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viernes, 18 de enero de 2013

CAPÍTULO 11: Charlote


A la mañana siguiente, Laura se despertó pensando en lo que Jésica le había dicho.
No dejaba de preguntarse si Daniel le pediría salir.
Laura escuchó un ruido en el jardín y pensó que era Jésica.
Fue al cuarto de su hermana, pero estaba dormida.
Laura se asomó a la ventana de su habitación, que daba al patio delantero, de donde procedían los ruidos.
La cara de Laura no se podía definir con exactitud.
Sonreía ampliamente y lloraba, lo cual era confuso.
Laura vio a Daniel en su patio, con una gran pancarta colgada en la vaya de su casa, un ramo de flores y una caja pequeña envuelta en papel de regalo.
-¿Qué es esto?-Preguntó Laura emocionada.-
-Hemos pasado muchos momentos juntos, pero nunca te he dicho realmente que te quiero. ¿Puedes bajar?
-¡Claro, un momento!
Laura fue corriendo a la habitación de Jésica y la despertó.
-Jess, Jess, tienes que ver esto.
Jésica se levantó y se asomó discretamente a la ventana, para que no le viera Dani.
Laura abrazó a su hermana y bajó al patio.
Jésica bajó detrás de su hermana y se quedó en la puerta mirando.
-Llevamos tiempo juntos, pero nunca he sido capaz de decirte lo mucho que te quiero, y que eres mi vida y quiero pasar el resto de mis días contigo, ¿Quiéres salir conmigo?
Una vez que Daniel pronunció las palabras, Laura salió de su porche y fue a abrazarle corriendo.
Se abrazaron y poco después Laura aclaró la respuesta por si acaso.
-¡Sí!
Laura le dio un beso en los labios y se quedó fuera con Daniel un rato.
Mientras tanto, Jésica desayunó.
-Cariño, tengo que irme, ¿te llamo luego?-Le preguntó Dani a Laura.-
-Claro.-Respondió.-Llámame sobre las 6.
Se dieron un beso de despedida y Laura entró en casa.
Jésica dejó de desayunar y fue corriendo con su hermana para abrazarla.
-¡Lo ha hecho!, ¡lo ha hecho!-Dijo Laura.-
-Jajaja, lo sé, lo he visto y oído.-Respondió su hermana.-Ha sido muy bonito.
Estuvieron hablando mientras desayunaban de lo mismo que la noche anterior, de sus, ahora oficiales, novios.
Al acabar de desayunar eran las 11 de la mañana, y se prepararon para ir a casa de Ana a ayudar con la comida.
Salieron de casa y se dirigieron a la de su prima.
Ana las recibió sonriente.
-Me ha llamado Charlote, llegará a las 3, que ha encontrado un vuelo más pronto.-Dijo Ana.-
-Ningún problema, ¿qué tienes pensado hacer de comer?-Preguntó Jésica.-
-¡Dani me ha pedido salir!-Intervino feliz Laura.-
-¡Qué bien!, cuéntamelo todo mientras hacemos esto.-Pidió Ana.-
Mientras cocinaban, Laura contó el relato de lo sucedido poco antes de ir a casa de Ana.
-¡Qué romántico!-Dijo Ana.-
-Es un amor.-Añadió Laura.-
Se escucharon pasos por las escaleras.
-Ana, hay que hacer algo con la escalera, se oye demasiado y así no hay quien asuste a nadie.-Bromeó Carlos.-Ya he oído lo que te ha pasado prima, me alegro.
-Gracias Charlie.-Dijo Laura.-
-¿Dónde está Pablo?-Preguntó Jésica.-
-En su cuarto, estudiando, sube si quieres.-Respondió Carlos.-
Jésica subió al piso de arriba para ver a su primo.
-Ana, tu hermano tiene razón, son muy escandalosas.-Dijo Jésica dándole la razón a su primo.-
-Toc Toc.-Dijo Jésica simulando que llamaba a la puerta de la habitación de Pablo.-¿Puedo pasar?
-Claro Jess.-
-¿Qué tal el examen?
-Bien gracias a Dios, pero no me quiero confiar demasiado. Me juego mucho en este examen.
-¿Necesitas algo?
-Un abrazo de mi prima.-Bromeó Pablo girándose para abrazar a Jésica.-
Los dos primos se abrazaron y se sentaron en la cama.
-¿Qué tal llevas la sed?-Le preguntó Pablo a Jésica.-
-Mejor, cada vez mejor, algunas noches salgo por la ventana y voy al bosque, que siempre hay liebres, zorros o animalitos sueltos. ¿Y tú?
-Estoy intentando empezar con la sangre animal, pero cuesta dejar la otra.
-¿Qué diferencias notas?
-La sangre animal te debilita más, o más bien, no te aporta tanta energía como la otra.
-¿Y no puedes beber más sangre animal que humana?, así se equilibraría la diferencia.
-No, ya lo he probado y no.
-¿Me enseñarás cuando termine la selectividad a controlar mi sed con la sangre humana?
-Si apruebas sí.-Bromeó Pablo.-
-¡A estudiar se ha dicho!-Respondió Jésica.-¿Bajas a ayudar con la comida?
-Claro.
Pablo dejó los libros y bajó con su prima.
A las 2 de la tarde comenzó a llegar gente.
Los primeros en ir fueron Hugo y Azucena.
-Traemos una tarta que hemos preparado los dos por la mañana.-Dijo Azucena enseñando una bandeja cubierta de papel de aluminio.-
-¡Genial!-Dijo Ana.-Déjala en la nevera.
Poco después, llegaron Clara y Pedro.
-¿Somos los últimos en llegar?-Preguntó Clara.-
-Sí.-Respondió Ana.-Pero no importa, Charlote llegará en media hora.
-Te dije que teníamos que haber salido antes de casa.-Le dijo Clara a Pedro.-
-Ha dicho que no pasa nada.-Dijo como excusa Pedro.-
-Me da igual, no me gusta llegar tarde.
Pedro le dio un beso a Clara y se fue a hablar con los chicos.
-¿Qué tal chicos?-Le dijo Pedro a Carlos, Pablo y Hugo.-
-Bien, aún que con hambre.-Dijo Pablo.-
-A lo mejor puedes coger algo de tarta de Azucena, jajaja.-Ofreció Pedro.-Que he visto que había una tarta.
-No es esa clase de hambre...-Dijo Pablo.-
Pedro lo entendió finalmente y no insistió con la tarta.
Laura se acercó a su prima Ana y, mientras ayudaba a preparar una tortilla, habló con ella.
-Ana, ¿Charlote es...ya sabes...humana?
Ana paró de cortar las patatas para responder.
-Es...como yo.
-¿Maga?
-Preferimos hechiceras, porque maga parece de fiesta para niños, y bruja parece casi más un insulto.
-Entendido, ¿es verdad que es ingeniera mecánica?
-Sí, se sacó la carrera hace años y ahora da clases en una universidad de Francia.
-Seguro que a Hugo le cae bien.
Ana y Laura miraron a Hugo, que estaba hablando con los chicos.
-Seguro que...
Sonó la puerta y Ana fue a abrir.
Todos se pusieron detrás de Ana para saludar a Charlote.
Cuando Ana abrió la puerta, apareció una joven chica, de pelo negro y algo bajita.
-Hola Charlote, ¿qué tal?-Saludó Ana abrazando a su amiga.-
-Genial, el vuelo fantástico y con ganas de estar aquí una temporada.-Respondió la chica.-¿Y esto?
Charlote preguntó por qué había tanta gente en casa de Ana.
-Como hace mucho que no estás aquí, pensé que te podía presentar a algunos amigos.
-Genial, me encanta la idea.
Cerraron la puerta y Ana comenzó a presentar a la gente.
-Bueno, a mis hermanos les conoces.-Dijo Ana delante de Carlos y Pablo.-
-Hola chicos, cuánto habéis crecido.-Dijo Charlote.-
-Estas son Jésica y Laura, mis primas.
Se saludaron las 3 y siguió con las presentaciones.
-Este es Hugo, el novio de Jésica.-
-Encantado de conocerla.-Saludó educadamente Hugo.-Es un placer.
-Igualmente Hugo.-Respondió Charlote.-
-Charlote, estos son Pedro y Clara, unos amigos que viven aquí cerca.
Charlote saludó a Pedro y a Clara.
-Bueno, faltan la hermana de Hugo y su novio, pero venían desde Venecia unos parientes del novio y solo estarían hoy aquí, así que no han podido venir.
-Es comprensible.-Dijo Charlote, acercándose a Ana.-¿Son todos como tus hermanos?-Susurró Charlote.-
-Sí, bueno, no todos, pero pregunta si quieres.-Dijo Ana.-Laura ya sabe lo tuyo, pero para el resto tampoco será mucha sorpresa.
Charlote interrumpió la conversación que estaban teniendo los amigos de Ana e hizo la pregunta que le había propuesto a Ana.
-Laura ya sabe lo mío, pero quería comentaros a todos que soy, al igual que Ana, una hechicera, solo que con más experiencia que ella.
La reacción fue, tal y como había dicho Ana, normal. Ninguno parecía asustado, asombrado o parecía no creérselo.
-No sabía que fueras hechicera, pero es alucinante.-Dijo Hugo.-Me parece muy interesante, igual que Ana.
Charlote miró a Jésica.
-Quiere que le ayudes con los estudios, que está en ingeniería mecánica y necesita ayuda y no sabe como decirlo.-Dijo Jésica.-
Charlote se rió ante el comentario de Jésica.
-¿Por qué no me has pedido ayuda antes?-Le dijo Charlote a Hugo.-
-No sabía como hacerlo, soy algo tímido.-Dijo Hugo.-Pero de todas formas, no quería ponerte en un aprieto, porque acabas de llegar.
-Hugo ahora doy clases en una universidad de Francia y me dedico a la fotografía profesionalmente también, no puedes ponerme en un aprieto mayor.-Bromeó Charlote.-Quería haceros una pregunta: yo sé lo que son Pablo y Carlos, pero dado que al resto no os conozco, y voy a veros a menudo, me gustaría saber si sois como ellos.
Se miraron unos a otros con el fin de encontrar a alguien que respondiera a la pregunta a la que finalmente respondió Clara.
-Pedro, Hugo y yo somos licántropos y Jésica, Laura y Azucena son vampiros.
Charlote parecía sorprendida por la respuesta.
-¿No hay ni un humano aquí?-Preguntó Charlote.-
-No, hoy no, Daniel es humano pero no a podido venir.-Dijo Laura.-
-¿Y Daniel es...?-
-Mi novio.-Respondió Laura.-
Pusieron la mesa y se sentaron a comer.
Al terminar, los vampiros, como era evidente, seguían con hambre.
-No se vosotros...pero yo tengo hambre.-Bromeó Carlos.-¿Vamos al bosque?
Ana le dio un codazo a su hermano por proponer irse de la casa con una visita, pero para sorpresa de ana, Charlote lo apoyó.
-Hace mucho que no veo cazar a vampiros, podemos acompañarles.
Carlos le devolvió el codazo a su hermana y propuso salir al bosque a cazar y a pasar la tarde.
La idea gustó a todo el mundo y en seguida salieron al bosque.
Por el camino, Charlote hablaba con Ana sobre lo bien que estaría en el pueblo debido a la amabilidad y el cariño por parte de sus amigos.
Llegaron a la zona donde, los días de clase, "desayunaban" temprano.
En seguida, Carlos, Pablo, Jésica, Azucena y Laura empezaron a recorrer el bosque de un lado a otro.
Pronto Pablo y Jésica desaparecieron, señal de que habían encontrado algo.
Poco a poco fueron desplazándose Azucena, Laura y Carlos, hasta que finalmente no había vampiros.
-No pensé que tuvieran que irse tan lejos para cazar, así no veré nada.-Comentó Charlote.-
-Intenté avisarte pero todos queríais venir así que no dije nada, después de todo, también queríamos estar un rato juntos.-Respondió Ana.-
Charlote asintió sonriente y charló con sus nuevos vecinos.
Pasada una hora volvieron todos menos Pablo y Jésica.
-¿Dónde está mi hermana?-Preguntó Laura.-
Nadie supo responder, pero Carlos tranquilizó a Laura diciéndole que seguía con Pablo.
Pasadas dos horas, y al ver que no regresaban, Ana decidió intentar localizarles.
-Charlote, ¿recuerdas el conjuro de localización?
-Por supuesto, pero por mucha experiencia que tengamos juntas, necesitamos más magia.-Explicó.-Entre las dos, el hechizo nos debilitaría demasiado, ¿conoces a alguna otra bruja?
Ana cogió el teléfono y en seguida empezó a hablar.
-¿Puedes estar aquí en 2 minutos?-Dijo Ana.-Vale, gracias.
Colgó el teléfono y Laura preguntó con quién había hablado.
-He llamado a Alejandro.-Dijo Ana.-
-¿Tu novio?-Preguntó Charlote.-
-Ex-novio mejor dicho.-Aclaró Ana.-Es un gran brujo, nos ayudará.
Exactamente 2 minutos después apareció Alejandro.
Laura siempre se llevó muy bien con Alejandro, y en cuanto vio su rubia melena aparecer por el bosque, echó a correr para saludarle.
Alejandro recibió el abrazo de Laura encantado.
Volvieron los dos con el grupo y, aún que ninguno lo dijo, estaban todos pendientes de Alejandro y Ana.
Se dieron dos besos como los buenos amigos y comenzaron a hablar sobre el motivo de la llamada.
-¿Me habéis llamado para ese conjuro solo?-
-Es posible que necesitemos más ayuda, pero en principio sí.-Explicó Ana.
-Este hechizo no necesita tanta magia, es muy fácil, lo podría hacer una maga reciente sola.-Replicó Alex.-
-No buscamos humanos, buscamos vampiros.-Aclaro Charlote.-Por cierto, me llamo Charlote, viviré aquí un tiempo.
-Encantado Charlote.-Dijo Alex dando dos besos a su nueva vecina.-¿A quiénes buscamos?
-A mi hermana y mi primo Pablo.-Intervino Laura.-
-¿Jess es vampira?-
Laura asintió.
-¿Quién le ha hecho eso?-
-No lo sabemos, pero la verdad, es que lo lleva bastante bien, así que dejamos la investigación para el tiempo libre, jajaja.-Bromeó Laura.-
En seguida, Ana, Charlote y Alex se pusieron manos a la obra.
-No están juntos.-Dijo Charlote.-
Todos se miraron y Laura preguntó.
-¿Cómo que no están juntos?-
-Pablo está siguiendo a Jésica, pero ella está casi en Ciudad Real, ¿qué hace allí?-Se preguntó Charlote.-
Una vez terminada la explicación de Charlote, dejaron el conjuro.
-En Ciudad Real vive Marcos, pero no sé por qué tiene que ir.-Intervino Clara.-
Pablo se comunicó con su hermano Carlos por medio de la mente.
-Estaba comiendo con Jésica y olimos sangre humana y fuimos a por ella, pero Jésica debió de oler algo más y huyó de mi lado. No la encuentro, ¿dónde está?-
Ana vio la cara de su hermano, y supo que no pasaba nada bueno.
-¿Pablo?-
-Sí.-Contestó Carlos.-Jess olió sangre humana mientras cazaba con Pablo y huyó.
La reacción fue de sorpresa inminente.
Pasaron las horas y Pablo se dio por vencido y regresó a Madrid por si Jésica había vuelto, pero no era así.
-¿Qué vamos a hacer?-Se preguntó Laura.-
-Está anocheciendo, podemos buscarla por la mañana.-Sugirió Pablo.-
-No será necesario.-Intervino una dulce voz desde los árboles.-
-¡Jess!-Gritó Laura.-
-Perdonadme chicos, no lo pude resistir.-Dijo Jésica con los ojos más rojos que nunca.-
-Dime por favor que no has matado a nadie.-Dijo Hugo sin acercarse demasiado.-
-Casi, pero pensé en lo que me dijo Pablo, que me ayudaría al final de mis estudios a controlarme, y pensé que no me compensaba perder el control ahora y perderos a todos.
Hugo fue hacia ella y la besó, a pesar de tener los labios llenos de sangre.

