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viernes, 18 de enero de 2013
CAPÍTULO 8: Más unidos que nunca
Azucena se fue y entró Daniel.
-Esta casa está abierta al público.-Bromeó Laura.-¿Qué quieres?
-¿Duermes esta noche en mi casa?-Le preguntó Daniel a Laura.-
Laura abrió la boca asombrada y, tras unos segundos fuera de sí, volvió a la tierra.
-¿Cómo dices?-Preguntó Laura.-
-Mis padres no están, vuelven pasado mañana, y he pensado que podías dormir hoy en mi casa..ya sabes, hoy no nos hemos visto casi.-Dijo Daniel.-
Laura miró a Jésica suplicando que le dejara irse, pero antes de que su hermana respondiera, intervino Hugo.
-¡Claro que sí!, pero no olvides que mañana hemos quedado para desayunar, ¿te apuntas Dani?-Dijo Hugo.-
-¡Claro!, para compensar la comida desastrosa de hoy, jaja.-Bromeó Daniel.-Avisaré al resto, por si se apuntan.
Laura se fue con Dani y Jésica se centró en Hugo.
-¿Por qué le has dicho que sí?-Preguntó.-A lo mejor tenía planes con ella esta noche.
Hugo la rodeó y abrazó a Jésica desde atrás.
-Estoy seguro de que prefieres estar conmigo.-Le susurró Hugo al oído a Jésica.-
Jésica se apartó de Hugo para seguir el juego a su manera y provocarle.
-No se...preferiría estar con Laura la verdad.-Dijo Jésica sentándose en el sofá.-Sabe cómo hacer que me sienta bien después de algo malo.
Hugo fue hacia el sofá y le tapó los ojos a Jésica.
-Yo puedo hacer que te sientas mejor...-Volvió a susurrarle al oído a Jésica.-
Jésica se destapó los ojos, le cogió la mano a Hugo y tiró de ella en dirección al otro lado del sofá, para que Hugo fuera a sentarse.
Hugo se sentó y se acercó un poco a Jésica.
Esta se apartó y repitieron lo mismo dos veces, hasta que el sofá se acabó.
-No puedes irte más Jess.-Bromeó Hugo.-Eres mía.
Jésica le cogió la mano y se la llevó a la cara para que le acariciara.
Hugo se acercó a Jésica para besarla y esta se apartó nuevamente.
-Cierra los ojos.-Le dijo Jésica a Hugo.-
Este se negó y Jésica le dijo que si no lo hacía se iría a su casa, por lo que Hugo aceptó.
-Cerrados.-Dijo Hugo.-¿Y ahora qué?
-Dime qué sientes...-Dijo Jésica poniéndole una fresa en la boca.-
-A parte de hambre...solo hambre, ¿fresa?-Preguntó Hugo.-
-Sí, muy bien, ahora otra.-Dijo Jésica.-
-¿Me vas a hacer el juego de darme comida y lo tengo que adivinar?-Preguntó Hugo curioso.-
-Sí, así que a callar.-Respondió Jésica.-
Jésica cogió un caramelo de café.
-Te voy a dar una cosa para que muerdas, cuando yo te diga cierras la boca pero no te lo comas, ¿vale?-Le dijo Jésica.-
-De acuerdo.-Dijo Hugo.-
Jésica le mandó cerrar la boca cuando el caramelo estaba casi en su boca.
-¿A qué sabe?-Preguntó Jésica.-
-¿Café?-Preguntó Hugo.-
-Muy bien, el último, aunque no necesito que sueltes el caramelo-Aclaró Jésica.-
Jésica acarició el cuello de Hugo y este sintió un escalofrío.
-¿Te gusta?-Preguntó Jésica.-
-Sí...pero me gustaría más verte.-Dijo Hugo.-
-Espera que ya casi has terminado el juego.-Dijo Jésica acercándose a su oído.-Solo te falta una cosa, y si la aciertas, haremos lo que quieras.
