A la mañana siguiente, Laura se despertó pensando en lo que Jésica le había dicho.
No dejaba de preguntarse si Daniel le pediría salir.
Laura escuchó un ruido en el jardín y pensó que era Jésica.
Fue al cuarto de su hermana, pero estaba dormida.
Laura se asomó a la ventana de su habitación, que daba al patio delantero, de donde procedían los ruidos.
La cara de Laura no se podía definir con exactitud.
Sonreía ampliamente y lloraba, lo cual era confuso.
Laura vio a Daniel en su patio, con una gran pancarta colgada en la vaya de su casa, un ramo de flores y una caja pequeña envuelta en papel de regalo.
-¿Qué es esto?-Preguntó Laura emocionada.-
-Hemos pasado muchos momentos juntos, pero nunca te he dicho realmente que te quiero. ¿Puedes bajar?
-¡Claro, un momento!
Laura fue corriendo a la habitación de Jésica y la despertó.
-Jess, Jess, tienes que ver esto.
Jésica se levantó y se asomó discretamente a la ventana, para que no le viera Dani.
Laura abrazó a su hermana y bajó al patio.
Jésica bajó detrás de su hermana y se quedó en la puerta mirando.
-Llevamos tiempo juntos, pero nunca he sido capaz de decirte lo mucho que te quiero, y que eres mi vida y quiero pasar el resto de mis días contigo, ¿Quiéres salir conmigo?
Una vez que Daniel pronunció las palabras, Laura salió de su porche y fue a abrazarle corriendo.
Se abrazaron y poco después Laura aclaró la respuesta por si acaso.
-¡Sí!
Laura le dio un beso en los labios y se quedó fuera con Daniel un rato.
Mientras tanto, Jésica desayunó.
-Cariño, tengo que irme, ¿te llamo luego?-Le preguntó Dani a Laura.-
-Claro.-Respondió.-Llámame sobre las 6.
Se dieron un beso de despedida y Laura entró en casa.
Jésica dejó de desayunar y fue corriendo con su hermana para abrazarla.
-¡Lo ha hecho!, ¡lo ha hecho!-Dijo Laura.-
-Jajaja, lo sé, lo he visto y oído.-Respondió su hermana.-Ha sido muy bonito.
Estuvieron hablando mientras desayunaban de lo mismo que la noche anterior, de sus, ahora oficiales, novios.
Al acabar de desayunar eran las 11 de la mañana, y se prepararon para ir a casa de Ana a ayudar con la comida.
Salieron de casa y se dirigieron a la de su prima.
Ana las recibió sonriente.
-Me ha llamado Charlote, llegará a las 3, que ha encontrado un vuelo más pronto.-Dijo Ana.-
-Ningún problema, ¿qué tienes pensado hacer de comer?-Preguntó Jésica.-
-¡Dani me ha pedido salir!-Intervino feliz Laura.-
-¡Qué bien!, cuéntamelo todo mientras hacemos esto.-Pidió Ana.-
Mientras cocinaban, Laura contó el relato de lo sucedido poco antes de ir a casa de Ana.
-¡Qué romántico!-Dijo Ana.-
-Es un amor.-Añadió Laura.-
Se escucharon pasos por las escaleras.
-Ana, hay que hacer algo con la escalera, se oye demasiado y así no hay quien asuste a nadie.-Bromeó Carlos.-Ya he oído lo que te ha pasado prima, me alegro.
-Gracias Charlie.-Dijo Laura.-
-¿Dónde está Pablo?-Preguntó Jésica.-
-En su cuarto, estudiando, sube si quieres.-Respondió Carlos.-
Jésica subió al piso de arriba para ver a su primo.
-Ana, tu hermano tiene razón, son muy escandalosas.-Dijo Jésica dándole la razón a su primo.-
-Toc Toc.-Dijo Jésica simulando que llamaba a la puerta de la habitación de Pablo.-¿Puedo pasar?
-Claro Jess.-
-¿Qué tal el examen?
-Bien gracias a Dios, pero no me quiero confiar demasiado. Me juego mucho en este examen.
-¿Necesitas algo?