CAPÍTULO 10: Lo bueno y lo malo


Después de comer, mientras Jésica y Laura recogían la mesa, sonó el teléfono.
-¿Si?-Contestó Laura.-
-¿Aquí residen las hermanas Miró?
-Sí señor, soy Laura Miró, ¿qué deseaba?
-Hemos llamado al teléfono de su prima Ana, y al de sus hermanos y al de casa y no contestan ninguno.
-Que raro..., bueno, déjeme el recado y se lo diré cuando la localice.
-Llamamos del hospital "Novilem", su tío ha fallecido y su tía está siendo intervenida de urgencia. Siento darle la noticia a usted, pero era la única forma de contactar con Ana, Pablo y Carlos.
Laura comenzó a llorar, pero se contuvo el tiempo suficiente para agradecerle la información al doctor y colgar.
Jésica vio como su hermana se tumbaba en el sillón, boca abajo y lloraba.
-¿Quién era cariño?-Preguntó Jésica.-
-Llamaban de un hospital, "Novilem" creo que ha dicho.
Laura casi no podía hablar, pero se calmó un poco para poder pronunciar mejor.
-El tío Javi ha muerto y la tía Carlota está en el quirófano.-Dijo finalmente Laura.-
-¡Dios mío!-Dijo Jésica.-¿Cómo te han llamado a ti?
-No cogían el teléfono ninguno de los primos, y el de casa tampoco.
Jésica fue a por su chaqueta y salió de casa.
Laura corriendo la siguió.
-¿Dónde vas?
-A buscar a los primos, no pueden estar sin saberlo.
Llegaron las hermanas a casa de sus primos, pero no había nadie.
Azucena pasó por allí de camino a su casa.
-Azucena, ¿tienes idea de dónde pueden estar mis primos?-Preguntó Jésica.-
-Acabo de ver a Pablo en la biblioteca.-Respondió Azucena.-¿Por qué?
-Su padre ha muerto y su madre lo hará en poco tiempo seguramente, tenemos que decírselo.-Respondió Laura.-
-Lo siento chicas.-Azucena abrazó a sus amigas.-¿Os acompaño?
-No...-dijo Jésica sollozando.-Pero gracias.
Laura y Jésica fueron a la biblioteca y vieron a Pablo sentado en la escalera.
-¡Hola chicas!, ¿qué tal?-Dijo Pablo.-
No tardó en borrársele la sonrisa de la cara cuando vio como su prima Laura lloraba y Jésica contenía las lágrimas.
-¿Qué ha pasado?-Preguntó Pablo preocupado.-
-Tu padre...ha tenido un accidente de coche y ha muerto y tu madre está muy grave, perdió mucha sangre y tiene el cuerpo muy dañado, está en el quirófano ahora mismo.-Respondió Jésica abrazando a su primo.-
La cara de Pablo era un poema. No lloraba pero eran evidentes las ganas que tenía de hacerlo.
Pablo abrazó a sus primas.
-¿Lo saben Ana y Carlos?
-No.-Dijo llorando Laura.-Nos encontramos de camino de vuelta a casa a Azucena y nos dijo que te había visto y vinimos rápidamente.
A lo lejos aparecieron dos sombras y en seguida vieron que eran Carlos y Ana.
-He oído lo que ha dicho Pablo, ¿qué pasa?-Preguntó Carlos.-
-Tu madre está en el quirófano ahora y tu padre ha fallecido.-Respondió Jésica.-Lo siento.
Carlos no pudo contener las lágrimas, sin embargo Ana parecía pensativa, más bien ausente.
-¿Ana?-Dijo Jésica.-
-¿Has dicho que te llamaron de un hospital?-Preguntó Ana a Jésica.-
Jésica asintió y preguntó el por qué de esa pregunta ahora.
-Mi padre me ha llamado hace media hora recordándome el cumpleaños de mi madre y que tenemos que planear algo especial.-Respondió Ana.-
-Que raro...¿Quién podría llamar haciéndose pasar por enfermera para decirnos algo tan horrible?
La pregunta de Laura hizo pensar a Jésica.
-¡Mamá!-Dijo Jésica de repente.-
-¿Qué?
-¡Mamá!-Repitió Jésica.-La misma persona que mató a mamá.
-Nadie mató a mamá Jess, ya lo dijo el doctor, sufrió una caída, se hizo una herida y acabó desangrándose, no hay más misterio.-Explicó Laura.-
-Para la muerte no...pero te recuerdo que apareció en mi habitación muerta, y no se cayó en mi habitación.-Replicó Jésica.-
De pronto se hizo un silencio total, solo se escuchaba el cantar de los pájaros y algún que otro perro ladrando.
-Chicos, son las 5 de la tarde, tengo que irme a casa.-Dijo Pablo.-Mañana viene la amiga de Ana y no puedo estudiar el examen del lunes, así que me voy.
-¡Espera!-Gritó Carlos.-Voy contigo que tengo que darte los apuntes que me pediste.
-Chicos, os acompaño también que tengo que preparar la casa para cuando llegue Charlote.-Dijo Ana.-Si averiguáis algo, llamadnos.
Laura y Jésica asintieron con la cabeza y se quedaron sentadas en las escaleras de la biblioteca.
Hablaron durante horas de lo ocurrido pero no llegaron a una conclusión conjunta.
Finalmente, se fueron a casa para cenar.
Al llegar cenaron y hablaron sobre Hugo y Daniel.
-¿Qué tal con Dani?-Dijo Jésica.-
-Muy bien la verdad, tú le conoces, pero yo le conozco más y según lo hago, me doy cuenta de lo especial que es.-Respondió feliz Laura.-¿Y tú con Hugo?
-Genial, la semana que viene hará 2 años que salimos juntos.-Contestó Jésica.-Es un amor la verdad.
-Es fantástico. Daniel y yo no salimos oficialmente, pero creo que podríamos hacerlo.
Jésica soltó una carcajada al escuchar decir a su hermana "No estamos saliendo oficialmente".
-¿De qué te ríes Jess?
-Claro que salís juntos boba.-Respondió Jésica.-Estáis saliendo desde hace más de lo que tú te crees. Se nota que os gustáis, quedáis juntos siempre y el otro día dormiste en su casa, el que no te lo haya pedido formalmente no significa que no salgáis. A mamá, papá nunca le pidió salir y fíjate.
-¿Hugo te pidió salir a tí?
-Sí, hace 2 años casi, pero realmente, empezamos a salir "no oficialmente" como dices tú hace 3.-Respondió Jésica.-
-Espero que Dani me lo pida pronto, porque según he leído, lo normal es que el hombre se declare a la mujer, no al revés.
Jésica miró el reloj.
-Lauri, son las 11, mañana tenemos que madrugar para limpiar esto un poco y para ir después a ayudar a Ana con la comida y eso.
Laura se levantó, recogió la mesa con su hermana y se fueron a dormir.
A penas eran las 4 de la mañana, y Jésica se despertó.

Querido diario:
Me siento rara.
Alguien ha llamado diciendo que mi tío había muerto y que mi tía no tardaría y era mentira.
Creo que tiene que ver con el asesinato de mi madre, que sigo sin creerme que muriera debido a una caída.
¿Qué posibilidades hay de que alguien se caiga, muera desangrada y nadie lo haya visto?
Además, que apareciera en mi cuarto no era casualidad, creo que más bien era un aviso para Laura y para mí.
Son las 4 de la madrugada casi y llevo desde que me acosté pensando en el tema.
Creo que voy a investigarlo por mi cuenta, aún que tengo la selectividad dentro de nada, así que lo tengo difícil.
Supongo que podría esperar unas semanas a terminar el bachillerato.
Ya veré, ahora intentaré dormir otra vez, y espero conseguirlo.

Jésica intentó dormir pero no podía dejar de darle vueltas a los sucesos de esos días.
Cuando pasaba algo bueno, en seguida una cosa mala lo estropeaba.
Finalmente, consiguió dormirse.

