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viernes, 28 de diciembre de 2012

CAPÍTULO 5: Personas o animales


Pasaban los días y Jésica se habituaba a su rutina personal.
Sin embargo, una parte de ella quería saber lo que se sentía al ser un vampiro.

Querido diario:
Estas dos semanas han ido muy bien.
Me organicé al segundo día de clase y desde entonces me controlo mejor.
A pesar de eso, me gustaría saber qué pasaría si dejara de lado mi vida "humana" y viviera como un verdadero vampiro.
Aunque ahora no puedo dejar las clases, en plena selectividad, estaría bien ser un vampiro auténtico por un tiempo.
Es algo que debo meditar a conciencia y preguntárselo a los demás.

Faltaba menos para la graduación y Jésica estaba nerviosa.
-Hugo, son muchos exámenes juntos, no voy a poder con todo.-Le dijo a Hugo mientras iban hacia casa después de un día de clase.-
-Seguro que sí cariño.-Respondió abrazándola.-Yo te ayudaré.
Se dieron un beso y siguieron andando.
Al llegar a casa de Jésica encontraron la puerta abierta.
Jésica corrió a la puerta y Hugo la siguió vigilando que nadie pudiera ver a Jésica.
Los dos entraron en la casa, dispuestos a encontrarse con cualquier cosa, pero pensando en que a lo mejor Laura se había dejado la puerta abierta, con lo cual, debían tener cuidado.
Hugo vio como los ojos de Jésica cambiaban de color, y no era buena señal.
-Sangre....-Susurró Jésica.-Sangre...
Jésica subió las escaleras repitiendo la misma palabra una y otra vez, hasta que llegó a su habitación y al abrir la puerta se quedó parada en seco.
Hugo fue corriendo con ella y comprobó por qué se había parado.
Jésica estaba llorando: En su cama se encontraba su madre desangrada.
Jésica se fue de casa corriendo y Hugo entendió que aunque le daba pena, no podía resistir la sangre.
Hugo llamó por teléfono a Laura para darle la noticia.
Unos 5 minutos después apareció Laura con Diego y Elena en casa.
-¿Dónde está Jess?-Preguntó Laura.-
-Salió corriendo de casa en cuanto entró en su habitación, no he querido ir tras ella porque querrá estar sola ahora.-Respondió Hugo.-Pero si en 5 minutos no está aquí, saldré a buscarla.
Mientras Hugo subía a la habitación de Jésica a explicarles la situación a Laura, Elena y Diego, sonó la puerta.
Laura fue a abrir y se encontró con sus primos Carlos, Pablo y Ana.
Ana parecía muy afectada, y durante el tiempo que permanecieron en casa de Laura no se separó de ella.
-Tal vez...deberíamos decírselo a mamá.-Dijo Pablo a sus hermanos.-Después de todo, es su hermana.
Sus hermanos apoyaron la idea y llamaron a sus padres.
Tras hablar con ellos apareció Jésica.
Todos fueron a ver cómo estaba y no tuvieron respuesta.
Jésica cogió de la mano a su primo Pablo y se lo llevó al patio.
-¿Tú sabes el problema o lo que sea que tengo yo ahora?-Preguntó Jésica.-
-Creo que sí.-Respondió dudando Pablo.-¿Te refieres a lo de tu madre de ahora o a lo nuestro?
Jésica miró a su primo con cara desconcertada.
-¿Qué quieres decir con lo nuestro?-Preguntó Jésica.-
-Mírame a los ojos.-Dijo quitándose las gafas de sol que llevaba puestas.-
Jésica vio como los ojos de su primo Pablo tenían un color rojo intenso y se asustó.
-¿Tú también?-Preguntó Jésica.-Yo me refería al problema que tengo con lo de mi madre y el no poder concentrarme en los estudios.
