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martes, 25 de diciembre de 2012

CAPÍTULO 4: De vuelta a las clases


Jésica despertó en una cama con la sábanas moradas.
Sabía que no estaba en casa, no reconocía nada de aquella habitación.
De pronto, la puerta se abrió y apareció una sombra que preguntó con voz grave: "¿Cómo te encuentras?"
Jésica reconoció la voz de Diego en seguida, pero le extrañaba que no le hubiera oído entrar.
-¿Dónde estoy?-Preguntó Jésica.-
-Estás en la casa de los tíos de Elena y Hugo. Como ahora viven en Italia dejaron este piso libre para ocasiones especiales.-Respondió Diego.-
-¿Qué hago aquí?
-Ayer casi provocas un escándalo en plena calle.-Respondió Diego.-¿No recuerdas nada?
-Recuerdo..creo...a Raquel o a Elena en el hospital, una de las dos vino y me encontró.-Respondió dudando Jésica.-
-Fue Elena, te encontró matando a una pobre anciana y por lo visto mataste a dos personas en el hospital antes que a ella, tuvimos que recurrir a tu prima Ana para que no pareciera un ataque de animal, sino un infarto o algo.-Aclaró Diego.-
-¿He matado a alguien?-Preguntó preocupada Jésica.-
-Sí, por desgracia. A la ancianita la pudimos salvar, pero antes de ella entraste en una habitación donde estaba una madre dando de comer a su hijo de 6 años y...bueno ya sabes.
-No me lo puedo creer...-Dijo llorando Jésica.-¿De verdad hice eso?
-Sí-Intervino Raquel desde la puerta entrando a la habitación.-Y no me mataste de casualidad.
-¿Qué haces aquí Raquel?-Preguntó nerviosa Jésica.-¿Cómo sabes tú esto?
-Elena me dijo que en una situación de emergencia me contaríais todo, y anoche después de que Elena me atacara, tu estuviste a punto de repetirlo, pero tuviste el valor de irte, aunque con peores consecuencias creo.-Respondió Raquel.-
-Siento que te hayas tenido que enterar de este modo, y más aun cuando he intentado matarte.-Se disculpó Jésica.-
-Tranquila,ahora que ya lo se todo, entiendo las cosas que han pasado en estos años.-Respondió Raquel.-¿Dónde está Elena?
-Ha ido a desayunar-Dijo Diego mirando a la ventana, que daba lugar al bosque del pueblo.-
-Entiendo...-Respondió Raquel.-Es curioso lo fácil que lo he asimilado todo en tan poco tiempo.
-No lo has asimilado.-Dijo Elena desde la ventana.-Crees que sí pero no.
-Es verdad, no lo he asimilado.-Corrigió Raquel.-Lo llevo mal, pero me aguanto porque os quiero y no quiero que os pase nada malo.
-¿Qué le pasa?, ¿por qué cambia de opinión de repente?-Preguntó Jésica.-
-Ayer cuando se lo expliqué todo por la mañana la convencí para que creyera que lo asimilaba todo bien, pero en realidad no. No quiero que sufra y hasta que todo se arregle, seguirá creyendo que todo va bien, aunque realmente lo sepa.-Explicó Elena.-¿Tú cómo estás?
-Fatal, acabo de saber que he matado a una madre y a un niño de 6 años inocentes por culpa de un arrebato de hambre.-Respondió enfadada Jésica.-
-Relájate, Ana y Alejandro nos ayudaron y creo que hemos podido salvar a la madre y al niño.-Respondió Elena.-
-¿Cómo les van a salvar Ana y su novio así sin más?-Preguntó Jésica.-Os recuerdo que bebí su sangre hasta matarlos.
-Cierto, pero los poderes de Alejandro van más allá de lo que pensábamos.-Explicó Elena.-
-¿Qué poderes?, ¿No será otro vampiro?-Preguntó sarcásticamente Jésica.-
-No, tu prima y su novio son lo que se conoce vulgarmente como brujas.-Respondió Elena.-Con un hechizo, Alejandro consiguió devolverle la vida a los dos, el problema es que necesitan sangre con urgencia, y si en un par de horas nadie ha donado suficiente sangre, no se podrá hacer nada por ellos.