CAPÍTULO 9: La mansión


-¿Y por qué esta mansión?-Preguntó Azucena al llegar al lugar.-
Al llegar al lugar acordado por Hugo, vieron las ruinas de un antiguo palacio.
El paisaje era tenebroso, pero sin embargo acogedor.
-Hugo nos dijo que antiguamente, cuando se quería torturar a un preso, se le encadenaba en las mazmorras de la mansión y se le privaba de comida y agua durante el tiempo que creyeran necesario.-Explicó Jésica.-Las cadenas eran muy resistentes para que en caso de que el prisionero tuviera una gran fuerza, no pudiera escapar. Se hicieron pruebas con animales, y ninguno logró liberarse.
Entonces se escuchó un ruido detrás de las chicas y las tres se giraron.
-¿Qué ha sido eso?-Preguntó Laura asustada.-
Jésica intentó escuchar algo pero no detectó nada.
-No es vampiro, no oigo nada.-Dijo Jésica.-
-¡Oh qué lista Jess!-Dijo sarcásticamente Azucena.-Aquí hay tres vampiras y solo tú te has dado cuenta de que lo que suena no es un vampiro, enhorabuena...perdón, es que me pongo nerviosa.
-Tranquila.-Dijo Jésica.-Lo entiendo.
-¿Qué es ese olor?-Preguntó Azucena.-Es horrible.
Laura no distinguió el olor, pero Jésica sí.
-Reconozco el olor...y la voz.-Dijo Jésica.-
-¿Lees la mente de los lobos?-Preguntó Azucena.-
Jésica negó con la cabeza sin más explicación y prosiguió con su búsqueda.
-¿Cómo puedes oír?, yo no oigo nada.-Dijo Laura.-
Entonces un precioso lobo blanco apareció de la mansión.
Tenía el pelaje blanco y gris, unos ojos negros como el carbón y era más alto que un lobo de los que ves en los bosques normalmente.
Laura y Azucena se apartaron y se pusieron en posición de atacar si fuera necesario.
-¡Jésica!-Gritó Laura.-¡Sal de ahí!
Jésica se acercó al lobo, que enseñaba los dientes en señal de poder.
-¡Jésica!-Gritó Azucena.-¿Qué haces?, ¡Aléjate y no pasará nada!
Jésica levantó la mano y Laura y Azucena entendieron que quería decir que se quedaran ahí.
El lobo produjo un gruñido al ver acercarse a Jésica, y se acercó a ella.
Ese gesto por parte del lobo fue entendido por Laura y Azucena como un ataque y Azucena salió corriendo a por el lobo.
Para sorpresa de Laura y Azucena, Jésica se interpuso entre el animal y su amiga.
Laura sonrió al escuchar los pensamientos del lobo.
-¡Azucena, tranquila!-Gritó Laura.-
Laura corrió hacia Azucena y le agarró la mano.
-No pasa nada.-Tranquilizó a Azucena.-
Azucena se extrañó de la tranquilidad de sus amigas, hasta que empezó a escuchar los pensamientos de alguien.
-¿Quién está aquí?-Preguntó Azucena asustada, mirando a todas partes.-Oigo la mente de un vampiro.
Jésica acarició al lobo y le demostró a Azucena que no pasaba nada.
-Azucena, quiero presentarte a una amiga.-Dijo Jésica.-
Azucena quedó sorprendida al escuchar esa frase de Jésica estando solo Jésica, Laura y ella.
-¿Quién?-Preguntó Azucena.-
-Esta es Elena.-Dijo finalmente Jésica.-Es la que me estaba hablando, luego a Laura y es la que al final, ha hablado contigo.
Azucena no se lo podía creer. Sin saber cómo, había leído la mente de un lobo.
-¿Cómo puedo leer su mente?-Preguntó Azucena.-
-Es híbrida.-Respondió Laura.-Su madre era loba y un día, varios años después, antes de convertirse por primera vez, un vampiro la atacó y la convirtió. Al alimentarse por primera vez, se le fue la mano y mató a una chica, y por lo tanto, se convirtió en licántropa.
Azucena, aunque desconfiada, se acercó al lobo.
-Tranquila.-Dijo Laura de nuevo.-No te hará daño.
-Pero...¿Y Hugo es híbrido?-Preguntó Azucena.-
-Hugo no, solo Elena.-Respondió Laura.-A pesar de ser hermanos.
-¿Elena y Hugo son hermanos?-Preguntó Azucena sorprendida.-
-Sí. Ambos son hijos de padres licántropos, pero Elena es mayor.-Explicó Laura.-Antes de que Elena se convirtiera en lobo por primera vez, fue atacada por un vampiro y se transformó en vampiro. Como ya sabes necesitas beber sangre humana cuando te conviertes a vampiro, pues se le fue la mano y mató a una chica y se transformó en lobo. Años después nació Hugo. Hugo nació más grande de lo normal y mató a su madre al nacer. Su madre no quería que Hugo naciera pro cesárea y se empeñó en que por grande que fuera, nacería de forma natural, y al nacer, su cuerpo no lo aguantó y se desgarró la piel muriendo en el acto. Consiguieron salvarle la vida a Hugo de milagro, pero al haber muerto su madre y al haber estado él involucrado, se convirtió en lobo. Tuvo suerte de que Elena estuviera ese día con su madre y se pudo llevar a Hugo antes de la transformación.
-¿Se transformó al nacer?-Preguntó Azucena asombrada.-¿Cómo es posible que un bebé recién nacido aguante ese cambio?
-Me costó mucho, pero conseguí comunicarme con él mediante una conexión mental y le pasé la fuerza y resistencia suficiente para aguantar el cambio.-Intervino Elena.-Tras el primer cambio, los siguientes fueron más débiles y me encargué de él hasta que consiguió adaptarse.
Las tres vampiras se asombraron al oír al lobo hablar sin mover la boca.
-Eso no ha sido un pensamiento.-Dijo Jésica.-
-Lo se, dice la leyenda que cuando existe una conexión sentimental entre un lobo y otro ser, aunque no sea humano, se puede llegar a hablar con ese o esos seres como si fuera a través del pensamiento.
-¿Es como cuando un vampiro piensa algo que quiere que otros vampiros escuchen?-Preguntó Laura.-
-Efectivamente, solo que yo, al ser híbrida, puedo hacerlo de las dos maneras, simplemente que la de los vampiros es más discreta porque no se escucha.-Explicó Elena.-Claro que ahora mismo, solo me podéis oir vosotras.
Las chicas parecían convencidas de la explicación de Elena. Azucena seguía pendiente de Hugo.
-¿Y tu hermano?-Le preguntó Azucena a Elena.-
-Ha ido a cazar para poder estar tranquilo en presencia de vampiros.-Respondió Elena.-Ha ido con Diego, así que veréis también a Diego convertido.
-Eres realmente preciosa.-Dijo Azucena acariciando a Elena.-
-Muchas gracias, me gusta el color rojo de tus ojos, te resalta la cara.-Respondió Elena.-
Azucena sonrió y siguió acariciando a Elena.
Entonces se escuchó un gruñido muy grave detrás de los árboles que rodeaban la mansión.
Todas se quedaron mirando quién o qué producía el ruido, y de pronto, aparecieron dos lobos enormes, uno marrón y el otro negro.
-Elena...¿Son ellos?-Preguntó Azucena echándose para atrás.-
-Sí, el marrón es Hugo.-Respondió Elena.-No temas, pero como soy medio vampira no te huelo mal, pero ellos no te gustarán nada.
Jésica se acercó a los lobos con intención de comprobar si podía hablar con ellos como con Elena.
Pero para sorpresa de Jésica, Elena le gritó a Jésica que se detuviera.
-¿Por qué no puedo ir?-Preguntó Jésica.-
Hugo y Diego miraron por todas partes y empezaron a gruñir.
-¿Qué les pasa?-Le preguntó Laura a Elena.-
-Aquí hay más lobos, y no les conocemos, y no sabemos si pueden ser una amenaza.-Explicó Elena.-
Hugo se acercó a las chicas y le quedó al lado de Jésica.
Diego se interpuso entre Laura y Azucena.
Aunque Azucena no soportaba estar cerca de un lobo, antes el posible peligro y sabiendo que un lobo puede acabar con ella, prefirió quedarse quieta.
-¿Por qué vienen aquí en lugar de ir a buscar a esos lobos?-Le preguntó Jésica a Elena.-
-Acto reflejo.-Respondió Elena.-Es una cualidad bastante notable en los licántropos. Somos muy nobles y fieles a nuestra manada, pero si algún ser querido, sea cuál sea, puede estar en peligro, se antepone su salud a la propia.
Jésica acarició con miedo la cabeza de Hugo, y este lo aceptó sin problemas.
De entre los árboles aparecieron dos lobos que iban juntos.
Diego, Hugo y Elena gruñeron para intentar asustarles, pero Hugo reconoció su olor.
-¿Qué le pasa a Hugo?-Le preguntó Jésica a Elena al ver a Hugo relajarse.-
-Cree conocer a los lobos, lo que significa que no son lobos normales y corrientes, sino que son licántropos.-Explicó Elena.-En esta zona hay lobos y las confusiones son habituales, por eso antes de atacar, debemos asegurarnos bien.
Los lobos se acercaron emitiendo gruñidos y Diego y Elena los devolvían, sin embargo, Hugo parecía tranquilo.
De pronto los lobos se pararon en seco y se tumbaron.
-¿Por qué hacen eso?-Preguntó Jésica.-
-Han conocido a alguien, pero no estoy segura de a quién.-Contestó Elena.-¿Somos los únicos lobos que conocéis, no?
Laura, Jésica y Azucena asintieron, pero Laura recordó la comida en el bosque.
-Chicas, ¿os acordáis que comentamos el comportamiento de Hugo y lo comparamos con el de Pedro y Clara?-Dijo Laura.-
Las chicas miraron a los lobos y se temieron lo peor.
-¿Son Pedro y Clara?-Le preguntó Jésica a Hugo.-
El gran lobo marrón asintió con la cabeza, afirmando el comentario de Jésica.
Laura se llevó la mano al a boca al descubrir a su mejor amiga y al novio de su mejor amiga convertidos en el enemigo natural de los de su especie.
-Laura, ¿estás bien?-Le preguntó Azucena a Laura pasándole la mano por el hombro.-
Laura sonrió y dijo que estaría bien cuando comprobara que eran ellos.
-¿Cómo lo vas a hacer?-Preguntó Elena.-
Laura quitó la mano de Azucena de su hombro y empezó a caminar.
En seguida, Diego estaba detrás.
-Es muy protector.-Dijo Elena.-Aunque estés segura de que son inofensivos, no se fía y no te dejará ir sola.
Laura se lo tomó bastante bien, como un acto de cariño casi familiar y alargó la mano indicándole que quería que fuera a su lado.
Diego aceleró y se colocó al lado de Laura.
El lobo y la vampiresa continuaron hasta llegar a los lobos, los cuales seguían tumbados sin hacer ningún movimiento.
Diego se acercó a ellos y les enseñó los dientes.
Laura no comprendía muy bien lo que pasaba, hasta que Diego se apartó de los lobos y le dio un empujoncito en la espalda a Laura para que fuera con ellos.
-A partir de ahí puedes ir sola con ellos.-Dijo Elena a lo lejos.-Una vez que ha visto que no suponen ningún peligro, no tiene inconveniente en dejarte sola.
Diego se apartó pero no demasiado, para que en caso de emergencia pudiera intervenir.
Laura se acercó a los lobos y alargó la mano para acariciar a uno de ellos.
Un precioso lobo gris y blanco, parecido a Elena pero más gris estaba en frente de Laura.
-¿Clara?-Preguntó Laura.-¿Cómo no me lo dijiste?
El lobo emitió un sonido muy agudo, y lo relacionó con el llanto, ya que sonaba parecido al quejido de un perro cuando estaba solo.
-La verdad, yo tampoco he sido sincera como puedes ver.-Dijo Laura.-Así que no me enfado.
Laura miró a Pedro.
-Con perdón de Clara, pero eres precioso.-Bromeó Laura al ver aquel lobo negro de ojos dorados.-Los ojos son dorados y hacen que seas aún más bonito.
Diego parecía tranquilo, una vez que había comprobado que no había peligro.
Al final pasaron la noche en el bosque todos, y Clara se hizo muy amiga de Elena, Pedro y de Azucena.
-Me resulta fascinante poder estar esta noche con 2 vampiras, una híbrida y 4 lobos y no empezar a morder.-Bromeó Azucena.-
-Es curioso sí.-Respondió Elena.-Son las 4 de la mañana, pero mañana es sábado, podemos dormir en la mansión.
-Si está abandonada.-Dijo Laura.-
-Las mazmorras son calentitas.-Dijo Hugo por primera vez.-
La voz de Hugo sonaba muy grave y era raro, pero era una voz muy relajante.
-Sois los primeros con los que consigo hacer esto.-Dijo Hugo orgulloso.-
-Me siento raro hablando con vampiros.-Intervino Diego.-
-Yo también.-Dijo Clara acercándose a Laura.-Ahora que hemos llegado al punto de poder hablar, cosa que no había llegado nunca, aunque sabía que se podía, te puedo decir que perdón por no contártelo.
-Yo tampoco dije nada de lo mío.-Respondió Laura.-Soy vampira desde hace mucho y nunca te he dicho nada.
-Yo no dije nada por miedo a que nos rechazaras más que a que nos descubrieran.-Intervino finalmente Pedro.-Somos amigos desde que éramos bebés, y confesar esto no es fácil.
-Pero necesario.-Intervino Diego.-Cuando se lo tuve que contar a Elena me costó mucho, y más tarde averigüé lo especial que era ella al ser vampira y licántropa. Se lo que se siente, en el momento en el que lo vas a confesar todo solo piensas en la persona a la que se lo dices, en no hacerle daño y en lo que te importa, y si todo va bien lo dices.
Todos asintieron porque en cierto modo, ninguno de los presentes se había librado de confesar algo.
Finalmente bajaron a las mazmorras, que no eran tan tenebrosas como el resto del bosque y realmente se estaba calentito allí.
A la mañana siguiente, Laura fue la primera en levantarse.
Cuando se despertó vio como estaban todos dormidos pero con aspecto humano.
Sabía que en algún momento, los lobos tuvieron que levantarse para volver a su estado habitual sin despertar a nadie y estaban de manera distinta que cuando se durmieron.
Sin embargo faltaba algo. Jésica no estaba.
Laura salió de la mansión para buscar a su hermana, y para alivio suyo, estaba hablando con su primo en el bosque.
-Buenos días.-Dijo Laura a Jésica y Pablo.-
-Buenos días.-Respondieron a la vez.-
-¿Qué hacéis fuera?, bueno, ¿qué haces aquí Pablo?.-Preguntó Laura.-
-Me enteré de que estabais aquí y vine a saludar.
Laura sonrió y bajó a despertar a los demás.
Costó un poco, pero finalmente Laura despertó a todos.
Azucena se levantó con una gran sonrisa.
-¿Te lo crees ya?-Le preguntó Hugo a Azucena.-
-Ahora sí.
Salieron de la mansión y saludaron a Jésica y Pablo.
Jésica sonrió y Elena le preguntó por qué sonreía de repente.
-Vienen Carlos y Ana.-Respondió Jésica.-
En seguida, aparecieron Carlos y Ana, tal y como había dicho Jésica.
-Buenos días chicos.-Saludó Carlos.-
-Chicos, mañana vendrá una amiga mía desde Francia y se quedará un tiempo, ¿os importa que quedemos mañana para que vaya conociendo a alguien?-Dijo Ana.-
-Vale, ¿quedamos a comer?-Propuso Laura.-
El "sí" fue la respuesta dominante, salvo por Elena y Diego que recibían la visita de los primos de Diego, que venían desde Venecia y pasaban por Madrid ese día.
-Está bien.-Dijo Ana.-Aunque no esperéis a una joven rubia de 20 años, tiene 42 y es ingeniera mecánica.
Jésica miró a Hugo rápidamente.
-Estupendo, me vendrá bien tenerla cerca.-Dijo Hugo.-Tengo algunos problemillas con la carrera.
-De acuerdo, en ese caso, mañana a la una y media nos vemos...en mi casa.-Dijo Ana.-
Acordaron finalmente la hora y el lugar que Ana había elegido y se fue cada uno a su casa.

