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viernes, 22 de febrero de 2013

CAPÍTULO 14: Tras la muerte siempre hay vida.


Raquel miró con atención la sorpresa de Jésica, que sabía por el olor que se ocultaba tras ella.
Jésica se movió hacia la derecha y pudo ver con claridad, a pesar de la oscuridad de la noche, a un joven moreno de ojos verdad que solo podía ser una persona.
-¿Rodrigo?-Preguntó Raquel.-¿eres...tú?
Rodrigo caminó hacia Raquel y la acarició suavemente.
-Sí, soy yo.-Susurró Rodrigo.-
-¿Cómo es posible?, soy un lobo y estás vivo.-Dijo Raquel.-
En ese momento, Charlote intervino.
-Me encontré a este chico en la calle y me contó lo que le había sucedido, le pedí información sobre quién lo había hecho y me di cuenta de que eras tú, porque a parte de una foto que vi, me han hablado mucho de tí. Se quedó a dormir en mi casa y ayer por la tarde murió, pero conseguí hacerle revivir con un hechizo, pero dado que la muerte ya tuvo lugar, tu maldición no se canceló, y por eso ahora eres así.
La noche cambió por completo. Aún que todo empezó bien y siguió mal, terminó mejor que al comienzo.
Esa semana se dedicaron a enseñarle a Raquel cómo comportarse con las distintas criaturas del mundo y qué hacer en caso de perder el control con alguien o las noches de luna llena.
La semana transcurrió tranquila y al terminar, Jésica recibió el aviso de que sus notas de selectividad estaban ya, que por cuestiones ajenas a los alumnos no habían salido antes.

Querido diario:
Esta semana ha sido genial. Raquel se controla mucho, y mañana hay luna llena otra vez y veremos si da resultado tanto esfuerzo por controlarse.
Acabo de recibir un correo del instituto diciéndome que mis notas ya están, así que voy a llamar a Hugo para que me acompañe y a ver que pasa...

Jésica y Hugo fueron a ver las notas, y Raquel y Laura se quedaron en casa viendo la televisión.
-Mañana hay luna llena, y desde el primer día no te has vuelto a transformar, ¿qué tal lo llevas?-Le preguntó Laura a Raquel.-
Raquel agachó la cabeza, apartando así la vista del televisor pero sin mirar a Laura.
-No muy bien la verdad, no habrá tanta gente y la otra vez me controlé más por el hechizo de Ana, esta vez no se cómo voy a reaccionar.-Confesó jugando con su pelo Raquel.-
Laura abrazó a su amiga y le susurró al oído que todo iba a salir bien.
Sonó la puerta y Laura abrió.
-Hola prima, ¿está por aquí Raquel?-Preguntó Pablo.-
Raquel se levantó y se dirigió a la puerta.
-Hola cariño, no te veía desde hace días.-Dijo Raquel abrazándole.-¿Qué tal?
-Genial, venía a ver cómo estabas y bueno a pasar un rato contigo.-
Laura fue a la habitación a hacer la cama mientras Raquel y Pablo charlaban.
Entre tanto, Jésica miraba sorprendida las notas de selectividad.
-¡Dios mío, la nota más alta!-Exclamó orgullosa Jésica.-
Sin dudarlo llamó a Hugo, que se encontraba mirando los diplomas colgados en las paredes y al contárselo, se fundieron en un abrazo que culminó con un beso en la frente de Jésica y con esta llorando de emoción.
Jésica estaba muy orgullosa de sí misma, y estaba deseando saber la nota de Azucena, su compañera en varias clases.
La buscó por todo el edificio pero no la encontró.
-Hugo, ¿has visto a Azucena?-Preguntó Jésica.-La he buscado y no la encuentro.
Hugo negó haberla visto en toda la mañana y Jésica optó por llamar por teléfono.
-Azucena, ¿dónde estás?, llevo buscándote toda la mañana y no te he visto, que quería contarte lo de las notas, que tengo la más alta, llámame cuando escuches el mensaje.-
Jésica dejó un mensaje de voz en el contestador de Azucena y buscó a más compañeros de clase para preguntarles qué tal las notas.
Recorriendo el edificio, Jésica encontró al profesor Lay.
-¡Señor Lay, señor Lay!¿se ha enterado de mis notas?-Preguntó Jésica entusiasmada.-
-Sí, ¡enhorabuena!, me alegro mucho por ti.-Contestó Steve.-¿Puedo pedirte un favor?
-Por supuesto señor Lay.-
Steve abrió la puerta del laboratorio de biología y entró.
-He...he venido con mi novio, ¿puede pasar?-Preguntó desde la puerta Jésica.-
Steve asintió y se sentó en su silla.
Hugo y Jésica entraron y se sentaron en frente de él.
-¿Sucede algo señor Lay?-Preguntó Jésica.-
-Verás, recientemente he recibido la noticia de que mi hija se encuentra en un estado...difícil.-Explicó el señor Lay.-Cristian no puede venir porque está haciendo unos trabajos por Europa con su mujer y la pequeña Lucy está con su tía durante una temporada, y no volverá hasta Agosto.