Jésica se quedó atónita tras descubrir que también los brujos existían.
Siguió pensando Jésica las razones por las que estaba allí, e intentando recordar lo que pasó el día anterior, y ese era el problema.
-¿Todo eso ocurrió ayer?-Preguntó Jésica.-
-Sí, cuando te encontró Elena después de todo el desastre que montaste-bromeó entre medias de la respuesta Diego.-Alejandro te durmió lo suficiente para que parecieras una víctima más en el hospital y poder llevarte a casa.
-¿Cómo encontrasteis a Alejandro y a Ana?-Preguntó Jésica.-
-Tu hermana la llamó por teléfono.-Explicó Diego.-Aunque por lo que se, no tiene una excelente relación con Ana, pero dado que estabas en peligro y es de la familia, se vio obligada a llamar.
-¿Qué pasó con la pequeña Susan?-Recordó Jésica.-
-Por lo visto encontraron a sus padres, bueno les encontró Hugo, porque el resto fue a buscarte, y para no causar daños a la pequeña Hugo se quedó con ella y cuando la dejó con sus padres se fue.-Respondió Diego.-
-Estoy confusa...-Dijo Jésica.-
-Ya imagino, pero antes de seguir debo ir a ver cómo está Raquel.-Intervino Elena.-Ya que no pinto nada aquí, voy a mirar qué hace, que hace un rato que no está aquí.
Elena entró en la habitación, ya que seguía sentada en la ventana desde que llegó del bosque.
Al salir por la puerta se encontró con Raquel y Laura, que estaban hablando.
-¿De qué habláis?-Preguntó Elena.-
-Creemos que Susan puede ser pariente de Raquel.-Respondió Laura.-
Elena soltó una pequeña risa pero al ver la cara de Raquel, la risa cesó.
-¿Qué os hace pensar eso?
-Tiene un nombre inglés, puesto por su padre inglés y no se sabía el teléfono de ninguno de los padres porque dice que es especial.-Respondió Raquel.-
-¿Las dos primeras me valen y lo de que es especial?
-Mi madre era una bruja, yo procedo de una familia de brujas, pero hasta hace nada no lo sabía. Yo personalmente, por lo que se, no lo soy, pero eso no impide que familiares míos lo sean.-Respondió Raquel.-Tenía unos ojos muy parecidos a los míos, y el pelo igual.
-En fin, dado que no tengo pruebas para negarlo, no puedo recriminarte la idea, pero por favor, si vas a investigar a la pequeña por tu cuenta, que no corra peligro, ¿vale?-Dijo Elena.-
-Tranquila, averiguaré lo que necesito por medio discretos.-Respondió Raquel.-Mañana es lunes, volvemos al instituto, ¿qué va a pasar con Jésica?
Laura y Elena se miraron.
Tras un minuto de silencio Elena habló.
-La verdad es que no lo había pensado, pero supongo que podemos apañarnos para vigilarla y si tiene algún problema ayudarla.-
-Yo puedo acompañarla y Dani está en el instituto también y nos puede ayudar.-Respondió Laura.-Por otro lado, si pudieras venir tú Elena solo mañana, para mirar en qué entorno se mueve y si hay algún foco de peligro cerca, me ayudarías mucho.
-Yo no puedo mañana porque tengo que preparar unos proyectos de la universidad, pero Diego seguramente pueda.-
Diego salió de la habitación y pregunto si hablaban de él y le contaron el plan.
Este asintió sin lugar a dudas.
Pasaron el día en casa de Diego y por la noche, sobre las 11 más o menos, todos se fueron a sus casas.
Diego y Elena se quedaron solos en la casa de los tíos de Elena y Hugo.
Jésica se fue con su hermana y su novio a casa y Raquel se fue a la suya.
Cuando llegaron a casa de Jésica vieron la televisión, cenaron y, en cuanto Hugo se fue a su casa, Jésica y Laura se fueron a dormir.
A la mañana siguiente, Jésica madrugó para escribir en su diario antes de irse a clase.