CAPÍTULO 8: Más unidos que nunca


Azucena se fue y entró Daniel.
-Esta casa está abierta al público.-Bromeó Laura.-¿Qué quieres?
-¿Duermes esta noche en mi casa?-Le preguntó Daniel a Laura.-
Laura abrió la boca asombrada y, tras unos segundos fuera de sí, volvió a la tierra.
-¿Cómo dices?-Preguntó Laura.-
-Mis padres no están, vuelven pasado mañana, y he pensado que podías dormir hoy en mi casa..ya sabes, hoy no nos hemos visto casi.-Dijo Daniel.-
Laura miró a Jésica suplicando que le dejara irse, pero antes de que su hermana respondiera, intervino Hugo.
-¡Claro que sí!, pero no olvides que mañana hemos quedado para desayunar, ¿te apuntas Dani?-Dijo Hugo.-
-¡Claro!, para compensar la comida desastrosa de hoy, jaja.-Bromeó Daniel.-Avisaré al resto, por si se apuntan.
Laura se fue con Dani y Jésica se centró en Hugo.
-¿Por qué le has dicho que sí?-Preguntó.-A lo mejor tenía planes con ella esta noche.
Hugo la rodeó y abrazó a Jésica desde atrás.
-Estoy seguro de que prefieres estar conmigo.-Le susurró Hugo al oído a Jésica.-
Jésica se apartó de Hugo para seguir el juego a su manera y provocarle.
-No se...preferiría estar con Laura la verdad.-Dijo Jésica sentándose en el sofá.-Sabe cómo hacer que me sienta bien después de algo malo.
Hugo fue hacia el sofá y le tapó los ojos a Jésica.
-Yo puedo hacer que te sientas mejor...-Volvió a susurrarle al oído a Jésica.-
Jésica se destapó los ojos, le cogió la mano a Hugo y tiró de ella en dirección al otro lado del sofá, para que Hugo fuera a sentarse.
Hugo se sentó y se acercó un poco a Jésica.
Esta se apartó y repitieron lo mismo dos veces, hasta que el sofá se acabó.
-No puedes irte más Jess.-Bromeó Hugo.-Eres mía.
Jésica le cogió la mano y se la llevó a la cara para que le acariciara.
Hugo se acercó a Jésica para besarla y esta se apartó nuevamente.
-Cierra los ojos.-Le dijo Jésica a Hugo.-
Este se negó y Jésica le dijo que si no lo hacía se iría a su casa, por lo que Hugo aceptó.
-Cerrados.-Dijo Hugo.-¿Y ahora qué?
-Dime qué sientes...-Dijo Jésica poniéndole una fresa en la boca.-
-A parte de hambre...solo hambre, ¿fresa?-Preguntó Hugo.-
-Sí, muy bien, ahora otra.-Dijo Jésica.-
-¿Me vas a hacer el juego de darme comida y lo tengo que adivinar?-Preguntó Hugo curioso.-
-Sí, así que a callar.-Respondió Jésica.-
Jésica cogió un caramelo de café.
-Te voy a dar una cosa para que muerdas, cuando yo te diga cierras la boca pero no te lo comas, ¿vale?-Le dijo Jésica.-
-De acuerdo.-Dijo Hugo.-
Jésica le mandó cerrar la boca cuando el caramelo estaba casi en su boca.
-¿A qué sabe?-Preguntó Jésica.-
-¿Café?-Preguntó Hugo.-
-Muy bien, el último, aunque no necesito que sueltes el caramelo-Aclaró Jésica.-
Jésica acarició el cuello de Hugo y este sintió un escalofrío.
-¿Te gusta?-Preguntó Jésica.-
-Sí...pero me gustaría más verte.-Dijo Hugo.-
-Espera que ya casi has terminado el juego.-Dijo Jésica acercándose a su oído.-Solo te falta una cosa, y si la aciertas, haremos lo que quieras.
-Vale.-Dijo Hugo sonriendo con cuidado de que el caramelo no se cayera.-
Jésica se acercó a su oído y le susurró:
-¿Preparado para la última?-
-Sí...creo.-Respondió Hugo.-
Jésica se sentó sobre él en sentido contrario, para que al abrir los ojos le viera.
Jésica se acercó a Hugo, y pasó su dedo índice por sus labios.
-¿Puedes repetirlo?-Pidió Hugo.-No he notado nada.
-Está bien.-Dijo Jésica pasando de nuevo el dedo por los labios de Hugo.-
-Chica no lo se, una última vez por favor.-Dijo Hugo.-
-La última.-Aceptó Jésica.-
Esta vez, Jésica se acercó a Hugo y cogió el caramelo con los dientes y Hugo se dio cuenta de que lo estaba cogiendo, pero no sabía cómo.
-No puedo soltar el caramelo, me has dicho que no, así que suéltalo.-Dijo Hugo.-
Jésica se sentía relajada por primera vez en mucho tiempo, estaba jugando con su novio por la noche, sin preocuparse de nada, y con la seguridad de que Susan no volvería a intervenir entre ellos.
Se acercó más a Hugo y le besó el cuello y le susurró:
-Si esta no lo adivinas, te dejo verlo pero no haremos lo que tú digas, así que atento.
Otro escalofrío recorrió el cuerpo de Hugo.
Jésica cogió el caramelo con los dientes y giró la cabeza para agarrarlo en otra dirección y hacer más fuerza.
-Me rindo.-Intentó decir abriendo los ojos, pero no pudo evitar soltar el caramelo.-Esta noche eliges tú.
Hugo vio a Jésica con el caramelo en la boca.
-¿De dónde lo has sacado?, se acaba de caer y no he oído caerse al suelo y tampoco lo tenía encima.-Preguntó Hugo.-
-Te lo explicaré con los ojos abiertos para que te fijes.-Dijo Jésica dándole nuevamente el caramelo a Hugo.-Esta noche elijo yo.
Hugo se metió el caramelo en la boca y observó lo que había hecho Jésica para quitarle el caramelo.
Jésica se acercó y cogió el caramelo con los dientes, y ahora que Hugo lo había visto, decidió complicar las cosas.
-Sigue por ahí, que es mejor que la fresa y todo eso.-Dijo Hugo.-
Jésica se metió el caramelo en la boca.
-¿Quiéres que te repita lo del caramelo?-Preguntó Jésica.-
-Vale...-Respondió Hugo.-Pero con otro porque ese ya casi que no, porque te lo has tragado, glotona.
Jésica sacó la lengua y dejó ver el caramelo.
-Para empezar no soy una glotona y para seguir, si quieres que lo repita, ven a por el caramelo.
Hugo sonrió a su novia y, aprovechando que estaba sentada encima de él, la agarró por la espalda y la acercó a él.
-Dame el caramelo.-Dijo Hugo.-
Jésica se negó con la cabeza, sabiendo que estaba consiguiendo jugar con él como ella quería, y en el fondo, Hugo también.
Hugo acercó más a Jésica, casi hasta el punto de rozarse, pero sin llegar a eso.
-Dame el caramelo Jess.-Volvió a pedir Hugo, recibiendo la misma respuesta por parte de Jésica.-
Hugo miró fijamente a Jésica y se acercó más.
-Dame el caramelo, última oportunidad.-Dijo Hugo.-
Jésica sacó la lengua para enseñarle el caramelo a Hugo y le dijo que no con la cabeza.
-Tú lo has querido.-Dijo Hugo.-
En ese momento, Jésica se olvidó del caramelo y se centró en Hugo.
Hugo se acercó del todo a Jésica y la besó apasionadamente.
Jésica sentía las manos de Hugo por su espalda, subiendo hasta su cuello.
Hugo se apartó de Jésica y le enseñó el caramelo.
-¡Lo conseguí!-Dijo Hugo.-
Jésica le quitó el caramelo con la mano, lo tiró al suelo y se lanzó a por Hugo.
Hugo besó a Jésica apasionadamente y esta no se negó.
A los 5 minutos, Jésica miró el reloj: las 12 de la noche.
-¿No hay luna?-Preguntó Jésica.-
-No hay.-Respondió Hugo.-La luna es mañana, por eso acepté lo de vernos.
-Entonces...¿no te tienes que ir?-Preguntó Jésica.-
Hugo se quitó la camiseta y la tiró al sofá de al lado.
-Todo tuyo Jess.-Dijo Hugo.-Te toca elegir esta noche.
-Ya lo has hecho tú por mí.-Dijo Jésica besándole.-
Continuaron besándose hasta que a Jésica le entró sed.
-¿Qué pasa?-Preguntó Hugo.-
Hugo vio los ojos de Jésica y lo comprendió.
-No puedo...he visto las películas y los libros, y un mordisco mío te podría herir y uno tuyo me podría matar.-Dijo Jésica sentándose al lado de Hugo.-
-Cariño, eso son historias y películas, un mordisco tuyo a mi no me hace nada, ahora mismo, porque no tenemos la misma edad.-Dijo Hugo refiriéndose al tiempo que llevaban siendo lo que eran.-Y tengo el suficiente control, y si veo que lo pierdo me alejaré de tí, tranquila.
Jésica besó a Hugo y le susurró:
-Esta noche no. No quiero que la primera vez acabemos mal.
Hugo lo entendió y no dijo nada en contra de su decisión.
-¿Vamos a dormir?-Preguntó Jésica.-
-Sí, ¿dónde dormirás esta noche?, Tu habitación está cerrada.-Dijo Hugo.-
Jésica se levantó y desplegó el sofá-cama.
-Buenas noches.-Dijo Jésica besando a su novio.-
-Buenas noches amor.-Respondió Hugo.-
A la mañana siguiente, madrugaron para ir a desayunar con todos y a las 10:30 estaban preparados.
-¿Nos vamos?-Preguntó Jésica.-
Hugo abrió la puerta y Jésica se tomó eso como un sí.
Por el camino, fueron abrazados. Jésica estaba contenta de volver con Hugo, porque aunque el día anterior estuvo a penas 8 horas sin él, le pareció un mundo.
Casi en la heladería vieron a Susan, y se acercaron a hablar con ella.
-¿Susan?-Preguntó Jésica.-¿Eres tú?
Susan les miró, y estaba llorando.
-¿Qué te pasa?-Preguntó Jésica.-
-Lo siento.-Dijo Susan.-No soportaba verte con Hugo y...no se...lo siento.
Jésica y Hugo abrazaron a Susan.
-Tranquila, ahora que sabemos a ciencia cierta lo que pasa te perdonamos.-Dijo Jésica.-Pero, ¿por qué no soportabas verme con Hugo?
-Se que es una tontería a mi edad, pero...nosotras...sentimos celos de una persona a la mínima.-Dijo Susan.-Tengo casi 9 años, pero para nosotras, eso es equivalente a 19. Aunque actúo como una niña pequeña, mis sentimientos van a parte, y eso es algo que por lo visto, con los años se mejora.
-En fin, hemos quedado para desayunar, ¿te vienes?-Dijo Jésica.-
-No...no quiero, estoy esperando a una amiga.-Respondió Susan.-Pero gracias, y también gracias por perdonarme.
-No hay de que, gracias a ti por disculparte.-Dijo Hugo.-Espero que nos veamos otro día más tranquilamente.
Susan sonrió a Hugo y a Jésica y cada uno se fue por su lado.
Al llegar a la heladería, Jésica vio a Marcos.
-¿Qué hace él aquí?-Preguntó Jésica.-
-Le dieron el alta anoche, así que decidimos traerle a desayunar para celebrarlo.-Respondió Clara.-
-Te conozco...-Dijo Marcos.-No se de qué, pero te conozco.
-Te habrás confundido, se llama Jésica y es una amiga, es la hermana de Laura.-Respondió Clara.-
Jésica vio a su hermana sentada en una mesa con los demás, pero al lado de Dani.
-"¿Qué tal anoche?"-Pensó Jésica.-
-"Genial, no pasó nada pero por poco, ¿Y tú?"-Respondió Laura.-
-"Igual, me entró sed y lo dejamos para otro día"-Respondió Jésica.-
Las hermanas se sonrieron y, entonces aparecieron Pablo, Raquel, Carlos y Ana.
-¿Qué hacéis aquí?-Preguntó Jésica.-
-Laura nos dijo que habíais quedado y nos apuntamos.-Contestó Carlos.-¡Hola a todos!
Todos devolvieron el saludo porque eran muchos para ir uno por uno.
Pidieron el desayuno y se sentaron en dos mesas que habían juntado.
Raquel se sentó entre Pablo y Clara, Hugo se sentó entre Pablo y yo, Ana se sentó entre Laura y yo, Carlos eligió  sentarse con Rodrigo y Pedro y Azucena presidió la mesa sentada entre Dani y Marcos.
Cada uno tenía una conversación distinta con todos, y al terminar el desayuno cada uno se fue a su casa.
-Chicos, quería decir una cosa antes de nada.-Dijo Diego sonriente.-
Todos prestaron atención a Diego, que parecía ansioso por hablar.
-Elena, tu hermano sabe lo mucho que yo te quiero, y que desde hace un año vivimos juntos en Italia, pero ha llegado el momento de dejar de ser novios.-Anunció finalmente Diego.-
Elena se quedó paralizada y todos los presentes tuvieron la misma reacción.
Jésica pensó en seguida en Susan, que estaba por allí, y que le había conjurado otra vez, pero en esta ocasión a Diego, pero en seguida vería que era una falsa alarma.
-¿Qué dices Diego?-Preguntó a punto de llorar Elena.-
En ese momento, salieron 4 camareros vestidos con traje y corbata y una tarta en las manos.
-No quiero vivir en Italia con mi novia...-Dijo Diego.-Quiero vivir en Italia con mi mujer, ¿quiéres casarte conmigo?
Diego se arrodilló y sacó un estuche con un anillo de compromiso dentro y se lo entregó a Elena.
Nadie se lo podía creer, le había pedido matrimonio después de un año saliendo.
-¿Y bien..., qué dices?-Preguntó Diego.-
Elena besó a Diego con fuerza y le dijo que sí.
Todos aplaudieron y Jésica se tranquilizó al ver que Susan no tenía nada que ver en esto.
-Nosotros nos vamos, que el médico le aconsejó a Marcos no estar mucho fuera de casa.-Dijo la madre de Marcos, que le había traído.-Gracias chicos por el desayuno para Marcos y enhorabuena a los novios.
Se despidieron de Marcos y de su madre y se fueron a celebrar la noticia por todo el pueblo.
Pablo vio a su prima Jésica y la cogió del brazo y se separó del grupo.
-¿Qué quieres?-Preguntó Jésica.-
-¿Ese era...?
-Sí, era él, y lo raro es que se acordaba de mí, y yo le hice olvidar.-Dijo Jésica.-
-No solo eso, sino que su amigo, que por lo visto se llamaba James se acuerda de mi y me manda recuerdos a través de Marcos.-Dijo Pablo.-Es muy raro.
Jésica y Pablo siguieron caminando con todos y al final terminaron comiendo en un restaurante.
Por la tarde cada uno se fue a su casa definitivamente y Diego y Elena fueron a casa con Hugo, Laura, Daniel y Jésica.
Cenaron todos en casa de Laura y Jésica y a media noche se fueron todos menos Hugo, que recordó que había quedado esa noche con Azucena para que comprobara que era hombre lobo.
Sobre la 1 de la mañana llegó Azucena, pero para entonces, Hugo se había ido.
-Nos dijo que estaría en la antigua mansión Hederl, que quedó abandonada hace cientos de años.-Le dijo Jésica a Azucena.-
-Pues vamos.-Dijo Azucena.-
Laura y Jésica se miraron y, aunque tardaron un par de minutos en acceder, finalmente fueron a la mansión.