-¿A dónde quiere llegar señor Lay?-Preguntó Jésica.-
-No puede saberlo nadie por razones que vosotros conocéis, pero se que tu prima...Ana...sí, Ana, es bruja.-Dijo finalmente.-
Jésica y Hugo se miraron asombrados por la confesión del profesor.
-¿Cómo sabe usted eso?-Preguntó Jésica.-
-En mi familia, siempre se habló de vampiros y hombres lobo....y brujas y demás. Investigué un poco y me centré en el comportamiento de las personas que me rodeaban y me fijé en ti Jésica.-
-¿En mí?-Preguntó señalándose a sí misma.-
-Efectivamente, en ti.-Repitió el profesor.-Investigué sobre ti y encontré a tu prima, y tras semanas de intentos por localizarla no lo logré. Más tarde, recibí una visita que no se me permite nombrar diciendo que podía ayudarme a investigar sobre Ana. Lo único que pidió a cambio que nunca revelara su identidad y que si en algún momento necesitaba ayuda, me pusiera en contacto con un teléfono que me dio.
El móvil de Hugo sonó y salió del laboratorio para atender la llamada.
-Disculpe, espero una llamada, en seguida vuelvo.-Dijo Hugo levantándose.-
-Tranquilo muchacho.-Contestó el señor Lay.-Jésica, he intentado localizar a esa persona pero al llamar, salta un mensaje diciéndome que el número no existe, con lo cuál necesito tu ayuda.-
-Señor Lay, por supuesto ayudaré en lo que pueda, pero debo saber algunas cosas.-Respondió Jésica.-¿Qué información exactamente recibió sobre Ana?
-La persona en cuestión me dijo que Ana no era....humana digamos, sino que era una especie de hechicera...o bruja o algo así, que tenía ciertos poderes. Aún que también me informó sobre las personas del entorno por si podía servir de utilidad, entre ellas tú.
Jésica se puso nerviosa, pues existía la posibilidad de que fuera mentira todo y quisiera que demostrara la existencia de vampiros en la actualidad confesando su secreto, o era verdad y a demás sabía lo que era en realidad.
-¿Qué sabe usted a cerca de las personas que rodean a Ana?-Preguntó Jésica.-Antes de que responda, sepa lo que sepa, es imprescindible que no salga de aquí hasta que no tenga claro quién fue su informador o los medios por los que consiguió la información, supongo que lo entiende.
-Por supuesto Jésica.-Dijo asintiendo.-La información no me la proporcionó en persona, sino que me mandó una carta con los datos que pudieran serme de utilidad.
Steve abrió un cajón que tenía el candado puesto y extrajo un sobre con papeles dentro.
-En este sobre hay varios papeles, cada uno de ellos con información sobre las personas del entorno de Ana y sobre Ana por supuesto.-Dijo Steve entregando el sobre a Jésica.-
Jésica leyó algunos papeles y vio datos familiares, como fechas de nacimientos, comuniones, bodas, bautizos, fallecimientos..., pero destacaban zonas subrayadas en las que especificaba su forma de ser.
Contempló los papeles durante unos minutos, y tras leerlos detenidamente los devolvió.
-¿Por qué no me dijo nada cuando supo que era vampira?-Preguntó Jésica.-
-Jamás he estado en una situación parecida, de modo que no conozco las consecuencias de esto, supongo que por temor.-Admitió finalmente.-Espero que no suponga un problema que sepa ciertas cosas.
-Al revés, supone un alivio, siempre y cuando haya investigado cuáles son las claves para detectar algún problema...no se si me sigue...-
Steve asintió.
-Pero algunas cosas no vienen en este informe y me gustaría saberlas, si no supone un problema claro...-Steve esperó a que Jésica contestara y tras saber que respondería a su pregunta, prosiguió.-Si eres vampira, ¿cómo puedes estar en el instituto con todos los humanos que hay?, ¿cómo puedes salir con tu novio?, ¿por qué tienes los ojos marrones como siempre y no te cambian de color?
Jésica soltó una pequeña risita y contestó.
-Estas son las típicas preguntas de "novato".-Contestó sonriente Jésica.-Soy vampira desde hace poco, de modo que su informador está al corriente de mi vida y de la de los demás. Le agradecería antes de nada que diga lo que diga o pase lo que pase a partir de ahora, no lo tome como amenaza, porque si no lo dice usted se lo digo yo, ahora que lo sabe, no nos quitará ojo, y a la mínima sospecha saltará.-Steve asintió y Jésica respondió a las preguntas.-Todas las mañanas bebo sangre para poder aguantar las clases sin sed, pero bebo sangre animal, no humana, y de animales muertos o enfermos, no mato criaturas. Puedo estar con Hugo porque si hay una conexión íntima entre dos seres, a pesar de las criaturas que sean se pueden llevar bien, y porque en nuestro caso por ejemplo, un humano y un hombre lobo no tienen por qué llevarse mal, y una vez que fui convertida a vampira, mi relación con él era tan fuerte que ni el odio entre las especies intervino. Los ojos son rojizos...anaranjados mejor dicho, pero uso unas lentillas que camuflan el color durante unas horas, pero en función de la sed, se queman y se deshacen. Un dato curioso es que al tener sed, la temperatura sube y los ojos enrojecen, de ahí la imagen de los vampiros con ojos rojos, y las lentillas se deshacen con el calor.