-Yo también, soy veterano en comparación contigo pero no mucho.-Dijo Pablo.-
-¿Cuántos de la familia sois así?-Preguntó Jésica.-
-Mi hermano y yo somos vampiros y Ana es..digamos.."bruja"-Respondió Pablo.-
-¿Y ya?-
-Sí, pero luego hay más gente del pueblo con poderes o con..bueno, más como nosotros.-Dijo Pablo.-
-¿Y tú cómo llevas lo de la sed?-Preguntó Jésica.-
-Me cuesta, pero cada vez menos.-Respondió Pablo.-
-¿Bebes sangre humana?-
-Cuando tengas dudas de ese tipo, fíjate en los ojos de la persona en cuestión cuando no esté cerca de sangre humana, y si son rojos es que su dieta es la de un vampiro original, y si son dorados casi amarillos es que bebe sangre animal.-Explicó Pablo.-
-¿Por qué no puedo fijarme cuando haya sangre cerca?-
-Porque por mucho control que se tenga, al oler sangre humana, los vampiros tenemos el impulso de atacar, y cuando bebes sangre humana se te ponen los ojos rojos, de modo que si hay sangre cerca, los ojos siempre estarán rojos.-
-Entonces ahora sería inútil mirarte a los ojos.-Dijo Jésica.-
-¡Completamente inútil!-Comentó Carlos en la puerta de la casa.-
En un parpadeo, Carlos estaba junto a Jésica y Pablo.
-Ahora mismo, salvo los dos o tres lobitos que tenemos en casa, todos tenemos los ojos rojos, así que espero que las visitas que suelas tener entre semana, no las tuvieras hoy.-Bromeó Carlos.-
-Que yo sepa hoy no venía nadie.-Respondió Jésica.-
-Chicos, ¿habría algún modo de acercarme ahora a mi madre sin que terminara lanzándome a su cuello?-Preguntó Jésica.-
-Si comes antes te controlarás mejor.-Respondió Pablo.-Yo tengo hambre, si quieres damos un paseo.
Jésica miró a Carlos y pensó que tenía que avisar a los demás.
-Vale, vosotros iros y yo aviso Jess.-Dijo Carlos.-
-¿Me has leído la mente?-Preguntó Jésica.-
-Sí, pero no todos podemos. Ya te lo explicaré.-Dijo Carlos.-
Jésica y Pablo se fueron al bosque y Pablo se paró.
-¿Ocurre algo?-Preguntó Jésica.-
-Si quieres mirar mis ojos, ahora puedes, porque cuando coma estarán rojos.-Respondió Pablo.-
Jésica miró los ojos de Pablo, pero seguían rojos.
-Dijiste antes que estaban rojos si se alimentaban de sangre...-Dijo Jésica sin terminar la frase.-
-¿Humana?-Preguntó Pablo para acabar la frase de su prima.-Se puede ser un auténtico vampiro y controlarse en situaciones como estas.
Jésica, asombrada le preguntó cómo se controlaba cuando, por ejemplo, en clase de biología, tenía que diseccionar una rana, o simplemente si alguien se caía a su lado, cómo podía controlarse.
-Simplemente práctica.-Respondió Pablo.-Llevo 11 años así, y nunca lo has sabido.-
-¿11 años?, pero....eso es desde que tú tenías 10 años.-Dijo Jésica.-¿Cómo no lo he sabido?
-Porque se disimularlo, y procuro en las reuniones familiares, ir bien alimentado y no tener ni pizca de hambre.
-¿Cómo consigues la sangre: matas, robas en el hospital?
-Ni una ni otra.-Respondió Pablo.-Para beber sangre humana directamente, no necesitas matar a esa persona, si quieres pasar desapercibido y alimentarte cuando quras, aprendes a detenerte en el momento justo para no matar a nadie y luego borrarle los recuerdos.
-¿Crees que podría intentarlo?-Propuso Jésica.-Desde que soy así, más o menos un par de semanas, he sentido curiosidad por saber qué se siente al ser un auténtico vampiro.
Pablo se lo pensó y finalmente le dio respuesta.
-Si quieres terminar bien los estudios, no es recomendable, porque a la mínima que te descuides empezaras a buscar sangre por cualquier parte y a hacer lo imposible por conseguirla, y si tienes que abandonar las clases lo harás.