CAPÍTULO 7: La pequeña maldad.


Llegaron a casa por la tarde, sobre las 7 y media y fueron al instituto anatómico forense a ver los resultados de la autopsia.
-Buenos días, buscamos al Doctor Jones.-Le dijo Laura a la recepcionista.-El doctor me envió un mensaje avisándome de los resultados de una autopsia.
-Vayan a la sala de espera a su derecha y en seguida irá el doctor.-Dijo la recepcionista.-
Laura, Jésica y Hugo fueron a la sala de espera y a los 5 minutos apareció el doctor.
-Si son tan amables de acompañarme...-Dijo el doctor.-Pero solo pueden entrar dos personas a la sala.
Los tres se miraron y Hugo decidió dejar a su novia y su hermana ver a su madre, después de todo ellas la tenían mucho aprecio.
Mientras Hugo aguardaba noticias en la sala de espera vio a una pequeña niña rubia.
Hugo recordó a Susan en el parque y que Jésica decía haberla visto de camino a Ciudad Real.
Se acercó a hablar con ella para comprobar si era Susan.
-Hola pequeña, ¿qué haces en este lugar?-Preguntó Hugo.-No es sitio para niños.
La pequeña no reconoció la voz pero si el olor: sabía que era hombre lobo.
-¿Cómo puedes aguantarla?-Preguntó la niña.-
-¿Disculpa?-Dijo Hugo asombrado.-
La pequeña se dio la vuelta y le demostró a Hugo que era Susan.
-¿Qué cómo puedes aguantar a tu novia y su hermana?-Volvió a preguntar Susan.-
-Esa pregunta es ridícula.-Contestó Hugo.-Es mi novia, si no la aguantara no estaría con ella.
-No me refiero al carácter, me refiero a ella y su hermana, ¿no te molesta su presencia?-Preguntó Susan de nuevo.-
Hugo cogió a la niña del brazo y salió a la calle.
-¿Qué dices Susan?, ¿qué sabes, o mejor dicho, quién o cómo lo sabes?-Preguntó Hugo.-¿A qué vienen tantas preguntas?
-Solo he hecho una Hugo.-Respondió la niña con una sonrisa malvada.-Pero suficiente para hacerte cantar.
Hugo se enfadó con Susan y la obligó a mirarle a los ojos.
Los intensos ojos azules de Susan hipnotizaron por completo a Hugo por un momento.
Cuando volvió a la normalidad, a los pocos segundos, no recordaba lo que había pasado.
-Me decías que no soportabas a tu novia y que te gustaría más salir con otra chica, una tal Ana.-Dijo Susan.-
Hugo había sido manipulado y sus recuerdos habían desaparecido, en ese momento solo recordaba que no quería a Jésica y quería a Ana.
-¿Qué Ana?-Preguntó Hugo.-
-La prima de tu novia Jésica, y me has dicho que no quieres hacerle daño a Jésica, pero es mejor hacerlo ahora que no ocultárselo mucho tiempo.-Aconsejó Susan.-Cuando salgan deberías decírselo. Pero una cosa, no debes contarle que has hablado conmigo, ¿vale?
Hugo asintió y Susan se fue.
Hugo volvió a la sala de espera confuso, pues no sabía qué hacía fuera del edificio.
Al salir las chicas, Hugo preguntó lo que el médico había dicho.
-No es un homicidio, se trata de una simple caída por las escaleras de casa, del patio concretamente.-Dijo Laura.-Resulta que mi madre era hemofílica, y murió desangrada casi al instante.
-Ya, ¿y cómo apareció en tu casa?-Preguntó Hugo.-
-Es forense, no adivino.-Respondió Jésica.-Eso hay que dejárselo a los científicos.
-¿Te he preguntado a ti?-Le preguntó Hugo a Jésica.-
Jésica y Laura se asombraron por el tono con el que Hugo le había hablado.
-¿Estás bien?-Preguntó Hugo.-¿Estás enfadado por algo?
-No..cariño, es solo que...deberíamos dejarlo.-Dijo Hugo finalmente.-
Los ojos de Jésica se abrieron de par en par.
-Cariño, el instituto forense no es lugar para bromas, vamos fuera y seguimos con la tontería.-Dijo Jésica.-
Salieron a la calle y continuaron la conversación.
-¿Qué decías?-Preguntó Jésica.-
-Que es que...no se cómo hacerlo..-Dijo Hugo.-Estoy enamorado de otra persona.
Jésica se sorprendió y se enfadó.
-Hugo, las bromas tienen un límite.-Dijo Jésica.-
-Lo se, pero esto no lo es.-Admitió Hugo.-Antes te diría cualquier escusa, pero sabiendo lo mal que lo estás pasando, prefiero ser sincero de primeras.
-Bueno, supongamos que es verdad, ¿y quién te gusta?-Preguntó Jésica.-
-Promete no enfadarte.-Dijo Hugo.-
-Tranquilo, digas lo que digas eres mi amigo.-Contestó Jésica.-
-Tu prima Ana.-Respondió finalmente Hugo.-
Jésica se enfadó mucho pero como prometió no hacerlo, se contuvo.
-Y dime, ¿qué tiene Ana para que me dejes por ella?, Somos las primas que más se parecen, somos iguales.-Dijo Jésica.-
-No se, pero la tengo mucho aprecio desde siempre y hace pocos días, en el bosque, me enamoré de ella.-Respondió Hugo.-Lo siento.
Hugo besó en los labios por última vez a Jésica y se fue sin más.
Laura vio la cara de su hermana y la abrazó.
-No me lo puedo creer.-Dijo Jésica llorando.-¿qué le ha hecho cambiar de opinión ahora?
Laura pensó en Susan y Jésica se dio cuenta.
-¿Qué pinta ahora Susan aquí?-Preguntó Jésica.-
-Raquel viene de una familia de brujas, y te recuerdo que hemos encontrado datos que confirman que Susan y Raquel son primas lejanas, pero primas.-Respondió Laura.-
-¿Piensas que Susan es bruja?-Preguntó Jésica.-
-Sí, pero no apostaría nada.-Respondió Laura.-Quiero asegurarme antes, y creo saber quién puede ayudarnos...

Querido diario:
Laura ha ido a ver a Ana para obtener información acerca de hechiceros, brujos y demás.
¿Realmente Susan es bruja? Y aunque lo fuera, no se qué tiene que ver esto con Hugo.
De momento voy a tumbarme en el sillón, cosa que llevo sin hacer días y voy a relajarme un poco.