Hugo entró de nuevo y le pusieron al corriente de lo ocurrido.
Tras casi una hora hablando, se despidieron del profesor hasta la reunión de nuevos ex-alumnos en Septiembre.
Al salir vieron a Azucena.
-¿Dónde estabas Azucena?-Preguntó Jésica.-
Pero no contestó. En su lugar, se sentó en el suelo y empezó a llorar.
-¿Qué ocurre?-Preguntó Hugo sentándose a su lado y abrazándola.-
-Que alguien ha hecho algo horrible...-Contestó llorando Azucena.-Hay cosas que hemos sufrido los demás y nos parecen normales, pero cuando lo ves de cerca y en otra persona...se te parte el corazón.
Jésica pensó que no se trataba de algo normal. Su modo de responder apuntaba sin duda a algo relacionado con el mismo tema que había tratado con el profesor de biología minutos antes.
-Vamos a fuera y nos lo cuentas.-Dijo Jésica cogiendo de la mano a su amiga y ayudándola a levantarse.-
Salieron del edificio y se sentaron en un banco.
Esperaron a que Azucena se calmara un poco y siguieron hablando.
-¿Qué ocurre?-Preguntó nuevamente Jésica.-
Azucena sacó una foto de su bolsillo y se la entregó a Jésica.
-¿Sabéis quién es?-Preguntó sollozando.-
Hugo y Jésica miraron la foto durante unos minutos y Hugo empezó a verle parecido con alguien.
-Se parece mucho a alguien pero no se a quién.-Dijo Hugo mirando la foto.-
Azucena cogió la foto y, llorando, explicó los motivos de su estado de ánimo.
-Es Lucía Canno, 11 años y vampira.-Dijo Azucena.-
Jésica miró la foto sorprendida nuevamente.
-¿Cómo que vampira?-Preguntó Hugo mirando la foto junto a su novia.-En la foto no muestra signos de que sea vampir...
Antes de que Hugo terminara de hablar, el señor Lay salió por la puerta y se dirigió a ellos.
-¿Qué acabas de decir Azucena?-Preguntó con la respiración entre cortada.-
Azucena miró a Jésica y pensó si era seguro que respondiera en alto, y Jésica asintió con la cabeza.
-Esta chica es Lucía Canno y es vampira.-Repitió Azucena respondiendo a la petición del profesor.-¿Ocurre algo?
Steve se sentó en el banco y se llevó las manos a la cara y comenzó a llorar.
-¿Est..es...estás segura?-Preguntó Steve Lay sollozando.-
Azucena asintió y se empezó a preocupar más por la situación de ese momento que por lo que tenía que contar.
-¿Sabe quién es esta chica señor Lay?-Preguntó Jésica.-
-Sí...lo se...es mi nieta.-Confesó finalmente llorando.-
La sorpresa fue general. Ninguno se esperaba que a sus 52 años fuera abuelo.
-Señor Lay, esta chica no puede ser su nieta, se apellida Canno.-Dijo Jésica sentándose al lado de su profesor de biología.-
-Como ya sabéis, tengo una hija 12 años y un hijo de 22.-Explicó el profesor.-Sin embargo lo que no sabéis es que hace 30 años falleció mi hijo Roberto, poco después de que su mujer diera a luz a Lucía.
-Sigo sin entender por qué se apellida Canno y usted Lay.-Intervino Hugo.-
-Roberto es hijo mío, pero al ser el primero en nacer, nació en una época en la que el orden de los apellidos no importa, y decidimos poner el de su madre.-Respondió Steve.-A los pocos años, Sandra, que era mi mujer, falleció, y no le cambié el apellido de orden para poder conservar algo de ella, pues por entonces, Cristian ya había nacido y se apellidaba Lay. Años después me casé de nuevo y nació Silvia, y dejamos mi apellido. Desgraciadamente cuando Silvia cumplió los 3 años, un accidente de coche acabó con la vida de mi mujer, y no me he vuelto a casar desde entonces.
Jésica comenzó a llorar por el relato del señor Lay, pero no le impidió que lo terminara.