-Vale.-Dijo Hugo sonriendo con cuidado de que el caramelo no se cayera.-
Jésica se acercó a su oído y le susurró:
-¿Preparado para la última?-
-Sí...creo.-Respondió Hugo.-
Jésica se sentó sobre él en sentido contrario, para que al abrir los ojos le viera.
Jésica se acercó a Hugo, y pasó su dedo índice por sus labios.
-¿Puedes repetirlo?-Pidió Hugo.-No he notado nada.
-Está bien.-Dijo Jésica pasando de nuevo el dedo por los labios de Hugo.-
-Chica no lo se, una última vez por favor.-Dijo Hugo.-
-La última.-Aceptó Jésica.-
Esta vez, Jésica se acercó a Hugo y cogió el caramelo con los dientes y Hugo se dio cuenta de que lo estaba cogiendo, pero no sabía cómo.
-No puedo soltar el caramelo, me has dicho que no, así que suéltalo.-Dijo Hugo.-
Jésica se sentía relajada por primera vez en mucho tiempo, estaba jugando con su novio por la noche, sin preocuparse de nada, y con la seguridad de que Susan no volvería a intervenir entre ellos.
Se acercó más a Hugo y le besó el cuello y le susurró:
-Si esta no lo adivinas, te dejo verlo pero no haremos lo que tú digas, así que atento.
Otro escalofrío recorrió el cuerpo de Hugo.
Jésica cogió el caramelo con los dientes y giró la cabeza para agarrarlo en otra dirección y hacer más fuerza.
-Me rindo.-Intentó decir abriendo los ojos, pero no pudo evitar soltar el caramelo.-Esta noche eliges tú.
Hugo vio a Jésica con el caramelo en la boca.
-¿De dónde lo has sacado?, se acaba de caer y no he oído caerse al suelo y tampoco lo tenía encima.-Preguntó Hugo.-
-Te lo explicaré con los ojos abiertos para que te fijes.-Dijo Jésica dándole nuevamente el caramelo a Hugo.-Esta noche elijo yo.
Hugo se metió el caramelo en la boca y observó lo que había hecho Jésica para quitarle el caramelo.
Jésica se acercó y cogió el caramelo con los dientes, y ahora que Hugo lo había visto, decidió complicar las cosas.
-Sigue por ahí, que es mejor que la fresa y todo eso.-Dijo Hugo.-
Jésica se metió el caramelo en la boca.
-¿Quiéres que te repita lo del caramelo?-Preguntó Jésica.-
-Vale...-Respondió Hugo.-Pero con otro porque ese ya casi que no, porque te lo has tragado, glotona.
Jésica sacó la lengua y dejó ver el caramelo.
-Para empezar no soy una glotona y para seguir, si quieres que lo repita, ven a por el caramelo.
Hugo sonrió a su novia y, aprovechando que estaba sentada encima de él, la agarró por la espalda y la acercó a él.
-Dame el caramelo.-Dijo Hugo.-
Jésica se negó con la cabeza, sabiendo que estaba consiguiendo jugar con él como ella quería, y en el fondo, Hugo también.
Hugo acercó más a Jésica, casi hasta el punto de rozarse, pero sin llegar a eso.
-Dame el caramelo Jess.-Volvió a pedir Hugo, recibiendo la misma respuesta por parte de Jésica.-
Hugo miró fijamente a Jésica y se acercó más.
-Dame el caramelo, última oportunidad.-Dijo Hugo.-
Jésica sacó la lengua para enseñarle el caramelo a Hugo y le dijo que no con la cabeza.
-Tú lo has querido.-Dijo Hugo.-
En ese momento, Jésica se olvidó del caramelo y se centró en Hugo.
Hugo se acercó del todo a Jésica y la besó apasionadamente.
Jésica sentía las manos de Hugo por su espalda, subiendo hasta su cuello.
Hugo se apartó de Jésica y le enseñó el caramelo.
-¡Lo conseguí!-Dijo Hugo.-
Jésica le quitó el caramelo con la mano, lo tiró al suelo y se lanzó a por Hugo.
Hugo besó a Jésica apasionadamente y esta no se negó.