Querido diario:
Hoy es lunes 19 de Marzo, se acerca mi cumpleaños y estoy nerviosa.
Mis padres saben que mi hermana Laura es vampiro pero de mi no saben nada.
Por otro lado, hoy vuelvo a clase, hemos pasado un puente muy complicado pero ya es hora de regresar con los estudios.
Estoy preocupada porque aunque tendré cerca a Laura y Diego para vigilarme, y a Dani también por si acaso, no se cómo reaccionaré si me enfado por ejemplo.
Me parece que voy a desayunar bien para no sufrir en clase.
Espero que el día no sea muy duro y poder centrarme en los exámenes de selectividad.

Cuando terminó de escribir bajó a la cocina y vio en el sofá a Diego.
Tardó en verle la cara, pero su melena rubia como el oro era única.
Sin duda, la hermana de Hugo tenía buen gusto por los chicos.
Diego se levantó y se acercó a Jésica y le dio un beso y un abrazo.
-Buenos días preciosa, ¿lista para ir a clase?-Preguntó Diego.-
Jésica pensó: "Me ha llamado preciosa, es más bonito..."
Diego se percató de que Jésica estaba en otra parte y dejó de abrazarla para coger su cazadora.
Jésica vio como abría la puerta pero lo ignoró y se dirigió a la nevera.
-¿Qué haces?-Preguntó desde la puerta Diego, con la cazadora de Jésica en la mano.-
-No se..., tal vez...desayunar.-Respondió sarcásticamente Jésica.-
Diego miró a Jésica, le guiñó un ojo y miró la puerta.
Jésica en seguida le entendió, dejó el zumo de naranja en la nevera y en medio segundo estaba junto a Diego poniéndose la cazadora.
Diego y Jésica fueron al bosque y se encontraron con Laura y Elena.
-¿Qué hacéis aquí?, creía que tú estabas durmiendo y que tú no podías venir hoy conmigo.-Preguntó Jésica.-
-Yo estoy desayunando como vas a hacer tú ahora.-Respondió Laura separando la boca del cuello de un cervatillo.-
-Y yo igual que Laura, ahora me voy a la universidad pero como todo vampiro tengo mis puntos débiles, y aunque sea un híbrido, el hambre es el hambre. A demás, después de morder ayer a Raquel, tengo que volver a habituarme a la sangre animal, y el cambio es bastante grande.
Jésica mordió al cervatillo y a los 10 minutos se fue con Diego y Laura a buscar a Dani a su casa, para ir todos juntos a clase.
Cuando Dani abrió la puerta, Jésica vio como la cara de Laura cambiaba.
Se notaba que le gustaba mucho, cada vez que estaban juntos, Laura parecía otra persona, mucho más sonriente y cariñosa.
Jésica saludó a Daniel y le presentó a Diego.
-Pasad si queréis que tengo que terminar de recoger el desayuno y ahora nos vamos.-Dijo Daniel.-
Pasaron los tres y Laura y Diego miraron inmediatamente a Jésica.
Sus ojos estaban azules, como siempre.
Tras entrar en la casa, se fueron a sentar al sillón del salón.
5 minutos después apareció de nuevo Daniel con la mochila en los hombros.
-¿Nos vamos?-Preguntó.-Por cierto, ¿Cuántos años tienes tú Diego?
-Jaja, yo tengo 28.-Respondió riéndose Diego.-
-¿Vas en plan profesor o...?
-Voy en plan guardaespaldas.-Bromeó Diego.-Jésica está pasando por un mal momento y los profesores no la entenderán, lo se por que he visto casos como el suyo o peores y ha pasado. En caso de que haya algún problema, me haré pasar por su tío para defenderla y que la puedan creer.
Todos se rieron al imaginarse a Diego como el tío de Jésica y salieron de casa.
Al llegar al instituto, Laura y Daniel se adelantaron porque tenían examen de filosofía.
-¿Vas bien?-Preguntó Diego.-
Jésica parecía relajada, aunque en el fondo tenía aun hambre, y Diego sospechaba algo.