-Si ahora bebiera sangre humana, ¿crees que podría parar?
-Eso depende de ti, si tienes fuerza de voluntad pararás.-Respondió Pablo.-
-Quiero intentarlo.-Dijo finalmente Jésica.-
-Jess, es mejor esperar, yo beberé sangre animal mientras tanto.-Dijo Pablo.-Pero no acabes así con todo.
-Ya lo he decidido, quiero probar.-Repitió Jésica.-
Jésica, aunque obediente y relajada solía ser siempre, esta vez se mostró muy testaruda y consiguió lo que quería.
Pablo y Jésica fueron a un pequeño pueblo a las afueras de Madrid y allí encontraron una fiesta de cumpleaños, y Pablo pensó que sería un buen sitio para comer, pero no recordó que esta vez, no iba solo.
Pablo siguió a una joven rubia que se dirigía al lavabo y se interpuso en su camino.
-¿Dónde va esta joven tan guapa?, la fiesta es ahi.-Dijo Pablo.-
-Aunque agradezco el alago necesito ir al servicio, me he cortado al abrir un sobre y tengo que lavarme la mano.-Respondió la joven mostrándole la mano con el corte.-
-Si se me permite, me gustaría saber su nombre.-
-Carolina, aunque me llaman Carol.-Respondió la joven.-¿Tu nombre es?
-Me llamo Pablo.-Respondió Pablo.-Carol, ¿me harías un favor?
-Supongo que no hay problema.-Respondió la chica.-¿Qué favor?
-¿Podrías pasar tu mano por esa pared de ladrillos de ahí?-Dijo mirándola fijamente.-
Carol obedeció debido a que Pablo la había manipulado.
En seguida Carol empezó a sangrar con mayor intensidad, y en ese momento, Pablo atacó.
Jésica contemplaba todo desde un arbusto situado cerca del lugar donde se hallaba Pablo.
Jésica, cada vez más hambrienta se lanzó a por la joven Carol y acompañó a Pablo.
Al final, cuando ambos habían comido, borraron los recuerdos de la mente de la chica y Pablo la hizo recordar que se cayó a la puerta del servicio y se abrió la herida.
Mientras Jésica y Pablo volvían a casa, hablaban sobre lo ocurrido.
-No ha estado mal, te has controlado bastante bien y no has atacado a nadie más, no está nada mal.-Felicitaba Pablo a Jésica.-
-Gracias.-Respondía Jésica orgullosa de sí misma.-
Jésica vio cómo se llevaban a su madre en una manta a un hospital.
Asegurándose de que nadie la viera, corrió a casa y preguntó qué había pasado mientras se había ido con Pablo.
-Tu amiga Raquel ha venido y ha preguntado por ti, y le he dicho que estabas dando un paseo con Pablo para relajarte un poco.-Respondió Carlos.-Dijo que te llamaría por la noche.
-¿Dónde está Laura?, bueno el resto en general.-Preguntó Jésica.-
-Tu hermana está con la mía, hablando en su habitación, tu novio, su hermana y su novio se han ido a casa hace 10 minutos y han dicho que llamarían por la noche para saber las novedades pero que se tenían que ir.-Respondió Carlos.-
-¿Cómo que Laura y Ana están hablando?-Preguntó sorprendida Jésica.-¿Tanto he tardado?
Carlos se fijó en la boca de su prima y en sus ojos.
-¿Pasa algo?-Preguntó Jésica al ver a su primo Carlos examinarle la cara una y otra vez.-
-Aquí no queda sangre, ¿por qué tus ojos siguen rojos?-Preguntó Carlos.-
Jésica miró a Pablo y este le dijo que Carlos no lo sabía, pero que la única manera de salir de esa situación era decírselo.
-¿Has bebido sangre humana?-Preguntó Carlos.-
En seguida bajaron corriendo Ana y Laura.
-¿Cómo se te ocurre beber sangre humana?-Preguntó enfadada Laura.-
-No pasa nada, he bebido y me he controlado, no pasa nada.-Dijo Jésica.-Tengo a Pablo de testigo.