-Cristian se mudó a Galicia con su esposa y Silvia vive con su tía, al igual que Lucy.-Prosiguió el relato.-Con mi sueldo no puedo ocuparme de mis dos hijas, de modo que las veo todos los días y duermo a veces en casa de mi hermana, pero no puedo permitirme que vivan en mi casa. Aún que parezca que no, los tres lo llevamos muy bien, bueno...los cuatro porque mi hermana es la que más aporta. Antes os dije chicos-Miró a Hugo y Jésica y continuó.-que mi hija está enferma, pués necesito que busquéis a Silvia, y le contéis por qué no puedo ir con ella.
Hugo negó con la cabeza y propuso un plan mejor.
-Azucena dice haber visto a Lucy, dado que no nació vampira, es una vampira reciente y peligrosa.-Explicó mirando la foto.-Buscaremos a Lucy y hablaremos con ella para que nos cuente con todo detalle lo ocurrido, y si recuerda quién le hizo eso. Usted vaya a cuidar de su hija y trate de explicarle lo que ocurre...yo me comprometo a hacerme cargo de Lucy hasta que su sed esté controlada.
Jésica abrió los ojos sorprendida por la reacción de Hugo.
-¿De veras harías eso por mí?-Preguntó emocionado el profesor.-
-Por supuesto, y por varios motivos: porque es un gran profesor al que admiro mucho desde que me dio clases hace años, porque hay una pequeña vampira suelta con sed de sangre y seguramente descontrolada y porque...-
En ese momento Hugo se calló, interrumpiendo así su preciosa explicación de su reacción.
-Dilo Hugo.-Dijo Steve.-
-Porque será lo más parecido que tenga nunca a una hija.-Respondió mirando a Jésica.-Los vampiros no pueden tener hijos.
-Pero los lobos como tú sí, ¿verdad?-Preguntó el señor Lay.-
-Sí, pero Jésica no.-Aclaró finalmente.-Si en algún momento puedo tener una hija, este será el único. De modo que se quedará en mi casa, la cuidaré y mi hermana y su novio ayudarán también mientras estén en España, que por lo visto se quedarán una gran temporada.
Jésica abrazó a su novio, pero se negó a que la pequeña Lucy se quedara con él.
-No puede quedarse contigo, estás en plena carrera...se quedará conmigo.-
El profesor Lay estaba orgulloso y feliz de ver que alumnos suyos a demás de especiales por razones evidentes, eran personas que cuidaban de él como si de un familiar se tratase.
-Diego y Elena estarán bien solos, y yo estoy ganando dinero haciendo unas prácticas en horario externo al que nos mandan en la universidad, viviré con Laura y contigo, y seremos como una pequeña familia imposible.
La broma de Hugo calmó los ánimos y finalmente, todos se pusieron de acuerdo en que buscarían a Lucy y se iría a vivir con Laura, Jésica y Hugo.
Se despidieron del señor Lay y se fueron a casa de Jésica.
Por el camino, Azucena les contó dónde podía estar la pequeña.
-La he visto en varios lugares últimamente, la última vez esta mañana en el restaurante de Lorena.-Dijo Azucena.-Y al llegar aquí vi una foto suya en el despacho del señor Lay y la reconocí.
-¿La foto era del señor Lay?-Preguntó Jésica.-
-Sí, pero sin que se diera cuenta la dejé en su bolsillo antes de irnos.-Contestó Azucena.-
Llegaron a casa de Jésica y escucharon un grito y un sonido similar al de un cristal rompiéndose.
-Hugo ve a la parte de atrás por si acaso.-Dijo Jésica cogiendo de la mano a Azucena.-Tú ven conmigo.
Ambos asintieron e hicieron caso a Jésica.
Azucena y Jésica entraron en la casa y vieron a Laura tirada en el suelo.
Jésica corrió hacia ella y empezó a moverla de un lado a otro para que reaccionara, pero no se movía.
Jésica empezó a gritarle su nombre para que hiciera caso pero Laura permanecía inmóvil en el suelo, con los ojos cerrados.
Hugo entró y vio a Jésica tirada en el suelo llorando, al lado de su hermana y abrazada por Azucena.
-¡Por favor, Laura muévete!-Gritó moviendo a su hermana pequeña.-¡Por favor....!-
Jésica se dio por vencida y se echó al suelo a llorar.
Azucena se percató de que Hugo había escuchado algo, pues no paraba de asomarse a la escalera.
-¿Ocurre algo Hugo?-Preguntó Azucena.-
Hugo señaló a la puerta de la habitación de Jésica y Azucena escuchó.
-¿Esa voz es la de...?-
Hugo asintió antes de que dijera el nombre y subió corriendo.
Jésica observó como su novio y su amiga subían pero no les siguió, en su lugar se quedó con Laura intentando que reaccionara de una vez.
Hugo apoyó la cabeza en la puerta y escuchó llantos. Intentó abrir la puerta pero tenía el pestillo puesto.
-Azucena, ¿cuánto hace que no comes?-
-No se...esta mañana, ¿por qué?-
-¿Crees que tendrás suficiente fuerza para abrir con el cerrojo puesto?-
-Lo intentaré.-
Azucena apoyó la mano en el pomo de la puerta y lo giró y lo bajó pero no funcionó. Lo intentó de nuevo pero tampoco pudo abrirlo.
