A casa de Daniel comenzaron a llegar personas.
Los primeros en llegar fueron Clara y Pedro que vivían cerca.
Poco a poco llegaron los demás, y a la media hora estaban todos menos Jésica y Laura.
-¿Sabes dónde pueden estar?-Le preguntó Raquel a Hugo.-
-No, me dijo que no tardaría, pero es que todos hemos llegado media hora antes, así que no creo que pase nada.
A la hora a la que habían quedado todos, llegaron Laura y Jésica.
-Quedamos en una hora, y hemos tardado una hora.-Dijo Laura.-A demás, ninguna encontrábamos el modelito adecuado.
Jésica llevaba puesto un vestido sin tirantes "palabra de honor" de color verde claro con tonos oscuros, unos zapatos de tacón negros y en el bolso unas sandalias planas por si acaso. Llevaba dos mechones de pelo de delante recogidos atrás con una pinza y llevaba puesta una diadema morada.
Laura llevaba un vestido rojo corto, con unos vaqueros cortos debajo y unas sandalias de tacón rojas. El pelo se lo había alisado y llevaba una trenza detrás que le recogía parte del pelo, y el resto suelto.
Todos se habían arreglado para la ocasión, pues a partir de ese año, muchos de ellos no se verían más.
Mientras salían todos al patio delantero para irse finalmente, cada uno se puso a hablar por su lado con otra persona.
Una vez que todos habían salido, Rodrigo hizo un comentario antes de irse.
-No se si es que llevo semanas sin ver a Jésica, o que el hambre me afecta al cerebro, pero creo que ahora mismo, de los...-Rodrigo contó las personas que había en el patio.-...9 que somos, la más guapa es Jésica.
Todos soltaron una gran carcajada y asintieron.
-Jajaja, gracias.-Agradeció Jésica a sus amigos.-¿Cómo nos vamos?
-Yo puedo conducir.-Dijo Hugo.-En mi coche cabemos 5.
-Yo también, en el mío cabemos 5, pero mejor que vayamos 4, porque no está diseñado para llevar 5 personas, aunque haya 5 asientos.-Dijo Rodrigo.-
-¿Qué coche tenéis?-Preguntó Azucena.-
-Un Audi A4.-Dijo Hugo.-
-Yo un BMW Z4.-Dijo Rodrigo.-Al ser un deportivo, no está diseñado para viajes en familia y eso, así que aunque haya 5 asientos, iremos mejor 4 personas.
-Yo tengo desde hace poco un Ford Focus y este si está diseñado para llevar 5 personas.-Dijo Azucena.-Si queréis vamos en 2 coches, y nos dividimos en 2 grupos de 4 y 5.
Todos aceptaron la idea.
-¿Con qué coches?-Preguntó Azucena.-
-Si el de Rodrigo es un deportivo, casi mejor que no.-Dijo Laura.-No por nada, sino porque si vamos al bosque o simplemente vamos varias personas, es más cómodo ir en los otros dos.
-Le doy la razón a Laura.-Dijo Jésica.-4 con Hugo y 5 con Azucena.
-Conmigo pueden venir Jess, Lau y Dani.-Dijo Hugo.
-¿Jess, Lau y Dani?-Preguntó sorprendida Raquel.-No sabía que les llamaras así, mola, te lo copiaré.
-Jajaja, vale.-Dijo riéndose Hugo.-¿Os parece bien: Lau, Jess, Dani y yo en un coche, y Azucena, Raquel, Rodrigo, Clara y Pedro?
-Vale, y a la vuelta ya veremos.-Bromeó Clara.-En fin...¿Nos vamos?
Cuando todos salieron del jardín, se dividieron por grupos y cada uno se fue a un coche.
Azucena vivía cerca de la casa de Daniel, así que tenía el coche aparcado cerca, pero Hugo se tuvo que ir hasta casa de Jésica a por el suyo.
Le llegó un sms a Laura.