-Si...sí, voy bien-Tartamudeó Jésica.-
-Jess, dímelo, ¿vas bien?
-No voy bien, pero lo puedo aguantar.-Admitió Jésica.-
Diego pasó el brazo por encima del hombro de Jésica y caminaron juntos hasta su clase.
Diego le dio un beso en la frente y mientras Jésica se sentaba, él fue a hablar con el profesor de Biología.
-¿Es usted el profesor de biología?-Preguntó Diego.-
-Sí-Asintió el profesor.-Me llamo Steve Lay, pero me llaman Steve. ¿Con quién tengo el honor de hablar?
-Verá señor Steve, me llamo Diego y soy un familiar de Jésica.-Explicó Diego.-Este puente se ha puesto gravemente enferma y esa enfermedad ya la sufrió mi mujer hace años, cuando aún éramos novios y los síntomas aparecen y desaparecen con mucha frecuencia.
-¿A qué quiere llegar Diego?-Preguntó Steve.-
-Verá, ayer por la mañana salió del hospital y nos recomendaron que hiciera vida normal, pero que alguien cercano a ella estuviera pendiente por si sufriera algún síntoma repentino. Al ser su pariente más cercano y de mayor edad, el médico me lo pidió a mi, y dado que esta semana la tengo libre en el trabajo, había pensado quedarme por aquí vigilando a Jésica, ¿le importaría a usted mucho que me sentara a hacer cosas del trabajo al final de la clase?.Preguntó finalmente Diego.-
-No hay problema, por cierto, ¿en qué trabaja usted?-Preguntó Steve.-
-Trabajo en un centro de investigación de enfermedades relacionadas con el corazón, concretamente trabajo en el laboratorio y tengo que desarrollar un informe con los datos de la semana pasada.-Respondió Diego.-
-Interesante...-sonó el timbre y Steve le indicó un sitio a Diego donde sentarse.-En esa mesa no hay nadie, puede ocuparla.
-Muchas gracias.-dijo Diego estrechándole la mano al profesor de biología.-
Al ir a su sitio, Diego pasó por la mesa de Jésica, que estaba sentada con su compañera de biología Azucena.
-Estoy en esa mesa de ahí si me necesitas, tu profesor me ha dicho que no hay problema en que me quede.-Dijo Diego.-¿Un beso?
Jésica le dio dos besos en la mejilla y un abrazo y Diego se sentó en la mesa del final de la clase.
Jésica vio como Azucena seguía a Diego con la mirada hasta el final de la clase.
-¿Quién es ese?-Preguntó Azucena.-
-Es el novio de la hermana de Hugo.-Respondió Jésica sonriente.-¿A que es guapo?
Diego empezó a escuchar la conversación.
Algo que Jésica ignoraba, es que los lobos tenían un oído muy agudo, parecido a lo que pasa con los vampiros.
-Está buenísimo.-Dijo Azucena.-¿Cuántos años tiene?
-28 creo, pero no estoy segura.-Dijo Jésica.-
-5 añitos menos y me lo tiraba.-Dijo Azucena mirando de reojo a Diego.-
Jésica le dio un codazo y le recordó que tenía novia.
Durante la clase de biología, Azucena se giraba para ver a Diego y Jésica le giraba la cabeza a Azucena para que atendiese en clase.
Cuando quedaban 15 minutos de clase, Steve mandó leer en voz alta a Jésica.
-Todos los seres humanos tenemos sangre, pero no todos el mismo tipo. Por ejem...
Steve le interrumpió para pedirle a Azucena que prestara atención a clase.
-Continúa Jésica.-Ordenó Steve.-
-Por ejemplo: Algunas personas tienen sangre del grupo A, otras del grupo B y otras del grupo 0. Veamos en qué consiste cada uno.-Terminó de leer Jésica y el señor Lay preguntó a varias personas de la clase.-
-¿Quiénes de aquí tenéis el grupo A?
Unas 15 personas levantaron la mano.
Jésica miró a Diego y este le dijo que ella también tenía el grupo A.
Jésica se unió a sus compañeros del mismo grupo sanguíneo.
Steve miró a Diego y se acercó a él.
