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viernes, 22 de febrero de 2013
CAPÍTULO 15: Por si fuera poco...
Las cortinas se movían por el aire de la calle. La ropa que estaba tendida en el patio parecía que iba a echar a volar en cualquier momento.
Jésica corrió las cortinas, llevó las dos tazas de café a la mesa y se sentó.
Durante unos minutos no habló nadie, y se produjo un silencio incómodo, hasta que finalmente se rompió el hielo.
-Lo siento tesoro...todo lo que necesites nos tienes aquí.-Dijo emocionada Carlota.-
Jésica se secó las lágrimas con un pañuelo y abrazó a sus tíos.
-¿Qué tal has dormido?, la peor noche es la primera.-Comentó Javier.-
Jésica se acomodó en el regazo de su tía, como cuando era pequeña y respondió a la pregunta.
-Mal, he tenido pesadillas y he dormido tarde y...en fin, con ganas de que el día de hoy acabe.-
Se escucharon pasos en las escaleras y Jésica avisó de que era Ana.
-¿Con quién hablas Jess...?...¿mamá?, ¿papá?-Preguntó Ana sorprendida.-
Carlota se levantó y abrió los brazos para darle un abrazo a su hija.
Ana sin dudarlo fue corriendo y la abrazó, y después a su padre.
-No sabéis cuánto os he echado de menos...-Dijo casi llorando.-Lástima que tengamos que vernos así...-Dijo mirando a Jésica.-
Javier abrazó a Jésica y la besó la frente.
-Que llevemos tiempo sin hablar no significa que cuando nos necesitéis cualquiera vengamos.-Explicó el tío de Jésica.-Y creo que ahora mismo nos necesitáis...
Jésica asintió con la cabeza y empezó a llorar.
Tras un largo rato hablando, llamaron a la puerta.
-Yo...yo abro.-Dijo Jésica secándose las lágrimas.-
Abrió la puerta y vio a Carlos llorando junto a Amanda.
Jésica volvió a llorar y les invitó a pasar como pudo, y aún que no pronunció bien, entendieron lo que decía perfectamente.
Carlos no sabía que sus padres habían venido y se sorprendió del mismo modo que Ana.
-¿Dónde está Laura?, pensaba que abriría ella la puerta...al ser la más pequeña supuse que le habría afectado más la noticia.-Preguntó Carlota.-
Ana, Carlos y Jésica se miraron extrañados.
-¿Ha preguntado por Laura en serio?-Prensó Jésica.-
Carlos asintió tímidamente sin ocultar su sorpresa.
-Tía Carlota...¿por qué preguntas por Laura?-Preguntó Jésica.-
-Jess...se que es duro de asimilar la pérdida de un ser querido, pero si lo es para ti, imagínate para tu hermana pequeña.-Respondió Carlota.-¿Dónde está?
Jésica se sentó en el sofá y se secó las lágrimas que le quedaban, de modo que Ana respondió a la pregunta.
-Mamá...¿por qué habéis venido?-
-Para apoyaros en lo que haga falta, en especial a Jésica y Laura...la pérdida de un padre es dura.-
Jésica abrió los ojos rápidamente y se quedó bloqueada.
-Car...car...tía...tía Carlota...¿puedes explicarte mejor?-Tartamudeó Jésica sin mirarles a la cara.-
Su tío Javier se sentó en el otro sofá y respondió a la pregunta de Jésica.
-Nos llamó ayer la policía diciendo que habían encontrado...descuartizado el cuerpo de tu padre hace 3 días en casa de tus padres, en tu antigua habitación, pero que por lo visto lleva muerto...4 años. Supusimos que os habrían avisado a vosotras ahora por eso venimos a acompañaros...-Contemplando la expresión de desesperación de Jésica, intentó averiguar qué más le pasaba a su sobrina.-¿Qué te ocurre Jess?, estás más triste ahora que hace medio minuto.-
Jésica echó a llorar abrazada a su tío Javier.
-Pues que...no..no...no sabía lo de papá...-Dijo llorando.-Creí que veníais por lo de Laura.-
Sus tíos se sorprendieron al escuchar la explicación de Jésica.
-¿Qué le ha pasado a tu hermana?-Preguntó preocupada Carlota.-
-¿Puedo decirles toda la verdad a tus padres?-Pensó Jésica.-
-Diles que tuvo un accidente de coche o algo así, lo asimilarán mejor.-Respondió Carlos.-
Javier y Carlota esperaban impacientes la respuesta de su sobrina y cuando la escucharon todo cambió.
-Laura falleció ayer por la tarde...tuvo un accidente en clase de química...-Respondió inventándose una excusa Jésica.-En una excursión a un laboratorio en Toledo, un experimento salió mal y provocó una explosión en la sala en la que estaba Laura y falleció. Sus compañeros están muy graves y uno de ellos creo que también murió pero no estoy segura, lo que sí que se es que Laura murió en el momento.-
Tras la explicación, Carlota se derrumbó por completo.
-A tu hermana...le cambié los pañales...le di de comer...y la dormí en brazos hasta que no pude más...no me puedo creer que haya pasado esto...-
Jésica abrazó a su tía y vio sus ojos vidriosos por las lágrimas. El tono verde oscuro de sus ojos pasó a ser casi verde claro por las lágrimas, y su voz dulce y suave pasó a estar entrecortada.
-Cu...cuan...¿cuándo es el funeral?-Preguntó tartamudeando Carlota.-
-Jésica quería que fuese hoy, pero creo que si el tío ha muerto, tal vez un día de espera no vendría mal....-Intervino Carlos.-
Jésica negó con la cabeza inmediatamente.
-No quiero otro día más así...si tengo que despedirme de mi hermana y mi padre....prefiero hacerlo a la vez...no quiero más sufrimiento.-Argumentó Jésica aportando su idea.-
-Me parece lógico...-Dijo Ana sollozando aún.-¿Cómo es que el tío Raúl lleva muerto 4 años?, la tía Cristina murió hace 1 año escasamente y no dijo nada nunca.-
Jésica recordó la muerte de su madre: "Una tarde apareció desangrada, en su habitación. 4 años antes su padre fue asesinado y murió desangrado en su antigua habitación"
-Mi padre murió igual que mi madre...asesinada.-Dijo Jésica.-
Carlos negó con la cabeza la afirmación de Jésica.
-Jess, el forense dijo que murió por una caída, se abrió la cabeza y se desangró, es lógico.-
-Carlos, eso es lógico, pero entonces, ¿cómo llegó hasta mi cuarto su cuerpo?-Preguntó Jésica para que recapacitara sobre su teoría.-
Se formó un silencio que terminó rompiendo Carlota.
-Jésica...¿podemos hablar en privado?-
Jésica asintió y se levantó del sillón.
Carlota y Jésica fueron al patio de atrás a hablar a solas mientras el resto debatía sobre las posibilidades de los sucesos ocurridos.
-¿Qué ocurre tía Carlota?-
-Jésica, no se cómo murió tu hermana, pero se que no ocurrió lo que has dicho tú, ¿qué ha pasado?-
Jésica miró a su alrededor, y tras comprobar que no había nadie miando, respondió.
-¿Qué te hace pensar que he mentido?-
-Cariño, yo seré humano pero en mi familia hubo muchos brujos...yo no heredé el don de la magia pero soy capaz de leer la mente de ciertas personas y de saber si mienten o no...y tú mientes.-
Al decir esto, Jésica se quedó en blanco. Jamás pensó que su tía podría haber sido bruja...como Ana.
-¿Por eso Ana es bruja?-Preguntó Jésica razonando los hechos que habían ocurrido.-
Carlota asintió y explicó el por qué.
-Pablo y Carlos son como yo, provienen de familias de brujos pero sin embargo, no tienen poderes. En cambio, tu prima los tiene, y por una sencilla razón: tu madre lo quiso.-
-¿Mi madre?-Preguntó sorprendida.-¿Qué tiene que ver mi madre con tu hija?-
-Tu madre es mi hermana, y al igual que yo, en sus genes lleva la magia, pero no la puede usar.-Explicó Carlota Miró.-Cuando nació Carlos, descubrimos que no podía usar sus poderes por alguna extraña razón. Poco después llegó al mundo mi querido Pablo, y tuvo ese mismo problema. Ni tu madre ni yo queríamos que nuestros nietos no pudieran ser magos por lo que acudimos a una bruja con años de experiencia que hizo un hechizo con el que nos aseguraba que la próxima niña que tuviéramos alguna de las dos sería bruja seguro. Dejó claro que tenía que ser niña, pero por suerte no fue un problema. Dos años después di a luz a Ana, y después nació tu hermana Laura, pero ella ya era la segunda niña, con lo que el hechizo se anuló y con Ana se terminó el linaje de brujos de la familia. Llega un momento en la vida de una bruja en la que esos genes que proporcionan poderes pasan a ser casi invisibles e imperceptibles, y se acaban perdiendo.
Jésica se sorprendió con el relato de su tía. Según ella, Laura y ella podrían haber sido brujas pero no lo fueron.
Sin embargo aún tenía dudas.
-Sigo sin entender la relación entre Ana y Laura.-Dijo Jésica.-
Carlota se sentó en el suelo, sentó a Jésica a su lado y continuó contando la historia.
-Tu madre aún no tenía ninguna hija tras el conjuro, pues tú ya habías nacido meses antes y no te afectaba el hechizo. Ambas queríamos que una de nuestras hijas continuara el legado de brujas, y tu madre renunció a sus poderes por mí. Quería que de mis hijos, uno de ellos tuviera poderes, ya que era difícil que se quedara embarazada y de ese modo desaprovecharíamos el hechizo. Así que decidimos que sería yo la que traería al mundo a la última bruja de la familia.-Una vez que contó la historia, se centró en la respuesta a la pregunta.-La relación que hay es que al llevar vosotras esos genes de brujas, y al tener yo mi don para leer mentes, he podido detectar que una bruja estaba mintiendo, y a mi hija Ana la tengo controlada, y cuando has dicho lo de Laura lo he recordado. Por lo que nos dijeron tus bisabuelos, si hubieras podido usar tus poderes, serías la bruja más poderosa de la familia, de modo que todos los poderes que tenemos los usamos para tu bien, porque nunca se sabe cuando podrás recuperar la magia.-
Continuaron hablando durante casi una hora, haciendo preguntas y respondiéndolas.
Se acercaba la hora de comer y llegaron a casa Hugo y Daniel.
Jésica se levantó corriendo a abrazar a Daniel.
-¿Cómo estás mi vida?, ¿necesitas algo?-Le preguntó Jésica.-
Daniel lejos de llorar, soltó una pequeña carcajada.
-En todo caso te lo preguntaría yo a ti, ¿no crees?-Respondió Daniel.-
-Ambos estamos mal, pero a mi me lo han preguntado muchas veces ya, y eres la persona a la que creo que más le afecta junto a mí...casi más que a mis primos.-Explicó Jésica.-Por cierto chicos...hay algo que no sabéis y que acabo de enterarme...mi padre apareció muerto hace 3 días pero lleva muerto 4 años...y ha sido igual que con mi madre, pero ha aparecido en mi antiguo cuarto.-
Hugo abrazó a Jésica y a Daniel.
-Cariño lo siento mucho de verdad, perder a tanta gente a la vez es duro...y Daniel...-No dijo más, simplemente abrazó al amigo de Jésica.-Cualquier cosa que necesites...
Daniel asintió al instante.
El resto del día fue, como era de esperar, muy duro para todos, pero sobre todo para Jésica, que despidió a su padre y a su hermana.
Fue un día de pena, llantos y tristeza, y de reencuentros con parientes a los que hacía años que no veía, amigos que se habían enterado de la noticia y con vecinos del pueblo que apoyaron a Jésica.
Durante ese día el apoyo fue masivo, y Jésica lo agradeció, pero le faltó una persona en todo el día, a parte de su primo Pablo que estaba en el hospital recuperándose de sus heridas; habían venido hasta Diego y Elena, que estaba embarazada de 3 meses: faltaba Raquel.
Esa noche la pasó en casa con su novio. Carlos y Ana durmieron con ellos, y Javier y Carlota pasaron la noche en el hospital con Pablo.
Amanda tuvo que regresar a Barcelona porque tenía un último examen que hacer y terminaría oficialmente la carrera, y podría volver a Madrid a estar más tiempo con sus seres queridos.
Por la mañana, Jésica recibió un mensaje de Raquel:
Jésica no puedo más con esto, la culpa es algo que me supera, necesito hablar contigo. Por favor, si me perdonas realmente, no como me dijiste el día que maté a tu hermana, por favor, ven a mi casa mañana a la hora de comer. Si no apareces lo entenderé, pero tengo que hablar contigo cara a cara sin que tus primos me presionen (no te ofendas). Besitos Raquel.
Jésica se levantó y se vistió sin hacer ruido. Al salir de casa, pensando en que no había despertado a nadie, se encontró a una pequeña niña rubia sentada en el banco de su patio.
Jésica llevaba días sin cazar y se moría de hambre, pero consiguió autocontrolarse y acercarse a la pequeña sin más.
-Hola pequeña, ¿qué haces en mi patio?, espero que no te moleste la pregunta, es simple curiosidad.-
La niña alzó la vista y dejó ver dos preciosos ojos azul oscuro...o marino incluso se podría decir. Jésica al verlos se quedó asombrada, jamás había visto ese azul en los ojos de nadie.
-Me llamo Anabel.-Dijo la niña tímidamente.-¿Eres Jésica?-
Jésica se sorprendió de que aquella chica llamada Anabel, a la que en su vida había visto supiera su nombre, pero no le dio mucha importancia. Aún así preguntó a la pequeña.
-Sí, soy Jésica, ¿cómo sabes mi nombre?-
-Mi primo se llama Marcos Ferz y tengo entendido que tuviste hace unos meses un problema con él en una carretera de camino a Ciu...-
Jésica tapó la boca de la niña antes de que hablara. No comprendía como aquella niña sabía tanto sobre ella sin haberla visto nunca.
-¿Quién te ha hablado de mí?-Preguntó Jésica sentándose en el banco, llevándose la mano a la boca para no mostrar sus afilados colmillos, que en ese momento, estaban pidiendo sangre a gritos.-
Anabel se dio cuenta de que Jésica estaba inquieta y le propuso un plan.
