no me puedo dormir.-Intentó decir Jésica.-
-No....no...no...-Murmuró Carlos.-No puede ser...
-¿El qué?-Preguntó Jésica.-
-Lo sabes, Jésica lo sabes y no me lo has dicho, ¿por qué?-Respondió enfadado Carlos.-
-Carlos, no te lo ha dicho porque no se lo cree, y la entiendo.-Intervino Laura.-Comprendo que lo está pasando muy mal y que no quiere pensar en ello, pero poco a poco lo asimilará.
La cara de Carlos empezó a volver a su aspecto habitual. Sus ojos no estaban rojos y las venas de su cara hinchadas, sino que recuperaba sus ojos verdes.
Jésica se asomó a la puerta para comprobar si Elena regresaba del hospital con la sangre, pero no veía ningún coche aparcar.
-¿Ha comido ya?-Preguntó Carlos.-Parece nerviosa.
Jésica y Laura se miraron y esa reacción fue suficiente para hacer comprender a Carlos que Jésica aun no había tomado sangre.
-¿A qué esperáis?-Preguntó nervioso Carlos.-¿Cuánto lleva así?
-Desde esta mañana, más o menos al mediodía.-Respondió Laura.-Elena ha ido al hospital a por una bolsa de sangre, para que su cuerpo empiece a asimilarla, y a partir de ahí, la enseñaremos a controlarse y beber sangre animal.
Jésica miró el reloj.
-Elena se fue hace casi un cuarto de hora.-Comentó Jésica.-No se lo que tengo que hacer, pero desde luego lo que es seguro es que si no viene en cinco minutos me iré y comeré lo que quiera.
Carlos la apartó de la puerta y la sentó en el sofá en un suspiro.
-¿Cómo has hecho eso?-Preguntó Jésica.-
-Corro rápido y el llevar años bebiendo sangre humana ayuda a ir más rápido aun.-Explicó Carlos.-
-¿Bebes sangre humana?-Preguntó Jésica.-Laura dice que no se debe.
-Que no se deba no significa que no se pueda.-Argumentó Carlos.-Yo tengo 23 años, pero llevo bebiendo sangre humana desde los 14. Con el tiempo aprendes a controlarte.
-¿Y no bebes sangre animal?-Preguntó de nuevo Jésica.-
-Claro que sí, es de la que más bebo, pero por la sencilla razón de que si bebo mucha sangre humana o simplemente la bebo cuando se me antoje, puedo llegar a matar a alguien y no quiero.-Explicó Carlos.-
Una luz pasó por el salón a través de la ventana.
Elena llamó a la puerta.
-Hola Elena, yo ya me iba pero quería saludarte antes de nada.-Saludó Carlos.-
-Debes de ser Carlos, el primo de Jésica.-Comentó Elena.-Mucho gusto.
-Igualmente, en fin, prométeme que cuidarás de mi prima.
-No lo dudes.-Respondió sonriente Elena.-
-Gracias Elena. Bueno, hasta mañana.-Se despidió finalmente Carlos.-
Jésica recorrió con la vista a Elena en busca de la procedencia de un olor delicioso que en poco tiempo había invadido la habitación.
-Es la más pequeña que he encontrado, pero contiene la cantidad justa que necesitas para sobrevivir.-Bromeó Elena.-Tal vez, al ser la primera vez, prefieres que la ponga en un vaso oscuro o algo, para no ver la sangre directamente.
-Tranquila, imagino que tendré que acostumbrarme a ver sangre, así que mejor empezar ya.-Aclaró Jésica.-
Acto seguido Elena le dio la bolsa de sangre con la vía para que bebiera.
-¿Le has quitado la aguja?-Bromeó Jésica cuando tenía la pequeña vía al lado de los labios.-
-No, la he dejado para que te pinches y así mientras bebes sangre también la pierdes.-Respondió sarcásticamente Elena.-¿Cómo no la voy a haber quitado?
-Esa pregunta y otras del mismo tipo son síntomas de que tienes hambre pero no te atreves a beber.-Intervino Laura, sentada en el sofá azul al lado de la chimenea.-
-Lo se, pero tiene que beber se atreva o no.-Aclaró Elena.-
Jésica se metió la vía en la boca y empezó a beber.
-¿Qué tal Jess?-Preguntó levantándose Laura.-
Los ojos de Jésica se pusieron de un color rojo mucho más intenso que antes, síntoma de que le estaba gustando y quería más.
Cuando terminó la bolsa de sangre se levantó y la tiró a la basura. Al volver se sentó en el sofá y, cruzando los brazos, agachó la cabeza y cerró los ojos.
-¿Te encuentras bien?-Preguntó Elena.-
Jésica no respondió, simplemente se dejó caer sobre el hombro de Elena.
-¿Tienes sueño?-Preguntó de nuevo Elena.-
Esta vez, Jésica respondió.
-Es raro...tengo la sensación de haber comido cuando no lo he hecho.-Respondió Jésica.-
-Eso es porque al ser la primera vez y al haber pasado tanto tiempo desde que te convertiste, el hambre ha aumentado y con esa pequeña bolsa de sangre, has conseguido aliviar el hambre, la ansiedad que tenías antes por comer y, a demás, tu cuerpo empieza a introducir la sangre en tu organismo.-Explicó Laura.-
-No lo habría dicho mejor.-Bromeó Elena.-
-¿Tienes sueño Jess?-Preguntó por última vez Elena.-
-La verdad es que sí.
-Iros a la cama, yo dormiré abajo, tranquilas.-Dijo Elena apartando la cabeza de Jésica de su hombro.-
-En mi cuarto hay un colchón, puedes dormir conmigo.-Ofreció Jésica.-
-Tranquila, esperaré aquí a que vengan Hugo y Diego y si me entra sueño me dormiré en el sofá.-Respondió Elena.-Vosotras id a dormir que mañana tenemos mucho que hacer.
-Hasta mañana Elena.-Se despidieron Laura y Jésica.-
Mientras Elena se arropaba con la manta del sofá, Laura y Jésica se dirigían a sus habitaciones.
-Laura, si me entrara hambre a mitad de la noche, ¿qué tendría que hacer?-Pregunto Jésica.-
-Si te pasa eso, llámame.-Respondió Laura.-Por muy tarde que sea, da igual la hora, avísame, ¿vale?
-De acuerdo. Gracias enana.-Dijo Jésica abrazando a su hermana pequeña.-Gracias por ayudarme en esto, a lo mejor, ahora que las dos somos iguales, pasas a hacer el papel de hermana mayor, ya que tienes más experiencia que yo en esto.-Bromeó Jésica.-
-No estaría mal.-Respondió Laura.-Pero a partir de mañana, porque ahora mismo me caigo de sueño.
Se dieron un beso de buenas noches y cada una se fue a su habitación.
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