-¿Cómo se te ocurre llevarte a mi hermana a matar a gente?-Preguntó enfadada Laura.-¿No entiendes el problema que tenemos?
-Lo entiendo, y por eso no me ha importado, yo le he dicho que si sabe controlarse puede hacerlo, pero que no se lo recomiendo, y por mucho que lo he intentado no la he convencido, así que he cedido y ha ido todo muy bien.-Explicó Pablo.-
-Por cierto, ¿cómo es que sabes lo de mi hermana?-Preguntó Laura.-
-Otra igual, me acostumbraré supongo.-Bromeó Pablo con Jésica.-Mírame a los ojos.
Laura contempló los ojos rojos de su primo y se asustó.
-No puede ser...no...¿desde cuándo?-Dijo Laura.-
-Desde que tenía 10 años.-Respondió Pablo.-Me perdí en una excursión con el colegio y al día siguiente aparecí en el hospital así.
-¿Eres vampiro desde hace más que yo?-Preguntó Laura.-
-Al parecer sí.-Respondió Pablo.-Y antes de que preguntes otra vez, sí, bebo sangre humana. Evito la sangre animal no por nada en especial, sino porque desde pequeño, al no saber nadie mi secreto, me alimenté de sangre humana y pasé desapercibido. Con el tiempo, soy capaz de controlar mi sed aunque un humano se haga un corte delante de mi, pero claro está, tengo mis debilidades.
-¿Por eso te has ido antes con Jésica?-Preguntó Ana-
-Sí. Necesitaba comer y Jess parecía que también y mi idea era cazar a algún ciervo, pero me pidió que le demostrara como se puede beber sangre humana y no descontrolarse.-Respondió Pablo.-¿Dónde se llevaban a la tía?
-Van a hacerle la autopsia.-Respondió Laura.-Dado que apareció de repente, desangrada y con muchos golpes en el cuerpo, quieres investigar la causa de la muerte.
-¿Cómo han entrado sin veros los ojos?-Preguntó Jésica.-
-Tengo unas lentillas que, aunque escuecen al principio, luego no se notan y te oscurecen los ojos durante una hora más o menos, luego se deshacen.-Dijo Ana.-La ventaja que tienen es que para una visita corta te valen y al final, cuando se deshacen, salen en forma de lágrima, entonces puedes fingir que tienes alergia o que estás triste, irte al baño y ponerte otras.
-¿Crees que me podrías dejar un par para probar mañana en clase?-Preguntó Jésica.-
-Supongo que sí, cuando me vaya te las doy.-Dijo Ana.-Y pensándolo mejor..me voy a ir ahora, porque tengo que ver a Alejandro. Toma las lentillas.-Ana le entregó una caja azul a Jésica.-Hay 32, procura usarlas bien y no desperdiciarlas. Me tienen que durar una semana, que de vez en cuando las necesitan estos dos.-Dijo refiriéndose a sus hermanos.-Me voy, un beso.
Se despidió Ana y poco después sus hermanos se fueron.
Pablo se detuvo en la puerta a hablar con Jésica.
-Mañana vente a mi casa a las 7 de la mañana, y antes de las clases, desayunamos, ¿vale?-Propuso Pablo.-
-Suelo ir al bosque con mi hermana, mi novio y todos estos, pero por un día no pasa nada.-Respondió Jésica.-A las 7 estaré allí.

Querido diario:
A pesar de lo malo de este día, y de que me costará superarlo, he conseguido algo que deseaba desde que mi vida dio ese cambio tan grande: Hoy he vivido como un auténtico vampiro.
Fui a una fiesta con Pablo y fui capaz de parar cuando la chica de la que comía esmpezaba a marearse.
Pablo ha prometido enseñarme a controlar mi sed bebiendo sangre humana.
Ahora son las 6:50 de la mañana, voy a ir paseando a casa de mi primo para ir a desayunar.

Jésica salió de casa sin hacer ruido y se encontró con Elena en la puerta.