-Ya que estudiaste una carrera de ciencias, en la que este tema está implicado, ¿podrías aportar algún detalle?
-Supongo que podría resolver dudas, porque mis conocimientos son muchos y sinceramente, no sabría cómo empezar.-Respondió Diego.-¿Me levanto?
-Sí, ven a la pizarra y resuelve dudas.-Le pidió el señor Lay a Diego.-Chicos, este es Diego, es un familiar de Jésica. Hoy ha venido a clase por motivos personales pero da la casualidad de que trabaja en un laboratorio que investiga enfermedades del corazón, y como sabéis, el corazón bombea sangre, que es el tema que estamos viendo. Estos 10 minutos podéis preguntar cualquier cosa.
Diego echó un vistazo a toda la clase y se fijó en Jésica, que se pellizcaba la rodilla derecha.
En seguida supo que tenía hambre y tenía que sacarla de clase cuanto antes.
Un chico rubio le hizo una pregunta a Diego.
-¿Qué pasa si una persona del grupo A le dona sangre a una de tipo B?
-Pues que si consigue que le administren la sangre de tipo A, el médico es un despistado, y te explico por qué: La gracias por decirlo de algún modo de esto de los grupos sanguíneos está en que las personas del grupo 0 pueden donar a cualquier grupo, ya sea A, B o también 0, peor las del grupo A, por ejemplo, solo admiten sangre del grupo 0 o del A propiamente dicho, de modo que si un donante de sangre de grupo B donara sangre a alguien de grupo A, los glóbulos rojos serían incompatibles y acabarían por destruirse unos a otros matando a la persona en cuestión. ¿Cómo es que esto no lo sabias?, en bachillerato lo deberíais saber ya.
-Verás, el año pasado hubo problemas con el departamento de biología, y durante todo el curso hubo mucho cambio de profesor, con lo cual, cada uno iba por su lado y no dieron ni la mitad del libro y conceptos así de básicos no los saben.-Explicó el señor Lay.-
-Entiendo..¿estás bien Jésica?-Preguntó Diego.-
Mientras todos se giraban para mirarla, como él ya había previsto, sacó el móvil y le envió un sms a Laura diciéndole el estado de Jésica.
Rápidamente Jésica contestó a Diego diciendo que estaba mareada y que quería salir de clase.
Azucena se asustó, porque vio como los ojos de Jésica dejaban de ser azules y pasaban a ser anaranjados tirando a rojizos.
-Diego, ¿qué le pasa a Jésica?-Preguntó Azucena.-
-Este puente ha estado enferma, y la enfermedad que tiene es muy extraña y los síntomas aparecen y desaparecen con frecuencia, por eso está él aquí hoy.-Intervino Steve.-Diego, llévatela de clase a que le de el aire o a tomarse una aspirina o algo y si la cosa va muy mal, avísame e informaré a los profesores de su ausencia.
Diego asintió, cogió de la mano a Jésica y le pasó nuevamente el brazo por el hombro y la sacó de clase.
Nada más salir, estaban Laura y Dani esperando.
-Jésica, mírame.-Dijo Laura levantando la cara de su hermana para examinarle los ojos.-
-He pensado que a lo mejor con unas lentillas, si te volviera a pasar esto, no levantarías sospechas.-Dijo Daniel.-
Jésica miró a Laura y pensó en si había sido capaz de contárselo a Dani y esta respondió pensando que sí.
-Tengo experiencia con esto, no te preocupes, se lo que es Laura y se lo que eres tú, te puedo ayudar.-Ofreció Daniel.-
-Vale, no quiero discutir, y menos aquí, y ahora sacadme de aquí, dadme algo de comer lo que sea pero ya.-Ordenó nerviosa Jésica.-
Los 3 vieron los ojos de Jésica rojos y enseguida pensaron una solución.
-Es algo arriesgado pero lo podemos intentar.-Dijo Daniel.-
En seguida cogió de la mano a Jésica y se la llevó al baño de chicos, y Laura y Diego les siguieron.
Cuando llegaron, ninguno sabía el plan que tenía Daniel, solo sabían que les quedaban 5 minutos escasamente hasta que empezara la siguiente clase.