-Si tienes hambre, vamos al bosque y cuando hayas comido hablamos.-
En el momento en el que Anabel terminó la frase, Jésica se levantó y cogió de la mano a la pequeña. Pocos minutos después llegaron al bosque y Jésica se fue de caza.
-Tengo muchas preguntas para tí pequeña, pero te las haré después de cazar...¿tú no tendrás que...?-
Anabel negó que tuviera que cazar para alimentarse.
-Lo mío es cosa de magia.-Dijo Anabel.-
Jésica entendió que la pequeña era bruja, pero no había tiempo para hablar, tenía que comer pronto o saldría mal parado cualquiera que estuviese cerca.
Unos 10 minutos después, Jésica volvió y encontró a Anabel sentada bajo un árbol.
Se sentó junto a la niña y comenzaron a dialogar.
-Tengo varias preguntas Anabel, te las haré de golpe y me las vas contestando...o si prefieres responder de una en una...-
Anabel no tuvo que pensárselo demasiado.
-Quiero poner a prueba mi memoria, dímelas primero y luego las respondo.-
Jésica, aún que extrañada por la respuesta, se mostró participativa y comenzó a preguntar.
-¿Cómo sabes mi nombre?, ¿cómo sabes lo que pasó con tu primo en la carretera?, ¿qué sabes exactamente de lo que ocurrió?, ¿cómo sabes dónde vivo?, ¿quién te ha dicho lo que soy?, ¿por qué has venido a verme?-
Jésica dejó las preguntas en ese punto, con esa información le valía de momento. Pocos segundos después, la pequeña Anabel contestó.
-Mi primo me lo dijo, mi primo me lo contó...-Hizo una pequeña pausa para responder sin dar lugar a dudas a la pregunta.-Se que le atacaste con otra persona a él y a un amigo suyo. Mi primo me dijo dónde vivías, mi primo me ha dicho lo qué eras, y lo último...he venido aquí porque...porque...mi primo quiere ser vampiro.-
CAPÍTULO 14: Tras la muerte siempre hay vida.
Raquel miró con atención la sorpresa de Jésica, que sabía por el olor que se ocultaba tras ella.
Jésica se movió hacia la derecha y pudo ver con claridad, a pesar de la oscuridad de la noche, a un joven moreno de ojos verdad que solo podía ser una persona.
-¿Rodrigo?-Preguntó Raquel.-¿eres...tú?
Rodrigo caminó hacia Raquel y la acarició suavemente.
-Sí, soy yo.-Susurró Rodrigo.-
-¿Cómo es posible?, soy un lobo y estás vivo.-Dijo Raquel.-
En ese momento, Charlote intervino.
-Me encontré a este chico en la calle y me contó lo que le había sucedido, le pedí información sobre quién lo había hecho y me di cuenta de que eras tú, porque a parte de una foto que vi, me han hablado mucho de tí. Se quedó a dormir en mi casa y ayer por la tarde murió, pero conseguí hacerle revivir con un hechizo, pero dado que la muerte ya tuvo lugar, tu maldición no se canceló, y por eso ahora eres así.
La noche cambió por completo. Aún que todo empezó bien y siguió mal, terminó mejor que al comienzo.
Esa semana se dedicaron a enseñarle a Raquel cómo comportarse con las distintas criaturas del mundo y qué hacer en caso de perder el control con alguien o las noches de luna llena.
La semana transcurrió tranquila y al terminar, Jésica recibió el aviso de que sus notas de selectividad estaban ya, que por cuestiones ajenas a los alumnos no habían salido antes.
Querido diario:
Esta semana ha sido genial. Raquel se controla mucho, y mañana hay luna llena otra vez y veremos si da resultado tanto esfuerzo por controlarse.
Acabo de recibir un correo del instituto diciéndome que mis notas ya están, así que voy a llamar a Hugo para que me acompañe y a ver que pasa...
Jésica y Hugo fueron a ver las notas, y Raquel y Laura se quedaron en casa viendo la televisión.
-Mañana hay luna llena, y desde el primer día no te has vuelto a transformar, ¿qué tal lo llevas?-Le preguntó Laura a Raquel.-
Raquel agachó la cabeza, apartando así la vista del televisor pero sin mirar a Laura.
-No muy bien la verdad, no habrá tanta gente y la otra vez me controlé más por el hechizo de Ana, esta vez no se cómo voy a reaccionar.-Confesó jugando con su pelo Raquel.-
Laura abrazó a su amiga y le susurró al oído que todo iba a salir bien.
Sonó la puerta y Laura abrió.
-Hola prima, ¿está por aquí Raquel?-Preguntó Pablo.-
Raquel se levantó y se dirigió a la puerta.
-Hola cariño, no te veía desde hace días.-Dijo Raquel abrazándole.-¿Qué tal?
-Genial, venía a ver cómo estabas y bueno a pasar un rato contigo.-
Laura fue a la habitación a hacer la cama mientras Raquel y Pablo charlaban.
Entre tanto, Jésica miraba sorprendida las notas de selectividad.
-¡Dios mío, la nota más alta!-Exclamó orgullosa Jésica.-
Sin dudarlo llamó a Hugo, que se encontraba mirando los diplomas colgados en las paredes y al contárselo, se fundieron en un abrazo que culminó con un beso en la frente de Jésica y con esta llorando de emoción.
Jésica estaba muy orgullosa de sí misma, y estaba deseando saber la nota de Azucena, su compañera en varias clases.
La buscó por todo el edificio pero no la encontró.
-Hugo, ¿has visto a Azucena?-Preguntó Jésica.-La he buscado y no la encuentro.
Hugo negó haberla visto en toda la mañana y Jésica optó por llamar por teléfono.
-Azucena, ¿dónde estás?, llevo buscándote toda la mañana y no te he visto, que quería contarte lo de las notas, que tengo la más alta, llámame cuando escuches el mensaje.-
Jésica dejó un mensaje de voz en el contestador de Azucena y buscó a más compañeros de clase para preguntarles qué tal las notas.
Recorriendo el edificio, Jésica encontró al profesor Lay.
-¡Señor Lay, señor Lay!¿se ha enterado de mis notas?-Preguntó Jésica entusiasmada.-
-Sí, ¡enhorabuena!, me alegro mucho por ti.-Contestó Steve.-¿Puedo pedirte un favor?
-Por supuesto señor Lay.-
Steve abrió la puerta del laboratorio de biología y entró.
-He...he venido con mi novio, ¿puede pasar?-Preguntó desde la puerta Jésica.-
Steve asintió y se sentó en su silla.
Hugo y Jésica entraron y se sentaron en frente de él.
-¿Sucede algo señor Lay?-Preguntó Jésica.-
-Verás, recientemente he recibido la noticia de que mi hija se encuentra en un estado...difícil.-Explicó el señor Lay.-Cristian no puede venir porque está haciendo unos trabajos por Europa con su mujer y la pequeña Lucy está con su tía durante una temporada, y no volverá hasta Agosto.
-¿A dónde quiere llegar señor Lay?-Preguntó Jésica.-
-No puede saberlo nadie por razones que vosotros conocéis, pero se que tu prima...Ana...sí, Ana, es bruja.-Dijo finalmente.-
Jésica y Hugo se miraron asombrados por la confesión del profesor.
-¿Cómo sabe usted eso?-Preguntó Jésica.-
-En mi familia, siempre se habló de vampiros y hombres lobo....y brujas y demás. Investigué un poco y me centré en el comportamiento de las personas que me rodeaban y me fijé en ti Jésica.-
-¿En mí?-Preguntó señalándose a sí misma.-
-Efectivamente, en ti.-Repitió el profesor.-Investigué sobre ti y encontré a tu prima, y tras semanas de intentos por localizarla no lo logré. Más tarde, recibí una visita que no se me permite nombrar diciendo que podía ayudarme a investigar sobre Ana. Lo único que pidió a cambio que nunca revelara su identidad y que si en algún momento necesitaba ayuda, me pusiera en contacto con un teléfono que me dio.
El móvil de Hugo sonó y salió del laboratorio para atender la llamada.
-Disculpe, espero una llamada, en seguida vuelvo.-Dijo Hugo levantándose.-
-Tranquilo muchacho.-Contestó el señor Lay.-Jésica, he intentado localizar a esa persona pero al llamar, salta un mensaje diciéndome que el número no existe, con lo cuál necesito tu ayuda.-
-Señor Lay, por supuesto ayudaré en lo que pueda, pero debo saber algunas cosas.-Respondió Jésica.-¿Qué información exactamente recibió sobre Ana?
-La persona en cuestión me dijo que Ana no era....humana digamos, sino que era una especie de hechicera...o bruja o algo así, que tenía ciertos poderes. Aún que también me informó sobre las personas del entorno por si podía servir de utilidad, entre ellas tú.
Jésica se puso nerviosa, pues existía la posibilidad de que fuera mentira todo y quisiera que demostrara la existencia de vampiros en la actualidad confesando su secreto, o era verdad y a demás sabía lo que era en realidad.
-¿Qué sabe usted a cerca de las personas que rodean a Ana?-Preguntó Jésica.-Antes de que responda, sepa lo que sepa, es imprescindible que no salga de aquí hasta que no tenga claro quién fue su informador o los medios por los que consiguió la información, supongo que lo entiende.
-Por supuesto Jésica.-Dijo asintiendo.-La información no me la proporcionó en persona, sino que me mandó una carta con los datos que pudieran serme de utilidad.
Steve abrió un cajón que tenía el candado puesto y extrajo un sobre con papeles dentro.
-En este sobre hay varios papeles, cada uno de ellos con información sobre las personas del entorno de Ana y sobre Ana por supuesto.-Dijo Steve entregando el sobre a Jésica.-
Jésica leyó algunos papeles y vio datos familiares, como fechas de nacimientos, comuniones, bodas, bautizos, fallecimientos..., pero destacaban zonas subrayadas en las que especificaba su forma de ser.
Contempló los papeles durante unos minutos, y tras leerlos detenidamente los devolvió.
-¿Por qué no me dijo nada cuando supo que era vampira?-Preguntó Jésica.-
-Jamás he estado en una situación parecida, de modo que no conozco las consecuencias de esto, supongo que por temor.-Admitió finalmente.-Espero que no suponga un problema que sepa ciertas cosas.
-Al revés, supone un alivio, siempre y cuando haya investigado cuáles son las claves para detectar algún problema...no se si me sigue...-
Steve asintió.
-Pero algunas cosas no vienen en este informe y me gustaría saberlas, si no supone un problema claro...-Steve esperó a que Jésica contestara y tras saber que respondería a su pregunta, prosiguió.-Si eres vampira, ¿cómo puedes estar en el instituto con todos los humanos que hay?, ¿cómo puedes salir con tu novio?, ¿por qué tienes los ojos marrones como siempre y no te cambian de color?
Jésica soltó una pequeña risita y contestó.
-Estas son las típicas preguntas de "novato".-Contestó sonriente Jésica.-Soy vampira desde hace poco, de modo que su informador está al corriente de mi vida y de la de los demás. Le agradecería antes de nada que diga lo que diga o pase lo que pase a partir de ahora, no lo tome como amenaza, porque si no lo dice usted se lo digo yo, ahora que lo sabe, no nos quitará ojo, y a la mínima sospecha saltará.-Steve asintió y Jésica respondió a las preguntas.-Todas las mañanas bebo sangre para poder aguantar las clases sin sed, pero bebo sangre animal, no humana, y de animales muertos o enfermos, no mato criaturas. Puedo estar con Hugo porque si hay una conexión íntima entre dos seres, a pesar de las criaturas que sean se pueden llevar bien, y porque en nuestro caso por ejemplo, un humano y un hombre lobo no tienen por qué llevarse mal, y una vez que fui convertida a vampira, mi relación con él era tan fuerte que ni el odio entre las especies intervino. Los ojos son rojizos...anaranjados mejor dicho, pero uso unas lentillas que camuflan el color durante unas horas, pero en función de la sed, se queman y se deshacen. Un dato curioso es que al tener sed, la temperatura sube y los ojos enrojecen, de ahí la imagen de los vampiros con ojos rojos, y las lentillas se deshacen con el calor.
Hugo entró de nuevo y le pusieron al corriente de lo ocurrido.
Tras casi una hora hablando, se despidieron del profesor hasta la reunión de nuevos ex-alumnos en Septiembre.
Al salir vieron a Azucena.
-¿Dónde estabas Azucena?-Preguntó Jésica.-
Pero no contestó. En su lugar, se sentó en el suelo y empezó a llorar.
-¿Qué ocurre?-Preguntó Hugo sentándose a su lado y abrazándola.-
-Que alguien ha hecho algo horrible...-Contestó llorando Azucena.-Hay cosas que hemos sufrido los demás y nos parecen normales, pero cuando lo ves de cerca y en otra persona...se te parte el corazón.
Jésica pensó que no se trataba de algo normal. Su modo de responder apuntaba sin duda a algo relacionado con el mismo tema que había tratado con el profesor de biología minutos antes.
-Vamos a fuera y nos lo cuentas.-Dijo Jésica cogiendo de la mano a su amiga y ayudándola a levantarse.-
Salieron del edificio y se sentaron en un banco.
Esperaron a que Azucena se calmara un poco y siguieron hablando.
-¿Qué ocurre?-Preguntó nuevamente Jésica.-
Azucena sacó una foto de su bolsillo y se la entregó a Jésica.
-¿Sabéis quién es?-Preguntó sollozando.-
Hugo y Jésica miraron la foto durante unos minutos y Hugo empezó a verle parecido con alguien.
-Se parece mucho a alguien pero no se a quién.-Dijo Hugo mirando la foto.-
Azucena cogió la foto y, llorando, explicó los motivos de su estado de ánimo.
-Es Lucía Canno, 11 años y vampira.-Dijo Azucena.-
Jésica miró la foto sorprendida nuevamente.
-¿Cómo que vampira?-Preguntó Hugo mirando la foto junto a su novia.-En la foto no muestra signos de que sea vampir...
Antes de que Hugo terminara de hablar, el señor Lay salió por la puerta y se dirigió a ellos.
-¿Qué acabas de decir Azucena?-Preguntó con la respiración entre cortada.-
Azucena miró a Jésica y pensó si era seguro que respondiera en alto, y Jésica asintió con la cabeza.
-Esta chica es Lucía Canno y es vampira.-Repitió Azucena respondiendo a la petición del profesor.-¿Ocurre algo?