Hugo se paró a pensar en la situación. Bajó al salón y buscó a Jésica.
-¿Tu habitación tiene pestillo?-Le preguntó Hugo a Jésica.-
Jésica no contestó, se limitó a subir corriendo e intentar abrir la puerta.
-Esto no es un cerrojo, es un hechizo.-Dijo Jésica.-Aquí hay o ha habido un brujo.-
Jésica cogió su móvil, bajó al salón y llamó por teléfono a Ana.
-Hola Jess, ¿qué tal?-
-Ana, ¿has estado en mi casa?-
-No...esta mañana ha estado Pablo pero yo no, ¿qué ocurre?-
-Necesito que vengas, mi puerta tiene un hechizo y no podemos abrirla y hay gente llorando dentro y Laura está inconsciente en el suelo.-
-Dame un minuto, voy a llamar a Carlos.-
Jésica colgó y subió para comprobar que todo estaba igual o si habían abierto la puerta, pero desgraciadamente fue lo primero.
1 minuto después apareció Carlos y lo primero que hizo fue intentar reanimar a Laura pero con el resultado que había obtenido Jésica, ninguno.
-Ana, ¿tienes idea de cómo abrir la puerta?-Le preguntó Hugo.-
La joven asintió, apoyó la mano en el pomo, cerró los ojos y movió los labios pronunciando una serie de palabras en latín.
Se escuchó un cristal y Azucena bajó corriendo a la parte de atrás, pues estaba convencida de que pasara lo que pasara dentro de la habitación, el culpable había salido por la ventana.
-¡Carlos ven!-Gritó Azucena desde el patio de atrás.-
-¿Qué sucede?-Preguntó una vez que había llegado.-
Carlos empalideció al ver a su hermano con la mitad de la cara desgarrada.
-Escuché un ruido de cristales y cuando llegué estaba aquí.-Explicó Azucena.-
Pablo estaba muy débil, casi no podía hablar, pero dijo lo suficiente para que Azucena corriera a informar a Jésica.
-Raquel...enfadada...Susan tiene po...-Pablo no terminó la última palabra pero Azucena la dedujo.-
Carlos abrazó a su hermano y le dijo que todo iba a salir bien.
-Jésica, no puedes entrar ahí ahora, solo puede pasar Hugo.-Dijo Azucena.-
-¿Por qué?, en todo caso podría pasar Ana que es la que abre la puerta.-Contestó Jésica.-
-Porque Pablo acaba de caer por la ventana con toda la cara desgarrada por Raquel.-Respondió temblando.-Ahora mismo no es humana, me ha dicho Pablo que está enfadada y se ha transformado y...
Ana interrumpió a Azucena y terminó su frase.
-¿Quién más hay dentro?-Preguntó Ana.-
-Pablo ha intentado decirme que Susan tiene poderes de nuevo, a´si que deduzco que ella.-
Ana se enfadó y volvió a intentar abrir la puerta y lo consiguió.
Se escuchó un gruñido y Hugo decidió entrar.
-¿Qué haces?, no te has transformado.-Dijo Jésica impidiendo el paso a Hugo.-
-Es el único modo, es peligroso que me transforme aquí, podría heriros.-Respondió Hugo.-
Jésica cogió a Azucena y a Ana y las llevó al cuarto de Laura.
-No salgáis de aquí hasta que lo diga yo chicas, y si intenta entrar alguien escondeos o lo que sea, ya os avisaré si soy yo, ¿entendido?-Preguntó Jésica.-
Las chicas asintieron y Jésica volvió con Hugo.
-Azucena y Ana están en la habitación de Laura y por lo que escucho, Carlos ha metido en casa a Pablo y mi hermana y él están en los sillones tumbados, así que haz el favor de transformarte antes de entrar.-Exigió Jésica.-
-Podría hacerte daño y no me lo perdonaría....-
-Ya me ocupo yo de eso, y si me haces daño la culpa será mía por exponerme pero si no entras ahí como el animal que eres, podría haber más heridos.-Dijo Jésica.-
Antes de que Hugo respondiera, Jésica le besó los labios y le susurró al oído que le quería mucho.
-Llamaré a Elena y a Diego.-Dijo Jésica.-Ahora entra ahí y para a Raquel, pero no hagas que huya, porque algo me dice que no está enfadada, simplemente decepcionada o asustada.-
Hugo asintió, le besó la frente a Jésica y esta se fue al salón a llamar a Elena.
-¿Qué ha pasado?, no he estado atento.-Preguntó Carlos.-
-Ana y Azucena están en la habitación de Laura, Hugo se va a transformar y va a entrar a detener a Raquel y a Susan y yo voy a llamar a Elena y Diego.-
-Date prisa y te paso el teléfono de Amanda, que ha estudiado medicina.-Dijo Carlos.-Aún que me han dicho que Elena también pero como ella es licántropa también irá a ayudar a su hermano.-
Jésica llamó a Elena mientras cogía un papel con el teléfono de Amanda.