-¿A dónde vas?-Preguntó Elena.-
-Voy a ver a mi primo.-Respondió Jésica.-
-¿A estas horas?-Preguntó Elena.-¿Qué vais a hacer?
-Hemos quedado para dar un paseo.-Respondió Jésica.-Asi que...me voy.
-No vas a ninguna parte señorita.-Dijo Elena poniéndole la mano en el hombro a Jésica.-Se lo que pasó ayer con tu primo, y no quiero que seas como él. Le ha costado mucho acostumbrarse a ese modo de vida, y tú, ahora mismo, no puedes permitirte el lujo de desperdiciar las clases y de hacer tonterías.
-No pasa nada.-Respondió Jésica quitando la mano de Elena de su hombro.-Pablo me ayudará a controlarme y podré hacer una vida normal pero alimentándome de sangre humana.
-Hablamos luego, pero hazme un favor, cuando estés con él, pregúntale cuánto tiempo le ha costado controlarse de ese modo, porque aunque admito que es impresionante el control que tiene, es obvio que eso no pasa en dos días.-Dijo Elena.-
-Vale, ¿Quiéres venir conmigo?-Propuso Jésica.-
-No, he venido para hablar contigo ahora que no hay nadie despierto, pero yo me voy ya, pero ten en cuenta que no puedes permitirte lujos ahora. Les diré a los demás luego que estás con tu primo hablando de lo de tu madre, que por cierto, ¿sabemos algo?-Preguntó Elena.-
-Nada, no llamaron del laboratorio, te llamo cuando tenga novedades.-Dijo Jésica.-Ahora me voy.
Jésica le dio un beso en la mejilla a Elena y se fue.
Cuando llegó a casa de sus primos, Pablo la esperaba en la puerta.
-¿Seguro que quieres hacerlo ahora?-Preguntó Pablo.-Si sale bien no pasa nada, pero si sale mal, te puedes despedir de la vida que llevas hasta ahora. No es lo mismo tener que pasar desapercibido con 10 años que con 19, a demás, tu cumpleaños se acerca y si algo sale mal, no volverás a pasar un buen cumpleaños nunca.
-Ahora que lo dices...igual es algo arriesgado.-Pensó en voz alta Jésica.-Pero se que puedo hacerlo.
-Está bien, pues vamos a buscar algo de comer.-Dijo finalmente Pablo.-
Pablo y Jésica se fueron a dar una vuelta por Madrid, y como no encontraron nada, empezaron a correr y llegaron en muy poco tiempo a Ciudad Real.
Alli, en la carretera, encontraron un accidente de coche en el que había dos heridos y pensaron que en lugar de dañar a alguien sano, no pasaría nada por comer de ellos.
Eran dos chicos de aproximadamente 20 años que por lo visto habían volcado el coche en una curva.
Uno de ellos se levantó y vio a Jésica.
Jésica pensó que quería ese para ella y Pablo se lo permitió.
-¿Estáis todos bien?-Preguntó Pablo disimulando.-¿Qué ha pasado?
El chico que permanecía en el suelo respondió a Pablo.
-No estoy seguro. Íbamos a clase cuando en esa curva perdí el control y a juzgar por la hora, también el conocimiento. ¿Quiénes sois?
-Yo me llamo Jésica y él Pablo.-Respondió Jésica.-Creo que os podemos ayudar. Pablo tú ayúdale a él, yo me encargo de este chico, que por cierto, se llama...
-Marcos, pero puedes llamarme Marc.-Respondió el joven.-
-Bueno, pues yo me encargo de Marc.-Le dijo Jésica a Pablo.-Voy a alejarle de aquí para que si sufre algún mareo no corramos el riesgo de que se precipite por el barranco.
Jésica miró fijamente a Marcos a los ojos y le dijo:
-Ven conmigo Marc, que te voy a ayudar a salir de esta.
Marc asintió debido al control mental que Jésica ejercía sobre él.
Jésica colocó el brazo de Marcos en su hombro y le llevó al bosque.