-Dice Clara que se tarda como 1 hora en llegar, que el primero que llegue que llame al otro.-Leyó Laura.-
-Dile que vale.-Respondió Hugo.-
Cuando se subieron al coche de Hugo Jésica propuso una idea.
-¿Has escogido este grupo de viaje porque somos los únicos enterados de..ya sabes?-Preguntó Jésica.-
-La verdad es que no, pero ahora que lo dices es mejor así.-Dijo Hugo.-¿Por qué?
-Si podemos ir rápido, ¿habría alguna forma de llegar antes en coche?
-La verdad es que no lo había pensado, pero no creo.-Dijo Hugo.-Para empezar de poder alguien podríais Laura y tú, ni Dani ni yo podríamos.
-¿Por qué tú no?-Preguntó Dani.-
-¿No lo sabe?-Preguntó Hugo.-
-No, no le dije nada porque no lo considero importante, quiero decir que igual que le afecta a él el que Jess y yo bebamos sangre, por razones evidentes, el que tú seas..otra cosa no le afecta.-Respondió Laura.-
-¿No eres humano?-Preguntó Daniel-¿Y qué eres?
-Hombre lobo.-Respondió tranquilamente.-Supongo que aunque te sorprenda, no te asustarás, puesto que vas en el coche con dos vampiros.
Los ojos de Daniel se abrieron de par en par.
-¿Cómo puedes estar aquí?-Preguntó Daniel.-Me refiero en el mismo coche que dos..vampiros. ¿No te entran ganas de matarles?
-La verdad, no.-Respondió Hugo.-No todo es como en los cuentos, por ejemplo, los hombres lobo tienen fama de transformarse con luna llena, y eso es verdad, pero solo en parte.
-¿A qué te refieres?-Preguntó curioso Daniel.-
-Me refiero a que es cierto que para transformarse a lobo necesitamos luna llena, pero eso es solo cuando te transformas por primera vez y las noches de luna llena a partir de ese día, mientras tanto, si yo me enfado mucho mucho, puedo transformarme si quiero a plena luz del día.
-¡Qué fuerte!-Dijo Daniel.-Si no es molestia, ¿podrías contarme más cosas sobre los hombres lobos que son falsas, o que son reales aunque nos hagan creer que no?
-Jajajaja, claro que sí Dani.-Dijo Hugo.-Bueno, dicen que para ser hombre lobo, te tiene que morder uno con luna llena y eso es mentira; te muerda cuando te muerda, si ha terminado la transformación te convierte en hombre lobo, pero no al instante: Una vez que un hombre lobo muerde a un humano, este queda inconsciente durante unas 2 horas. Tras esas 2 horas aproximadamente, se despertará siendo humano y podrá continuar así el resto de su vida. Supongo que te preguntarás cómo es que te muerden y no te conviertes.-Comentó Hugo mientras conducía.-Una vez que se ha despertado la persona en cuestión, seguirá siendo humano hasta que esa persona acabe con la vida de otra. Si a lo largo de su vida no mata a nadie, queriendo o accidentalmente, no se producirá la transformación. Realmente, hay muchas personas que han sido atacadas por hombres lobo, pero que al no haber matado a nadie, no recuerdan lo ocurrido y no se convierten.
La cara de asombro de Daniel aumentaba por momentos y Jésica y Laura también empezaban a asombrarse, a pesar de saberlo ya todo.
-Eso quiere decir...que tú mataste a alguien-Dedujo Jésica.-
-En efecto.-Admitió Hugo.-Y la verdad fue de la forma más inoportuna y a la persona a la que menos me habría gustado hacerle daño.
-¿A quién mataste?-Preguntó Laura.-
-A mi madre.-Respondió Hugo.-
Laura, Jésica y Daniel se miraron y la única que se atrevió a preguntar fue Jésica.
-Si no querías hacerle daño, ¿por qué la mataste?