-Un abrazo de mi prima.-Bromeó Pablo girándose para abrazar a Jésica.-
Los dos primos se abrazaron y se sentaron en la cama.
-¿Qué tal llevas la sed?-Le preguntó Pablo a Jésica.-
-Mejor, cada vez mejor, algunas noches salgo por la ventana y voy al bosque, que siempre hay liebres, zorros o animalitos sueltos. ¿Y tú?
-Estoy intentando empezar con la sangre animal, pero cuesta dejar la otra.
-¿Qué diferencias notas?
-La sangre animal te debilita más, o más bien, no te aporta tanta energía como la otra.
-¿Y no puedes beber más sangre animal que humana?, así se equilibraría la diferencia.
-No, ya lo he probado y no.
-¿Me enseñarás cuando termine la selectividad a controlar mi sed con la sangre humana?
-Si apruebas sí.-Bromeó Pablo.-
-¡A estudiar se ha dicho!-Respondió Jésica.-¿Bajas a ayudar con la comida?
-Claro.
Pablo dejó los libros y bajó con su prima.
A las 2 de la tarde comenzó a llegar gente.
Los primeros en ir fueron Hugo y Azucena.
-Traemos una tarta que hemos preparado los dos por la mañana.-Dijo Azucena enseñando una bandeja cubierta de papel de aluminio.-
-¡Genial!-Dijo Ana.-Déjala en la nevera.
Poco después, llegaron Clara y Pedro.
-¿Somos los últimos en llegar?-Preguntó Clara.-
-Sí.-Respondió Ana.-Pero no importa, Charlote llegará en media hora.
-Te dije que teníamos que haber salido antes de casa.-Le dijo Clara a Pedro.-
-Ha dicho que no pasa nada.-Dijo como excusa Pedro.-
-Me da igual, no me gusta llegar tarde.
Pedro le dio un beso a Clara y se fue a hablar con los chicos.
-¿Qué tal chicos?-Le dijo Pedro a Carlos, Pablo y Hugo.-
-Bien, aún que con hambre.-Dijo Pablo.-
-A lo mejor puedes coger algo de tarta de Azucena, jajaja.-Ofreció Pedro.-Que he visto que había una tarta.
-No es esa clase de hambre...-Dijo Pablo.-
Pedro lo entendió finalmente y no insistió con la tarta.
Laura se acercó a su prima Ana y, mientras ayudaba a preparar una tortilla, habló con ella.
-Ana, ¿Charlote es...ya sabes...humana?
Ana paró de cortar las patatas para responder.
-Es...como yo.
-¿Maga?
-Preferimos hechiceras, porque maga parece de fiesta para niños, y bruja parece casi más un insulto.
-Entendido, ¿es verdad que es ingeniera mecánica?
-Sí, se sacó la carrera hace años y ahora da clases en una universidad de Francia.
-Seguro que a Hugo le cae bien.
Ana y Laura miraron a Hugo, que estaba hablando con los chicos.
-Seguro que...
Sonó la puerta y Ana fue a abrir.
Todos se pusieron detrás de Ana para saludar a Charlote.
Cuando Ana abrió la puerta, apareció una joven chica, de pelo negro y algo bajita.
-Hola Charlote, ¿qué tal?-Saludó Ana abrazando a su amiga.-
-Genial, el vuelo fantástico y con ganas de estar aquí una temporada.-Respondió la chica.-¿Y esto?
Charlote preguntó por qué había tanta gente en casa de Ana.
-Como hace mucho que no estás aquí, pensé que te podía presentar a algunos amigos.
-Genial, me encanta la idea.
Cerraron la puerta y Ana comenzó a presentar a la gente.
-Bueno, a mis hermanos les conoces.-Dijo Ana delante de Carlos y Pablo.-
-Hola chicos, cuánto habéis crecido.-Dijo Charlote.-
-Estas son Jésica y Laura, mis primas.
Se saludaron las 3 y siguió con las presentaciones.
-Este es Hugo, el novio de Jésica.-
-Encantado de conocerla.-Saludó educadamente Hugo.-Es un placer.
-Igualmente Hugo.-Respondió Charlote.-
-Charlote, estos son Pedro y Clara, unos amigos que viven aquí cerca.