-¿Qué quieres?-Preguntó Ana desde la ventana del salón al ver a Laura.-
-Se que no soy la persona a la que más quieres ver en el mundo, y hazme caso, lo mismo me pasa contigo, pero necesito tu ayuda.-Respondió Laura.-Hugo ha roto con Jésica.
En seguida bajó Ana a hablar con su prima.
-¿Qué ha pasado?-Preguntó Ana.-¿Por qué han roto?
-Eso venía a preguntarte.-Respondió Laura.-Estábamos mi hermana y yo con el doctor Jones viendo los resultados de la autopsia de mi madre y cuando salimos nos dijo de pronto que estaba enamorado de una chica y quería romper con Jésica, y se fue.
-¿De quién está enamorado?-Preguntó Laura.-Porque pocas personas hay como Jess.
-Según él...de ti.
La cara de asombro de Ana era increíble.
Sus ojos azules se abrieron de par en par.
-¿De mí?, Si Jésica y yo somos casi iguales, nos parecemos más que vosotras dos, y además, a mi casi ni me conoce.-Dijo Ana.-Bueno de pequeños alguna vez hemos hablado pero nada más.
-La verdad es que es extraño, además, estábamos viendo los resultados de la autopsia de nuestra madre, si realmente quería dejar a Jésica pero no herir sus sentimientos, ¿por qué se lo dijo allí?-Preguntó Laura.-
Laura observó cambiar la cara de su prima.
-¿Qué se te ha ocurrido?-Le preguntó Laura a su prima.-
-Tengo dos teorías: O ya no aguantaba más y quería soltarlo de una vez por todas, o no era él; me explico: Yo soy bruja y se que hay conjuros para cambiar el estado de una persona.
-¿Un hechizo?-Preguntó Laura.-¿Cómo lo podemos comprobar?
-Los hechizos no pueden desaparecer porque sí, otro hechizo los tiene que anular.-Explicó Ana.-Para anular un hechizo hay que estar seguro de lo que se hace, porque si para anular uno hay que hacer otro más potente o peligroso y esa persona en realidad no estaba hechizada podría ser peor. Para averiguar si está hechizado podríamos buscar comportamientos extraños, que antes no tuviera y ahora sí, ¿cuándo le vas a volver a ver?
-Antes se fue sin más, pero puedo llamarle para verle.-Dijo Laura.-
-Genial, tú llámale y queda con él en la heladería que está cerca del instituto y Alejandro y yo pasaremos por allí para vigilar.-Dijo Ana.-Cualquier cosa que necesites llámame.
-Gracias Ana, y ahora que necesito tu ayuda y has accedido a dármela, quería pedirte perdón por lo de hace años, fue un enfado tonto y lo he convertido en una discusión de años.-Se disculpó Laura.-
-Disculpas aceptadas, pero aunque el enfado fue tonto, lo consideras así ahora, cuando eras pequeña, para tí eso era importante y tu vida cambió por eso, así que te pido perdón.-Se disculpó también Ana.-
Las primas se dieron un abrazo y Laura se fue a casa, llamando a Hugo por el camino.
-Hugo, quiero hablar contigo sobre una cosa de tecnología.-Le dijo Laura a Hugo por teléfono.-Como estudias ingeniería mecánica, igual me podías ayudar.
-Lo intentaré, ¿cuándo nos vemos?-Preguntó Hugo.-
-Mañana por la mañana, en la heladería a la que fuimos el otro día, donde conocimos a Susan, y así de paso desayunamos, ¿vale?
-De acuerdo, hasta mañana.
Al colgar el teléfono llamó a Ana.
-He quedado mañana con él en la heladería, pero era raro.-Dijo Laura.-
-¿Qué has notado?
-Le he dicho que por la mañana y no me ha preguntado la hora, y luego ha dicho hasta mañana, y siempre nos vemos por las tardes.
-Lo del "hasta mañana" puede haber sido un despiste, lo otro no.-Dijo Ana.-Hugo no tiene intención de ir.
-Voy a casa a ver cómo está Jésica, te llamo si hay novedades.-Se despidió Laura.-Adiós.
-Adiós.-Dijo Ana.-
Laura llegó a casa y escuchó desde el patio a su hermana hablar y corriendo entró.
Al entrar vio a Diego y a Elena con su hermana.
-¿Qué hacéis aquí?-Preguntó Laura.-
-Hugo nos dijo lo que había dicho y que creía que Jésica estaba más afectada de lo previsto y vinimos a verla.-Explicó Elena.
-¿No vino él?, cuando Jésica está mal, aunque sea con él suele venir.-Dijo Laura.-
-Dijo que no quería verla para no empeorarlo todo.-Intervino Diego.-
-Elena, ven un segundo por favor.-Dijo Laura.-
Las dos salieron de casa y corriendo se fueron a casa de Ana.
-¿Qué hacemos en casa de tus primos?, ¿No se supone que te llevas mal con Ana?-Preguntó Elena.-
-Por lo que veo Jess te lo ha contado, pero hemos hecho las paces hace relativamente poco y es necesario que hables con ella.-Respondió Laura.-
A los dos minutos apareció Ana.
-Hola, ¿qué tal Elena?-Preguntó Ana.-Llevaba días sin verte.
-Semanas más bien, jajaja.-Respondió sonriente Elena.-Lau me ha dicho que tenía que hablar contigo sobre mi hermano.
-¿Tenéis algo?-Preguntó Ana.-
-Cuando he llegado a casa estaban Elena y Diego y me han dicho que Hugo se sentía mal por haber sido tan cruel pero que prefería no ver a Jess por miedo a empeorarlo todo, y nunca había hecho eso.-Explicó Laura.-
-¿A qué viene esto?-Preguntó Elena.-¿Qué pinto aquí si se lo has dicho todo tú?
-Eres su hermana, sabes más cosas de él que yo, ¿le has notado algo raro cuando te lo ha contado?-Preguntó Laura.-
-No...bueno...parecía confuso, como si no supiera qué pasaba.-Respondió Elena.-¿Pero qué tiene que ver conmigo todo esto?
-¿Tú sabes que soy bruja?-Le preguntó Ana a Elena.-
-Algo me han dicho sí, y antes de que digas nada lo creo, no soy muy desconfiada la verdad.-Dijo Elena.-
-Creemos que a tu hermano le han conjurado.-Dijo Ana.-Alguien pretende hacer daño o a Jess o a tu hermano, o a los dos, y la forma más clara de hacerlo era separarles.
-¿Cómo se hace eso?-Preguntó Elena.-
-Hay conjuros de control de la mente y se pueden anular con otro más fuerte, el problema es que si mi teoría es errónea y sometemos a un conjuro innecesario a tu hermano, la cosa puede ser peor.-Explicó Ana.-Necesito datos cien por cien fiables.
-Todo lo que vea raro te lo diré, dame tu móvil y te llamo.-Dijo Elena.-
Una vez intercambiados los móviles, se despidieron nuevamente y fueron a casa.

Querido diario:
No puedo más. Esto no es normal, algo pasa y no me lo dice nadie.
Pero hay algo en común en todo esto: estas semanas han pasado 3 cosas malas y en las 3 he visto a Susan.
Cuando fui a ver la autopsia de mamá vi a Susan en una pared, pero no dije nada por miedo a parecer una loca que cree ver a la niña por todas partes, pero no cuadra nada.
Como nadie me dice nada, iré a investigar por mi cuenta.

Jésica cerró su diario y saltó por la ventana aprovechando la fuerza que tenía ahora.
Al llegar al suelo estaba allí: Susan.
Jésica se enfureció y corrió hacia ella, pero al llegar algo le impedía moverse: Hugo.
-¿Qué te crees que haces?-Le preguntó Jésica a Hugo.-
-No vas a tocar a Susan.-Respondió este.-Si pones una mano sobre ella, me aseguraré de que no vuelvas a verla.
-¿Qué le has echo?-Le preguntó Jésica a Susan enfurecida.-Eres una idiota, te juro que cuando te despistes encontrarán tu cabeza colgada en una pared.
Susan se quedó paralizada, como si Jésica la hubiera asustado.
-¿Qué me has hecho Jésica?-Preguntó Susan.-No puedo moverme.
-No puedo hacerte nada, no tengo poderes, no como tú.-Dijo finalmente Jésica.-Es inútil que lo niegues, son muchas coincidencias: te ví en el hospital al igual que en la vía de servicio de camino a Ciudad Real.
-Yo no tengo poderes, no mientas.-Dijo Susan.-
-¿Crees que no lo se?-Preguntó Jésica.-Se que eres bruja, y no me lo ha dicho nadie, lo he adivinado sola. Y también se que eres la hermana de Raquel.
-Admito lo de Raquel, pero...¿qué pruebas tienes de que sea bruja?-Preguntó Susan.-Y si las tuvieras, ¿alguien te creería si lo dijeras?
-A ella no, pero a mi sí.-Dijo Ana.-¿Me recuerdas?
Fue una sorpresa para Jésica ver a su prima allí, y aún más sorprendente era verla con Elena y su hermana.
-¿Por qué te van a creer?-Preguntó Susan.-
-Es simple, tengo más años que tú y si he sido capaz de inmovilizarte aún sabiendo que eres muy poderosa, puedo hacer que me crea cualquiera.-Dijo Ana.-Se lo que le has hecho a Hugo y de eso me encargaré más tarde, pero antes voy a acabar contigo.
-Es inútil que lo intentes...Dijo Susan haciendo un esfuerzo enorme por moverse.-Hugo no te dejará.
Al instante Hugo se apartó.
-¿Qué haces?-Le preguntó Susan a Hugo enfadada?-¿Por qué te quitas?
-Porque mereces morir, pero ya que no soy como tú, así de cruel, voy a dejar que Ana se encargue de tí, que sabrá cómo torturarte.-Respondió Hugo.-
Ana se acercó a Susan, la miró fijamente a los ojos y la pequeña se desplomó.
-¿La has matado?-Preguntó Elena.-Porque es lo que se merece.
-No, la he dormido, cuando despierte lo confesará todo y no volverá  a hacer daño, en cuanto a Hugo...-Dijo Ana.-¿Estás bien?
Jésica miró a Hugo y rápidamente le besó en los labios.
Ese momento quedó en la mente de todos los presentes, pero especialmente de Jésica, que había recuperado al amor de su vida.
-Perdóname cariño.-Dijo Hugo.-Lo siento de...
Jésica le calló con otro beso y Hugo se lo tomó como una disculpa aceptada.
-En fin, si estos dos han terminado de darse besitos, me gustaría saber si me puedo ir a mi casa.-Dijo Ana.-
-Claro que sí, muchas gracias.-Dijo Jésica.-A todos, de verdad, muchas gracias por ayudarme en esto.
-No hay de que.-Dijo Diego abrazando a Elena.-
-Por cierto Laura, ¿lo de mañana iba en serio?-Preguntó Hugo.-
Ana y Laura se rieron.
-¿Qué de mañana?-Preguntó Jésica.-
-Había quedado con Hugo en la heladería para que Ana investigara el comportamiento de Hugo y averiguar si estaba hechizado, pero ya es inútil.-Dijo Laura.-Aunque si te apetece ir a desayunar, aún podemos quedar todos.
-Por mí vale, además, la comida de hoy no fue nada bien.-Dijo Jésica.-Casi no estuvimos y...
La frase inacabada de Jésica resultó desconcertante.
-¿Y qué?-Preguntó Laura.-
-Nada, nada, era solo que fue extraño.-Dijo Jésica.-Por cierto, Laura, Hugo, os recuerdo que Azucena va a venir en 2 horas y no está lista la casa.
-Nosotros nos vamos, pasadlo bien con Azucena.-Dijo Elena.-Me llevo a Susan, y si preguntan, es mi sobrina que se ha quedado dormida.
Diego, Elena, Ana y Susan se fueron y Hugo, Laura y Jésica entraron en casa a prepararla para cuando Azucena llegara.
A las dos horas, Azucena llamó al timbre.
Hugo abrió la puerta.
-Hola Azucena.-Saludó Hugo dándole dos besos a Azucena.-Que guapa estás.
-Muchas gracias Hugo.-Dijo sonriente Azucena.-Tú también.
Se sonrieron Hugo y Azucena y pasaron al salón, donde estaban sentadas en el sofá Laura y Jésica.
-Hola chicas.-Saludó Azucena.-¿Qué tal la autopsia?
-Resulta que mi madre era hemofílica y se tropezó y al caer por las escaleras se hizo una herida y murió desangrada, aunque aún no puedo entrar en mi cuarto porque lo tienen como prueba del crimen.-Explicó Jésica.-
-En fin, eso demuestra al menos que no la mataron, o al menos no...bueno da igual, ya sabéis por qué he venido.-Dijo Azucena.-Esta mañana prometiste contarme cosas sobre el rollo este de vampiros y tal, y me has hecho venir casi por la noche con el frío que hace, espero que no me cuentes algo que ya se, dado que tengo más experiencia que vosotras dos juntas.
-No lo sabrás, tranquila.-Dijo Laura.-Ya sabes que mi hermana y yo somos vampiros, pero muchos de los que conoces tampoco son humanos.
-¿Quiénes son vampiros?-Preguntó Azucena.-
-No solo hay vampiros, también convives muy cerca de hombres lobo, tanto chicos como chicas.-Intervino Jésica.-
-Imposible, los hombres lobo y los vampiros son incompatibles.-Dijo Azucena.-Llevo 10 años y jamás he conocido a ningún hombre lobo.
-Te puedo presentar a uno o dos, si me dejas hacer unas llamadas.-Dijo Jésica.-
-No valen bromas.-Dijo serie Azucena.-No me podré controlar con un lobo, te lo aseguro, llama si quieres.
-No es necesario.-Dijo Laura.-
Azucena empezaba a pensar que era una broma o que había cámaras ocultas y eso.
-¿Cómo vais a conseguir un lobo en una noche de luna llena?-Preguntó Azucena.-
-¿Hoy hay luna llena?-Preguntó rápidamente Hugo.-
-Sí, ¿por qué?-Le preguntó en respuesta Azucena.-
-Puedo llevarte hasta un hombre lobo, pero antes tienes que decirme una cosa: ¿sabes lo que pasa exactamente con la luna llena?
-Sí, los lobos se transforman.-Respondió Azucena.-
-Si los lobos tienen suficientes años pueden controlarse, pero con luna llena es más dificil.-Explicó Hugo.-¿Sabías que los licántropos adultos pueden transformarse cuando quieran?
-No lo sabía, ¿y tú cómo lo sabes?-Preguntó Azucena.-
-Hugo, no tientes a la suerte.-Intervino Laura.-Estamos en un espacio muy cerrado, si Azucena pierde el control  o tú lo pierdes ninguno podrá salir de la casa antes de que esto sea una masacre.
-¿Por qué le dices a Hugo?-Le preguntó Azucena a Laura.-
Azucena se dio cuenta ella misma del motivo, pero no se lo creyó.
-Es imposible.-Dijo Azucena.-Me llevo genial contigo, estamos al lado y no hueles mal ni pasa nada, no puedes ser un lobo.
-Laura tranquila, me puedo controlar, eso sí, una vez que me vea, me iré y mañana lo hablamos, no puedo arriesgarme a quedarme aquí mucho tiempo.
El teléfono de Azucena sonó y esta lo cogió.
-Vale.-Se despidió Azucena.-Era mi madre, tengo que irme, hoy es viernes...¿mañana nos vemos y me demuestras que te puedes convertir sin luna?
-Ningún problema.-Dijo Hugo.-Mañana aquí a las 11:30 de la noche.