Steve se sentó en el banco y se llevó las manos a la cara y comenzó a llorar.
-¿Est..es...estás segura?-Preguntó Steve Lay sollozando.-
Azucena asintió y se empezó a preocupar más por la situación de ese momento que por lo que tenía que contar.
-¿Sabe quién es esta chica señor Lay?-Preguntó Jésica.-
-Sí...lo se...es mi nieta.-Confesó finalmente llorando.-
La sorpresa fue general. Ninguno se esperaba que a sus 52 años fuera abuelo.
-Señor Lay, esta chica no puede ser su nieta, se apellida Canno.-Dijo Jésica sentándose al lado de su profesor de biología.-
-Como ya sabéis, tengo una hija 12 años y un hijo de 22.-Explicó el profesor.-Sin embargo lo que no sabéis es que hace 30 años falleció mi hijo Roberto, poco después de que su mujer diera a luz a Lucía.
-Sigo sin entender por qué se apellida Canno y usted Lay.-Intervino Hugo.-
-Roberto es hijo mío, pero al ser el primero en nacer, nació en una época en la que el orden de los apellidos no importa, y decidimos poner el de su madre.-Respondió Steve.-A los pocos años, Sandra, que era mi mujer, falleció, y no le cambié el apellido de orden para poder conservar algo de ella, pues por entonces, Cristian ya había nacido y se apellidaba Lay. Años después me casé de nuevo y nació Silvia, y dejamos mi apellido. Desgraciadamente cuando Silvia cumplió los 3 años, un accidente de coche acabó con la vida de mi mujer, y no me he vuelto a casar desde entonces.
Jésica comenzó a llorar por el relato del señor Lay, pero no le impidió que lo terminara.
-Cristian se mudó a Galicia con su esposa y Silvia vive con su tía, al igual que Lucy.-Prosiguió el relato.-Con mi sueldo no puedo ocuparme de mis dos hijas, de modo que las veo todos los días y duermo a veces en casa de mi hermana, pero no puedo permitirme que vivan en mi casa. Aún que parezca que no, los tres lo llevamos muy bien, bueno...los cuatro porque mi hermana es la que más aporta. Antes os dije chicos-Miró a Hugo y Jésica y continuó.-que mi hija está enferma, pués necesito que busquéis a Silvia, y le contéis por qué no puedo ir con ella.
Hugo negó con la cabeza y propuso un plan mejor.
-Azucena dice haber visto a Lucy, dado que no nació vampira, es una vampira reciente y peligrosa.-Explicó mirando la foto.-Buscaremos a Lucy y hablaremos con ella para que nos cuente con todo detalle lo ocurrido, y si recuerda quién le hizo eso. Usted vaya a cuidar de su hija y trate de explicarle lo que ocurre...yo me comprometo a hacerme cargo de Lucy hasta que su sed esté controlada.
Jésica abrió los ojos sorprendida por la reacción de Hugo.
-¿De veras harías eso por mí?-Preguntó emocionado el profesor.-
-Por supuesto, y por varios motivos: porque es un gran profesor al que admiro mucho desde que me dio clases hace años, porque hay una pequeña vampira suelta con sed de sangre y seguramente descontrolada y porque...-
En ese momento Hugo se calló, interrumpiendo así su preciosa explicación de su reacción.
-Dilo Hugo.-Dijo Steve.-
-Porque será lo más parecido que tenga nunca a una hija.-Respondió mirando a Jésica.-Los vampiros no pueden tener hijos.
-Pero los lobos como tú sí, ¿verdad?-Preguntó el señor Lay.-
-Sí, pero Jésica no.-Aclaró finalmente.-Si en algún momento puedo tener una hija, este será el único. De modo que se quedará en mi casa, la cuidaré y mi hermana y su novio ayudarán también mientras estén en España, que por lo visto se quedarán una gran temporada.
Jésica abrazó a su novio, pero se negó a que la pequeña Lucy se quedara con él.
-No puede quedarse contigo, estás en plena carrera...se quedará conmigo.-
El profesor Lay estaba orgulloso y feliz de ver que alumnos suyos a demás de especiales por razones evidentes, eran personas que cuidaban de él como si de un familiar se tratase.
-Diego y Elena estarán bien solos, y yo estoy ganando dinero haciendo unas prácticas en horario externo al que nos mandan en la universidad, viviré con Laura y contigo, y seremos como una pequeña familia imposible.
La broma de Hugo calmó los ánimos y finalmente, todos se pusieron de acuerdo en que buscarían a Lucy y se iría a vivir con Laura, Jésica y Hugo.
Se despidieron del señor Lay y se fueron a casa de Jésica.
Por el camino, Azucena les contó dónde podía estar la pequeña.
-La he visto en varios lugares últimamente, la última vez esta mañana en el restaurante de Lorena.-Dijo Azucena.-Y al llegar aquí vi una foto suya en el despacho del señor Lay y la reconocí.
-¿La foto era del señor Lay?-Preguntó Jésica.-
-Sí, pero sin que se diera cuenta la dejé en su bolsillo antes de irnos.-Contestó Azucena.-
Llegaron a casa de Jésica y escucharon un grito y un sonido similar al de un cristal rompiéndose.
-Hugo ve a la parte de atrás por si acaso.-Dijo Jésica cogiendo de la mano a Azucena.-Tú ven conmigo.
Ambos asintieron e hicieron caso a Jésica.
Azucena y Jésica entraron en la casa y vieron a Laura tirada en el suelo.
Jésica corrió hacia ella y empezó a moverla de un lado a otro para que reaccionara, pero no se movía.
Jésica empezó a gritarle su nombre para que hiciera caso pero Laura permanecía inmóvil en el suelo, con los ojos cerrados.
Hugo entró y vio a Jésica tirada en el suelo llorando, al lado de su hermana y abrazada por Azucena.
-¡Por favor, Laura muévete!-Gritó moviendo a su hermana pequeña.-¡Por favor....!-
Jésica se dio por vencida y se echó al suelo a llorar.
Azucena se percató de que Hugo había escuchado algo, pues no paraba de asomarse a la escalera.
-¿Ocurre algo Hugo?-Preguntó Azucena.-
Hugo señaló a la puerta de la habitación de Jésica y Azucena escuchó.
-¿Esa voz es la de...?-
Hugo asintió antes de que dijera el nombre y subió corriendo.
Jésica observó como su novio y su amiga subían pero no les siguió, en su lugar se quedó con Laura intentando que reaccionara de una vez.
Hugo apoyó la cabeza en la puerta y escuchó llantos. Intentó abrir la puerta pero tenía el pestillo puesto.
-Azucena, ¿cuánto hace que no comes?-
-No se...esta mañana, ¿por qué?-
-¿Crees que tendrás suficiente fuerza para abrir con el cerrojo puesto?-
-Lo intentaré.-
Azucena apoyó la mano en el pomo de la puerta y lo giró y lo bajó pero no funcionó. Lo intentó de nuevo pero tampoco pudo abrirlo.
Hugo se paró a pensar en la situación. Bajó al salón y buscó a Jésica.
-¿Tu habitación tiene pestillo?-Le preguntó Hugo a Jésica.-
Jésica no contestó, se limitó a subir corriendo e intentar abrir la puerta.
-Esto no es un cerrojo, es un hechizo.-Dijo Jésica.-Aquí hay o ha habido un brujo.-
Jésica cogió su móvil, bajó al salón y llamó por teléfono a Ana.
-Hola Jess, ¿qué tal?-
-Ana, ¿has estado en mi casa?-
-No...esta mañana ha estado Pablo pero yo no, ¿qué ocurre?-
-Necesito que vengas, mi puerta tiene un hechizo y no podemos abrirla y hay gente llorando dentro y Laura está inconsciente en el suelo.-
-Dame un minuto, voy a llamar a Carlos.-
Jésica colgó y subió para comprobar que todo estaba igual o si habían abierto la puerta, pero desgraciadamente fue lo primero.
1 minuto después apareció Carlos y lo primero que hizo fue intentar reanimar a Laura pero con el resultado que había obtenido Jésica, ninguno.
-Ana, ¿tienes idea de cómo abrir la puerta?-Le preguntó Hugo.-
La joven asintió, apoyó la mano en el pomo, cerró los ojos y movió los labios pronunciando una serie de palabras en latín.
Se escuchó un cristal y Azucena bajó corriendo a la parte de atrás, pues estaba convencida de que pasara lo que pasara dentro de la habitación, el culpable había salido por la ventana.
-¡Carlos ven!-Gritó Azucena desde el patio de atrás.-
-¿Qué sucede?-Preguntó una vez que había llegado.-
Carlos empalideció al ver a su hermano con la mitad de la cara desgarrada.
-Escuché un ruido de cristales y cuando llegué estaba aquí.-Explicó Azucena.-
Pablo estaba muy débil, casi no podía hablar, pero dijo lo suficiente para que Azucena corriera a informar a Jésica.
-Raquel...enfadada...Susan tiene po...-Pablo no terminó la última palabra pero Azucena la dedujo.-
Carlos abrazó a su hermano y le dijo que todo iba a salir bien.
-Jésica, no puedes entrar ahí ahora, solo puede pasar Hugo.-Dijo Azucena.-
-¿Por qué?, en todo caso podría pasar Ana que es la que abre la puerta.-Contestó Jésica.-
-Porque Pablo acaba de caer por la ventana con toda la cara desgarrada por Raquel.-Respondió temblando.-Ahora mismo no es humana, me ha dicho Pablo que está enfadada y se ha transformado y...
Ana interrumpió a Azucena y terminó su frase.
-¿Quién más hay dentro?-Preguntó Ana.-
-Pablo ha intentado decirme que Susan tiene poderes de nuevo, a´si que deduzco que ella.-
Ana se enfadó y volvió a intentar abrir la puerta y lo consiguió.
Se escuchó un gruñido y Hugo decidió entrar.
-¿Qué haces?, no te has transformado.-Dijo Jésica impidiendo el paso a Hugo.-
-Es el único modo, es peligroso que me transforme aquí, podría heriros.-Respondió Hugo.-
Jésica cogió a Azucena y a Ana y las llevó al cuarto de Laura.
-No salgáis de aquí hasta que lo diga yo chicas, y si intenta entrar alguien escondeos o lo que sea, ya os avisaré si soy yo, ¿entendido?-Preguntó Jésica.-
Las chicas asintieron y Jésica volvió con Hugo.
-Azucena y Ana están en la habitación de Laura y por lo que escucho, Carlos ha metido en casa a Pablo y mi hermana y él están en los sillones tumbados, así que haz el favor de transformarte antes de entrar.-Exigió Jésica.-
-Podría hacerte daño y no me lo perdonaría....-
-Ya me ocupo yo de eso, y si me haces daño la culpa será mía por exponerme pero si no entras ahí como el animal que eres, podría haber más heridos.-Dijo Jésica.-
Antes de que Hugo respondiera, Jésica le besó los labios y le susurró al oído que le quería mucho.
-Llamaré a Elena y a Diego.-Dijo Jésica.-Ahora entra ahí y para a Raquel, pero no hagas que huya, porque algo me dice que no está enfadada, simplemente decepcionada o asustada.-
Hugo asintió, le besó la frente a Jésica y esta se fue al salón a llamar a Elena.
-¿Qué ha pasado?, no he estado atento.-Preguntó Carlos.-
-Ana y Azucena están en la habitación de Laura, Hugo se va a transformar y va a entrar a detener a Raquel y a Susan y yo voy a llamar a Elena y Diego.-
-Date prisa y te paso el teléfono de Amanda, que ha estudiado medicina.-Dijo Carlos.-Aún que me han dicho que Elena también pero como ella es licántropa también irá a ayudar a su hermano.-
Jésica llamó a Elena mientras cogía un papel con el teléfono de Amanda.
-Elena, tienes que venir, tu hermano acaba de transformarse para detener a Raquel que ha herido a mi hermana y a mi primo Pablo. Avisa a Diego y que venga por favor.-
En seguida llamó a Amanda y le explicó la situación y en menos de 3 minutos ya habían llegado todos.
-Jésica, ¿dónde están Pablo y tu hermana?-Preguntó Amanda tras entrar por la ventana de la cocina.-
Jésica no había escuchado a Amanda entrar y se asustó, pero en seguida reaccionó y le indicó el lugar en el que se encontraban.
-Elena, Diego, están en mi cuarto.-Pensó Jésica esperando una respuesta igual.-
-Subo yo, Elena se queda abajo esperando por si a Raquel le da por saltar.-Pensó Diego.-Gracias por avisar, que nadie se acerque a tu cuarto.-
-Tranquilo, avísame con lo que suceda.-
Jésica fue a ver a Pablo y a Laura y Amanda estaba muy inquieta.
-Lo de Pablo es demasiado difícil de curar, tiene la cara muy desgarrada y le han mordido, pero veré qué puedo hacer...-
-¿Qué pasa con Laura?-Preguntó Jésica nerviosa.-
Amanda comenzó a examinarla, pero no como lo hacen los médicos habitualmente, si no teniendo en cuenta que era vampiro y podía tener otras posibles causas para no despertar.
Jésica se puso muy nerviosa durante los pocos minutos que la examinó Amanda.
Carlos comenzó a llorar. Jésica jamás había visto a su primo llorar tanto.
Los ojos de Jésica se oscurecieron y empezaron a enrojecer y no era buena señal.
De pronto se escuchó arriba un ruido muy fuerte que acabó con el escándalo que habían formado anteriormente en la habitación.
-Jésica, Raquel ya está tranquila, pero no se ha podido controlar y...bueno, ahora está de nuevo en su forma humana y...ha matado a Susan.-Dijo Diego.-Elena ya no está transformada, en seguida entrará a ver qué tal estáis abajo y cuando digáis, nosotros bajaremos.-
En ese momento, Elena apareció calmada y entró en el salón.
La calma duró poco cuando vio a Carlos llorar abrazado a su hermano Pablo.
-¿Quién es esta chica?-Preguntó Elena.-
-Soy Amanda, la novia de Carlos...¿qué eres?, porque no hueles como yo pero sin embargo siento como si fueras vampira...-
-Soy mitad lobo mitad vampiro, pero podemos hablar luego...-Contestó Elena.-¿Qué les ha pasado a Pablo y a Laura?-
Carlos abrazó a Jésica corriendo y supo que algo no iba nada bien, y no era la muerte de Susan.