Charlote saludó a Pedro y a Clara.
-Bueno, faltan la hermana de Hugo y su novio, pero venían desde Venecia unos parientes del novio y solo estarían hoy aquí, así que no han podido venir.
-Es comprensible.-Dijo Charlote, acercándose a Ana.-¿Son todos como tus hermanos?-Susurró Charlote.-
-Sí, bueno, no todos, pero pregunta si quieres.-Dijo Ana.-Laura ya sabe lo tuyo, pero para el resto tampoco será mucha sorpresa.
Charlote interrumpió la conversación que estaban teniendo los amigos de Ana e hizo la pregunta que le había propuesto a Ana.
-Laura ya sabe lo mío, pero quería comentaros a todos que soy, al igual que Ana, una hechicera, solo que con más experiencia que ella.
La reacción fue, tal y como había dicho Ana, normal. Ninguno parecía asustado, asombrado o parecía no creérselo.
-No sabía que fueras hechicera, pero es alucinante.-Dijo Hugo.-Me parece muy interesante, igual que Ana.
Charlote miró a Jésica.
-Quiere que le ayudes con los estudios, que está en ingeniería mecánica y necesita ayuda y no sabe como decirlo.-Dijo Jésica.-
Charlote se rió ante el comentario de Jésica.
-¿Por qué no me has pedido ayuda antes?-Le dijo Charlote a Hugo.-
-No sabía como hacerlo, soy algo tímido.-Dijo Hugo.-Pero de todas formas, no quería ponerte en un aprieto, porque acabas de llegar.
-Hugo ahora doy clases en una universidad de Francia y me dedico a la fotografía profesionalmente también, no puedes ponerme en un aprieto mayor.-Bromeó Charlote.-Quería haceros una pregunta: yo sé lo que son Pablo y Carlos, pero dado que al resto no os conozco, y voy a veros a menudo, me gustaría saber si sois como ellos.
Se miraron unos a otros con el fin de encontrar a alguien que respondiera a la pregunta a la que finalmente respondió Clara.
-Pedro, Hugo y yo somos licántropos y Jésica, Laura y Azucena son vampiros.
Charlote parecía sorprendida por la respuesta.
-¿No hay ni un humano aquí?-Preguntó Charlote.-
-No, hoy no, Daniel es humano pero no a podido venir.-Dijo Laura.-
-¿Y Daniel es...?-
-Mi novio.-Respondió Laura.-
Pusieron la mesa y se sentaron a comer.
Al terminar, los vampiros, como era evidente, seguían con hambre.
-No se vosotros...pero yo tengo hambre.-Bromeó Carlos.-¿Vamos al bosque?
Ana le dio un codazo a su hermano por proponer irse de la casa con una visita, pero para sorpresa de ana, Charlote lo apoyó.
-Hace mucho que no veo cazar a vampiros, podemos acompañarles.
Carlos le devolvió el codazo a su hermana y propuso salir al bosque a cazar y a pasar la tarde.
La idea gustó a todo el mundo y en seguida salieron al bosque.
Por el camino, Charlote hablaba con Ana sobre lo bien que estaría en el pueblo debido a la amabilidad y el cariño por parte de sus amigos.
Llegaron a la zona donde, los días de clase, "desayunaban" temprano.
En seguida, Carlos, Pablo, Jésica, Azucena y Laura empezaron a recorrer el bosque de un lado a otro.
Pronto Pablo y Jésica desaparecieron, señal de que habían encontrado algo.
Poco a poco fueron desplazándose Azucena, Laura y Carlos, hasta que finalmente no había vampiros.
-No pensé que tuvieran que irse tan lejos para cazar, así no veré nada.-Comentó Charlote.-
-Intenté avisarte pero todos queríais venir así que no dije nada, después de todo, también queríamos estar un rato juntos.-Respondió Ana.-
Charlote asintió sonriente y charló con sus nuevos vecinos.
Pasada una hora volvieron todos menos Pablo y Jésica.
-¿Dónde está mi hermana?-Preguntó Laura.-
Nadie supo responder, pero Carlos tranquilizó a Laura diciéndole que seguía con Pablo.
