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domingo, 19 de mayo de 2013

CAPÍTULO 16: Un "no" que da la bienvenida a un "sí".


Jésica se quedó ojiplática al escuchar la última respuesta.
-Todo te lo ha dicho tu primo...vale...¿por qué?-Preguntó Jésica desconcertada.-
-No se por qué me lo dijo pero...-
-No, no...digo que ¿por qué quiere ser vampiro?-Corrigió Jésica.-
Anabel entendió la pregunta y cambió la respuesta.
-Verás, él y yo no hablamos mucho, pero cuando estuvo en el hospital por lo de que le atacaste y esas cosas, fui a verle y me pidió que te buscara y que averiguara información sobre ti.-Explicó Anabel.-Cuando le dije que eras vampiro y entendió lo ocurrido en la carretera me pidió que te buscara y te pidiera que le convirtieras, porque durante el tiempo que duró tu ataque, vio reacciones en ti que le gustaron...los ojos rojos, la valentía, la fuerza...esas cosas.-
Jésica soltó una pequeña carcajada y a continuación negó con la cabeza.
-No voy a hacerle eso a tu primo, lo siento.-
Anabel agachó la cabeza entristecida, con lo que Jésica supo que no sabía lo que significaba ser vampiro, de modo que se lo explicó.
-Anabel, cariño, ¿sabes qué tiene que pasar para ser vampiro?-
Anabel abrió sus profundos ojos azules y, secándose las lágrimas, negó la pregunta.
-¿Por qué lloras cielo?-Preguntó Jésica dándole un pañuelo para secarse los ojos.-
-Porque he estado sin hablarme con mi primo años, y por una vez que me pide algo, le tengo que decir que no.-Respondió sollozando todavía.-
Jésica sonrió levemente al escuchar la respuesta y le explicó lo que suponía el cambio que quería su hermano.
-Yo soy vampira desde hace casi 2 años, pero tengo un autocontrol tan grande que según me dicen, parece que llevo años así. Yo no quería ser vampiro, pero una tarde, casi por la noche, alguien me secuestró y me durmió. Cuando desperté, ya era así, y me explicaron que lo que había pasado era que había muerto.-Miró a Anabel, y a pesar de haber dicho la palabra "muerto" seguía prestando atención sin inmutarse, así que prosiguió.-Las primeras semanas fueron duras, aún que nada que ver con el primer día, ¿sabes por qué es el peor?-Anabel negó y Jésica respondió.-Una vez que un vampiro te muerde y te..."inyecta" su veneno, para terminar de ser vampiro, tienes que beber sangre humana.-
-¿Y si no lo haces?-
-Mueres.-
Esa última respuesta hizo que Anabel dejara de llorar.
-Tienes razón, mejor que no lo haga...si llego a saber lo que tiene que pasar para que se convierta en vampiro no vengo a buscarte...siento haberte molestado Jésica.-Se disculpó Anabel.-Pero me ha gustado hablar contigo, tal vez cuando sea mayor podemos ir a comer o algo...-
Jésica soltó una risita y abrazó a Anabel.
-Hoy tengo que ir a ver a una amiga, pero mañana te vienes a comer a mi casa, ¿te apetece?-Propuso Jésica.-
Anabel se emocionó y abrazó a Jésica.
-¡Claro que sí!, mañana a las 2 en tu casa...si te parece bien, claro.-
Jésica asintió y se levantó del suelo.
-Voy a ver a mi amiga, mañana no te olvides de venir Anabel.-Se despidió Jésica abrazando de nuevo a la pequeña y se puso en marcha.-
-¡No lo olvidaré!-Dijo Anabel.-
De camino a casa de Raquel, Jésica pensaba en lo que iba a decirle. Después de lo ocurrido, Raquel solo podía pedir perdón, así que era imposible averiguar lo que tenía que decirle.
Llegó a su casa y llamó al timbre. Raquel no tardó en abrir la puerta e invitarla a pasar.