-Pues Pablo ha perdido sangre y es posible que las heridas le hayan afectado al cerebro y tengan que operarle.-Respondió Amanda.-Pero Laura...
Elena no necesitó preguntarle qué había sucedido, estaba todo claro.
-No...no...no puede ser...¿por qué?¿por...por qué?-Repitió una y otra vez Jésica.-
Elena abrazó a Jésica y le prometió que no se separaría de ella nunca.
Carlos subió sin preguntarle a nadie si podía y entró en la habitación de Jésica a dar la noticia y se encontró a Raquel en una esquina sentada, abrazada por Diego y Hugo y a Susan tirada en el suelo...bueno...el cuerpo de Susan por un lado y su cabeza por otro.
-¿Susan también?-Dijo Carlos.-
Hugo, Diego y Raquel miraron a Carlos.
-¿Cómo que también?...¿qué ha ocurrido?-Preguntó Raquel.-
Carlos empezó a llorar antes de responder, entró en la habitación, cerró la puerta y abrazó a sus amigos.
-No es una amenaza ni nada pero ¿fuiste tú quién atacó a Pablo y a Laura?-Preguntó Carlos.-
-Sí...y lo siento muchísimo y te juro que lo compensaré..a todos os lo compensaré, prometido en se...-Raquel no acabó la frase cuando vio que Carlos negaba con la cabeza lo que decía.-Carlos, dime que no he hecho nada peor que matar a mi propia prima...-
Carlos rompió en llanto y se abrazó a Hugo.
-La...la..Laura está muerta...-Confesó finalmente.-Amanda ha salvado a Pablo pero Laura era imposible hacer nada, perdió mucha sangre y tenía un golpe demasiado fuerte en la cabeza...
No se lo podían creer, y en especial Raquel.
-No...no...es mentira, no soy una asesina, soy buena persona, lo de Susan jamás me lo perdonaré pero tampoco te voy a consentir que me digas que he matado a la hermana de mi mejor amiga.-Dijo llorando Raquel.-
Carlos se levantó, abrió la puerta y, enfadado con Raquel dijo:
-Baja y lo compruebas, asesina, ¡baja y mira el daño que has hecho a toda esta familia!-
Desde abajo escucharon gritar a Carlos y Elena subió.
-Elena no me toques ahora por favor...solo hazme un favor, sácame de aquí.-Dijo Carlos.-Si paso un segundo más con esta niñata asesina la mato.
Los ojos de Carlos eran completamente rojos. Nunca había tenido tal sed de sangre y sobre todo de venganza.
Elena cogió a Carlos de la mano y le sacó de casa.
-¿Es verdad?-Preguntó Raquel tímidamente por la escalera.-
Amanda subió a hablar con Raquel.
-Hola Raquel, soy la novia de Carlos, he venido a ayudar en lo que pudiera a salvar a Pablo y Laura pero me temo que es verdad, Laura está muerta.-Dijo Amanda.-
Azucena abrió la puerta de golpe y Ana salió disparada hacia Raquel.
-¡Asesina!, ¿cómo te atreves a tocar a mi prima?-Gritó Ana.-
Diego tuvo que intervenir para que no se pelearan y las cosas fueran a peor.
-Ana contrólate, ya sabemos lo que ha hecho Raquel, pero creo que en este momento lo último que necesitamos es que empiece todo de nuevo...Jésica nos necesita.-
Con todo el enfado, ninguno había pensado en lo mal que lo estaba pasando Jésica con lo sucedido e inmediatamente bajaron a ver cómo estaba.
Se encontraron a Jésica sentada en el suelo, de piernas cruzadas y llorando con una mano en su hermana y la otra en su cara.
-¿Ves lo que has hecho hija de...?-Gritó Ana.-
-¡Ya, Ana!-Intervino Jésica.-
Ana se enfadó con su prima Jésica.
-¿Cómo que ya?, ha matado a tu hermana, tendría que...-
Jésica se levantó y tapó la boca de su prima con la mano.
-Ana, déjala, ya me ocuparé de eso luego, si no te importa, no necesito que desaparezcáis por esto todos de mi lado, necesito que estéis conmigo...por favor...-Suplicó llorando Jésica.-
Ana cedió a las súplicas de Jésica y dejó de pelear con Raquel.
-Jess, lo siento mucho de veras, no puedo creer que haya perdido a mi prima y a mi...casi hermana el mismo día...soy una asesina, tus primos tienen razón...-Dijo Raquel.-Es mejor que me vaya...siento todo esto, lo compensaré de algún modo...haré algo o..no se, pero pensaré en algo...-
Raquel se dirigía hacia la puerta pero Jésica se interpuso en su camino.
-No quiero que te vayas...claro que estoy enfadada contigo, de hecho si por mi fuera estarías muerta como mi hermana y tu prima, pero si fuera así, sería peor todo, no quiero perder a más gente, de momento me conformo con que vengas al funeral y que estés conmigo, las explicaciones luego...
Raquel abrazó a Jésica y volvió a disculparse.
-Deja las disculpas...y ayúdame a avisar a mi padre y a mis tíos.-Pidió Jésica.-Muchas gracias por todo chicos, especialmente a ti Amanda, que le has salvado la vida a mi primo, si le pierdo a él también no se lo que haría.-
-De nada Jésica, pero el no haber salvado a tu hermana me hace sentirme fatal, como si no hubiera hecho nada bien...-
-Has hecho más que suficiente, si Laura estaba realmente tan mal, has hecho lo correcto.-
Amanda abrazó a Jésica y le ofreció ayuda cuando lo necesitara.
Esa noche fue terrible para todos, especialmente para Jésica y Raquel.
Querido diario:
Hoy, 29 de Junio de 2012, mi hermana y la prima de mi mejor amiga han muerto. Se que si escribo aquí no cambiará nada, pero no tengo fuerzas para hablar y tampoco quiero hablar con nadie ahora mismo. Fue todo de repente, cuando regresé de ver mis notas de selectividad, que eran las más altas, me encontré a mi hermana muerta y cuando me quise dar cuenta, la pequeña Susan estaba sin cabeza y mi primo Pablo a punto de morir. Todo esto lo hizo mi mejor amia Raquel, y a pesar de todo sigue siendo mi mejor amiga. Esto no lo puedo decir por que es inútil que defienda a la persona que ha hecho esto, pero tengo que contarlo, y aún que solo lo lea yo, tarde o temprano agradeceré escribir esto, pues es una gran forma de desahogarme. Si soy sincera, lo que siento ahora es una sed de sangre humana descontrolada y que nunca había tenido, pero no salgo porque no quiero separarme de mi hermana hasta que la enterremos. ahora mismo sería feliz viendo morir a Raquel, pero la idea de pensar en perder a otra persona más me hace echarme atrás. A demás, no soy una asesina, no quiero que sufra nadie innecesariamente, y estoy segura de que Raquel ha hecho todo esto por una razón que desconozco y que si puede recordar, me la contará Pablo. Esta noche está siendo difícil, es la quinta vez que cojo el diario y la primera que me atrevo a escribir y la verdad, aún que ha cosas que me gustaría borrar no lo voy a hacer, pues en un futuro puede hacerme pensar y recordar los malos momentos vividos y las reacciones que he tenido, para evitar tener las malas y para reaccionar correctamente ante situaciones similares.
Voy a intentar dormir 2 horas y mañana será un día de llanto en mi vida, pues hace un año escasamente perdí a mi madre y hoy perdí a mi hermana, y de mi padre no se nada, así que me siento sola en este mundo. Ojalá nunca vuelva a escribir estas cosas en mi diario, pero así es la vida...
Amaneció a las 6 de la mañana y Jésica se levantó de la cama.
Según abrió la puerta, Hugo estaba ahí, esperándola.
-¿Cómo te encuentras mi vida?-Preguntó besando a Jésica en la frente.-
-Mal, pero bueno...no soporto la idea de no ver a Jess jamás...-
Jésica se dio cuenta de que había dicho "no volver a ver a Jess" en lugar de a Laura y se extrañó.
-Acompáñame al baño por favor.-Le pidió a Hugo.-
Al entrar, se miró en el espejo y no se vio a ella, vio a su hermana.
Tenía la cara de Laura y aún así Hugo era su novio.
-Hugo, ¿qué ha pasado?, no recuerdo qué le sucedió a Jésica.-
-No le ha sucedido nada, lo que pasa es que ella está viva y nosotros no.-Respondió Hugo.-
La cara de Jésica era un poema, no se podía creer lo que estaba escuchando.
-¿Qué ha sucedido?-Preguntó Jésica.-
-Tras tu muerte, Jésica decidió vengarse de Raquel y nos reunió a todos un día para comer. Esto fue unas 2 semanas después de que te enterráramos, así que nos pareció bien ir todos para vernos en una ocasión no tan triste como la última. Al finalizar la comida, Jésica se levantó y me inmovilizó con la ayuda de Charlote..bueno nos inmovilizó a todos con su ayuda. Se acercó a Raquel y con una daga que era herencia de mis padres le cortó la cabeza. Tras haber efectuado su venganza, Charlote nos liberó del hechizo, pues por lo visto pactó con Jésica que una vez muerta Raquel todos volverían a la normalidad. De modo que fuimos a por tu hermana para detenerla, porque temíamos que ahora buscara venganza de todos los que le habían hecho daño en su vida. Jésica se sentía capaz de todo y empezó a clavar dagas a los hombres lobo y a clavar ramas de madera a los vampiros, pero ninguno dio resultado, excepto yo, que mientras cogía una rama para detenerla me clavó la daga por la espalda y atravesó el corazón. Estuve consciente unos 2 minutos, el tiempo suficiente para ver como Jésica huía y como la mitad de los presentes morían.-
Tras el relato, Jésica se quedó perpleja.
Se miró al espejo y vio que sus ojos eran castaños en lugar de rojos.
-Dos preguntas más, ¿por qué mis ojos no son como siempre, rojizos?, y ¿por qué me llamas "mi vida" si no soy tu novia?-
-Responderé en ese orden: ya no eres vampiro y desde que me morí, hemos sido novios.-
En ese momento Jésica entró por la puerta llorando.
-No puedo más con mi vida....no merezco vivir...-
Jésica cayó al suelo con una estaca en el corazón y una carta en el pantalón que decía: "No puedo con esta culpa, mi vida sin vosotros no tiene sentido. Si para volver con vosotros tengo que morir, pues me mataré"
-¡NOOOOO!-Gritó Jésica desde su cama.-
Ana entró corriendo por la puerta.
-¿Estás bien Jess?, ¿por qué has gritado?-
Jésica se miró las manos y las piernas, se levantó y fue al baño.
Había sido una pesadilla, volvía a ser ella, y todo era como antes.
-He tenido un sueño horrible...-Dijo llorando Jésica.-No puedo creer que haya permitido que dijeras esas cosas sobre Raquel...-
-¿Qué cosas?, solo digo la verdad, ha matado a Laura y a Susan Jésica, si no es una asesina no se lo que es.-
-Es mi mejor amiga.-Contestó Jésica a la pregunta retórica de su prima.-Es mi mejor amiga, y no voy a descansar hasta que no sepa qué le llevó a matar a Laura y a Susan.-
Ana se calmó y abrazó a Jésica.
-Perdona Jess, estoy demasiado tensa...duerme y mañana lo hablamos, ¿vale?-Dijo Ana.-
Jésica miró el reloj y eran las 4 de la mañana.
-Está bien...¿dónde está Hugo?-Preguntó Jésica.-
-En casa de Daniel, ha ido a avisarle de lo ocurrido.-Contestó Ana.-¿Quiéres que duerma contigo?
Jésica abrió la cama y asintió.
Sonó la puerta y Jésica se levantó a abrir sin despertar a Ana.
Al abrir la puerta, Jésica no pudo hacer otra cosa que llorar.
CAPÍTULO 13: La decisión
Al día siguiente, Jésica despertó en la cama con Hugo, solo que él estaba tumbado encima de las sábanas.
Querido diario:
Creía que había sido un sueño pero no, realmente anoche mi casa era una casa de locos.
Acabo de despertarme y he visto a Hugo encima de las Sábanas a mi lado, y a Elena y Diego tirados en el suelo en una manta.
Me alegro de haber pasado la noche con mis amigos y de haber descubierto que la atracción entre Hugo y yo es más fuerte incluso que sus propias inclinaciones animales.
Pero ahora tengo que prepararme, son las 8 y media de la mañana y me examino en 3 horas, así que espero que haya suerte.
Jésica cerró el diario y salió de su habitación andando de puntillas, intentando no hacer ruido y no despertar a nadie, pero no sirvió de nada.
Al abrir la puerta, está chirrió y después Jésica se tropezó y tiró una maceta de porcelana por las escaleras.
Jésica tuvo suerte de no despertar a su hermana y a su novio, solo despertó a los 3 lobitos.
-Buenos días chicos.-
-Buenos días.-Respondieron los tres casi a la vez entre bostezos.-
Jésica bajó a desayunar, tenía hambre de tostadas, cosa que no le había pasado en 5 meses que llevaba siendo vampira.
Al bajar Elena, se extrañó.
-Lo tuyo no es normal, ¿qué haces comiendo tostadas?-Dijo Elena.-
Jésica soltó su desayuno en un plato de porcelana y, esta vez sin tirarlo al suelo, contestó a Elena.
-Me he levantado con hambre de comida...de humanos.-Bromeó Jésica.-
Elena se rió por la contestación de Jésica y su forma de llamar a una tostada con mantequilla "Comida de Humanos".
Bajaron Hugo y Diego hablando en bajo para no despertar a Laura y Daniel.
Sonó el teléfono de Jésica y lo cogió Hugo, pues el teléfono estaba en la mesa al lado de la escalera y a Hugo le quedaba al lado.
-Es Laura, lo cojo yo.-Dijo Hugo.-
Jésica asintió pero agudizó el oído para escuchar la conversación.
-Estoy con Daniel en su casa, que hemos ido antes para preparar unas cosas de las clases.-
-De acuerdo, nosotros nos acabamos de levantar, tu hermana casi se mata por intentar no despertarnos, se ha cargado una maceta de porcelana.-Dijo Hugo.-
Jésica al escuchar que Hugo se lo había contado a su hermana pequeña le lanzo el tarro de la mantequilla.
