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viernes, 18 de enero de 2013

CAPÍTULO 9: La mansión


-¿Y por qué esta mansión?-Preguntó Azucena al llegar al lugar.-
Al llegar al lugar acordado por Hugo, vieron las ruinas de un antiguo palacio.
El paisaje era tenebroso, pero sin embargo acogedor.
-Hugo nos dijo que antiguamente, cuando se quería torturar a un preso, se le encadenaba en las mazmorras de la mansión y se le privaba de comida y agua durante el tiempo que creyeran necesario.-Explicó Jésica.-Las cadenas eran muy resistentes para que en caso de que el prisionero tuviera una gran fuerza, no pudiera escapar. Se hicieron pruebas con animales, y ninguno logró liberarse.
Entonces se escuchó un ruido detrás de las chicas y las tres se giraron.
-¿Qué ha sido eso?-Preguntó Laura asustada.-
Jésica intentó escuchar algo pero no detectó nada.
-No es vampiro, no oigo nada.-Dijo Jésica.-
-¡Oh qué lista Jess!-Dijo sarcásticamente Azucena.-Aquí hay tres vampiras y solo tú te has dado cuenta de que lo que suena no es un vampiro, enhorabuena...perdón, es que me pongo nerviosa.
-Tranquila.-Dijo Jésica.-Lo entiendo.
-¿Qué es ese olor?-Preguntó Azucena.-Es horrible.
Laura no distinguió el olor, pero Jésica sí.
-Reconozco el olor...y la voz.-Dijo Jésica.-
-¿Lees la mente de los lobos?-Preguntó Azucena.-
Jésica negó con la cabeza sin más explicación y prosiguió con su búsqueda.
-¿Cómo puedes oír?, yo no oigo nada.-Dijo Laura.-
Entonces un precioso lobo blanco apareció de la mansión.
Tenía el pelaje blanco y gris, unos ojos negros como el carbón y era más alto que un lobo de los que ves en los bosques normalmente.
Laura y Azucena se apartaron y se pusieron en posición de atacar si fuera necesario.
-¡Jésica!-Gritó Laura.-¡Sal de ahí!
Jésica se acercó al lobo, que enseñaba los dientes en señal de poder.
-¡Jésica!-Gritó Azucena.-¿Qué haces?, ¡Aléjate y no pasará nada!
Jésica levantó la mano y Laura y Azucena entendieron que quería decir que se quedaran ahí.
El lobo produjo un gruñido al ver acercarse a Jésica, y se acercó a ella.
Ese gesto por parte del lobo fue entendido por Laura y Azucena como un ataque y Azucena salió corriendo a por el lobo.
Para sorpresa de Laura y Azucena, Jésica se interpuso entre el animal y su amiga.
Laura sonrió al escuchar los pensamientos del lobo.
-¡Azucena, tranquila!-Gritó Laura.-
Laura corrió hacia Azucena y le agarró la mano.
-No pasa nada.-Tranquilizó a Azucena.-
Azucena se extrañó de la tranquilidad de sus amigas, hasta que empezó a escuchar los pensamientos de alguien.
-¿Quién está aquí?-Preguntó Azucena asustada, mirando a todas partes.-Oigo la mente de un vampiro.
Jésica acarició al lobo y le demostró a Azucena que no pasaba nada.
-Azucena, quiero presentarte a una amiga.-Dijo Jésica.-
Azucena quedó sorprendida al escuchar esa frase de Jésica estando solo Jésica, Laura y ella.
-¿Quién?-Preguntó Azucena.-
-Esta es Elena.-Dijo finalmente Jésica.-Es la que me estaba hablando, luego a Laura y es la que al final, ha hablado contigo.
Azucena no se lo podía creer. Sin saber cómo, había leído la mente de un lobo.
-¿Cómo puedo leer su mente?-Preguntó Azucena.-
-Es híbrida.-Respondió Laura.-Su madre era loba y un día, varios años después, antes de convertirse por primera vez, un vampiro la atacó y la convirtió. Al alimentarse por primera vez, se le fue la mano y mató a una chica, y por lo tanto, se convirtió en licántropa.
Azucena, aunque desconfiada, se acercó al lobo.