-¿Quiéres comer al...?-Raquel cortó la pregunta ahí porque sabía la respuesta.-
-Raquel, soy muy joven todavía, aún necesito comida normal, aún que cada vez menos, así que si te sientes mejor...una galleta no estaría mal.-Bromeó Jésica.-
Raquel fue a por la galleta sonriendo por la broma de su amiga y ambas se sentaron en los sillones.
-¿Qué querías decirme Rachel?-
Hacía mucho que Jésica no llamaba Rachel a su amiga. Solo en los momentos en los que estaba de muy buen humor lo hacía, y por eso Raquel se extrañó.
-He hablado con Charlote. Me la encontré ayer por la mañana y estuvimos hablando. Me ha dicho que cree tener una solución para lo de tu hermana.-
Jésica, a pesar de no creérselo le pidió que le explicara eso que le dijo Charlote.
-Como ya sabes, es una bruja muy..."antigua" digamos...-Raquel vio como Jésica sonreía levemente por la manera tan elegante de llamar vieja a Charlote.-Me dijo que aún que no podía hacer revivir a algunas personas, el caso de tu hermana era distinto, por aquello de vuestros genes de bruja.-
-¿Quién te ha dicho que soy bruja....bueno que podría haber sido bruja?-Preguntó Jésica sorprendida.-
-Charlote me lo dijo, supongo que tu prima Ana contaría algo. Bueno, a lo que iba, al ser bruja, hay una conexión entre vosotras que es única, me refiero entre las brujas. No es como los lobos que con la confianza u otros lobos pueden hablar, sino que las brujas tenéis un don con el que solo podéis hablar entre vosotras en ciertos casos. Bien, pues ese don para comunicaros con la palabra, también se puede emplear con la magia.-
-¿Qué tiene que hacer exactamente y cómo?-
-Charlote tiene que hacer un conjuro una noche de cuarto creciente y, al día siguiente, si el hechizo ha salido bien, volverá a la vida, pero como bruja, no como vampira.-
Esa explicación no le gustaba mucho a Jésica, pero la idea de recuperar a su hermana era superior a sus ideas.
-¿Cómo te ha contado eso a tí y no a mi?-Preguntó Jésica tirando a la papelera el envoltorio de la galleta.-
-Porque cuando la vi, le pregunté qué posibilidades había de que volviera a la vida Laura, y aún que tardó unas horas, insistí en que intentara buscar una solución, y finalmente encontró un viejo hechizo que lleva años sin hacerse, pero que con su experiencia es capaz. Me dijo que una vez lo hizo y consiguió que su madre volviera a vivir como una bruja.-
Jésica se pensó la idea de revivir a su hermana poco tiempo, pues solo pensaba en estar con ella.
-Raquel, ¿esto era lo que querías?-
Raquel asintió.
-¿Sabes que esto no perdona lo ocurrido?-Raquel asintió y Jésica continuó hablando.-Quiero decirte dos cosas: la primera es que gracias por esto, por la disculpa y sobre todo por este remedio que has encontrado, que es posible que no salga bien, pero demuestra que lo que pasó no fue queriendo y que quieres remediarlo.-Raquel abrazó a su amiga y le preguntó la segunda cosa que iba a decirle.-¿Qué ocurrió ese día para que te transformaras y mataras a mi hermana y a tu prima?-
Raquel se separó de Jésica y se puso de pie. Comenzó a andar por el salón y respondió a la pregunta sinceramente.
-La verdad es que recuerdo poco, y no se por qué, pero una niña pequeña fue a tu casa cuando tú te fuiste y me preguntó por ti y lo siguiente que recuerdo es a mi prima Susan diciéndome que tenía poderes de nuevo Sinceramente no recuerdo haberle hecho nada a tu hermana, pero como a Susan la maté yo, deduje que a tu hermana también y por eso no dije nada.-
Jésica pensó en lo que había dicho Raquel: "Una niña pequeña preguntando por ella" "No recuerda nada hasta antes de matar a Susan"...