-Llego a casa después de cenar, que como en casa de Daniel y luego hemos quedado con Raquel y Pablo.-Dijo Laura.-Si Jésica no me deja convéncela por favor, que quería verme Pablo y como iba a pasar hoy el día con Raquel hemos quedado a cenar.
-Tranquila enana.-Dijo Hugo sonriendo y llevándose la mano a la cabeza buscando el origen del dolor de cabeza, que obviamente era el golpe de la mantequilla.-Yo se lo digo y si no te deja me las apaño.
Hugo colgó el teléfono y le lanzó una almohada a Jésica como venganza, que aún que no dolía tanto como la mantequilla, molestaba bastante.
Jésica la dejó en el sofá y no hizo ninguna pregunta sobre lo que había hablado Hugo con su hermana, pero al ver que este no comentaba nada, no tuvo más remedio que preguntar.
-¿Dónde está Hugo?-
Hugo tardó en responder, y esto le dio la pista clave a Jésica para saber que mentía, aún que ella había escuchado el comienzo de la conversación.
El final no lo pudo escuchar porque empezó a hablar con Elena y no se dio cuenta de seguir escuchando al otro a la vez.
-Está en...casa de Daniel.-Respondió finamente.-Y volverá sobre las 11 o así.
-Faltan 2 horas solo...-Dijo Elena.-
Hugo miró a su hermana de manera que esta se dio cuenta de que no quería que supiera la hora.
-¿A las 11 de la noche?, ella sola ni de broma-Se quejó Jésica.-
-Tranquila Jess, no va a estar sola, cenará con tu primo y Raquel, que Pablo quería hablar con tu hermana y van a aprovechar y se van a ver los 4.-
Jésica analizó la situación, y no comprendía por qué iba a quedar Laura con su mejor amiga de pronto, y tampoco sabía qué tenía que hablar tan urgentemente con su hermana Pablo.
Finalmente admitió la decisión que tomó Laura y no se preocupó más.
-¿Laura no tiene hoy clase?, ¿y vosotros también?-Preguntó Jésica.-
-Laura me ha dicho que hoy cerraban el instituto porque están de obras, y que solo la sección para los exámenes de selectividad estaría abierta, pero que han avisado hace unas horas, así que por eso nadie te ha dicho nada.-Comentó Hugo.-
-En fin...voy a vestirme y todo para irme, que si no me preparo ahora luego andaré con prisas y no quiero ir estresada.-
Elena miró a Diego y le acarició suavemente la cabeza, se acercó y le besó en los labios.
Querido diario:
Hoy es el día. Hoy veré si mis horas y horas de estudio durante meses han merecido la pena.
Estoy nerviosa pero en parte relajada, porque creo que he estudiado mucho.
Esta noche, quitando al principio que hemos tenido lío de dormitorio, he dormido bastante bien, así que si suspendo no será por cansancio, eso seguro, jajaja.
Voy a vestirme y voy a ir andando tranquilamente hasta el instituto, disfrutando del paisaje, del bosque, del parque y de los animalitos que corretean todas las mañanas por ahí.
Espero que cuando vuelva y escriba de nuevo no tenga que negar todo esto, ojalá cuando vuelva escriba. Lo conseguí. :)
Jésica cerró su diario y se puso los vaqueros blancos y la camiseta azul que le regaló Hugo hace 2 años por su cumpleaños.
Adoraba esa camiseta, era cómoda, de manga corta y tenía una chaqueta a juego preciosa.
Salió de su habitación y vio a Ana en el salón hablando con Hugo.
-Extraño...-Comentó Jésica.-No te he oído llegar.
Elena se rió desde la cocina por la broma de Jésica a su prima.
-¿Qué haces aquí?-Preguntó Jésica.-
-He investigado la familia de Raquel y Susan.-Comenzó a decir Ana.-Son primas realmente, pero el problema no es ese, si no que Raquel no es bruja...
Jésica interrumpió a su prima aclarando que Raquel era humana, todos lo sabían; pero Ana lo negó inmediatamente.
-Jess, Raquel es licántropa.-Confesó Ana.-
La expresión en la cara de Jésica era indescriptible.
Elena y Diego fueron al salón corriendo y comprobaron que Jésica estuviera bien...o por lo menos no muy mal.
-Cielo tranquila, lo miraremos luego, debes irte a los exámenes, no pienses en ello...-Intentó tranquilizarla Elena.-Ana gracias por avisar, ahora se va a los exámenes de selectividad, pero cuéntame lo que has averiguado.
Hugo abrió la puerta y acompañó a Jésica a hacer el examen.
Por el camino fueron abrazados, pero no dijeron ni una palabra.
Mientras Jésica comenzaba los exámenes, Ana y Elena hablaban sobre lo sucedido con Raquel.
-¿Cómo lo has averiguado?-Preguntó Elena.-
-Me encontré con Susan y me dijo que te mandaba recuerdos de parte de una tal Lorena y me dijo que si la quería conocer, y acepté. Al llegar al restaurante, comenzamos a hablar y tal, y surgió el tema de los poderes de Susan.
-Chicas tengo que irme, que me han llamado que tengo que recoger una cosa en casa de un amigo, que se lo han dejado por error.-Interrumpió Diego abriendo la puerta para irse.-
-Te veo luego cariño.-Se despidió sin levantarse del sofá Elena.-Sigue contando.
Ana prosiguió con el relato.
-Me dijo que la madre de Raquel era licántropa pero su hermana no, ella había heredado de su padre el gen de la magia digamos, ¿vale?. Resulta que al ser bruja, Susan siempre ha tenido cuidado de que no se notara pero ha hecho uso de sus poderes, pero Raquel, que siempre ha sido muy cuidadosa con todo, no ha tenido oportunidad de sacar a la luz su verdadera naturaleza, que es ser un lobo, como tú o Diego o Hugo.-
Elena se levantó y dio vueltas por el salón pensando en lo sucedido.
-¿Raquel lo sabe ya?-Preguntó de repente Elena.-
-Mmm...creo que no, pero no lo descarto.-Contestó Ana.-¿Por qué?
-Porque si lo sabe y quiere transformarse por primera vez, tiene que matar a alguien, y ha quedado esta noche con Laura, Daniel y tu hermano.-
Ana se levantó del sofá.
-¿Mi hermano?, hay que avisar a Pablo ya.-Dijo Ana cogiendo el teléfono.-
Elena lo impidió y se guardó el móvil en el bolsillo.
-¿Qué haces?-Preguntó enfadada Ana.-
-No voy a dejar que llames, hay que buscar a Raquel y averiguar sus intenciones, porque si aún no sabe nada es posible que causemos más daño del que queremos evitar.-
Ana lo entendió y le pidió el móvil de nuevo, esta vez para guardárselo simplemente.
Sonó la puerta y Ana abrió.
-¡Hola Lorena!, ¿qué haces por aquí?-
Lorena entró en casa con expresión de preocupación.
-¿Qué ha pasado?-Preguntó Elena levantándose corriendo del sofá.-
-¿Te ha contado Ana lo de Raquel?-Preguntó Lorena.-
-Sí, hace un minuto, ¿ha pasado algo?-
-Que Daniel no vaya hoy a la cena, ni tampoco Laura, porque a Pablo no le hará nada, pero sabe qué tiene que hacer para transformarse.-
-¡Dios mío!, ¿Pablo lo sabe?-Preguntó Ana.-
-Sí, intentará hacer que lo confiese y luego convencerla de que no lo haga durante el día, pero de momento hará como si no supiera nada.-Explicó Lorena.-
-¿Y cómo te has enterado?-Preguntó Elena.-
-Pablo se lo ha dicho a Susan, y como está conmigo mucho, me lo ha dicho nada más verme.-
Ana agradeció la información a Lorena y Elena fue detrás.
Volvió Diego de recoger el paquete que le habían dado a un amigo suyo por error y entró en casa.
-Aquí hay una humana desconocida, ¿de quien se trata?-Preguntó Diego entrando por la puerta.-
Lorena se echó hacia atrás y se colocó a espaldas de Elena.
-¿Vampiro?-Le susurró Lorena al oído a Elena.-
Elena no pudo evitar reírse del comentario de Lorena, y se apartó de ella.
-Lorena, este es el padre, Diego.-Dijo Elena.-Licántropo tranquila.-
Lorena se relajó y saludó a Diego encantada.
-¿Creías que era vampiro?-Preguntó Diego.-
Lorena, colorada, admitió haber pensado eso.
-Es que has entrado diciendo que huele a humana, y eso en vampiros es más corriente.-Explicó Lorena el origen de su miedo.-Y yo soy...pues eso, humana.
Diego miró a Lorena de arriba a abajo y comprobó que su edad rondaba los 40 o 30 y alguno.
-Tengo un olfato muy perfeccionado, aquí la medio vampira es Elena.-Dijo Diego.-Yo soy completamente lobo.
-Me alegro mucho, porque aún que me voy acostumbrando a los vampiros, me siguen asustando a mis...-
-¿36 años?-Intervino diego.-
Lorena se sorprendió por la precisión de la predicción de Diego.
-¿Cómo lo has sabido?, aún que son 37 desde hace poco, jajaja.-Dijo Lorena.-
-Digamos que tengo buena intuición.-Respondió Diego.-Y a demás gran habilidad, ya que podría haberte puesto más años, y en su lugar te los he quitado.
Lorena sonrió y se calmó un poco más.
-¿Qué hacemos con lo de Raquel?-Preguntó Diego.-
Las chicas se miraron pero ninguna supo responder.
-¿Alguna sabe dónde está Susan ahora?-Preguntó Diego.-
-Sí...está en mi casa, haciendo deberes o no se qué cosas.-Respondió Lorena.-¿Por qué?
-Vamos a buscarla, ella hablará con Raquel del tema, pero fingiendo no saber nada, a base de indirectas.-Explicó Diego.-Hasta que en un momento concreto mencione involuntariamente Raquel que sabe lo que es. A partir de ese momento, Susan puede intentar que Raquel confiese sus intenciones y hacerla cambiar de opinión.
La idea de Diego parecía interesante y todos la acataron.
De pronto vibró un teléfono situado en la mesilla del salón.
-Un mensaje...-Dijo por lo bajo Ana.-
La cara de Ana cambió radicalmente a medida que lo leía para ella misma, pero no hacía falta que lo hiciera en alto, se notaba a la legua que eran malas noticias.
-¿Qué pasa Ana?-Preguntó Elena.-
-Es un mensaje de Raquel...-
Todos se juntaron a Ana para leerlo.
-Sé que sabes lo que soy pero no me lo quieres decir, no soy normal y voy a averiguar por mí misma qué clase de persona soy. QSLV.-Leyó en voz alta Ana.-
-¿Qué significa "QSLV"?-Preguntó Elena.-
Diego cogió el teléfono y lo leyó todo de nuevo, intentando deducir el significado de las letras.
-No consigo averiguar qué es.-Dijo mientras seguía leyendo el mensaje una y otra vez.-
Lorena pensó en el mensaje que estaba claro antes de centrarse en la parte del final.
-¡Lo tengo!-Exclamó Lorena.-No es muy complicado, es cuestión de leer lo que dice.
Elena, Diego y Ana escucharon atentamente a Lorena.
-El mensaje de Raquel para Ana dice que no le queremos decir qué es en realidad, o lo que es lo mismo, la verdad.-Respondió Lorena señalando al móvil para indicar lo que explicaba.-Lo que significan las letras "QSLV" es "Quiero Saber La Verdad".
La explicación de Lorena parecía más que convincente y se pusieron manos a la obra.
-Lorena, ve a tu casa y habla con Susan.-Dijo Diego.-Ana, tú puedes ir al instituto a buscar a Jess, que no tardará en acabar los exámenes y le explicas lo que pasa y Elena y yo mientras pensamos alguna forma de avisar a Pablo, Laura y Daniel.
-Sobre todo Daniel, que pase lo que pase, si alguien va a morir, tiene que ser él, porque la maldición no se desata si no mata a un humano.-Intervino Elena.-
La intervención de Elena le dio una idea a Ana.
-Tal vez no haga falta la mitad de todo esto.-
-Te escucho.-Dijo Elena.-
-Por supuesto hay que avisar a Pablo, Laura y Daniel de lo que pasa, y a Susan también por si acaso, pero no será necesario impedir que mate a alguien.-Respondió Ana.-Lo explicaré: Raquel sabe que para desatar la maldición tiene que matar a alguien queriendo o por accidente, pero tiene que morir, sin embargo, no sabe que tiene que se humano, con lo cual, si intenta matar a Pablo y a Laura...
-No pasará nada con Raquel y se dará por vencida al ver que tras matar a alguien no se ha convertido en lobo, muy ingenioso Ana.-Intervino Elena.-Pero hay un problema...Es posible que lo intente una única vez, porque por otro lado, mate a quién mate, opondrá resistencia, lo cual la cansará, pero si por lo que sea intenta matar a alguien con un objeto afilado de madera o de plata, podría matar a dos con la misma arma.
Ana reflexionó sobre la teoría de Elena, pero no encontró ninguna solución.
-Un momento, silencio, me llama Raquel.-Dijo Ana cogiendo el teléfono.-¿Raquel?
Ana se fue al patio para que hubiera menos ruido que dentro y pudieran seguir con las teorías sin problema.
-De todos, tengo mejor oído yo, así que voy a asomarme a la ventana.-Dijo Elena.-
-Te lo explicaré todo, te lo prometo, pero no hagas ninguna locura.-Comentó Ana por teléfono.-¿Dónde estás ahora?....Voy para allá y te lo cuento, pero por favor, no hagas nada.
Ana colgó el teléfono y entró en casa.
-Voy al bosque a hablar con Raquel, Elena ve tú a por Jess al instituto y de momento seguid con lo acordado, si al final consigo que entre en razón lo cancelamos, pero lo que es obligatorio es informar a Pablo, Laura y Daniel.-Dijo en la puerta Ana.-
En seguida y antes de que nadie pudiera responder, Ana se fue al bosque.
Tardó poco, pues fue corriendo como nunca antes había corrido, y al llegar, vio a Raquel con un chico algo mayor que ella.
-¿Quién es este?-Preguntó Ana.-¿Y por qué está aquí contigo?
El chico, que no era consciente del peligro en el que se encontraba, respondió.