-Elena, tienes que venir, tu hermano acaba de transformarse para detener a Raquel que ha herido a mi hermana y a mi primo Pablo. Avisa a Diego y que venga por favor.-
En seguida llamó a Amanda y le explicó la situación y en menos de 3 minutos ya habían llegado todos.
-Jésica, ¿dónde están Pablo y tu hermana?-Preguntó Amanda tras entrar por la ventana de la cocina.-
Jésica no había escuchado a Amanda entrar y se asustó, pero en seguida reaccionó y le indicó el lugar en el que se encontraban.
-Elena, Diego, están en mi cuarto.-Pensó Jésica esperando una respuesta igual.-
-Subo yo, Elena se queda abajo esperando por si a Raquel le da por saltar.-Pensó Diego.-Gracias por avisar, que nadie se acerque a tu cuarto.-
-Tranquilo, avísame con lo que suceda.-
Jésica fue a ver a Pablo y a Laura y Amanda estaba muy inquieta.
-Lo de Pablo es demasiado difícil de curar, tiene la cara muy desgarrada y le han mordido, pero veré qué puedo hacer...-
-¿Qué pasa con Laura?-Preguntó Jésica nerviosa.-
Amanda comenzó a examinarla, pero no como lo hacen los médicos habitualmente, si no teniendo en cuenta que era vampiro y podía tener otras posibles causas para no despertar.
Jésica se puso muy nerviosa durante los pocos minutos que la examinó Amanda.
Carlos comenzó a llorar. Jésica jamás había visto a su primo llorar tanto.
Los ojos de Jésica se oscurecieron y empezaron a enrojecer y no era buena señal.
De pronto se escuchó arriba un ruido muy fuerte que acabó con el escándalo que habían formado anteriormente en la habitación.
-Jésica, Raquel ya está tranquila, pero no se ha podido controlar y...bueno, ahora está de nuevo en su forma humana y...ha matado a Susan.-Dijo Diego.-Elena ya no está transformada, en seguida entrará a ver qué tal estáis abajo y cuando digáis, nosotros bajaremos.-
En ese momento, Elena apareció calmada y entró en el salón.
La calma duró poco cuando vio a Carlos llorar abrazado a su hermano Pablo.
-¿Quién es esta chica?-Preguntó Elena.-
-Soy Amanda, la novia de Carlos...¿qué eres?, porque no hueles como yo pero sin embargo siento como si fueras vampira...-
-Soy mitad lobo mitad vampiro, pero podemos hablar luego...-Contestó Elena.-¿Qué les ha pasado a Pablo y a Laura?-
Carlos abrazó a Jésica corriendo y supo que algo no iba nada bien, y no era la muerte de Susan.
-Pues Pablo ha perdido sangre y es posible que las heridas le hayan afectado al cerebro y tengan que operarle.-Respondió Amanda.-Pero Laura...
Elena no necesitó preguntarle qué había sucedido, estaba todo claro.
-No...no...no puede ser...¿por qué?¿por...por qué?-Repitió una y otra vez Jésica.-
Elena abrazó a Jésica y le prometió que no se separaría de ella nunca.
Carlos subió sin preguntarle a nadie si podía y entró en la habitación de Jésica a dar la noticia y se encontró a Raquel en una esquina sentada, abrazada por Diego y Hugo y a Susan tirada en el suelo...bueno...el cuerpo de Susan por un lado y su cabeza por otro.
-¿Susan también?-Dijo Carlos.-
Hugo, Diego y Raquel miraron a Carlos.
-¿Cómo que también?...¿qué ha ocurrido?-Preguntó Raquel.-
Carlos empezó a llorar antes de responder, entró en la habitación, cerró la puerta y abrazó a sus amigos.
-No es una amenaza ni nada pero ¿fuiste tú quién atacó a Pablo y a Laura?-Preguntó Carlos.-
-Sí...y lo siento muchísimo y te juro que lo compensaré..a todos os lo compensaré, prometido en se...-Raquel no acabó la frase cuando vio que Carlos negaba con la cabeza lo que decía.-Carlos, dime que no he hecho nada peor que matar a mi propia prima...-
Carlos rompió en llanto y se abrazó a Hugo.
-La...la..Laura está muerta...-Confesó finalmente.-Amanda ha salvado a Pablo pero Laura era imposible hacer nada, perdió mucha sangre y tenía un golpe demasiado fuerte en la cabeza...
No se lo podían creer, y en especial Raquel.
-No...no...es mentira, no soy una asesina, soy buena persona, lo de Susan jamás me lo perdonaré pero tampoco te voy a consentir que me digas que he matado a la hermana de mi mejor amiga.-Dijo llorando Raquel.-
Carlos se levantó, abrió la puerta y, enfadado con Raquel dijo:
-Baja y lo compruebas, asesina, ¡baja y mira el daño que has hecho a toda esta familia!-
Desde abajo escucharon gritar a Carlos y Elena subió.