-¿Recuerdas a la niña?-Preguntó Jésica.-
-Sí, me acuerdo pero no me dijo su nombre ni nada.-
-No lo necesito, dime cómo era.-
-Era rubia, aparentaba 13 o 14 años, no creo que tuviera más, tenía ojos...-Raquel intentó recordar el color de ojos, y aún que tardó, finalmente lo consiguió recordar.-Ojos azul oscuro, muy bonitos por cierto y...-
-No necesito saber más, tengo que irme.-Jésica se levantó corriendo y se dirigió a la puerta.-
Antes de que Raquel dijera nada, Jésica se había ido de su casa.
-Carlos, Ana, ¿os dijo Jésica dónde iba esta mañana?-Preguntó Hugo dejando su plato en el fregadero.-
-No, pero si no viene pronto saldré a buscarla.-Dijo Carlos.-
De pronto, Carlos fue corriendo a la puerta a abrir.
-Es Jess.-Dijo abriendo.-¿Dónde estabas?
Jésica le dio un beso a su primo y entró.
-Buenos días...o buenas tardes, y esas cosas que se dicen al entrar.-Bromeó Jésica.-Perdonad que me fuera, tuve que ir a ver a Raquel.-
Ana dejó el vaso de golpe en la mesa, con tan mala suerte que lo rompió y los trocitos de cristal se le clavaron en la mano.
-¿Cómo que has ido a ver a...?-Carlos paró de hablar cuando el olor de la sangre de su hermana le llegó.-Ana, véndate eso ahora mismo por favor.-
Ana se miró la mano y tenía muchos pequeños puntitos de sangre, pero en la palma de la mano tenía un corte bastante profundo. Se levantó y fue corriendo al baño de arriba, cerró la puerta e intentó cortar la hemorragia, pero sin resultados.
Hugo vio como Jésica cerraba los ojos y respiraba hondo para relajarse, pero Carlos estaba salivando.
-Carlos es tu hermana por favor, si la tocas no vuelves a entrar en esta casa.-Amenazó Jésica a su primo.-
Carlos gruñó por la amenaza de su prima pequeña pero la obedeció y salió corriendo.
-Hugo, huele demasiado a sangre, no se lo que voy a aguantar, ocúpate de Ana. Llámame cuando esté curada por favor.-
Dicho esto, Jésica se fue con su primo lo más lejos posible.
Encontró a su primo en el bosque, con un pequeño cervatillo en las manos. El hambre era inaguantable, de modo que fue a comer con su primo.
Dejaron al animal muy herido, pero Jésica se empeñó en no matarle del todo, no quería matar a nadie, animal o persona, en mucho tiempo.
-¿Por qué has ido a ver a esa asesina de Raquel?-Preguntó Carlos enfadado.-
-Me dijo que tenía que hablar conmigo y fui, y ya no tienes motivos para decirle que es una asesina, porque no era consciente de lo que hacía.-Respondió Jésica.-Aquella tarde, a Raquel la hechizó una bruja llamada Anabel. Tiene 14 años pero es muy poderosa. No recuerda el por qué, pero de pronto empezó a enfadarse y solo recuerda como mató a Susan, ni si quiera recuerda haber matado a Laura.-
Carlos intentó replicar, pero no pudo.
-Me cuesta decir esto, pero te creo...y a ella también, pero, ¿por qué una niña de 14 años quería matar a alguien?-
-Esa niña estaba en casa esta mañana, esperándome. Es la prima de Marcos, el chico al que tu hermano y yo intentamos atacar cuando tuvo un accidente de tráfico en Ciudad Real, ¿le recuerdas?-
-Si...creo.-Respondió dudando.-¿Por qué fue a tu casa?
-Dice que Marcos quiere ser un vampiro, y aún que no se llevan muy bien, le ha pedido a Anabel que me de el mensaje, pero le he explicado lo que pasa al convertirse y lo que hay que hacer y...-
-¿Qué has hecho?-Preguntó Carlos.-
Jésica no sabía qué contestar. No había dicho nada malo.
-El tal Marcos no quería ser vampiro, quería matarte.-
-¿Qué?, imposible, le dejé vivir, le pude haber matado y no lo hice.-
-Por eso, es pura venganza. Una vez que sabe que los vampiros existen, irá a por ti, y luego a por nosotros. Anabel no tiene nada que ver, su primo la ha manipulado.-
Jésica se levantó y empezó a caminar en círculos al rededor de una piedra que había al lado del árbol en el que estaban apoyados.