Allí miró fijamente los ojos castaños claros, casi amarillos de Marcos y le dijo:
-Voy a beber tu sangre, cuando acabe estarás seguramente inconsciente pero tranquilo que no te mataré, o eso espero. Cuando te despiertes en el hospital le dirás a los médicos que al volcar el coche te cortaste el cuello con los cristales de la ventanilla, ¿entendido?
Marcos asintió nuevamente.
-Ahora inclina la cabeza.-Ordenó Jésica.-
Marcos ya tenía el cuello ligeramente dañado. Ciertamente, del accidente se había cortado el cuello pero no demasiado.
Jésica se inclinó sobre él y cuando le iba a morder le vino a la mente la imagen de ella y Hugo jugando a morderse en el cuello.
Lentamente, Jésica se apartó de él y, mirándole fijamente le dijo:
-Ahora vas a ir con Pablo y tu amigo y le vas a decir a Pablo que Jésica vuelve con los chicos y pase lo que pase o esté como esté tu amigo, te vas a ir corriendo, ¿vale?
-Entendido Jésica.-Respondió Marcos.-
Jésica echó a correr antes de que Marcos pudiera decir nada más y en ese momento Marcos fue con Pablo y su amigo e hizo lo que le mandó Jésica.
Ya eran las 7:20 cuando Jésica llegó al bosque donde todas las mañanas desayunaba con sus amigos.
-¿Qué haces aquí?, Creíamos que estabas con Pablo.-Dijo Laura.-
-He cambiado de opinión.-Respondió Jésica.-Supongo que durante un tiempo puedo seguir siendo la misma chica dulce que he sido siempre. Ahora no es momento de experimentos, ya tendré tiempo para hacerlos.
Unos 15 minutos después llegó Pablo.
Jésica fue a verle.
-Espero que no te enfades primo.-Dijo Jésica.-
-Estoy orgulloso de tí.-Respondió Pablo.-Has sabido entender que lo importante ahora es la familia y los estudios, no la sangre. Si terminas el curso bien y dejas que las cosas se normalicen otra vez, prometo enseñarte a controlarte como hago yo.
Jésica y Pablo se abrazaron.
-Si no has terminado de desayunar...me voy-Dijo Pablo.-
-Tranquilo, he terminado, es más, si quieres puedes acompañarme a casa a por la mochila, que como tenía pensado volver con el tiempo justo la dejé en casa.-Respondió Jésica.-
-Claro.-Dijo Pablo.-
Mientras Jésica y Pablo iban a por la mochila, Hugo y Elena hablaban sobre Jésica.
-Gracias por hablar con ella.-Dijo Hugo.-
-De nada.-Respondió su hermana.-Pero por mucho que yo le haya dicho, ha cambiado de opinión por ella misma. Dale las gracias a ella por cambiar.
-¿No la controlaste?-Preguntó Hugo.-
-Al principio lo pensé, pero luego me di cuenta de que se tenía que dar cuenta por sí misma de que lo que iba a hacer estaba mal o era peligroso por el momento, de modo que simplemente hablé con ella, pero creo que ha sido capaz de darse cuenta de lo importante que es para ella lo que tiene ahora.
Hugo sonrió a su hermana y él y Laura se despidieron para irse a clase.
Pasaron por casa de Daniel a esperarle y se fueron al instituto.
Al llegar a las clases, Hugo le dio a su novia la sorpresa de que iba a dar él la clase de tecnología de ese día.
Era la última clase del día, y cuando Jésica entró en el aula y le vio, lo primero que hizo fue abrazarle, ignorando que sus compañeros estaban presentes.
Jésica se dejó llevar y le besó apasionadamente hasta que, discretamente, Azucena, con quién compartía mesa en tecnología al igual que en biología, le dio un golpecito en el hombro para avisar de que el profesor había llegado.
Jésica se fue a su sitio con Azucena y comenzó la clase.
-Buenos días chicos.-Saludó el señor Litán.-Hoy como podéis ver y si no lo habéis visto preguntadle a la señorita Miró (Jésica), nos acompaña en clase una persona muy especial. Está estudiando ingeniería mecánica en Madrid, una carrera que por cierto estudié yo también y no es nada fácil. Pero en fin, volvamos al tema; se llama Hugo y la clase de hoy la dedicará a contarnos lo que ha estudiado hasta el día de hoy y ha resolver las dudas que se planteen.