-Porque cuando uno nace, no es consciente de nada de lo que ocurre.-Respondió Hugo, añadiendo una explicación acto seguido.-Mi madre era licántropa, es decir, era como yo: lobo. Se quedó embarazada de mí con 22 años, antes de haberse transformado por primera vez. Por lo visto, a parte de con la mordedura de un hombre lobo, mediante la genética también se puede serlo, y por eso lo soy yo. Un bebé licántropo, aunque obviamente no se ha podido transformar no es un bebé normal. Al nacer es más grande y hace más fuerza. El día que nací, los médicos dijeron que era demasiado grande para nacer de forma natural, y que le practicarían una cesárea a mi madre. Mientras los médicos se preparaban, mi madre rompió aguas y finalmente me dio a luz de manera natural. Al nacer, su cuerpo no pudo resistir la presión que ejercía sobre ella de manera involuntaria y se desgarró la piel. Nada más nacer, la ingresaron con una gran cantidad de sangre perdida y buscaron inmediatamente un donante del mismo grupo sanguíneo, pero no hubo nadie. Mi madre falleció a las 2 horas de nacer yo.
Tras el relato de Hugo, se produjo un silencio en el coche.
A la media hora, Jésica habló.
-Tengo que ir al baño, ¿en la próxima gasolinera o en una estación de servicio paramos?
-Vale, yo necesito comer algo.-Dijo Daniel.-Imagino que vosotras no.
Laura y Jésica se rieron y poco después también lo hizo Hugo.
Al llegar a una estación de servicio, Jésica fue corriendo al baño y Laura, Hugo y Daniel se quedaron en la cafetería pidiendo algo para comer y para beber.
Cuando Jésica salió del baño y se dirigía a la mesa con los demás, vio como una niña miraba por una ventana y parecía que lloraba.
Jésica se acercó a la niña.
-¿Qué te pasa pequeña?-Preguntó Jésica.-
La niña giró la cabeza para que no le viera Jésica.
-No encuentro a mis papás.-Dijo sollozando la pequeña.-
Jésica acarició la melena rubia de la pequeña.
-Dónde les viste la última vez?-Preguntó Jésica.-
-En el coche, bajé para ir al baño y cuando salí no estaban.-Respondió la pequeña.-
-¿Cómo te llamas peque?-Preguntó Jésica.-
-Mamá no me deja decírselo a extraños.
Jésica se impresionó con la respuesta de la niña y lo volvió a intentar.
-Ya imagino que tus padres te dirán eso, igual que todos, pero cuando te pierdes es una ocasión especial, y si alguien te ofrece ayuda hay que aceptarla.
-Es que...mamá me dice que busque a un policía pero no hay ninguno.-Replicó la niña.-
Jésica escuchaba a la niña y su voz le recordaba a otra persona.
-Bueno, intentaré ayudarte sin saber tu nombre.-Dijo Jésica.-¿Sabes el teléfono de alguno de tus padres?
-Mamá dice que no lo necesito.
Esa respuesta hacía las sospechas de Jésica cada vez más probables.
-Hace nada, en un parque, encontré a una niñita como tú que no sabía el teléfono de sus padres porque su mamá le dijo que no lo necesitaba, pero en realidad lo necesitaba, y mis amigos estuvieron mucho tiempo buscando a sus padres porque no podían llamarles.-Dijo Jésica.-Pero la clave para encontrarles fue que la niña les dijo su nombre.
-¿Les dijo?-Preguntó la pequeña.-¿Quiéres decir que tú no fuiste?
-No, yo...me fui a casa con una amiga a la que le había dado un mareo.-Dijo Jésica repitiendo la misma excusa que en el parque.-Y al día siguiente me dijo un amigo que habían encontrado a sus papis.
-Pues era mentira.-Dijo la niña dándose la vuelta y dirigiéndose al baño sin mirar a Jésica.-
-"Era mentira..."-Pensó Jésica.-"Es ella"
Jésica fue tras la niña y se hizo la ignorante y siguió con la conversación.
-¿Qué has dicho?-Preguntó Jésica.-
-Que era mentira, que no encontraron a sus padres.