-Soy el mejor amigo de Jésica, tu debes de ser Ana.-
Ana se sorprendió por la respuesta del chico.
-¿Cómo te llamas?...¿y cómo sabes mi nombre?-Preguntó Ana.-
-A lo primero, me llamo Rodrigo, y lo segundo, Jésica tiene una foto con su hermana y sus 3 primos, entre ellos tú.-
Ana quedó muy sorprendida, pero ignoró a Rodrigo y se centró en Raquel.
-¿Qué hace él aquí?-Preguntó Ana.-
-Para que veas lo que puedo hacer si no me dices la verdad.-Respondió Raquel.-Puedo matarle, me da igual que me encierren en la cárcel por asesinato o lo que sea, se que no soy humana y he leído sobre todas las criaturas mitológicas y de cuentos que existieron antiguamente y que se cree que aún existen. Hasta que no me digas lo que soy, no le soltaré, y si me canso...
Raquel arañó el cuello de Rodrigo y este gritó de dolor.
-¡Para!-Gritó Ana.-
-Pues dime la verdad.-Replicó Raquel.-
-Déjale marchar y te lo diré, o simplemente deja que se acerque a mí, que ese corte es demasiado profundo.-Ofreció Ana.-
Raquel observó el cuello de Rodrigo y vio que efectivamente sangraba mucho.
-Acércate tú a curarle.-Dijo finalmente Raquel.-
Ana se acercó a Rodrigo y le inclinó la cabeza.
Rodrigo comenzó a temblar y Ana le tranquilizó.
-Rodrigo, no te voy a hacer daño, te voy a curar y ya.-
-Pe..pe..pero hay que coserlo y no soporto las agujas, desde el día en que nací no puedo ni verlas.-
-No verás ninguna, tranquilo.-Dijo Ana.-
Puso las manos sobre la herida del cuello de Rodrigo, la derecha en la herida y la izquierda encima de la otra mano, cerró los ojos y movió los labios como si estuviera hablando pero sin hacer un solo ruido.
En poco tiempo, Ana se apartó y se aseguró de que hubiera salido bien el hechizo, y así era.
Rodrigo se tocó el cuello y notó una cicatriz grande, pero una cicatriz.
-No se cómo lo has hecho pero gracias.-Dijo sollozando de emoción Rodrigo.-Y si me explicas qué hago aquí ya eres mi diosa.-Bromeó finalmente.-
-Eso ahora no puedo, porque empeoraría las cosas, tu quédate al lado de Raquel, y mientras no hables ni te intentes ir, en menos de un parpadeo ya estarás libre.-Explicó Ana.-
Rodrigo asintió y se sentó junto a Raquel.
-Susan sabes que es bruja, pero tú no.-Comenzó a explicar Ana.-Tú eres de otra clase de criatura, no bebes sangre ni haces conjuros, tú eres licántropa.
Rodrigo abrió los ojos de par en par y movió los labios pero, al igual que antes Ana, no se escuchó nada, sin embargo, no pasó desapercibido.
-¿Qué has dicho?-Preguntó Raquel.-
Rodrigo, asustado miró a Ana y esta le dijo que respondiera a la pregunta con la verdad.
-El novio de Jésica también lo es, y cuando me lo dijo no le creí, pero empiezo a pensar que era verdad.-
Ana miró a Raquel y rápidamente a Rodrigo.
-Deja que se vaya.-
Raquel se lo pensó, pero finalmente asintió y permitió a Rodrigo irse.
-Antes de nada, una cosa, como se te ocurra decirle esto a alguien, ten por seguro que acabaré contigo.-Amenazó Raquel a Rodrigo.-
Rodrigo asintió y se fue.
-¿Me he pasado mucho?-Preguntó Raquel.-
Ana asintió mirando al suelo y de reojo a Raquel.
-Se te ha ido la mano, sabías que tarde o temprano te lo diríamos, ¿por qué le has hecho esto a Jésica?, cuando vea que habéis discutido tú y Rodrigo, va a tener un problema, porque ambos sois mejores amigos de Jess y este tipo de discusiones suelen separar a los amigos.-Explicó Ana.-
Raquel agachó la cabeza y se disculpó por pasarse tanto con Rodrigo y con los demás.
-Tranquila, imagino que será el estrés de no saber quién eres y esas cosas.-Razonó Ana.-Pero no te podíamos decir nada antes porque lo hemos sabido hace poco, es más, todavía hay gente que sigue creyendo que es mentira.
-¿Qué puedo hacer?-Preguntó Raquel.-
-¿Tú quieres seguir como humana o quieres ser una auténtica licántropa?-
Raquel pensó, pensó y pensó y no llegó a una conclusión.
-No...no..no se lo que quiero.-
-Tienes que elegir, pero escojas lo que escojas, nos tendrás a tu lado, pero no puedes permitirte dudar....-
Raquel mostró su preocupación y propuso una idea.
-Ya que no me decido, podría hablar con más gente y que me digan opiniones, pero tendría que saber con certeza qué es cada persona....-
-Buena idea, es hora de que lo sepas todo, eres de las pocas sin enterarse y ya que vas a formar parte del grupito...¿por qué no?-
Raquel se levantó y abrazó a Ana.
-Gracias por venir, decírmelo todo y hacerme entrar en razón.-
-De nada corazón, y tranquila, me encargaré de que nadie más sepa lo ocurrido.-
-¿Quién más lo sabe?-Preguntó Raquel separándose de Ana.-
-Elena, Diego y Lorena...bueno y Susan.-Respondió Ana.-
-Asegúrate de que nadie más lo sepa por favor.-
Ana asintió y se fueron a casa de Jésica.
-Jess habrá vuelto de su primera ronda de exámenes, mañana los termina, espero que les haya salido bien.-Comentó Ana de camino.-
-¿Y por qué vamos a casa de Jésica ahora?-Preguntó Raquel.-
-Porque has quedado con Laura, Daniel y Pablo a cenar, y no puedo permitir que esto pase de esta noche, quedamos todos en casa de Jésica y hacemos votación y opiniones sobre tu decisión....-
-¿Por qué tienen que venir Laura, Pablo y Daniel?-
-Porque excepto Daniel, los otros dos tampoco son humanos, y cuando lleguemos y tomes la decisión, yo propondré un argumento clave para la decisión, pero aún no diré nada.-
Llegaron a casa de Jésica y al entrar, ya estaban allí Elena, Diego, Hugo, Jésica y Lorena.
-¿Se lo habéis contado a los chicos ya?-Preguntó Ana.-
-Aún no, hemos preferido esperar a que tú nos avisaras.-Respondió Elena.-Veo que no hace falta.-
Ana negó con la cabeza afirmando el comentario de Elena.
-Tenemos que llamarles para que vengan, pero sin decirles nada de lo de Raquel aún, y también quiero que vengan Carlos, Azucena, Alejandro, Pedro, Clara y Amanda. Yo me encargo de todo chicas.-Dijo Ana mirando a Laura y Jésica.-
-¿Por qué de pronto tienen que venir tantas personas?-Preguntó Laura.-
-Porque Raquel no sabe que hacer, si seguir como humana y evitar desatar la maldición o convertirse oficialmente en una loba, y vamos a votar y a dar opiniones y testimonios para que elija algo, y me he propuesto que sea esta noche, porque ya que lo sabemos todos, no me parece bien que sea ella justamente la única que desconozca la idea.-
Hicieron unas llamadas y en seguida llegaron los demás que faltaban.
-¡Cuánta gente hay aquí!-Exclamó Clara.-¿Celebramos algo o...?
-No, hemos querido que...bueno más bien he querido que vinierais todos porque hemos confirmado que Raquel es licántropa, y quiero que decida esta misma noche si quiere seguir viviendo como una humana o si no, y qué hay que hacer en cada caso y por supuesto las consecuencias, por eso los que estamos aquí, salvo alguna excepción, vais a dar vuestro testimonio para conseguir que decida algo, si no tenéis hambre empezamos.-Informó Ana.-
Laura miró el reloj y eran las 8 de la tarde, de modo que empezaron la "reunión" y si al final alguien tenía hambre, pues prepararían algo de cenar.
-Creo que lo primero sería decir qué somos cada uno.-Propuso Ana.-Me parece lo más lógico.-
Todos asintieron y apoyaron la idea de Ana.
-Podemos separarnos en grupos, según lo que seamos, y luego decimos qué es cada grupo.-Propuso Elena.-Es una manera de ser claros y ahorrar tiempo.-
-Está bien, pues Raquel tu quédate aquí y los licántropos que vengan con Raquel.-Dijo Ana.-Raquel aquí hay varios tipos de seres digamos, así que no te preocupes.-
-Vampiros con nosotras.-Dijeron Jésica y Laura.-
-Y conmigo los brujos.-Aclaró finalmente Ana.-
-Lorena y yo nos quedamos en este sofá.-Dijo Daniel sentado en el sofá que está más cerca de la ventana del salón.-
-¿Y yo qué hago?-Preguntó Elena.-
Nadie había pensado que Elena era híbrida y no podía estar en dos grupos a la vez, ni si quiera se lo planteó ella que fue la que dio la idea de separarse en grupos.
-Tú puedes quedarte en medio de los dos grupos y de paso empezar hablando.-Ofreció Laura.-
Elena se colocó entre los vampiros y los hombres lobo y, como propuso Laura, comenzó hablando.
-Bueno...pues ya sabes que soy Elena, la hermana de Hugo y novia de Diego, y yo soy la única híbrida de la habitación, ¿sabes lo que es eso?-
Raquel negó con la cabeza.
-Pues es extraño, pero soy medio vampiro medio lobo; por genética soy licántropa como tú y todos ellos.-Dijo señalando al grupo de lobos.-Pero al nacer un vampiro me atacó y...bueno así fue, ahora tengo que tener cuidado de no quemarme con el sol y de no ser peligrosa con la luna.-Bromeó para terminar Elena.-
Poco a poco, todos fueron explicando lo que eran y algunos detalles, hasta que al fin comenzaron a dar opiniones.
-Es fantástico ser hombre lobo pero tiene sus pegas, como por ejemplo que las transformaciones al comienzo se hacen insoportables y con el tiempo mejoran, pero siguen doliendo.-Explicó Hugo.-Otra pega que tengo es que estar cerca de vampiros suele ponerme de mal humor, salvo raras excepciones o personas con las que he pasado o paso mucho tiempo. Por otro lado, la parte buena es que por la noche puedo salir y veo perfectamente, aún que no esté en mi forma animal, veo bien.-
Los testimonios de los licántropos fueron pasando y Raquel seguía indecisa.
-¿Por qué han tenido que venir vampiros?-Preguntó Raquel.-
-Por varias razones.-Respondió Ana.-Porque si te decides por ser licántropa y asumir lo que conlleva, tendrás que aprender a estar en contacto con los vampiros que tengas cerca y con los que te relacionas habitualmente, como por ejemplo Jésica. También porque ya que vas a saber el secreto de algunos, no está bien que no sepas el de todos, y ya me encargué de que estuvieran de acuerdo en que lo supieras, porque elijas lo que elijas, no puede saberse en ninguna parte.-
-De acuerdo, pues aún no se qué hacer...una pregunta: ¿qué tengo que hacer para convertirme en licántropa?-Preguntó Raquel.-
-Yo respondo.-Intervino Clara.-No te va a gustar te aviso...para desatar la maldición tienes que...matar a alguien queriendo o por accidente.-
Raquel se quedó ojiplática y no supo que decir.
-¿No me lo podríais haber dicho antes?-Dijo enfadada Raquel.-
-Queríamos que escucharas antes los pros y los contras de esta vida.-Aclaró Elena.-¿Recuerdas que esta tarde te dije que había una cosa que en cuanto la supieras te ayudaría a decidir?, pues era esta, así que a partir de todo esto, ya puedes pensar concienzudamente lo que quieres hacer.
Raquel pensó y pensó pero no logró decidir nada.
-La idea de matar a alguien es completamente impensable para mi, pero lo de ver por las noches es un punto a favor.-Explicó Raquel.-Lo de no estar cerca de nadie con a luna llena o el dolor de las transformaciones me echa para atrás, sin embargo siento la curiosidad de saber qué se siente una vez que te has trasformado.
Todos los asistentes a la reunión comentaron entre ellos las posibles alternativas y más argumentos que ayudaran a Raquel a decidir.
-¿Cuándo habrá luna llena?-Preguntó Raquel.-
-En 2 días.-Respondió Diego.-
Sin que Raquel dijera nada, todos entendieron lo que quería decir.
-Quiero esperar 2 días, ver la transformación de el lobo más reciente y pasar una noche con ellos, y en función de lo que vea, decidiré, ¿os parece bien?-Preguntó finalmente Raquel.-
Todos cuchichearon por lo bajo, y solo Clara respondió.
-Raquel, ya que nadie habla, lo diré yo: vente conmigo.-
-Genial, pues en dos días en el bosque los lobos.-Decidió Hugo.-Los vampiros que tengan menos autocontrol que no vengan, porque seremos muchos lobos.
Pasaron los 2 días, y Jésica terminó sus exámenes y al fin llegó la esperada noche, en la que Raquel decidiría qué quería ser.
Cuando Raquel llegó al parque, acompañada por Hugo, aún ninguno de los lobos había cambiado de forma, y todos los asistentes a la reunión fueron esa noche, para apoyarla.
-¿Cómo estáis aquí?-Preguntó Raquel.-
-Eres nuestra amiga, y queremos que tengas presente que hasta en el peligro que supone el estar cerca de lobos, estamos contigo.-Contestó Azucena.-
Raquel se emocionó con la respuesta de Azucena y la abrazó.
Poco a poco, comenzó a salir la luna y los lobos veteranos comenzaron a transformarse.
-Deberíamos ir a la zona de la antigua mansión.-Propuso Hugo tras un gemido de dolor por la transformación.-
Raquel gritó y se tiró al suelo y todos fueron a ayudarla, incluso los lobos que estaban a mitad de la trasformación.
-¿Qué te pasa Raquel?-Preguntó preocupada Jésica.-
Laura vio como la cara de Ana mostraba mucha más preocupación de la que tenía antes.
-¿Estás bien Ana?-Preguntó Laura.-
Ana miró a Laura llorando, y luego a Raquel, y al cruzarse sus miradas, ambas pensaron lo mismo.