-Elena no me toques ahora por favor...solo hazme un favor, sácame de aquí.-Dijo Carlos.-Si paso un segundo más con esta niñata asesina la mato.
Los ojos de Carlos eran completamente rojos. Nunca había tenido tal sed de sangre y sobre todo de venganza.
Elena cogió a Carlos de la mano y le sacó de casa.
-¿Es verdad?-Preguntó Raquel tímidamente por la escalera.-
Amanda subió a hablar con Raquel.
-Hola Raquel, soy la novia de Carlos, he venido a ayudar en lo que pudiera a salvar a Pablo y Laura pero me temo que es verdad, Laura está muerta.-Dijo Amanda.-
Azucena abrió la puerta de golpe y Ana salió disparada hacia Raquel.
-¡Asesina!, ¿cómo te atreves a tocar a mi prima?-Gritó Ana.-
Diego tuvo que intervenir para que no se pelearan y las cosas fueran a peor.
-Ana contrólate, ya sabemos lo que ha hecho Raquel, pero creo que en este momento lo último que necesitamos es que empiece todo de nuevo...Jésica nos necesita.-
Con todo el enfado, ninguno había pensado en lo mal que lo estaba pasando Jésica con lo sucedido e inmediatamente bajaron a ver cómo estaba.
Se encontraron a Jésica sentada en el suelo, de piernas cruzadas y llorando con una mano en su hermana y la otra en su cara.
-¿Ves lo que has hecho hija de...?-Gritó Ana.-
-¡Ya, Ana!-Intervino Jésica.-
Ana se enfadó con su prima Jésica.
-¿Cómo que ya?, ha matado a tu hermana, tendría que...-
Jésica se levantó y tapó la boca de su prima con la mano.
-Ana, déjala, ya me ocuparé de eso luego, si no te importa, no necesito que desaparezcáis por esto todos de mi lado, necesito que estéis conmigo...por favor...-Suplicó llorando Jésica.-
Ana cedió a las súplicas de Jésica y dejó de pelear con Raquel.
-Jess, lo siento mucho de veras, no puedo creer que haya perdido a mi prima y a mi...casi hermana el mismo día...soy una asesina, tus primos tienen razón...-Dijo Raquel.-Es mejor que me vaya...siento todo esto, lo compensaré de algún modo...haré algo o..no se, pero pensaré en algo...-
Raquel se dirigía hacia la puerta pero Jésica se interpuso en su camino.
-No quiero que te vayas...claro que estoy enfadada contigo, de hecho si por mi fuera estarías muerta como mi hermana y tu prima, pero si fuera así, sería peor todo, no quiero perder a más gente, de momento me conformo con que vengas al funeral y que estés conmigo, las explicaciones luego...
Raquel abrazó a Jésica y volvió a disculparse.
-Deja las disculpas...y ayúdame a avisar a mi padre y a mis tíos.-Pidió Jésica.-Muchas gracias por todo chicos, especialmente a ti Amanda, que le has salvado la vida a mi primo, si le pierdo a él también no se lo que haría.-
-De nada Jésica, pero el no haber salvado a tu hermana me hace sentirme fatal, como si no hubiera hecho nada bien...-
-Has hecho más que suficiente, si Laura estaba realmente tan mal, has hecho lo correcto.-
Amanda abrazó a Jésica y le ofreció ayuda cuando lo necesitara.
Esa noche fue terrible para todos, especialmente para Jésica y Raquel.

Querido diario:
Hoy, 29 de Junio de 2012, mi hermana y la prima de mi mejor amiga han muerto. Se que si escribo aquí no cambiará nada, pero no tengo fuerzas para hablar y tampoco quiero hablar con nadie ahora mismo. Fue todo de repente, cuando regresé de ver mis notas de selectividad, que eran las más altas, me encontré a mi hermana muerta y cuando me quise dar cuenta, la pequeña Susan estaba sin cabeza y mi primo Pablo a punto de morir. Todo esto lo hizo mi mejor amia Raquel, y a pesar de todo sigue siendo mi mejor amiga. Esto no lo puedo decir por que es inútil que defienda a la persona que ha hecho esto, pero tengo que contarlo, y aún que solo lo lea yo, tarde o temprano agradeceré escribir esto, pues es una gran forma de desahogarme. Si soy sincera, lo que siento ahora es una sed de sangre humana descontrolada y que nunca había tenido, pero no salgo porque no quiero separarme de mi hermana hasta que la enterremos. ahora mismo sería feliz viendo morir a Raquel, pero la idea de pensar en perder a otra persona más me hace echarme atrás. A demás, no soy una asesina, no quiero que sufra nadie innecesariamente, y estoy segura de que Raquel ha hecho todo esto por una razón que desconozco y que si puede recordar, me la contará Pablo. Esta noche está siendo difícil, es la quinta vez que cojo el diario y la primera que me atrevo a escribir y la verdad, aún que ha cosas que me gustaría borrar no lo voy a hacer, pues en un futuro puede hacerme pensar y recordar los malos momentos vividos y las reacciones que he tenido, para evitar tener las malas y para reaccionar correctamente ante situaciones similares.