-¿Cómo puedes saberlo?-Preguntó Jésica para confirmar su teoría.-
-Porque esa niña no tiene padres...
Tras decir eso, Jésica estaba sola. La pequeña había desaparecido tan rápido que ni ella la había visto.
Jésica fue con sus amigos que ya habían terminado y la estaban esperando en la puerta.
-¿Cómo has tardado tanto?-Preguntó Laura.-
-¿Recuerdas a Susan, la pequeña del parque?-Dijo Jésica.-
-Sí, fue hace pocas semanas, ¿por qué?
-Creo que estaba aquí.-Respondió Jésica.-He estado hablando con una niña, bajita, rubia, que se había perdido y que no se sabía el teléfono de sus padres porque su madre le dijo que no le hacía falta.
-¿Estás segura?-Preguntó Laura.-
-Completamente-Afirmó Jésica.-Lo peor es que ha dicho que no encontrasteis a sus padres porque no tiene y luego ha desaparecido, literalmente.
De camino al coche, Laura y Jésica hablaron sobre el tema, pero al entrar en el coche lo dejaron.
Cuando llegaron a Ciudad Real ya estaban allí los otros 5.
-Venid, vamos a casa de mi amigo Marcos, que me enteré que hace poco se sacó el carné de conducir y le voy a dar una sorpresa para celebrarlo, y luego iremos a comer con él también.-Dijo Clara.-
Al llegar a casa de Marcos, Clara llamó a la puerta y salió su madre.
-¿Está Marcos?, no se si se acordará de mí, soy Clara, compañera suya en infantil.
-Por supuesto que te recuerdo Claris.-Dijo la madre de Marcos.-Ahora iba a verle al hospital.
-¡Dios mío!, ¿qué le ha pasado?-Dijo Clara preocupada.-
-Esta mañana, iba con su amigo Alejandro a clase y volcaron el coche en la carretera de montaña y Marcos se cortó con el cristal de la puerta y perdió mucha sangre, y Alejando tiene heridas en las piernas y un corte muy profundo en el hombro.-Respondió triste la madre de Marcos.-¿Venís todos a verle?
-No señora, veníamos a comer desde Madrid y a darle una sorpresa a Marcos invitándole a comer por haberse sacado el carné de conducir, no sabíamos lo del accidente.-Respondió Rodrigo.-
-Pues id a comer y a la vuelta, pasad por el hospital a verle si queréis.-Ofreció la madre.-
Todos estuvieron de acuerdo y se marcharon al bosque a comer, como habían planeado.
Al llegar, buscaron mesitas de madera para sentarse y encontraron un espacio de los que se establecen para barbacoas en el campo.
-¿Has cogido lentillas?-Le preguntó Laura a Jésica al oído.-
Jésica asintió y le preguntó el por qué de esa pregunta en ese momento.
-Tus...tus ojos son...ya sabes-Susurró Laura.-Pero es extraño...
-¿El qué?-Preguntó Jésica poniéndose las lentillas aprovechando que se había dado la vuelta y nadie la veía.-¿Qué es extraño?
-Mira a Azucena, tiene los ojos como rojos.-Dijo Laura.-Supongo que será la luz, pero no lo se.
Jésica se fijó en su compañera Azucena y se dio cuenta de lo que quería decir Laura.
Clara y Pedro parecían nerviosos.
-Fíjate en Claris y Pedro-Dijo Jésica esta vez.-Y ahora mira a Hugo, parecen igual de tensos.
Laura y Jésica se miraron preocupadas.
Jésica tenía tantísima sed que había desecho las lentillas, y se habían consumido en la cuarta parte de tiempo.
-¿Cuánto hace que no comes?-Le preguntó Laura a su hermana.-
-Esta mañana, contigo.-Respondió fijándose en los ojos de su hermana.-Tienes los ojos rojos también.