Jésica seguía muy hambrienta y no sabía que hacer, de modo que prestó atención a Daniel, ya que era la única esperanza que tenía.
-¡No!-Gritó Laura al ver como Daniel inclinaba la cabeza.-
-¿Por qué no?-Replicó Daniel.-Ya imagino por qué no, pero quiero decir, Jésica y yo nos llevamos bien, sabrá controlarse.
-¿Y luego qué?¿te dejamos medio muerto en el baño?-Preguntó enfadada Laura.-
-Podéis decir que me he caído y me he cortado.
-¿En el cuello?-Preguntó sarcásticamente Laura.-
-Podría beber de la muñeca.-Intervino Diego.-
-¿En serio le apoyas en esto?-Preguntó Laura.-
-No del todo, pero por rápido que vayamos, no hay tiempo suficiente para ir a cazar y volver, habrá que intentarlo.-Justificó Diego.-
-Tiene razón.-Repitió Daniel.-Si algo va mal asumo la responsabilidad, pero eso sí Jésica, tienes que tener autocontrol y sobre todo tienes que ser consciente de que me puedes matar.
Jésica asintió sin dudarlo y antes de morderle le dio las gracias.
-No puedo estar aquí, tengo autocontrol pero no se si el suficiente, yo me quedaré fuera vigilando si viene alguien.-dijo Laura alejándose del resto.-
-Está bien.-Admitió Diego.-Avisa si pasa algo.
Laura asintió con la cabeza sin darse la vuelta y Jésica cogió la muñeca de Daniel.
Diego veía como los ojos de Jésica se intensificaban y la cara de Daniel cambiaba. Tenía expresión de dolor, pero a la vez, se sentía bien.
Tocó el timbre para la siguiente clase y Jésica fue capaz de apartarse de Daniel.
-¿Mejor?-Preguntó Daniel.-
-Sí, muchísimas gracias.-Dijo Jésica.-Has arriesgado tu vida por darme de comer, parece una tontería pero puede que hayas salvado la vida de cualquiera de los alumnos del instituto.
Daniel abrazó a Jésica y se envolvió el brazo en papel.
-Diego, ¿crees que podrás romper el lavabo o algo para que parezca que me he cortado con eso?-Pidió Daniel.-
-Creo que sí.
Diego le dio un puñetazo al lavabo en el borde, y este se partió y dejó una de las piezas afilada como una cuchilla.
-¿Suficiente?-Bromeó Diego.-
Jésica le dio una colleja queriéndole decir que no bromeara y le dio un abrazo.
-Gracias por ayudarme Diego, pero si salimos de aquí ahora no parecerá nada raro.-Dijo Jésica.-
Diego se dio cuenta de que se refería a que estaba ella en el baño de chicos con dos chicos sola y salieron del servicio.
Para suerte de Jésica, aunque había tocado el timbre, aún permanecían todos en sus clases, y solo habían salido un par de chicos de cursos inferiores.
Disimularon de camino al laboratorio de química y Daniel se fue con Laura a su siguiente clase.
El resto de la mañana transcurrió con normalidad.
Jésica tuvo algo de hambre al final de la mañana pero lo controló.
A la salida, se fueron todos a casa de Laura y Jésica.
Comieron tranquilamente, a pesar de que prácticamente no se llenaban con nada, pero Diego necesitaba comer.
A las 6 de la tarde aparecieron Hugo y Elena.
Estuvieron comentando qué tal el día, y Jésica informó orgullosa de las novedades.
Daniel también presumió de haber tenido el valor de hacer lo que hizo, ya que la mayoría de las personas no se habría dejado.
Ya por la noche, cada uno se fue a su casa pero Hugo insistió en quedarse a dormir y al final se quedó también Daniel.
La noche transcurrió sin incidentes, a excepción de las bromas que se gastaron durante gran parte de la noche.
Al día siguiente madrugaron para ir al bosque a desayunar como todas las mañanas con Elena y Diego.
Daniel fue para observar de cerca el comportamiento de los vampiros.
Diego se fijó en Daniel, que tenía la mirada clavada en un banco del parque.