-Anabel es una bruja, ¿cómo la puede haber manipulado un humano?-Preguntó Jésica.-
-Jess, es bruja, pero también es una niña. El ser bruja no te hace inmune a los chantajes y a las manipulaciones.-
-Tengo que avisar a Anabel cuanto antes...Hugo nos llama cielo.-
Jésica y Carlos se pusieron en marcha para volver a casa, y no pudieron evitar la tentación de echar una carrera.
Finalmente llegó Jésica antes, pero como siempre, discutieron sobre quién había ganado.
-No sabes perder...admite tu derrota Charlie.-Dijo Jésica entrando en casa.-
-Aprende que no siempre ganas tú, y reconoce que te he ganado, por poco pero he ganado...-Carlos se calló y entró en casa intentando escuchar.-
Pasaron y vieron a Amanda terminando de vendar la mano a Ana.
-¿Ya has vuelto?-Preguntó Carlos sonriendo.-
Amanda besó en la frente a Ana y se levantó, fue hacia Carlos y le besó en los labios.
-Si prefieres que me vaya...-
Carlos se rió y le devolvió el beso.
Jésica fue a hablar con Hugo y con Ana sobre Raquel. Les contó lo ocurrido y Ana pidió perdón por romper el vaso.
-Según te escuché decir que habías ido a ver a Raquel me enfadé...te compraré otro vaso prima.-
Jésica intentó evitarlo, pero acabó riéndose.
-Ana, ¿te han cosido la mano y me dices que lo importante es el vaso?-
Ana se rió al darse cuenta de la estupidez que había dicho.
-Jess, ¿qué quería Raquel?-Preguntó Carlos sentándose en el sofá.-Al final no me lo contaste.-
Jésica recordó la conversación con Raquel y se la contó a sus primos y amigos.
-Charlote habló con ella ayer..creo que fue ayer, y le dijo que había un hechizo que hizo una vez y funcionó, y es posible que funcione con Laura, ya que al ser bruja hay una conexión especial y...-
-¿Es bruja?-Preguntaron a la vez Amanda y Hugo.-
Ambos se rieron por haber preguntado lo mismo a la vez, pero no cambiaron la pregunta, porque no se esperaban esa respuesta.
-Yo me enteré esta mañana, aún no lo he asimilado.-Respondió Jésica antes de aclarar el asunto de las brujas.-Mi madre y mi tía Carlota son brujas, pero ninguna de ellas pudo usar sus poderes, no se sabe por qué, sin embargo, al tener hijos, el gen de la magia sigue en la familia,  pero solo Ana puede tener poderes porque...-
Jésica contó la historia con todo lujo de detalles, y una vez terminado el relato, explicó lo sucedido con Charlote.
-Hay un hechizo con el que Charlote consiguió revivir a su madre, que tampoco podía usar sus poderes, pero al revivirla, su magia volvió. Cree que aún que Laura fuera vampiro, si hace ese hechizo, al tener el gen de la magia, puede revivir en forma de bruja. No sería lo mismo que la antigua Laura, pero recordaría todo y volvería con nosotros, solo que habría que enseñarle a usar sus poderes, y para eso solo Ana puede ayudarla.-
Se formó un silencio abrumador. Era como si en la casa no hubiera nadie. Se escuchaba hasta el agua del grifo del baño de Laura gotear.
-¿Cuántas posibilidades de que funcione hay?-Preguntó Ana.-
-Lo ha hecho una vez y ha funcionado, no puedo decirte con seguridad nada. Es más, su madre no era vampira, simplemente era una bruja sin poderes, es posible que al ser vampiro, Laura no pueda revivir, pero por mi...lo intentamos.-Dijo Jésica.-
-Quiero recuperar a mi prima...-Dijo Carlos.-Yo voto que sí.-
Votaron todos y la decisión fue que intentarían que Laura volviera a la vida. De modo que en seguida, Jésica llamó a Charlote y a Raquel para que vinieran.