-Pues no es casualidad, eso es que aquí hay sangre.-Laura levantó la cabeza para oler mejor.-Mmm...le pongo un kilómetro máximo de distancia.
Azucena dijo que en seguida volvía y se fue hacia el bosque.
Laura y Jésica lo vieron y decidieron seguirla.
Habían pasado a penas 30 segundos y ya no estaba a la vista, y por mucho que un humano corra, no puede ser tan rápido.
Laura y Jésica siguieron el olor de la sangre y al llegar al lugar de origen descubrieron la razón de lo que estaba pasando.
-¿Azucena?-Preguntó Laura.-
Azucena levantó la cabeza del ciervo al que había matado.
Azucena echó a correr pero la siguieron fácilmente.
Al llegar al barranco encontraron un charco de sangre en el suelo, justo donde por la mañana, Jésica y Pablo encontraron a los chicos.
-¿Cómo me habéis encontrado?-Preguntó Azucena.-
Las hermanas Miró se acercaron a Azucena y le enseñaron los ojos.
-¿Sois vampiros?-Preguntó Azucena.-
-Sí.-Respondió Jésica.-Ella desde hace unos 4 años y yo desde hace casi 1 mes, por lo que me dicen, me controlo bien para ser reciente.
Azucena se levantó y se tranquilizó.
-Sí, bastante bien.-Dijo Azucena.-A mi me llevó 8 años acostumbrarme.
Laura y Jésica se sorprendieron.
-¿8 años?-Preguntó Laura.-No puedo creerme que seas mayor que yo.
-Sí nena sí, 8 añitos de sufrimiento hasta que logré adaptarme a esta vida.-Dijo Azucena.-Espero dejar de crecer en una edad en la que el ser vampiro no me impida vivir mi vida.
-¿Dejar de crecer?-Preguntó Jésica.-¿No se supone que cuando te conviertes a vampiro te quedas así para siempre?
-En los libros de cuentos sí, en la realidad no.-Dijo Azucena.-Una vez que dejas de crecer, tu cuerpo se paraliza y a partir de ahí eres inmortal con ese cuerpo.
-Eso no lo sabía.-Dijo Laura.-¿Cómo te convertiste?
-Hace 8 años, el día de mi cumpleaños se escapó mi perro por la noche. Fui a buscarle y me perdí.-Contaba Azucena mientras recordaba lo sucedido.-Cuando encontré a mi perro estaba sangrando, por lo visto le había pasado algo. Cuando miré a mi alrededor para comprobar que no había nadie algo saltó de los arbustos y me atacó. Desperté una hora después y una sombra me empezó a hablar. Solo veía sus ojos rojos y me dijo una única cosa: "Aliméntate y vive como puedas". Sentía muchísima sed y al llegar a casa con mi perro me encontré a una señora mayor que había sufrido un desmayo y que al ser tan tarde nadie había ido a socorrerla. Intenté ayudarla pero se había golpeado la cabeza y estaba sangrando, y sentí un fuerte impulso por atacarla, y eso hice. Al día siguiente desperté en un hospital y los médicos me pasaron un mensaje que deduje que era de la misteriosa persona de la noche anterior: "Ahora tienes que controlarte, aprende a vivir o si no, te espera una eternidad de sufrimiento."
-¿Y cómo supiste lo que eras?-Preguntó Jésica.-Es decir, tu tenías que hacer cosas para alimentarte pero, ¿Cómo sabías lo que tenías que hacer, por qué y cómo dijiste: "Soy un vampiro"?
Laura se quedó asombrada por la complejidad de la pregunta de su hermana mayor, de modo que prestó toda su atención.
-A lo primero sabía lo que tenía que hacer porque recordé lo de la primera noche, que al beber sangre conseguí calmar la sed.-Respondió Azucena.-A lo segundo, la verdad no entendía muy bien el por qué bebiendo sangre me calmaba, pero dado que al hacerlo estaba bien, me mantuve en esa línea. Y a lo tercero, eso lo dije unos 2 meses después, cuando una tarde volviendo del colegio una persona me agarró del brazo y en medio segundo me llevó al bosque y me dijo que había sido él el que me había hecho esto, y que se arrepentía y que no quería que yo hiciera algo igual. Entonces cuando me lo explicó todo me dijo al oído: "Supongo que ahora no me creerás, pero con el tiempo te darás cuenta".