Voy a intentar dormir 2 horas y mañana será un día de llanto en mi vida, pues hace un año escasamente perdí a mi madre y hoy perdí a mi hermana, y de mi padre no se nada, así que me siento sola en este mundo. Ojalá nunca vuelva a escribir estas cosas en mi diario, pero así es la vida...

Amaneció a las 6 de la mañana y Jésica se levantó de la cama.
Según abrió la puerta, Hugo estaba ahí, esperándola.
-¿Cómo te encuentras mi vida?-Preguntó besando a Jésica en la frente.-
-Mal, pero bueno...no soporto la idea de no ver a Jess jamás...-
Jésica se dio cuenta de que había dicho "no volver a ver a Jess" en lugar de a Laura y se extrañó.
-Acompáñame al baño por favor.-Le pidió a Hugo.-
Al entrar, se miró en el espejo y no se vio a ella, vio a su hermana.
Tenía la cara de Laura y aún así Hugo era su novio.
-Hugo, ¿qué ha pasado?, no recuerdo qué le sucedió a Jésica.-
-No le ha sucedido nada, lo que pasa es que ella está viva y nosotros no.-Respondió Hugo.-
La cara de Jésica era un poema, no se podía creer lo que estaba escuchando.
-¿Qué ha sucedido?-Preguntó Jésica.-
-Tras tu muerte, Jésica decidió vengarse de Raquel y nos reunió a todos un día para comer. Esto fue unas 2 semanas después de que te enterráramos, así que nos pareció bien ir todos para vernos en una ocasión no tan triste como la última. Al finalizar la comida, Jésica se levantó y me inmovilizó con la ayuda de Charlote..bueno nos inmovilizó a todos con su ayuda. Se acercó a Raquel y con una daga que era herencia de mis padres le cortó la cabeza. Tras haber efectuado su venganza, Charlote nos liberó del hechizo, pues por lo visto pactó con Jésica que una vez muerta Raquel todos volverían a la normalidad. De modo que fuimos a por tu hermana para detenerla, porque temíamos que ahora buscara venganza de todos los que le habían hecho daño en su vida. Jésica se sentía capaz de todo y empezó a clavar dagas a los hombres lobo y a clavar ramas de madera a los vampiros, pero ninguno dio resultado, excepto yo, que mientras cogía una rama para detenerla me clavó la daga por la espalda y atravesó el corazón. Estuve consciente unos 2 minutos, el tiempo suficiente para ver como Jésica huía y como la mitad de los presentes morían.-
Tras el relato, Jésica se quedó perpleja.
Se miró al espejo y vio que sus ojos eran castaños en lugar de rojos.
-Dos preguntas más, ¿por qué mis ojos no son como siempre, rojizos?, y ¿por qué me llamas "mi vida" si no soy tu novia?-
-Responderé en ese orden: ya no eres vampiro y desde que me morí, hemos sido novios.-
En ese momento Jésica entró por la puerta llorando.
-No puedo más con mi vida....no merezco vivir...-
Jésica cayó al suelo con una estaca en el corazón y una carta en el pantalón que decía: "No puedo con esta culpa, mi vida sin vosotros no tiene sentido. Si para volver con vosotros tengo que morir, pues me mataré"
-¡NOOOOO!-Gritó Jésica desde su cama.-
Ana entró corriendo por la puerta.
-¿Estás bien Jess?, ¿por qué has gritado?-
Jésica se miró las manos y las piernas, se levantó y fue al baño.
Había sido una pesadilla, volvía a ser ella, y todo era como antes.
-He tenido un sueño horrible...-Dijo llorando Jésica.-No puedo creer que haya permitido que dijeras esas cosas sobre Raquel...-
-¿Qué cosas?, solo digo la verdad, ha matado a Laura y a Susan Jésica, si no es una asesina no se lo que es.-
-Es mi mejor amiga.-Contestó Jésica a la pregunta retórica de su prima.-Es mi mejor amiga, y no voy a descansar hasta que no sepa qué le llevó a matar a Laura y a Susan.-
Ana se calmó y abrazó a Jésica.
-Perdona Jess, estoy demasiado tensa...duerme y mañana lo hablamos, ¿vale?-Dijo Ana.-
Jésica miró el reloj y eran las 4 de la mañana.
-Está bien...¿dónde está Hugo?-Preguntó Jésica.-
-En casa de Daniel, ha ido a avisarle de lo ocurrido.-Contestó Ana.-¿Quiéres que duerma contigo?
Jésica abrió la cama y asintió.
Sonó la puerta y Jésica se levantó a abrir sin despertar a Ana.
Al abrir la puerta, Jésica no pudo hacer otra cosa que llorar.

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