-Tranquila.-Dijo Laura de nuevo.-No te hará daño.
-Pero...¿Y Hugo es híbrido?-Preguntó Azucena.-
-Hugo no, solo Elena.-Respondió Laura.-A pesar de ser hermanos.
-¿Elena y Hugo son hermanos?-Preguntó Azucena sorprendida.-
-Sí. Ambos son hijos de padres licántropos, pero Elena es mayor.-Explicó Laura.-Antes de que Elena se convirtiera en lobo por primera vez, fue atacada por un vampiro y se transformó en vampiro. Como ya sabes necesitas beber sangre humana cuando te conviertes a vampiro, pues se le fue la mano y mató a una chica y se transformó en lobo. Años después nació Hugo. Hugo nació más grande de lo normal y mató a su madre al nacer. Su madre no quería que Hugo naciera pro cesárea y se empeñó en que por grande que fuera, nacería de forma natural, y al nacer, su cuerpo no lo aguantó y se desgarró la piel muriendo en el acto. Consiguieron salvarle la vida a Hugo de milagro, pero al haber muerto su madre y al haber estado él involucrado, se convirtió en lobo. Tuvo suerte de que Elena estuviera ese día con su madre y se pudo llevar a Hugo antes de la transformación.
-¿Se transformó al nacer?-Preguntó Azucena asombrada.-¿Cómo es posible que un bebé recién nacido aguante ese cambio?
-Me costó mucho, pero conseguí comunicarme con él mediante una conexión mental y le pasé la fuerza y resistencia suficiente para aguantar el cambio.-Intervino Elena.-Tras el primer cambio, los siguientes fueron más débiles y me encargué de él hasta que consiguió adaptarse.
Las tres vampiras se asombraron al oír al lobo hablar sin mover la boca.
-Eso no ha sido un pensamiento.-Dijo Jésica.-
-Lo se, dice la leyenda que cuando existe una conexión sentimental entre un lobo y otro ser, aunque no sea humano, se puede llegar a hablar con ese o esos seres como si fuera a través del pensamiento.
-¿Es como cuando un vampiro piensa algo que quiere que otros vampiros escuchen?-Preguntó Laura.-
-Efectivamente, solo que yo, al ser híbrida, puedo hacerlo de las dos maneras, simplemente que la de los vampiros es más discreta porque no se escucha.-Explicó Elena.-Claro que ahora mismo, solo me podéis oir vosotras.
Las chicas parecían convencidas de la explicación de Elena. Azucena seguía pendiente de Hugo.
-¿Y tu hermano?-Le preguntó Azucena a Elena.-
-Ha ido a cazar para poder estar tranquilo en presencia de vampiros.-Respondió Elena.-Ha ido con Diego, así que veréis también a Diego convertido.
-Eres realmente preciosa.-Dijo Azucena acariciando a Elena.-
-Muchas gracias, me gusta el color rojo de tus ojos, te resalta la cara.-Respondió Elena.-
Azucena sonrió y siguió acariciando a Elena.
Entonces se escuchó un gruñido muy grave detrás de los árboles que rodeaban la mansión.
Todas se quedaron mirando quién o qué producía el ruido, y de pronto, aparecieron dos lobos enormes, uno marrón y el otro negro.
-Elena...¿Son ellos?-Preguntó Azucena echándose para atrás.-
-Sí, el marrón es Hugo.-Respondió Elena.-No temas, pero como soy medio vampira no te huelo mal, pero ellos no te gustarán nada.
Jésica se acercó a los lobos con intención de comprobar si podía hablar con ellos como con Elena.
Pero para sorpresa de Jésica, Elena le gritó a Jésica que se detuviera.
-¿Por qué no puedo ir?-Preguntó Jésica.-
Hugo y Diego miraron por todas partes y empezaron a gruñir.
-¿Qué les pasa?-Le preguntó Laura a Elena.-
-Aquí hay más lobos, y no les conocemos, y no sabemos si pueden ser una amenaza.-Explicó Elena.-
Hugo se acercó a las chicas y le quedó al lado de Jésica.
Diego se interpuso entre Laura y Azucena.
Aunque Azucena no soportaba estar cerca de un lobo, antes el posible peligro y sabiendo que un lobo puede acabar con ella, prefirió quedarse quieta.