-No...no...-Decía constantemente Ana.-
-Ana, dime qué ocurre.-Dijo Elena.-
Raquel miró a Ana y asintió, indicando así que podía contarles a todos lo sucedido.
-Hace unos días, cuando fui a hablar con Raquel para contárselo todo, había preparado un plan, que consistía en tener bajo amenaza a Rodrigo. Poco después de llegar yo, le arañó el cuello para demostrarme de qué era capaz, aún que en su defensa diré que no era consciente de su fuerza, debido a sus genes licántropos. Perdió mucha sangre pero conseguí curarle.-Explicó Ana.-
La sorpresa fue general y la reacción fue otra sorpresa: nadie había dicho nada.
Todos se quedaron callados en lugar de empezar a meterse con Raquel, como pensó Ana que iban a hacer.
-¿Significa eso que...Rodrigo está muerto?-Preguntó Jésica con la mirada fija en el suelo.-
Ana asintió.
-Es la única explicación.-Aclaró Ana.-Si está transformándose solo puede ser por eso.
Jésica empezó a llorar y se fue corriendo.
-¡Jésica vuelve!-Gritó entre llantos y espasmos de dolor Raquel.-
-Hablaremos de eso luego, que quiero saber exactamente qué ha pasado, pero centrémonos en que vas a transformarte y si no estás controlada puedes hacer mucho más daño.-Intervino Clara.-
La noche avanzó y poco a poco, los lobos se retiraban en el último momento antes de la transformación para no causar peligro, excepto los más veteranos que tan solo se alejaron unos pocos metros.
Pasada la media noche, Raquel se desmayó.
-Su cuerpo está muy débil, no aguanta tanta presión.-Dijo inmediatamente Elena.-Ana, ¿tienes algún hechizo para hacer que sea algo más fuerte?
Ana pensó rápidamente y encontró un posible hechizo.
-Necesito que vengas Alex.-Dijo Ana.-
Alejandro fue corriendo con Ana y se dieron las manos encima de Raquel.
Comenzaron a pronunciar palabras en latín, aún que otras no se entendían muy bien de qué idioma procedían.
Unos minutos después, se apartaron y Raquel comenzó a moverse de nuevo.
-¿Cuánto tiempo le falta?-Preguntó Ana.-
-La transformación puede durar horas, pero está en una fase muy avanzada, es posible que una o dos horas como mucho.-Respondió Elena.-
-Hemos hecho un conjuro que tiene una duración muy corta, lo suficiente para que pase el mal rato lo antes posible, pero dos horas no dura ni en broma.-Dijo Alejandro.-
Entonces Raquel gritó con mucha fuerza y saltó y cayó convertida en un lobo inmenso, de pelaje gris y con ojos dorados.
Elena rápidamente fue con ella para que la reconociera y se tranquilizara.
-Mañana la veis, no puedo permitir que corráis peligro, iros a casa.-Les dijo Elena a los presentes.-
Todos se fueron y poco después, sus amigos licántropos volvieron.
Todos rodearon a Raquel y la tranquilizaron.
-¿Estás mejor?-Dijo Hugo.-
Raquel se asustó e intentó irse, pero no pudo, pues había 5 lobos que le impedían la huida.
-¿Cómo puedes...cómo podemos hablar?-Preguntó Raquel.-
-Entre licántropos existe una habilidad comunicativa basada en las relaciones sociales que mantenemos dentro de nuestra vida humana.-Respondió Hugo.-En resumen, entre lobos podemos hablar, y con humanos y vampiros también, pero los vampiros tienen que tener una estrecha relación con nosotros, por eso podemos hablar con tan pocos.-
Se escuchó un ruido entre los arbustos y Elena fue a ver qué producía el movimiento de las plantas.
-¿Qué haces aquí Jésica?-Preguntó Elena.-
-He traído una sorpresa para Raquel.-
Jésica avanzó y Elena vio a una persona detrás de ella y a Charlote a su lado.
-Hola...tú.-Saludó bromeando Charlote.-
-Soy Elena.-Aclaró el enorme lobo blanco.-¿Qué hacéis aquí?
-Ven y lo ves. Ya me lo agradecerás.-
Elena siguió a las chicas y a la persona que iba con ellas, que seguía sin saber quién era.
Al llegar con los lobos, Jésica se quedó ojiplática al ver como su mejor amiga Raquel era un hermoso lobo gris de ojos dorados.
-Raquel, se que no debería estar aquí, pero Charlote nos ha hecho un favor.-Dijo Jésica.-No cambiará tu nueva vida, pero la hará más agradable.-
CAPÍTULO 12: Hay cosas que nadie puede cambiar
Los días pasaban, y Jésica se centró en estudiar y prepararse la selectividad.
Seguía la rutina de siempre, pero por las mañanas, algunos días, Azucena desayunaba con el grupo en el bosque.
Charlote ayudó mucho a Hugo con su carrera, y a cambio, este la llevaba a comer o al cine.
Pronto llegó la semana de los exámenes, y el día de antes, tal y como le habían dicho toda su vida, Jésica se lo tomó libre.
Querido diario:
Llevo semanas estudiando para los exámenes de selectividad, casi no he salido, no he visto prácticamente a mi novio, y a su hermana no la he visto nada de nada.
Tengo la sensación de que van a ir muy bien, de modo que como me dijeron de pequeña, hoy no voy a tocar ni un libro.
Con el paso de los días, he aprendido a controlarme en clase cuando tenía sed, aún que he de admitir que Azucena me ayudó mucho en biología.
Ahora son las 12 de la mañana, y he quedado con Elena, que me ha dicho que tiene una gran noticia que darme.
La verdad es que llevo bien esto de ser vampiro, pero me gustaría seguir siendo humana, ya que me han dicho que los vampiros...lo de los hijos...como que no.
Siempre soñé con formar una familia, y desde hace 2 años, con Hugo, pero no podrá ser.
En fin, voy a vestirme para ver a Elena, me muero de ganas de escuchar esa noticia.
Jésica había quedado en el parque de la heladería con Elena para verse y contarse esa gran noticia.
Jésica se vistió, salió de casa, y fue dando un paseo.
Al llegar, Elena estaba sentada en un banco con un helado de menta de la mano.
-¿Otra vez menta?-Bromeó Jésica.-
Elena se levantó y abrazó a Jésica.
-Hoy quería de chocolate, pero no había.-
-¿Y bien?-Preguntó Jésica.-¿Cuál es esa gran noticia?
Jésica vio como los ojos castaños de Elena crecían, síntoma de que estaba muy emocionada.
-Estoy embarazada.-Dijo finalmente Elena.-
Jésica abrazó a Elena en ese mismo momento.
-¡Qué bien, enhorabuena!-Dijo emocionada Jésica.-Me alegro un montón, ¿de cuánto?
-3 semanas, una menos de las que llevamos sin vernos.-
-¡Madre mía, en serio, genial!-
Las dos amigas se volvieron a abrazar y pasaron la mañana juntas.
Fueron a un restaurante nuevo, que se abría ese mismo día y comieron allí.
La sorpresa fue que nada más entrar, Susan estaba sentada junto a la barra de la cafetería.
-¿Qué haces aquí?-Preguntó Jésica.-No me molesta pero me extraña.
Susan miró a Jésica y a Elena y respondió.
-Este restaurante lo dirige una amiga de mi madre, Lorena Nora.-
Una joven alta, de pelo negro y unos ojos verdes claro irrumpió en la entrada de la cafetería.
-¡Susan, qué bien que al final hayas venido!, ¿quiénes son estas dos chicas?-
-Lorena, estas son Jésica y Elena.-Explicó Susan.-No son como yo, si queréis, después de comer, hablamos un poco y nos conocemos.-
-¡Genial!-Comentó Elena.-Susan, ¿te acuerdas de Diego?
La pequeña asintió sonriente.
-Es un chico muy guapo.-Añadió Susan.-¿Por qué lo dices?
-Porque él y yo vamos a ser papás.-
Susan se lanzó a los brazos de Elena y repitió prácticamente el mismo discurso que Jésica en la heladería.
-No te conozco aún mucho, pero enhorabuena.-Intervino Lorena.-Solo por eso invito al primer plato.
Se sentaron a comer Elena y Jésica y Lorena permitió que por un día, Susan comiera con ellas.
-Aún no entiendo por qué estás aquí.-Comentó Elena.-
-Como mi mamá ha tenido que irse un tiempo a Alemania a hacer unos viajes de trabajo, me quedaré con Lorena un tiempo, y con Raquel también.-
-¿Y te ha contratado o algo en el restaurante?-Preguntó Jésica.-
-Más o menos, como hay días que no tengo nada que hacer, para ganarme la paga que me debería dar mi madre si estuviera aquí, ayudaré a Lorena un tiempo.-
Charlaron durante horas, y mientras tanto comieron.
Pronto se hicieron las 4 de la tarde, y a Jésica le sonó el móvil.
-¿Si?-Preguntó Jésica.-
-¿Dónde estás?-Preguntó Laura por teléfono.-Estoy con Hugo y Daniel en casa.
-Estoy en el restaurante nuevo cerca de la heladería, creo que se llama..¿cómo se llama?-Le preguntó Jésica a Susan.-
-"La Luz"-
-Se llama "La Luz"-Respondió Jésica a su hermana por teléfono.-Ya terminamos de comer y vamos a casa.-
-¿Terminamos?, ¿Con quién estás?-
-Con Elena, que quedé con ella por la mañana.-
-Vale, Hugo, que Elena está con mi hermana.-Comentó Laura.-Es que no contestaba al teléfono y por eso había venido, por si estaba en casa.-
-Vamos en seguida.-
-Vale, adiós guapa.-
-Adiós.-
Jésica colgó el teléfono y explicó quién llamaba.
-Susan, ¿qué día es hoy?-Preguntó Elena.-
-Domingo 19 de Junio, ¿por?-
-Hoy hay luna llena.-Dijo Elena.-
Lorena se acercó inmediatamente.
-¿Eres mitad humana mitad licántropa?-
Jésica y Elena miraron que no hubiera nadie cerca, ya que era peligroso que alguien lo supiera.
Una vez que comprobaron que no había nadie, continuaron hablando.
-Soy mitad licántropa mitad vampiro.-
-Y yo soy vampira.-Intervino Jésica.-Pero empiezo a pensar que también soy medio humana, porque hay veces que tengo hambre y la sangre no me sacia en absoluto.-
La cara de asombro de Lorena era inexplicable.
-¿Nunca habías visto un vampiro?-Preguntó Jésica.-
-Sí, pero no comiendo comida de humanos con un lobo.-Respondió Lorena.-
-Los cuentos infantiles no son de fiar, los lobos y los vampiros, en función de la relación que mantuvieran antes, se pueden llevar bien o mal, y en cualquier caso, al ser miedo vampira, para Jésica no le supone ningún problema estar conmigo.-Explicó Elena.-
Se levantaron todas de la mesa y fueron a pagar a la barra de la cafetería.
Al levantarse, Elena vio por la ventana a Ana, la prima de Jésica, sentada en un banco con un chico.
-¿No es esa Ana?-Dijo Elena.-
Jésica miró por la ventana.
-Es Ana, ¿con quién está?-Preguntó Jésica.-
Entonces vio como el chico rubio que estaba a su lado se levantaba del banco y alargaba las manos para que Ana se levantara del banco y la besó.
-¡Es Alex!-Dijo Jésica.-El ex-novio de Ana.-
En ese momento parecía que no importaba pagar, pues todas estaban mirando por la ventana.
Jésica se dio la vuelta para pagar y tras despedirse de Lorena y Susan, se marchó a casa con Elena.
Al llegar a casa, Hugo abrió la puerta.
-¿Por qué no me has dicho que habías quedado con mi novia?-Le preguntó a Elena.-
-Tenía que contarle una cosa que ahora os diré a vosotros, pero me hacía ilusión que lo supiera ella antes.-
Elena y Jésica pasaron al salón, y estaban Daniel y Laura en el sofá, abrazados, viendo la televisión en el sofá.
Jésica apagó la televisión y anunció que Elena iba a dar una noticia a todos.
Jésica no había visto a sus amigos tan callados en su vida; realmente les interesaba la noticia.
-Voy a ser mamá.-Confesó finalmente Elena.-
Antes que nadie, Hugo abrazó a su hermana, y no pusieron pegas, era su hermana y el derecho de felicitarla el primero era evidente.
-¡Enhorabuena cariño!-Dijo Hugo abrazando a su hermana mayor.-¿Desde hace cuánto lo sabes?
-Tres semanas solamente, pero da igual, está confirmado.-
Daniel y Laura felicitaron a Elena por su embarazo y comenzaron a hablar todos.
De pronto sonó el timbre.
Laura abrió la puerta y era Ana.
-Hola cielo, necesito ver a Jess.-Dijo Ana.-
-Claro.-Contestó sonriente.-¡Jess, es Ana!
Jésica fue corriendo a la puerta y salió al patio con su prima.
-¿Qué pasa?-Le preguntó Jésica a Ana.-
-Lo sabes, me has visto antes con Alejandro.-Contestó Ana.-
-Sí, te he visto, ¿Y pasa algo?-
-Vuelvo con él.-
La reacción de Jésica fue una mezcla entre alegría y enfado.
-Ya sospeché algo antes al veros en el parque, pero creía que era una reacción repentina, te recuerdo que te enfadaste con él cuando se fue.-
-Me enfadé con él porque no me dijo nada, simplemente, el mismo día me llamó y me dijo que estaba en el aeropuerto y se iba y que no me lo dijo antes para no preocuparme.-
Jésica se tranquilizó y dejó atrás las discusiones del pasado y se centró en el presente y en lo bueno: su prima había vuelto con el chico que amaba.
-¿Qué pasaba dentro?, cuando ha abierto tu hermana había mucho ruido.-
-Elena está embarazada.-
-Me alegro muchísimo por ella, ¿de cuánto?.-
Jésica soltó una carcajada al escuchar la pregunta de su prima.
-¿Qué?-Preguntó Ana.-¿He dicho algo malo?
-No...es solo que es como la tercera vez que me lo preguntan hoy, y me ha hecho gracia, nada más.-Respondió riéndose Jésica.-
Se escucharon unos pasos que se acercaban, pasos de mujer: Charlote.