A los 5 minutos, Jésica miró el reloj: las 12 de la noche.
-¿No hay luna?-Preguntó Jésica.-
-No hay.-Respondió Hugo.-La luna es mañana, por eso acepté lo de vernos.
-Entonces...¿no te tienes que ir?-Preguntó Jésica.-
Hugo se quitó la camiseta y la tiró al sofá de al lado.
-Todo tuyo Jess.-Dijo Hugo.-Te toca elegir esta noche.
-Ya lo has hecho tú por mí.-Dijo Jésica besándole.-
Continuaron besándose hasta que a Jésica le entró sed.
-¿Qué pasa?-Preguntó Hugo.-
Hugo vio los ojos de Jésica y lo comprendió.
-No puedo...he visto las películas y los libros, y un mordisco mío te podría herir y uno tuyo me podría matar.-Dijo Jésica sentándose al lado de Hugo.-
-Cariño, eso son historias y películas, un mordisco tuyo a mi no me hace nada, ahora mismo, porque no tenemos la misma edad.-Dijo Hugo refiriéndose al tiempo que llevaban siendo lo que eran.-Y tengo el suficiente control, y si veo que lo pierdo me alejaré de tí, tranquila.
Jésica besó a Hugo y le susurró:
-Esta noche no. No quiero que la primera vez acabemos mal.
Hugo lo entendió y no dijo nada en contra de su decisión.
-¿Vamos a dormir?-Preguntó Jésica.-
-Sí, ¿dónde dormirás esta noche?, Tu habitación está cerrada.-Dijo Hugo.-
Jésica se levantó y desplegó el sofá-cama.
-Buenas noches.-Dijo Jésica besando a su novio.-
-Buenas noches amor.-Respondió Hugo.-
A la mañana siguiente, madrugaron para ir a desayunar con todos y a las 10:30 estaban preparados.
-¿Nos vamos?-Preguntó Jésica.-
Hugo abrió la puerta y Jésica se tomó eso como un sí.
Por el camino, fueron abrazados. Jésica estaba contenta de volver con Hugo, porque aunque el día anterior estuvo a penas 8 horas sin él, le pareció un mundo.
Casi en la heladería vieron a Susan, y se acercaron a hablar con ella.
-¿Susan?-Preguntó Jésica.-¿Eres tú?
Susan les miró, y estaba llorando.
-¿Qué te pasa?-Preguntó Jésica.-
-Lo siento.-Dijo Susan.-No soportaba verte con Hugo y...no se...lo siento.
Jésica y Hugo abrazaron a Susan.
-Tranquila, ahora que sabemos a ciencia cierta lo que pasa te perdonamos.-Dijo Jésica.-Pero, ¿por qué no soportabas verme con Hugo?
-Se que es una tontería a mi edad, pero...nosotras...sentimos celos de una persona a la mínima.-Dijo Susan.-Tengo casi 9 años, pero para nosotras, eso es equivalente a 19. Aunque actúo como una niña pequeña, mis sentimientos van a parte, y eso es algo que por lo visto, con los años se mejora.
-En fin, hemos quedado para desayunar, ¿te vienes?-Dijo Jésica.-
-No...no quiero, estoy esperando a una amiga.-Respondió Susan.-Pero gracias, y también gracias por perdonarme.
-No hay de que, gracias a ti por disculparte.-Dijo Hugo.-Espero que nos veamos otro día más tranquilamente.
Susan sonrió a Hugo y a Jésica y cada uno se fue por su lado.
Al llegar a la heladería, Jésica vio a Marcos.
-¿Qué hace él aquí?-Preguntó Jésica.-
-Le dieron el alta anoche, así que decidimos traerle a desayunar para celebrarlo.-Respondió Clara.-
-Te conozco...-Dijo Marcos.-No se de qué, pero te conozco.
-Te habrás confundido, se llama Jésica y es una amiga, es la hermana de Laura.-Respondió Clara.-
Jésica vio a su hermana sentada en una mesa con los demás, pero al lado de Dani.