CAPÍTULO 6. Una más antigua


A casa de Daniel comenzaron a llegar personas.
Los primeros en llegar fueron Clara y Pedro que vivían cerca.
Poco a poco llegaron los demás, y a la media hora estaban todos menos Jésica y Laura.
-¿Sabes dónde pueden estar?-Le preguntó Raquel a Hugo.-
-No, me dijo que no tardaría, pero es que todos hemos llegado media hora antes, así que no creo que pase nada.
A la hora a la que habían quedado todos, llegaron Laura y Jésica.
-Quedamos en una hora, y hemos tardado una hora.-Dijo Laura.-A demás, ninguna encontrábamos el modelito adecuado.
Jésica llevaba puesto un vestido sin tirantes "palabra de honor" de color verde claro con tonos oscuros, unos zapatos de tacón negros y en el bolso unas sandalias planas por si acaso. Llevaba dos mechones de pelo de delante recogidos atrás con una pinza y llevaba puesta una diadema morada.
Laura llevaba un vestido rojo corto, con unos vaqueros cortos debajo y unas sandalias de tacón rojas. El pelo se lo había alisado y llevaba una trenza detrás que le recogía parte del pelo, y el resto suelto.
Todos se habían arreglado para la ocasión, pues a partir de ese año, muchos de ellos no se verían más.
Mientras salían todos al patio delantero para irse finalmente, cada uno se puso a hablar por su lado con otra persona.
Una vez que todos habían salido, Rodrigo hizo un comentario antes de irse.
-No se si es que llevo semanas sin ver a Jésica, o que el hambre me afecta al cerebro, pero creo que ahora mismo, de los...-Rodrigo contó las personas que había en el patio.-...9 que somos, la más guapa es Jésica.
Todos soltaron una gran carcajada y asintieron.
-Jajaja, gracias.-Agradeció Jésica a sus amigos.-¿Cómo nos vamos?
-Yo puedo conducir.-Dijo Hugo.-En mi coche cabemos 5.
-Yo también, en el mío cabemos 5, pero mejor que vayamos 4, porque no está diseñado para llevar 5 personas, aunque haya 5 asientos.-Dijo Rodrigo.-
-¿Qué coche tenéis?-Preguntó Azucena.-
-Un Audi A4.-Dijo Hugo.-
-Yo un BMW Z4.-Dijo Rodrigo.-Al ser un deportivo, no está diseñado para viajes en familia y eso, así que aunque haya 5 asientos, iremos mejor 4 personas.
-Yo tengo desde hace poco un Ford Focus y este si está diseñado para llevar 5 personas.-Dijo Azucena.-Si queréis vamos en 2 coches, y nos dividimos en 2 grupos de 4 y 5.
Todos aceptaron la idea.
-¿Con qué coches?-Preguntó Azucena.-
-Si el de Rodrigo es un deportivo, casi mejor que no.-Dijo Laura.-No por nada, sino porque si vamos al bosque o simplemente vamos varias personas, es más cómodo ir en los otros dos.
-Le doy la razón a Laura.-Dijo Jésica.-4 con Hugo y 5 con Azucena.
-Conmigo pueden venir Jess, Lau y Dani.-Dijo Hugo.
-¿Jess, Lau y Dani?-Preguntó sorprendida Raquel.-No sabía que les llamaras así, mola, te lo copiaré.
-Jajaja, vale.-Dijo riéndose Hugo.-¿Os parece bien: Lau, Jess, Dani y yo en un coche, y Azucena, Raquel, Rodrigo, Clara y Pedro?
-Vale, y a la vuelta ya veremos.-Bromeó Clara.-En fin...¿Nos vamos?
Cuando todos salieron del jardín, se dividieron por grupos y cada uno se fue a un coche.
Azucena vivía cerca de la casa de Daniel, así que tenía el coche aparcado cerca, pero Hugo se tuvo que ir hasta casa de Jésica a por el suyo.
Le llegó un sms a Laura.
-Dice Clara que se tarda como 1 hora en llegar, que el primero que llegue que llame al otro.-Leyó Laura.-
-Dile que vale.-Respondió Hugo.-
Cuando se subieron al coche de Hugo Jésica propuso una idea.
-¿Has escogido este grupo de viaje porque somos los únicos enterados de..ya sabes?-Preguntó Jésica.-
-La verdad es que no, pero ahora que lo dices es mejor así.-Dijo Hugo.-¿Por qué?
-Si podemos ir rápido, ¿habría alguna forma de llegar antes en coche?
-La verdad es que no lo había pensado, pero no creo.-Dijo Hugo.-Para empezar de poder alguien podríais Laura y tú, ni Dani ni yo podríamos.
-¿Por qué tú no?-Preguntó Dani.-
-¿No lo sabe?-Preguntó Hugo.-
-No, no le dije nada porque no lo considero importante, quiero decir que igual que le afecta a él el que Jess y yo bebamos sangre, por razones evidentes, el que tú seas..otra cosa no le afecta.-Respondió Laura.-
-¿No eres humano?-Preguntó Daniel-¿Y qué eres?
-Hombre lobo.-Respondió tranquilamente.-Supongo que aunque te sorprenda, no te asustarás, puesto que vas en el coche con dos vampiros.
Los ojos de Daniel se abrieron de par en par.
-¿Cómo puedes estar aquí?-Preguntó Daniel.-Me refiero en el mismo coche que dos..vampiros. ¿No te entran ganas de matarles?
-La verdad, no.-Respondió Hugo.-No todo es como en los cuentos, por ejemplo, los hombres lobo tienen fama de transformarse con luna llena, y eso es verdad, pero solo en parte.
-¿A qué te refieres?-Preguntó curioso Daniel.-
-Me refiero a que es cierto que para transformarse a lobo necesitamos luna llena, pero eso es solo cuando te transformas por primera vez y las noches de luna llena a partir de ese día, mientras tanto, si yo me enfado mucho mucho, puedo transformarme si quiero a plena luz del día.
-¡Qué fuerte!-Dijo Daniel.-Si no es molestia, ¿podrías contarme más cosas sobre los hombres lobos que son falsas, o que son reales aunque nos hagan creer que no?
-Jajajaja, claro que sí Dani.-Dijo Hugo.-Bueno, dicen que para ser hombre lobo, te tiene que morder uno con luna llena y eso es mentira; te muerda cuando te muerda, si ha terminado la transformación te convierte en hombre lobo, pero no al instante: Una vez que un hombre lobo muerde a un humano, este queda inconsciente durante unas 2 horas. Tras esas 2 horas aproximadamente, se despertará siendo humano y podrá continuar así el resto de su vida. Supongo que te preguntarás cómo es que te muerden y no te conviertes.-Comentó Hugo mientras conducía.-Una vez que se ha despertado la persona en cuestión, seguirá siendo humano hasta que esa persona acabe con la vida de otra. Si a lo largo de su vida no mata a nadie, queriendo o accidentalmente, no se producirá la transformación. Realmente, hay muchas personas que han sido atacadas por hombres lobo, pero que al no haber matado a nadie, no recuerdan lo ocurrido y no se convierten.
La cara de asombro de Daniel aumentaba por momentos y Jésica y Laura también empezaban a asombrarse, a pesar de saberlo ya todo.
-Eso quiere decir...que tú mataste a alguien-Dedujo Jésica.-
-En efecto.-Admitió Hugo.-Y la verdad fue de la forma más inoportuna y a la persona a la que menos me habría gustado hacerle daño.
-¿A quién mataste?-Preguntó Laura.-
-A mi madre.-Respondió Hugo.-
Laura, Jésica y Daniel se miraron y la única que se atrevió a preguntar fue Jésica.
-Si no querías hacerle daño, ¿por qué la mataste?
-Porque cuando uno nace, no es consciente de nada de lo que ocurre.-Respondió Hugo, añadiendo una explicación acto seguido.-Mi madre era licántropa, es decir, era como yo: lobo. Se quedó embarazada de mí con 22 años, antes de haberse transformado por primera vez. Por lo visto, a parte de con la mordedura de un hombre lobo, mediante la genética también se puede serlo, y por eso lo soy yo. Un bebé licántropo, aunque obviamente no se ha podido transformar no es un bebé normal. Al nacer es más grande y hace más fuerza. El día que nací, los médicos dijeron que era demasiado grande para nacer de forma natural, y que le practicarían una cesárea a mi madre. Mientras los médicos se preparaban, mi madre rompió aguas y finalmente me dio a luz de manera natural. Al nacer, su cuerpo no pudo resistir la presión que ejercía sobre ella de manera involuntaria y se desgarró la piel. Nada más nacer, la ingresaron con una gran cantidad de sangre perdida y buscaron inmediatamente un donante del mismo grupo sanguíneo, pero no hubo nadie. Mi madre falleció a las 2 horas de nacer yo.
Tras el relato de Hugo, se produjo un silencio en el coche.
A la media hora, Jésica habló.
-Tengo que ir al baño, ¿en la próxima gasolinera o en una estación de servicio paramos?
-Vale, yo necesito comer algo.-Dijo Daniel.-Imagino que vosotras no.
Laura y Jésica se rieron y poco después también lo hizo Hugo.
Al llegar a una estación de servicio, Jésica fue corriendo al baño y Laura, Hugo y Daniel se quedaron en la cafetería pidiendo algo para comer y para beber.
Cuando Jésica salió del baño y se dirigía a la mesa con los demás, vio como una niña miraba por una ventana y parecía que lloraba.
Jésica se acercó a la niña.
-¿Qué te pasa pequeña?-Preguntó Jésica.-
La niña giró la cabeza para que no le viera Jésica.
-No encuentro a mis papás.-Dijo sollozando la pequeña.-
Jésica acarició la melena rubia de la pequeña.
-Dónde les viste la última vez?-Preguntó Jésica.-
-En el coche, bajé para ir al baño y cuando salí no estaban.-Respondió la pequeña.-
-¿Cómo te llamas peque?-Preguntó Jésica.-
-Mamá no me deja decírselo a extraños.
Jésica se impresionó con la respuesta de la niña y lo volvió a intentar.
-Ya imagino que tus padres te dirán eso, igual que todos, pero cuando te pierdes es una ocasión especial, y si alguien te ofrece ayuda hay que aceptarla.
-Es que...mamá me dice que busque a un policía pero no hay ninguno.-Replicó la niña.-
Jésica escuchaba a la niña y su voz le recordaba a otra persona.
-Bueno, intentaré ayudarte sin saber tu nombre.-Dijo Jésica.-¿Sabes el teléfono de alguno de tus padres?
-Mamá dice que no lo necesito.
Esa respuesta hacía las sospechas de Jésica cada vez más probables.
-Hace nada, en un parque, encontré a una niñita como tú que no sabía el teléfono de sus padres porque su mamá le dijo que no lo necesitaba, pero en realidad lo necesitaba, y mis amigos estuvieron mucho tiempo buscando a sus padres porque no podían llamarles.-Dijo Jésica.-Pero la clave para encontrarles fue que la niña les dijo su nombre.
-¿Les dijo?-Preguntó la pequeña.-¿Quiéres decir que tú no fuiste?
-No, yo...me fui a casa con una amiga a la que le había dado un mareo.-Dijo Jésica repitiendo la misma excusa que en el parque.-Y al día siguiente me dijo un amigo que habían encontrado a sus papis.
-Pues era mentira.-Dijo la niña dándose la vuelta y dirigiéndose al baño sin mirar a Jésica.-
-"Era mentira..."-Pensó Jésica.-"Es ella"
Jésica fue tras la niña y se hizo la ignorante y siguió con la conversación.