-Hola chicas, ¿qué tal?-Saludó Charlote.-
-Le estaba diciendo a Ana que Elena, una de las que no pudo ir el día que viniste a la comida está embarazada.-
-Me alegro muchísimo. Me gustaría conocerla.-
Jésica hizo un gesto con la cabeza indicando que estaba dentro, de modo que pasaron las tres.
-Elena, esta es Charlote.-Dijo Jésica.-Quería conocerte.
Elena y Charlote se saludaron y hablaron sobre el embarazo de Elena y más cosas para conocerse.
-¿Lo sabe Diego?-Preguntó Laura.-
La sonrisa de Elena se comenzó a desvanecer: no lo sabía.
-La verdad es que no le he dicho nada...-
-¿Y por qué?, ¡Si es fantástico que vayas a ser mamá!-Comentó Daniel.-
-Lo se...pero vamos a casarnos en menos de un año y tal vez es muy pronto para tener un hijo.-
-¿Tú lo quieres?, me refiero a tener el niño.-Preguntó Jésica.-
Elena tardó unos segundos en responder.
-S...si...supongo que sí, me hace mucha ilusión ser madre pero...-
-Nada de peros, si tú eres feliz y quieres el niño, verás como Diego también.-Intervino Hugo para ayudar a su hermana.-
-Tenéis razón, gracias chicos.-Agradeció Elena a sus amigos la ayuda a tomar la decisión de decirle a su novio que estaba embarazada.-
Empezó a oscurecer, y la gente se empezó a ir, y pronto se quedaron solo Elena, Jésica, Hugo, Daniel y Laura.
Hugo y Jésica subieron a la habitación para tener un rato a solas, ya que en casi un mes no se habían visto.
A demás, Hugo tenía que contarle las mejoras en los estudios gracias a Charlote.
Daniel y Laura charlaban sobre lo bien que les iba juntos, y lo contenta que estaba Laura desde el día en que le pidió salir oficialmente.
Elena estaba cada vez más nerviosa.
Sonó la puerta: Diego había llegado al fin.
-¿Cómo es que cenábamos hoy aquí y no lo sabía?-Preguntó Diego.-
-Daniel y yo vamos a dar una vuelta a la manzana para...bueno para hablar un rato.-Dijo Laura cogiendo de la mano a Daniel.-
Antes de que Diego dijera nada, ya se habían ido.
-¿Ocurre algo malo?-Preguntó Diego.-
-Personalmente creo que no, pero no se si a ti te lo parecerá.-
La cara de Diego indicaba una curiosidad total por saber de qué se trataba la noticia.
-Es...sabes qué, mejor te lo digo otro día.-Puso como excusa Elena dirigiéndose a la cocina.-¿Quiéres un zumo?
-Elena ven y dímelo.-Insistió Diego.-Me has hecho venir para decirme algo, dímelo.
-Es...estoy...-Elena intentó pronunciar las palabras adecuadas pero no pudo.-
En ese momento bajó Jésica por las escaleras y lo dijo ella.
-Está embarazada.-Se escuchó desde las escaleras.-
Elena se giró para ver quién lo había dicho y vio a Jésica bajando por las escaleras tranquilamente.
Elena se enfadó con ella, pero antes de nada, miró la expresión de Diego, para comprobar si su miedo de que se enfadara por el embarazo eran ciertos.
Para sorpresa de Elena, Diego tenía una gran sonrisa en la cara.
-¿En serio?-Preguntó Diego sonriente.-
Elena, más relajada, le respondió.
-Jaja, sí, de tres semanas, pero está confirmado.-
Diego besó a Elena contento y se abrazaron durante largo rato.
-¿Por qué no me lo querías decir?-Preguntó Diego.-
-Como nos casamos en un año escasamente, creí que estar embarazada antes supondría un problema.-
-Para mi familia a lo mejor, pero es mi boda, mi mujer y mi...¿hijo o hija?-
-No se si son niños o niñas.-Dijo Elena.-
Hugo lo escuchó, salió de la habitación de Jésica y bajó corriendo.
-¿Son?-Preguntó el hermano pequeño de Elena.-
-Trillizos o trillizas, no lo se.-Respondió Elena.-
Jésica daba saltos de alegría por toda la casa.
-¡Voy a ser tía! ¡Voy a ser tía!-Repetía contenta.-
Elena se rió con la reacción de Jésica, parecía incluso más feliz que ella o que Diego.
Laura y Daniel entraron en ese momento.
-Lauri, vamos a ser tías de 3 niños-Dijo contenta abrazando a su hermana pequeña.-
Laura corriendo abrazó a su hermana, pero en seguida, saltó a brazos de Elena.
-Elenita, me alegro muchísimo.-Dijo Laura bajándose de los brazos de Elena.-Necesitaba un motivo para subirme en brazos de alguien.
Todos se rieron con el comentario de Laura.
-En fin, no podemos dormir aquí, ahora que ya se sabe, tengo que preparar cosas, cosas de madre...-Dijo Elena contenta.-
Diego se despidió de todos agradeciendo la amabilidad con el tema del embarazo, y a Jésica especialmente por haber dicho lo que Elena seguramente no habría dicho hasta que su barriga hubiera triplicado su tamaño.
Al irse, se quedaron Jésica, Hugo, Laura y Daniel.
-Son las 11 de la noche, yo mañana tengo exámenes de selectividad, me debería acostar.-Comentó Jésica.-
-La acompaño yo, y ahora bajo con vosotros chicos.-Dijo Hugo.-
Jésica se despidió de su hermana y su novio, y subió con Hugo a la habitación.
Hugo cerró la puerta y antes de que pudiera decir buenas noches, Jésica se le abalanzó y le besó apasionadamente.
Jésica le llevó a la cama y estuvieron hablando mucho rato.
-¿Crees que algún día podremos formar una familia como Elena?-Preguntó Jésica.-
-Sinceramente no creo, los vampiros no podéis tener bebés. Aún que se puede investigar.-
Jésica miró a Hugo y le dedicó una sonrisa pícara.
-Hugo...-Dijo Jésica acariciando la cabeza del chico.-Para saber si podemos tener un bebé no hay que investigar nada...
Hugo besó a Jésica en la frente.
-Mañana tienes exámenes, hoy no.-Dijo Hugo negando cualquier pregunta o proposición referente al tema.-Si los exámenes salen bien, lo intentaremos.
Jésica aceptó lo que Hugo le ofreció.
Hugo se sentó en la cama junto a Jésica y charló con ella antes de que se durmiera.
-¿Por qué a tu hermana le asustaba tanto lo que opinara Diego?, Como mucho discutirían y ya, no iba a pasar nada más.-
La cara de Hugo le indicó a Jésica que había alguna historia pasada que le hacía tener medo a la reacción de Diego, de modo que Jésica insistió en que se la contase.
-Verás, llevan casi 2 años saliendo y al empezar a salir, tuvieron una noche...ya sabes...-
Jésica sonrió y asintió besándole en la frente.
-Bueno, el caso es que dos semanas después empezó a tener náuseas y creyó que estaba embarazada. Se lo comentó a Diego antes de ir al médico ni nada y este se alegró muchísimo y deseaba saber si era niño o niña. Estaba tan emocionado que no pensó en que aún no lo había confirmado y cuando fue al médico y le dijeron que Elena no estaba embarazada, se enfadó con la enfermera y la llamó mentirosa...y unas cosas más. Cuando vio a Elena salir de la sala, Diego insistió en que la enfermera mentía, y Elena le dijo que efectivamente mentía, no es que no estuviera embarazada, es que según unas pruebas, no podía tener hijos. A Diego le sentó fatal, ese día fue al médico siendo padre y volvió sin ninguna posibilidad.-
Jésica empezó a pensar aprovechando el silencio que había tras la explicación de Hugo.
-Entonces le daba miedo decírselo porque como hace años le dijeron que no podía, si ahora le decía que estaba embarazada no se lo iba a creer.-Dedujo Jésica.-
-Exacto, resulta que el primer bebé si estuvo, pero sufrió una especie de aborto que la enfermera no detectó por el hecho de que un "bebé licántropo" no es como uno normal, es difícil de detectar en una ecografía normal.-
Hablaron durante un largo rato y después Hugo bajó a hablar con Laura y Daniel.
Laura notó un comportamiento extraño en Hugo pero no se le ocurrió ninguna explicación razonada.
Entonces Hugo miró por la ventana y se tiró al suelo.
Daniel y Laura corrieron a la ventana a ver qué le pasaba a Hugo, tenía como convulsiones y espasmos.
De pronto Hugo empezó a cambiar, a salivar mucho y a moverse sin levantarse del suelo.
-¡Subid ya!-Gritó Jésica.-
Laura y Daniel subieron de inmediato, sin preguntarle a Jésica qué pasaba.
Entraron en la habitación de Jésica los tres y cerraron la puerta.
-La luna llena, ninguno nos hemos acordado, no puede estar en un espacio cerrado durante la transformación.-Explicó Jésica.-Es peligroso.
Se empezaron a escuchar gritos de dolor por parte de Hugo y en seguida todo se calmó.
-Voy a salir a ver qué pasa.-Dijo Laura.-
Jésica le cerró el camino.
-¿Estás loca?-Preguntó Jésica.-Que no se escuche nada no significa que no esté o que no haya peligro.
-¿Y estaremos aquí toda la noche?-Preguntó Daniel.-
Jésica sintió como Elena hablaba con ella a través de la mente.
Aún no lograba entender esa comunicación que tenía especial con ella, pero no le asustaba.
-Jésica, ¿dónde está Hugo? Le estamos esperando en el bosque como siempre y no viene.-
-Estaba en mi habitación pero escuché a Hugo gritando en el salón, creo que se ha transformado en el salón.-
-Vamos para allá, ¿hay alguien más contigo?-
-Mi hermana y Daniel.-
-No salgáis bajo ningún concepto.-
-Si venís os verán y sois muy grandes para parecer perros domésticos.-
-Diego es negro, lo tiene fácil y yo simplemente tendré cuidado.-
-Por favor, que no os pase nada.-
Tras decir eso, Jésica no tuvo noticia alguna de Diego y Elena, y no le quedó más remedio que esperar a que llegaran, si lo lograban claro.
Por suerte, escasos 5 minutos después de hablar con Elena, Jésica escuchó ruidos en el patio, señal de que habían llegado.
-¿Dónde está Hugo?-Preguntó Diego.-
-Laura, ¿dónde estaba Hugo?-
Laura dejó de hablar con Daniel y respondió a su hermana.
-Cuando empezó a retorcerse y a gritar estaba el la ventana del salón que da al patio de atrás.-
-Id por el patio de atrás, Laura dice que en la ventana empezó la transformación.-Respondió Jésica a Diego.-Supongo que fue para mirar si había luna llena, pero creía que teníais como una especie de impulso las noches de luna llena, ya sabes, algún dolor en especial o algo.-
Jésica no obtuvo respuesta de Diego hasta pasados 3 o 4 minutos.
-Jésica está aquí, podéis salir.-Dijo Elena.-
Jésica abrió la puerta sin decir nada y salió corriendo. Al ver a su hermana salir de la habitación, Laura pensó que ya no había peligro y salió junto con Daniel del cuarto de Jésica.
Laura fue al patio trasero y vio 3 lobos, cada uno de un color diferente.
-¿Son....?-Comenzó a preguntas Daniel.-
-Daniel te presento a Elena, Diego y a Hugo.-Dijo Laura señalando uno por uno a los tres lobos.-
Daniel se acercó a Elena para acariciar su pelaje blanco como la nieve.
-Elena, es como tocar algodón.-Dijo contento y a la vez emocionado Daniel.-Eres realmente preciosa.-
Un gruñido salió del lobo negro cuando Daniel alagó a Elena.
-Perdona Diego.-Se disculpó Daniel sonriente.-Tú también eres muy hermoso.-
Jésica acarició a Hugo que estaba tumbado al lado de su hermana.
-¿Puedes hablarme?-Le dijo Jésica.-
El lobo emitió un gemido parecido al llanto de un perro, o en este caso de un lobo.
-Jésica se acaba de transformar, no sabes el esfuerzo que supone para un licántropo la transformación, está agotado, hablará en una hora o dos.-Respondió Elena.-Yo prefiero mantenerme alejada del grupo cuando hay luna llena para transformarme más rápido.-
El lobo marrón se puso de pie y se acercó a Daniel y a Laura.
Se agachó para que le rascasen la cabeza y luego emitió sonidos como si intentara hablar pero no pudiese.
Sin embargo, el que un vampiro o un humano lo le escuchase, no significaba que Elena o Diego le escuchara.
-Os da las gracias por haber hecho caso a Jésica y haberos escondido antes y os pide perdón si os ha asustado, no tenía la intención de hacerlo.-Tradujo Diego.-
Laura abrazó al enorme lobo castaño en agradecimiento por su disculpa.
-Jésica, ¿me lo prestas?-Bromeó Laura.-Es la cosita más achuchable, encantadora y genial que jamás he abrazado...lo siento Dani, jajaja.-
Daniel comprendió que se trataba de un gran cumplido por parte de Laura hacia Hugo y no se lo tomó como una ofensa ni nada parecido.
Jésica se acercó a Hugo y a su hermana y se subió a lomos de Hugo.
-Mientras esté a mi lado es todo mío..-Dijo Jésica acariciándole la cabeza desde su espalda.-Este precioso y perfecto lobo castaño es mi único y verdadero amor, a pesar de que seamos completamente opuestos.-
-Te amo.-Dijo por fin el lobo.-
Jésica se extraño, no había pasado ni un cuarto de hora desde que Elena dijo que tardaría una o dos horas en hablar.
-¿Cómo has podido hablar ya?-Preguntó Elena.-
Hasta Hugo parecía extrañado de haber oído su voz tan pronto.
-A veces, si se encuentra en un entorno agradable y se siente a gusto, un lobo puede hablar antes de tiempo.-Intervino Diego.-
Todos se miraron entre ellos y sonrieron.
-Pues lo que yo decía, que soy feliz.-Bromeó Hugo.-
-Eres feliz porque me quieres.-Dijo Jésica besando el pelaje de Hugo.-
-Soy feliz por ti.-Replicó Hugo.-
Elena y Diego propusieron entrar en casa.
-Nunca hemos entrado en una casa una vez transformados, me hace ilusión.-Dijo Elena.-
Jésica miró a su hermana y las dos asintieron.
-Vamos, pasad.-Dijo Jésica.-
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