Cuando el profesor Litán terminó de hablar, Jésica escuchó un montón de cuchicheos a cerca de lo ocurrido con Hugo al principio de la clase.
Hugo sonrió a Jésica y comenzó a hablar.
-Chicos, como vuestro profesor Ricardo, o..señor Litán mejor os ha dicho, estudio ingeniería mecánica, ¿alguien sabría decirme algo sobre esa carrera?
Azucena levantó la mano rápidamente.
-¡Sí, tú!, ¿Cómo te llamas?-Preguntó Hugo.-
-Azucena.-Respondió.-
-Vale Azucena, ¿qué entiendes tú o qué sabes de ingeniería mecánica?-Preguntó Hugo.-
-Se que tiene que ver con los coches y esas cosas, y que se centra en el estudio de la maquinaria interna más que en el diseño exterior, es decir, el motor..esas cosas.
-Muy bien Azucena.-Dijo Hugo.-Efectivamente se centra en los componentes mecánicos, y de ahí su nombre. ¿Alguien quiere aportar algo más o sigo?
Todos respondieron que siguiera menos Jésica que levantó la mano.
-Señor Lac (Hugo), ha dicho que la ingeniería mecánica se centra en el estudio del motor y esas cosas de los automóviles y no es cierto.
Parte de la clase empezó a comentar sobre la intervención de Jésica, y esta escuchó de un compañero suyo "Eso les costará el divorcio, jaja".
-Señorita Miró, o Jésica, eso a su gusto, creo que tengo más conocimientos que usted en este campo.-Respondió Hugo.-
-Primero, mejor que me llames Jésica y yo Hugo, y segundo, tengo una explicación que encontrará muy lógica a mi teoría, que por otro lado, con solo pensar en lo que ha respondido mi compañera encontrará su error.-Respondió Jésica.-
-¿He dicho algo malo?-Preguntó rápidamente Azucena.-
-Sí, pero no es problema, el problema es el profesor que no te ha corregido.-Dijo Jésica entre las risas de los compañeros por la reacción de Azucena.-
-La señorita Miró lleva razón señor Lac.-Dijo el señor Litán.-Aunque en su defensa diré, que lo acabo de entender, porque tampoco encontraba el fallo.
Hugo pensó durante un minuto y finalmente cedió la palabra a Jésica.
-Adelante, dime tu teoría.-Dijo Hugo.-
-Más que una teoría, es una corrección bastante simple.-Respondió Jésica.-Has dicho que se basa en..bueno lo de antes, pero ha dicho que en lo relativo a automóviles.
-No veo el error.-Dijo Hugo.-
-La ingeniería mecánica estudia el motor y demás de cualquier "objeto" o máquina que tenga un motor. Puede ser desde un automóvil hasta un avión, un barco o una nave espacial.-Respondió Jésica.-
Hugo se sorprendió del error, que ciertamente no era muy grave, pero era un error, y era suficiente para tener una pregunta del examen mal.
-Perdóname Jésica por mi despiste.-Se disculpó Hugo.-Efectivamente, Jésica tiene razón, cualquier objeto con un motor central puede ser estudiado por un ingeniero mecánico.
Azucena y Jésica chocaron las manos y continuó la clase.
Cuando tocó el timbre, muchos alumnos se quedaron en clase preguntando dudas a Hugo.
Jésica le esperó en clase sentada con Azucena, que quería estar con Jésica y de paso con Hugo, al que tenía ganas de conocer.