Pasadas dos horas, y al ver que no regresaban, Ana decidió intentar localizarles.
-Charlote, ¿recuerdas el conjuro de localización?
-Por supuesto, pero por mucha experiencia que tengamos juntas, necesitamos más magia.-Explicó.-Entre las dos, el hechizo nos debilitaría demasiado, ¿conoces a alguna otra bruja?
Ana cogió el teléfono y en seguida empezó a hablar.
-¿Puedes estar aquí en 2 minutos?-Dijo Ana.-Vale, gracias.
Colgó el teléfono y Laura preguntó con quién había hablado.
-He llamado a Alejandro.-Dijo Ana.-
-¿Tu novio?-Preguntó Charlote.-
-Ex-novio mejor dicho.-Aclaró Ana.-Es un gran brujo, nos ayudará.
Exactamente 2 minutos después apareció Alejandro.
Laura siempre se llevó muy bien con Alejandro, y en cuanto vio su rubia melena aparecer por el bosque, echó a correr para saludarle.
Alejandro recibió el abrazo de Laura encantado.
Volvieron los dos con el grupo y, aún que ninguno lo dijo, estaban todos pendientes de Alejandro y Ana.
Se dieron dos besos como los buenos amigos y comenzaron a hablar sobre el motivo de la llamada.
-¿Me habéis llamado para ese conjuro solo?-
-Es posible que necesitemos más ayuda, pero en principio sí.-Explicó Ana.
-Este hechizo no necesita tanta magia, es muy fácil, lo podría hacer una maga reciente sola.-Replicó Alex.-
-No buscamos humanos, buscamos vampiros.-Aclaro Charlote.-Por cierto, me llamo Charlote, viviré aquí un tiempo.
-Encantado Charlote.-Dijo Alex dando dos besos a su nueva vecina.-¿A quiénes buscamos?
-A mi hermana y mi primo Pablo.-Intervino Laura.-
-¿Jess es vampira?-
Laura asintió.
-¿Quién le ha hecho eso?-
-No lo sabemos, pero la verdad, es que lo lleva bastante bien, así que dejamos la investigación para el tiempo libre, jajaja.-Bromeó Laura.-
En seguida, Ana, Charlote y Alex se pusieron manos a la obra.
-No están juntos.-Dijo Charlote.-
Todos se miraron y Laura preguntó.
-¿Cómo que no están juntos?-
-Pablo está siguiendo a Jésica, pero ella está casi en Ciudad Real, ¿qué hace allí?-Se preguntó Charlote.-
Una vez terminada la explicación de Charlote, dejaron el conjuro.
-En Ciudad Real vive Marcos, pero no sé por qué tiene que ir.-Intervino Clara.-
Pablo se comunicó con su hermano Carlos por medio de la mente.
-Estaba comiendo con Jésica y olimos sangre humana y fuimos a por ella, pero Jésica debió de oler algo más y huyó de mi lado. No la encuentro, ¿dónde está?-
Ana vio la cara de su hermano, y supo que no pasaba nada bueno.
-¿Pablo?-
-Sí.-Contestó Carlos.-Jess olió sangre humana mientras cazaba con Pablo y huyó.
La reacción fue de sorpresa inminente.
Pasaron las horas y Pablo se dio por vencido y regresó a Madrid por si Jésica había vuelto, pero no era así.
-¿Qué vamos a hacer?-Se preguntó Laura.-
-Está anocheciendo, podemos buscarla por la mañana.-Sugirió Pablo.-
-No será necesario.-Intervino una dulce voz desde los árboles.-
-¡Jess!-Gritó Laura.-
-Perdonadme chicos, no lo pude resistir.-Dijo Jésica con los ojos más rojos que nunca.-
-Dime por favor que no has matado a nadie.-Dijo Hugo sin acercarse demasiado.-
-Casi, pero pensé en lo que me dijo Pablo, que me ayudaría al final de mis estudios a controlarme, y pensé que no me compensaba perder el control ahora y perderos a todos.
Hugo fue hacia ella y la besó, a pesar de tener los labios llenos de sangre.