-¿Qué pasa?-Preguntó Diego.-
-Es que en el banco del parque hay sentada una niña y no para de mirar.-Respondió Daniel.-Intentaba averiguar si la conocía de algo.
Diego y Daniel se giraron inmediatamente para comprobar que no se veía nada, y efectivamente, no levantaban sospechas.
Entonces Diego se puso a buscar por todas partes con la mirada.
-¿Ocurre algo?-Preguntó Daniel.-
-A parte de esa niña que será una chica normal, aquí hay alguien más, y me preocupa.-Respondió Diego.-
Entonces una chica rubia con ojos azules se dejó caer desde el árbol bajo el que estaban Diego y Daniel y asustó a Diego.
Daniel se quedó paralizado, y no podía hacer ningún movimiento.
-Diego, ¡no me puedo mover!
Diego consiguió destaparse los ojos y miró hacia arriba y vio que tenía en hombros a Ana, la prima de Jésica.
En seguida Ana se bajó y se saludaron.
-Estoy aquí chicos y no me puedo mover, por cierto, soy Daniel, el..."novio" digamos de Laura.-Se presentó Daniel.-
-Encantada Daniel.-Le devolvió el saludo Ana.-¡Alex para!
Tras el grito de Ana, Daniel se podía mover de nuevo, pero no entendía que le había pasado.
Entonces apareció de entre los arbustos un chico rubio y musculoso.
-Tu debes de ser Alejandro.-Dijo Daniel.-
-Exacto, me llamo Alejandro Coraline, pero me llaman Alex.-Dijo Alejandro.-Perdona, a veces no me controlo.
-¿A qué te refieres?-Preguntó Daniel.-
-Se que sabes lo que son Laura, Jésica y Elena, pero aún no sabes lo que soy yo, ni lo que es Ana, no lo que es mucha gente.
-Alejandro y yo, a parte de ex-novios somos brujos.-Dijo Ana.-
-Te paralicé para asustarte y me despisté un segundo y se me olvidó devolverte la movilidad.-Se disculpó Alex.-Lo siento.
-¿Qué hacías para distraerte?-Preguntó Daniel.-
-Esa niña de ahí me miraba todo el rato y quería averiguar si la conocía.-
-Igual que yo antes.-Respondió Daniel.-Me suena y no se de qué.
Daniel y Alejandro miraron al banco pero la niña ya no estaba.
Todos se saludaron y Ana y Laura parecían buenas amigas y todo.
Ana y Laura siempre mantenían la postura con gente, no solían discutir cuando había más gente, intentaban llevarse bien, y lo solían conseguir.
-¿Qué haces aquí Ana?-Preguntó Jésica.-
-Vamos a casa de unos amigos a preparar unos trabajos y unos exámenes y cuando os he visto aquí hemos decidido venir.-Respondió Ana.-
Alejandro al ver la cara de desconcierto de todos explicó inmediatamente lo que quería decir.
-Ana ve el futuro y vio que estabais aquí, así que pasamos a saludar.
-Entiendo...-Dijo Laura.-
-Chicos nos tenemos que ir, que no llegamos a clase.-Dijo Jésica.-Diego, quédate si puedes cerca de mi clase, pero no entres, quiero comprobar si soy capaz de estar sola.
-De acuerdo, déjame tu horario e intentaré recordarlo para saber las clases que tienes.-Dijo Diego.-
Se despidieron y se fueron cada uno por su lado.
Elena acompañó a los chicos a clase y se quedó parte de la mañana con Diego fuera, en el patio del colegio.
Al finalizar el día volvieron a casa y lo primero que hizo Jésica fue ir al bosque a comer.
Jésica ya tenía organizado el resto del curso: Desayunaría en el bosque todas las mañanas, iría a clase y cada vez más sola, es decir, poco a poco Diego y Elena volverían a su rutina y Daniel y Laura no estarían pendientes de ella durante las clases y, al terminar el día, a la hora de salir del instituto, se iría al bosque, comería algo, y luego comería algo en casa o quedaría con algún amigo y comería en restaurantes para disimular.

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