Laura miró el reloj y había pasado casi media hora y los demás se preguntarían dónde estaban.
-Chicas hay que irse.-Dijo Laura.-
-Vale, pero antes, las lentillas.-Dijo Jésica.-
-¿Qué lentillas?-Preguntó Azucena.-
-Para evitar que cuando tengamos hambre los ojos se vean rojos, mi prima Ana nos dio lentillas oscurecedoras que hacen el efecto de ojos castaños durante unas 2 horas o así.-Explicó Jésica.-
-Yo tengo los ojos grises, se me notará mucho.-Dijo Azucena.-
Laura miró a Jésica y le sonrió.
-Jésica tiene los ojos azules y no se le notan.-Dijo Laura.-Supongo que se adaptan al color del iris.
Azucena cogió dos lentillas y se las colocó, y efectivamente, sus ojos eran tan grises como siempre.
-¿Cuánto has dicho que duran?-Preguntó Azucena.-
-En torno a dos horas.-Respondió Jésica.-También en función del hambre que tengas, si tienes mucha sed las lentillas se queman antes. Asi que procura comer bien antes de volver.
Al volver con los demás Hugo preguntó dónde habían estado y Laura se fue con él para explicárselo todo y mientras tanto, Jésica y Azucena se quedaron comiendo con los demás.
-¿No crees que Clara y Pedro están raros?-Preguntó Azucena.-
-Eso mismo comentábamos antes mi hermana y yo.-Respondió Jésica.-Es extraño, ¿Puedo confiar en ti?
Azucena miró a su amiga con cara de asombro por haberle hecho esa pregunta, pero en seguida entendió el por qué lo había dicho.
-Tranquila, dímelo.-Dijo Azucena.-
-¿Sabes lo de los hombres lobo y los vampiros?-Preguntó Jésica.-
-Sí, que según leyendas no pueden estar juntos por una rivalidad muy antigua, ¿por qué?-Preguntó Jésica.-
-Quiero que cuando volvamos a casa vengas conmigo un rato, ¿vale?-Dijo Jésica.-Si sabemos lo tuyo no me parece bien que no sepas otras cosas importantes.
Al volver Laura y Hugo habían terminado todos de comer, y Clara pidió ir a ver al hospital a Marcos.
-Nosotras tenemos que volver a casa.-Dijo Laura.-Tenemos noticias del forense sobre...
Laura recordó que nadie sabía lo de su madre salvo su hermana y Hugo.
Rápidamente todos fueron a preguntarle a Laura lo que decía.
-¿Has dicho forense?, ¿qué ha pasado?-Preguntó Rodrigo.-
-Verás, el otro día...mi hermana entró en casa...-Dijo Laura sollozando al recordar.-Y encontró a..mi..mi..mi madre....bueno, desangrada.
La sorpresa fue total, no había ninguno de los presentes que no estuviera dándole el pésame a las hermanas Miró.
-Tenemos que irnos, que hay noticias sobre la autopsia, si está bien tu amigo, salúdale de nuestra parte.-Dijo Jésica.-
-Yo me tengo que ir también, tengo que acompañarlas dado que es mi coche.-Dijo Hugo.-Llamaré luego para ver novedades con tu amigo Clara.
Ninguno se opuso a que las hermanas Miró y Hugo se fueran.
De camino a casa no comentaron nada acerca del caso de su madre, pero si que hablaron de Azucena.
-¿Le has dicho lo mío?-Le preguntó Hugo a Jésica.-
-He quedado hoy con ella para contárselo todo.-Respondió Jésica.-Tiene derecho a saber esto, ya que en cierto modo supone un cambio en su vida.
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