-¿Por qué vienen aquí en lugar de ir a buscar a esos lobos?-Le preguntó Jésica a Elena.-
-Acto reflejo.-Respondió Elena.-Es una cualidad bastante notable en los licántropos. Somos muy nobles y fieles a nuestra manada, pero si algún ser querido, sea cuál sea, puede estar en peligro, se antepone su salud a la propia.
Jésica acarició con miedo la cabeza de Hugo, y este lo aceptó sin problemas.
De entre los árboles aparecieron dos lobos que iban juntos.
Diego, Hugo y Elena gruñeron para intentar asustarles, pero Hugo reconoció su olor.
-¿Qué le pasa a Hugo?-Le preguntó Jésica a Elena al ver a Hugo relajarse.-
-Cree conocer a los lobos, lo que significa que no son lobos normales y corrientes, sino que son licántropos.-Explicó Elena.-En esta zona hay lobos y las confusiones son habituales, por eso antes de atacar, debemos asegurarnos bien.
Los lobos se acercaron emitiendo gruñidos y Diego y Elena los devolvían, sin embargo, Hugo parecía tranquilo.
De pronto los lobos se pararon en seco y se tumbaron.
-¿Por qué hacen eso?-Preguntó Jésica.-
-Han conocido a alguien, pero no estoy segura de a quién.-Contestó Elena.-¿Somos los únicos lobos que conocéis, no?
Laura, Jésica y Azucena asintieron, pero Laura recordó la comida en el bosque.
-Chicas, ¿os acordáis que comentamos el comportamiento de Hugo y lo comparamos con el de Pedro y Clara?-Dijo Laura.-
Las chicas miraron a los lobos y se temieron lo peor.
-¿Son Pedro y Clara?-Le preguntó Jésica a Hugo.-
El gran lobo marrón asintió con la cabeza, afirmando el comentario de Jésica.
Laura se llevó la mano al a boca al descubrir a su mejor amiga y al novio de su mejor amiga convertidos en el enemigo natural de los de su especie.
-Laura, ¿estás bien?-Le preguntó Azucena a Laura pasándole la mano por el hombro.-
Laura sonrió y dijo que estaría bien cuando comprobara que eran ellos.
-¿Cómo lo vas a hacer?-Preguntó Elena.-
Laura quitó la mano de Azucena de su hombro y empezó a caminar.
En seguida, Diego estaba detrás.
-Es muy protector.-Dijo Elena.-Aunque estés segura de que son inofensivos, no se fía y no te dejará ir sola.
Laura se lo tomó bastante bien, como un acto de cariño casi familiar y alargó la mano indicándole que quería que fuera a su lado.
Diego aceleró y se colocó al lado de Laura.
El lobo y la vampiresa continuaron hasta llegar a los lobos, los cuales seguían tumbados sin hacer ningún movimiento.
Diego se acercó a ellos y les enseñó los dientes.
Laura no comprendía muy bien lo que pasaba, hasta que Diego se apartó de los lobos y le dio un empujoncito en la espalda a Laura para que fuera con ellos.
-A partir de ahí puedes ir sola con ellos.-Dijo Elena a lo lejos.-Una vez que ha visto que no suponen ningún peligro, no tiene inconveniente en dejarte sola.
Diego se apartó pero no demasiado, para que en caso de emergencia pudiera intervenir.
Laura se acercó a los lobos y alargó la mano para acariciar a uno de ellos.
Un precioso lobo gris y blanco, parecido a Elena pero más gris estaba en frente de Laura.
-¿Clara?-Preguntó Laura.-¿Cómo no me lo dijiste?
El lobo emitió un sonido muy agudo, y lo relacionó con el llanto, ya que sonaba parecido al quejido de un perro cuando estaba solo.
-La verdad, yo tampoco he sido sincera como puedes ver.-Dijo Laura.-Así que no me enfado.
Laura miró a Pedro.
-Con perdón de Clara, pero eres precioso.-Bromeó Laura al ver aquel lobo negro de ojos dorados.-Los ojos son dorados y hacen que seas aún más bonito.
Diego parecía tranquilo, una vez que había comprobado que no había peligro.