-Muchas gracias profesor Litán por invitarme a dar esta clase, no sabía que usted era ingeniero.-Dijo Hugo.-
-Supongo que al no conocerme era de esperar.-Bromeó el profesor.-Pero fuera de bromas, desde pequeño quise conducir en las carreras, pero no encontré la ocasión, de modo que para estar cerca del mundo de los coches, me hice ingeniero mecánico, y luego profesor de tecnología, pero siempre que puedo, cuando no hay exámenes cerca y las clases están más calmadas, cuento curiosidades sobre el tema, y la verdad, les gustan más a los alumnos que a mi. En fin, me voy, que tengo que comer. Un placer conocerle, y a propósito...-El profesor se acercó al oído de Hugo y le susurró.-Lo de antes con Jésica, no pasa nada, es lo que pasa en el amor. Jésica es muy buena alumna, tienes suerte de tenerla.
Hugo y el profesor miraron a Jésica y Azucena que estaban hablando en su mesa, pero Hugo sabía que Jésica lo había escuchado todo.
-Bueno que me voy, cuando necesite un profesor extra, le llamaré, y si se necesita a jornada completa, igual.-Dijo el señor Litán.-¡Hasta mañana chicas!
-¡Hasta mañana!-Respondieron a la vez Azucena y Jésica.-
Las chicas se levantaron a hablar con Hugo.
-¿Os ha gustado la clase?-Preguntó Hugo abrazando a Jésica.-
-Me ha encantado, menos la parte en la que respondí mal.-Respondió Azucena.-
-A mi ha sido la que más me ha gustado, ¿Sabes por qué?-Preguntó Hugo.-
-¿Por qué?-Dijo Azucena.-
-Porque has sido la única capaz de responder a mi pregunta.-Respondió Hugo.-Normalmente en estas situaciones nadie responde y se escoge una persona al azar y es peor porque si realmente esa persona no tiene ni idea, pasa un mal rato, y la que tiene idea, por miedo a equivocarse, también lo pasa. Tú has tenido el valor de responder arriesgándote a equivocarte y eso es algo muy importante.
-Gracias Hugo.-Respondió Azucena.-Perdona...quería decir, señor Lac.
-Hugo solo.-Corrigió Hugo a Azucena.-
-Por cierto Hugo, creo que deberías revisar los conceptos básicos, que te ha corregido una alumna de bachillerato.-Bromeó Jésica.-
-Es culpa tuya, por besarme antes de clase, me has distraído.-Respondió Hugo poniendo una excusa falsa.-
-Vale, pues no te besaré hasta que acabes la carrera y así no te distraerás.-Bromeó Jésica.-
-Entonces...igual suspendo.-Dijo Hugo besando a Jésica suavemente en los labios.-
-Chicos, me tengo que ir, que me muero de hambre, ¿queréis venir a comer?-Ofreció Azucena.-
-¿A tu casa?-Preguntó Jésica.-
-No. Hemos quedado Raquel, Rodrigo, Daniel, Clara, Pedro y tu hermana.-Respondió Azucena.-
-Quieres decir que como somos los únicos del pueblo que no hemos quedado, que nos apuntemos, ¿verdad?-Bromeó Jésica.-
-Jajajaja, ¿venís o no?-Dijo riéndose Azucena.-
-Vale, al menos por mi.-Dijo Hugo.-Y de paso digo que sí por parte de Jess.
Jésica le dio una colleja a Hugo y asintió de verdad.
-¡Genial!-Dijo Azucena.-Iremos a un bosquecito cercano a Ciudad Real.
-¿Cómo vais tan lejos?-Preguntó Hugo antes que Jésica, que también iba a preguntarlo.-
-Es que hicimos Clara y yo una apuesta hace un mes y la ganó ella, y la que ganaba elegía un lugar para ir a comer un día con 6 personas mínimo y el lugar dónde se iría a comer, y la que perdía elegía el restaurante de la zona o el sitio concreto para comer y en caso de ser restaurante pagaría, y si no, llevaría la comida.
-¿Y Clara eligió Ciudad Real?-Preguntó Jésica.-
-Sí, por lo visto allí vive un amigo suyo de cuando era pequeña.-Respondió Azucena.-
-Vale, pues a mi no me importa ir hasta Ciudad Real.-Dijo Jésica.-Yo me apunto.
-Y yo.-Dijo Hugo.-
-Vale, en 1 hora en casa de Daniel.-Dijo Azucena.-

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