-¿Qué has dicho?-Preguntó Jésica.-
-Que era mentira, que no encontraron a sus padres.
-¿Cómo puedes saberlo?-Preguntó Jésica para confirmar su teoría.-
-Porque esa niña no tiene padres...
Tras decir eso, Jésica estaba sola. La pequeña había desaparecido tan rápido que ni ella la había visto.
Jésica fue con sus amigos que ya habían terminado y la estaban esperando en la puerta.
-¿Cómo has tardado tanto?-Preguntó Laura.-
-¿Recuerdas a Susan, la pequeña del parque?-Dijo Jésica.-
-Sí, fue hace pocas semanas, ¿por qué?
-Creo que estaba aquí.-Respondió Jésica.-He estado hablando con una niña, bajita, rubia, que se había perdido y que no se sabía el teléfono de sus padres porque su madre le dijo que no le hacía falta.
-¿Estás segura?-Preguntó Laura.-
-Completamente-Afirmó Jésica.-Lo peor es que ha dicho que no encontrasteis a sus padres porque no tiene y luego ha desaparecido, literalmente.
De camino al coche, Laura y Jésica hablaron sobre el tema, pero al entrar en el coche lo dejaron.
Cuando llegaron a Ciudad Real ya estaban allí los otros 5.
-Venid, vamos a casa de mi amigo Marcos, que me enteré que hace poco se sacó el carné de conducir y le voy a dar una sorpresa para celebrarlo, y luego iremos a comer con él también.-Dijo Clara.-
Al llegar a casa de Marcos, Clara llamó a la puerta y salió su madre.
-¿Está Marcos?, no se si se acordará de mí, soy Clara, compañera suya en infantil.
-Por supuesto que te recuerdo Claris.-Dijo la madre de Marcos.-Ahora iba a verle al hospital.
-¡Dios mío!, ¿qué le ha pasado?-Dijo Clara preocupada.-
-Esta mañana, iba con su amigo Alejandro a clase y volcaron el coche en la carretera de montaña y Marcos se cortó con el cristal de la puerta y perdió mucha sangre, y Alejando tiene heridas en las piernas y un corte muy profundo en el hombro.-Respondió triste la madre de Marcos.-¿Venís todos a verle?
-No señora, veníamos a comer desde Madrid y a darle una sorpresa a Marcos invitándole a comer por haberse sacado el carné de conducir, no sabíamos lo del accidente.-Respondió Rodrigo.-
-Pues id a comer y a la vuelta, pasad por el hospital a verle si queréis.-Ofreció la madre.-
Todos estuvieron de acuerdo y se marcharon al bosque a comer, como habían planeado.
Al llegar, buscaron mesitas de madera para sentarse y encontraron un espacio de los que se establecen para barbacoas en el campo.
-¿Has cogido lentillas?-Le preguntó Laura a Jésica al oído.-
Jésica asintió y le preguntó el por qué de esa pregunta en ese momento.
-Tus...tus ojos son...ya sabes-Susurró Laura.-Pero es extraño...
-¿El qué?-Preguntó Jésica poniéndose las lentillas aprovechando que se había dado la vuelta y nadie la veía.-¿Qué es extraño?
-Mira a Azucena, tiene los ojos como rojos.-Dijo Laura.-Supongo que será la luz, pero no lo se.
Jésica se fijó en su compañera Azucena y se dio cuenta de lo que quería decir Laura.
Clara y Pedro parecían nerviosos.
-Fíjate en Claris y Pedro-Dijo Jésica esta vez.-Y ahora mira a Hugo, parecen igual de tensos.
Laura y Jésica se miraron preocupadas.
Jésica tenía tantísima sed que había desecho las lentillas, y se habían consumido en la cuarta parte de tiempo.
-¿Cuánto hace que no comes?-Le preguntó Laura a su hermana.-
-Esta mañana, contigo.-Respondió fijándose en los ojos de su hermana.-Tienes los ojos rojos también.
-Pues no es casualidad, eso es que aquí hay sangre.-Laura levantó la cabeza para oler mejor.-Mmm...le pongo un kilómetro máximo de distancia.
Azucena dijo que en seguida volvía y se fue hacia el bosque.
Laura y Jésica lo vieron y decidieron seguirla.
Habían pasado a penas 30 segundos y ya no estaba a la vista, y por mucho que un humano corra, no puede ser tan rápido.
Laura y Jésica siguieron el olor de la sangre y al llegar al lugar de origen descubrieron la razón de lo que estaba pasando.
-¿Azucena?-Preguntó Laura.-
Azucena levantó la cabeza del ciervo al que había matado.
Azucena echó a correr pero la siguieron fácilmente.
Al llegar al barranco encontraron un charco de sangre en el suelo, justo donde por la mañana, Jésica y Pablo encontraron a los chicos.
-¿Cómo me habéis encontrado?-Preguntó Azucena.-
Las hermanas Miró se acercaron a Azucena y le enseñaron los ojos.
-¿Sois vampiros?-Preguntó Azucena.-
-Sí.-Respondió Jésica.-Ella desde hace unos 4 años y yo desde hace casi 1 mes, por lo que me dicen, me controlo bien para ser reciente.
Azucena se levantó y se tranquilizó.
-Sí, bastante bien.-Dijo Azucena.-A mi me llevó 8 años acostumbrarme.
Laura y Jésica se sorprendieron.
-¿8 años?-Preguntó Laura.-No puedo creerme que seas mayor que yo.
-Sí nena sí, 8 añitos de sufrimiento hasta que logré adaptarme a esta vida.-Dijo Azucena.-Espero dejar de crecer en una edad en la que el ser vampiro no me impida vivir mi vida.
-¿Dejar de crecer?-Preguntó Jésica.-¿No se supone que cuando te conviertes a vampiro te quedas así para siempre?
-En los libros de cuentos sí, en la realidad no.-Dijo Azucena.-Una vez que dejas de crecer, tu cuerpo se paraliza y a partir de ahí eres inmortal con ese cuerpo.
-Eso no lo sabía.-Dijo Laura.-¿Cómo te convertiste?
-Hace 8 años, el día de mi cumpleaños se escapó mi perro por la noche. Fui a buscarle y me perdí.-Contaba Azucena mientras recordaba lo sucedido.-Cuando encontré a mi perro estaba sangrando, por lo visto le había pasado algo. Cuando miré a mi alrededor para comprobar que no había nadie algo saltó de los arbustos y me atacó. Desperté una hora después y una sombra me empezó a hablar. Solo veía sus ojos rojos y me dijo una única cosa: "Aliméntate y vive como puedas". Sentía muchísima sed y al llegar a casa con mi perro me encontré a una señora mayor que había sufrido un desmayo y que al ser tan tarde nadie había ido a socorrerla. Intenté ayudarla pero se había golpeado la cabeza y estaba sangrando, y sentí un fuerte impulso por atacarla, y eso hice. Al día siguiente desperté en un hospital y los médicos me pasaron un mensaje que deduje que era de la misteriosa persona de la noche anterior: "Ahora tienes que controlarte, aprende a vivir o si no, te espera una eternidad de sufrimiento."
-¿Y cómo supiste lo que eras?-Preguntó Jésica.-Es decir, tu tenías que hacer cosas para alimentarte pero, ¿Cómo sabías lo que tenías que hacer, por qué y cómo dijiste: "Soy un vampiro"?
Laura se quedó asombrada por la complejidad de la pregunta de su hermana mayor, de modo que prestó toda su atención.
-A lo primero sabía lo que tenía que hacer porque recordé lo de la primera noche, que al beber sangre conseguí calmar la sed.-Respondió Azucena.-A lo segundo, la verdad no entendía muy bien el por qué bebiendo sangre me calmaba, pero dado que al hacerlo estaba bien, me mantuve en esa línea. Y a lo tercero, eso lo dije unos 2 meses después, cuando una tarde volviendo del colegio una persona me agarró del brazo y en medio segundo me llevó al bosque y me dijo que había sido él el que me había hecho esto, y que se arrepentía y que no quería que yo hiciera algo igual. Entonces cuando me lo explicó todo me dijo al oído: "Supongo que ahora no me creerás, pero con el tiempo te darás cuenta".
Laura miró el reloj y había pasado casi media hora y los demás se preguntarían dónde estaban.
-Chicas hay que irse.-Dijo Laura.-
-Vale, pero antes, las lentillas.-Dijo Jésica.-
-¿Qué lentillas?-Preguntó Azucena.-
-Para evitar que cuando tengamos hambre los ojos se vean rojos, mi prima Ana nos dio lentillas oscurecedoras que hacen el efecto de ojos castaños durante unas 2 horas o así.-Explicó Jésica.-
-Yo tengo los ojos grises, se me notará mucho.-Dijo Azucena.-
Laura miró a Jésica y le sonrió.
-Jésica tiene los ojos azules y no se le notan.-Dijo Laura.-Supongo que se adaptan al color del iris.
Azucena cogió dos lentillas y se las colocó, y efectivamente, sus ojos eran tan grises como siempre.
-¿Cuánto has dicho que duran?-Preguntó Azucena.-
-En torno a dos horas.-Respondió Jésica.-También en función del hambre que tengas, si tienes mucha sed las lentillas se queman antes. Asi que procura comer bien antes de volver.
Al volver con los demás Hugo preguntó dónde habían estado y Laura se fue con él para explicárselo todo y mientras tanto, Jésica y Azucena se quedaron comiendo con los demás.
-¿No crees que Clara y Pedro están raros?-Preguntó Azucena.-
-Eso mismo comentábamos antes mi hermana y yo.-Respondió Jésica.-Es extraño, ¿Puedo confiar en ti?
Azucena miró a su amiga con cara de asombro por haberle hecho esa pregunta, pero en seguida entendió el por qué lo había dicho.
-Tranquila, dímelo.-Dijo Azucena.-
-¿Sabes lo de los hombres lobo y los vampiros?-Preguntó Jésica.-
-Sí, que según leyendas no pueden estar juntos por una rivalidad muy antigua, ¿por qué?-Preguntó Jésica.-
-Quiero que cuando volvamos a casa vengas conmigo un rato, ¿vale?-Dijo Jésica.-Si sabemos lo tuyo no me parece bien que no sepas otras cosas importantes.
Al volver Laura y Hugo habían terminado todos de comer, y Clara pidió ir a ver al hospital a Marcos.
-Nosotras tenemos que volver a casa.-Dijo Laura.-Tenemos noticias del forense sobre...
Laura recordó que nadie sabía lo de su madre salvo su hermana y Hugo.
Rápidamente todos fueron a preguntarle a Laura lo que decía.
-¿Has dicho forense?, ¿qué ha pasado?-Preguntó Rodrigo.-
-Verás, el otro día...mi hermana entró en casa...-Dijo Laura sollozando al recordar.-Y encontró a..mi..mi..mi madre....bueno, desangrada.
La sorpresa fue total, no había ninguno de los presentes que no estuviera dándole el pésame a las hermanas Miró.
-Tenemos que irnos, que hay noticias sobre la autopsia, si está bien tu amigo, salúdale de nuestra parte.-Dijo Jésica.-
-Yo me tengo que ir también, tengo que acompañarlas dado que es mi coche.-Dijo Hugo.-Llamaré luego para ver novedades con tu amigo Clara.
Ninguno se opuso a que las hermanas Miró y Hugo se fueran.
De camino a casa no comentaron nada acerca del caso de su madre, pero si que hablaron de Azucena.
-¿Le has dicho lo mío?-Le preguntó Hugo a Jésica.-
-He quedado hoy con ella para contárselo todo.-Respondió Jésica.-Tiene derecho a saber esto, ya que en cierto modo supone un cambio en su vida.