-"¿Qué tal anoche?"-Pensó Jésica.-
-"Genial, no pasó nada pero por poco, ¿Y tú?"-Respondió Laura.-
-"Igual, me entró sed y lo dejamos para otro día"-Respondió Jésica.-
Las hermanas se sonrieron y, entonces aparecieron Pablo, Raquel, Carlos y Ana.
-¿Qué hacéis aquí?-Preguntó Jésica.-
-Laura nos dijo que habíais quedado y nos apuntamos.-Contestó Carlos.-¡Hola a todos!
Todos devolvieron el saludo porque eran muchos para ir uno por uno.
Pidieron el desayuno y se sentaron en dos mesas que habían juntado.
Raquel se sentó entre Pablo y Clara, Hugo se sentó entre Pablo y yo, Ana se sentó entre Laura y yo, Carlos eligió sentarse con Rodrigo y Pedro y Azucena presidió la mesa sentada entre Dani y Marcos.
Cada uno tenía una conversación distinta con todos, y al terminar el desayuno cada uno se fue a su casa.
-Chicos, quería decir una cosa antes de nada.-Dijo Diego sonriente.-
Todos prestaron atención a Diego, que parecía ansioso por hablar.
-Elena, tu hermano sabe lo mucho que yo te quiero, y que desde hace un año vivimos juntos en Italia, pero ha llegado el momento de dejar de ser novios.-Anunció finalmente Diego.-
Elena se quedó paralizada y todos los presentes tuvieron la misma reacción.
Jésica pensó en seguida en Susan, que estaba por allí, y que le había conjurado otra vez, pero en esta ocasión a Diego, pero en seguida vería que era una falsa alarma.
-¿Qué dices Diego?-Preguntó a punto de llorar Elena.-
En ese momento, salieron 4 camareros vestidos con traje y corbata y una tarta en las manos.
-No quiero vivir en Italia con mi novia...-Dijo Diego.-Quiero vivir en Italia con mi mujer, ¿quiéres casarte conmigo?
Diego se arrodilló y sacó un estuche con un anillo de compromiso dentro y se lo entregó a Elena.
Nadie se lo podía creer, le había pedido matrimonio después de un año saliendo.
-¿Y bien..., qué dices?-Preguntó Diego.-
Elena besó a Diego con fuerza y le dijo que sí.
Todos aplaudieron y Jésica se tranquilizó al ver que Susan no tenía nada que ver en esto.
-Nosotros nos vamos, que el médico le aconsejó a Marcos no estar mucho fuera de casa.-Dijo la madre de Marcos, que le había traído.-Gracias chicos por el desayuno para Marcos y enhorabuena a los novios.
Se despidieron de Marcos y de su madre y se fueron a celebrar la noticia por todo el pueblo.
Pablo vio a su prima Jésica y la cogió del brazo y se separó del grupo.
-¿Qué quieres?-Preguntó Jésica.-
-¿Ese era...?
-Sí, era él, y lo raro es que se acordaba de mí, y yo le hice olvidar.-Dijo Jésica.-
-No solo eso, sino que su amigo, que por lo visto se llamaba James se acuerda de mi y me manda recuerdos a través de Marcos.-Dijo Pablo.-Es muy raro.
Jésica y Pablo siguieron caminando con todos y al final terminaron comiendo en un restaurante.
Por la tarde cada uno se fue a su casa definitivamente y Diego y Elena fueron a casa con Hugo, Laura, Daniel y Jésica.
Cenaron todos en casa de Laura y Jésica y a media noche se fueron todos menos Hugo, que recordó que había quedado esa noche con Azucena para que comprobara que era hombre lobo.
Sobre la 1 de la mañana llegó Azucena, pero para entonces, Hugo se había ido.
-Nos dijo que estaría en la antigua mansión Hederl, que quedó abandonada hace cientos de años.-Le dijo Jésica a Azucena.-
-Pues vamos.-Dijo Azucena.-
Laura y Jésica se miraron y, aunque tardaron un par de minutos en acceder, finalmente fueron a la mansión.
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