Al final pasaron la noche en el bosque todos, y Clara se hizo muy amiga de Elena, Pedro y de Azucena.
-Me resulta fascinante poder estar esta noche con 2 vampiras, una híbrida y 4 lobos y no empezar a morder.-Bromeó Azucena.-
-Es curioso sí.-Respondió Elena.-Son las 4 de la mañana, pero mañana es sábado, podemos dormir en la mansión.
-Si está abandonada.-Dijo Laura.-
-Las mazmorras son calentitas.-Dijo Hugo por primera vez.-
La voz de Hugo sonaba muy grave y era raro, pero era una voz muy relajante.
-Sois los primeros con los que consigo hacer esto.-Dijo Hugo orgulloso.-
-Me siento raro hablando con vampiros.-Intervino Diego.-
-Yo también.-Dijo Clara acercándose a Laura.-Ahora que hemos llegado al punto de poder hablar, cosa que no había llegado nunca, aunque sabía que se podía, te puedo decir que perdón por no contártelo.
-Yo tampoco dije nada de lo mío.-Respondió Laura.-Soy vampira desde hace mucho y nunca te he dicho nada.
-Yo no dije nada por miedo a que nos rechazaras más que a que nos descubrieran.-Intervino finalmente Pedro.-Somos amigos desde que éramos bebés, y confesar esto no es fácil.
-Pero necesario.-Intervino Diego.-Cuando se lo tuve que contar a Elena me costó mucho, y más tarde averigüé lo especial que era ella al ser vampira y licántropa. Se lo que se siente, en el momento en el que lo vas a confesar todo solo piensas en la persona a la que se lo dices, en no hacerle daño y en lo que te importa, y si todo va bien lo dices.
Todos asintieron porque en cierto modo, ninguno de los presentes se había librado de confesar algo.
Finalmente bajaron a las mazmorras, que no eran tan tenebrosas como el resto del bosque y realmente se estaba calentito allí.
A la mañana siguiente, Laura fue la primera en levantarse.
Cuando se despertó vio como estaban todos dormidos pero con aspecto humano.
Sabía que en algún momento, los lobos tuvieron que levantarse para volver a su estado habitual sin despertar a nadie y estaban de manera distinta que cuando se durmieron.
Sin embargo faltaba algo. Jésica no estaba.
Laura salió de la mansión para buscar a su hermana, y para alivio suyo, estaba hablando con su primo en el bosque.
-Buenos días.-Dijo Laura a Jésica y Pablo.-
-Buenos días.-Respondieron a la vez.-
-¿Qué hacéis fuera?, bueno, ¿qué haces aquí Pablo?.-Preguntó Laura.-
-Me enteré de que estabais aquí y vine a saludar.
Laura sonrió y bajó a despertar a los demás.
Costó un poco, pero finalmente Laura despertó a todos.
Azucena se levantó con una gran sonrisa.
-¿Te lo crees ya?-Le preguntó Hugo a Azucena.-
-Ahora sí.
Salieron de la mansión y saludaron a Jésica y Pablo.
Jésica sonrió y Elena le preguntó por qué sonreía de repente.
-Vienen Carlos y Ana.-Respondió Jésica.-
En seguida, aparecieron Carlos y Ana, tal y como había dicho Jésica.
-Buenos días chicos.-Saludó Carlos.-
-Chicos, mañana vendrá una amiga mía desde Francia y se quedará un tiempo, ¿os importa que quedemos mañana para que vaya conociendo a alguien?-Dijo Ana.-
-Vale, ¿quedamos a comer?-Propuso Laura.-
El "sí" fue la respuesta dominante, salvo por Elena y Diego que recibían la visita de los primos de Diego, que venían desde Venecia y pasaban por Madrid ese día.
-Está bien.-Dijo Ana.-Aunque no esperéis a una joven rubia de 20 años, tiene 42 y es ingeniera mecánica.
Jésica miró a Hugo rápidamente.
-Estupendo, me vendrá bien tenerla cerca.-Dijo Hugo.-Tengo algunos problemillas con la carrera.
-De acuerdo, en ese caso, mañana a la una y media nos vemos...en mi casa.-Dijo Ana.-
Acordaron finalmente la hora y el lugar que Ana había elegido y se fue cada uno a su casa.

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