Sonó la puerta y Jésica abrió.
-Hola Elena...¿y Diego?-
-Está en el hospital, ha ido a ver a Pablo, ¿es cierto lo que me ha dicho mi hermano?-Preguntó Elena.-
Jésica miró rápidamente a Hugo y supo que se había comunicado con Elena a través de la mente, pero no le importó.
-Sí...¿qué opinas?-
-Opino que merece la pena intentarlo, pero siempre que tengas claro que si sale mal, volverás a sufrir como la primera vez.-
Jésica asintió e invitó a pasar a Elena.
Ese día, Charlote les explicó que dentro de una semana, habría cuarto creciente, y esa noche, haría el hechizo.

Querido diario:
Como en las películas, cuando muere alguien importante, a veces revive...pues eso no es una película y es posible que ocurra.
Charlote cree que puede hacer vivir otra vez a Laura, pero no será vampira, sino bruja, como deberíamos ser Pablo, Carlos, ella y yo.
Voy a cenar y a dormir, y quiero que esta semana termine cuanto antes, para volver con mi pequeña.

Esa semana, en clase, todo el mundo daba noticias buenas. El profesor Lay recibió noticias de su hija, diciendo que estaba mejor, dentro de lo mal que se encontraba, Hugo dio una nueva clase y Elena supo que el bebé sería una niña. El viernes, al salir de clase, Jésica fue al hospital a ver a su primo Pablo.
-¿Y tus padres?-Preguntó Jésica.-
-Se fueron hace tres das-Respondió Pablo hablando como podía, debido a la falta de sensibilidad en la mitad derecha de la cara.-
-Para la próxima lo escribes, pero si no he entendido mal, se fueron hace tres días, ¿verdad?-
Pablo asintió, cogió una pizarra y escribió: "¿Cómo es que has venido tú sola?".
-He venido a asegurarme de que te habían avisado de lo de el sábado.-
Pablo negó haber recibido información alguna sobre cualquier evento del sábado.
-Mañana por la noche, Charlote intentará que Laura vuelva a vivir convertida en la bruja que es.-
El pulso de Pablo se aceleró y Jésica llamó a una enfermera, o lo habría hecho si Pablo no le hubiera agarrado de la manga y la hubiera detenido.
"Ha sido por lo de la bruja, es normal".
-Cielo, tú, tu hermano, Laura y yo deberíamos ser como tu hermana, pero...-
Jésica contó de nuevo la historia, y rezó porque fuera la última vez que la contaba. Solo en una semana la había contado cuatro veces.
-¿Sabes qué?, el bebé de Elena va a ser una niña y me ha pedido que elijas un nombre tú.-
Pablo se señaló y soltó un gemido de dolor por el movimiento que había hecho.
-Me ha dicho que ya que eres el que peor parado salió...sin contar con Susan y Laura, que le encantaría que eligieras su nombre.-
A Pablo se le escapó una pequeña lágrima por la emoción de lo que su prima le había dicho.
"Hazme un favor: llama a Elena y que venga a verme".
-Claro cariño, ahora vuelvo.-Dijo Jésica besando en la frente a su primo.-
Pablo alargó los brazos para darle un abrazo a Jésica, pues el beso casi ni lo notó.
10 minutos después, entraron en la habitación Elena y Jésica.
-Tú háblale normal y él te responderá si puede con palabras, pero como no podrá, te lo escribirá en la pizarra.-Le explicó Jésica a Elena.-Yo voy a ver a Clara y a Pedro, que no saben lo de mañana y quiero que estén.-
Jésica se despidió de Elena y Pablo y les dejó solos en la habitación del hospital.
-Te veo bien Pablo. ¿Por qué me ha llamado Jésica?-
"Quiero que me digas en persona lo que quieres que haga por ti".
Elena se rió por la respuesta de Pablo.
-Quiero que elijas el nombre de mi hija.-
Pablo borró la pizarra y volvió a escribir: "¿No quieres hacerlo tú?".
-Cielo, casi mueres por salvar a Laura y a Susan...yo considero a Jésica parte de mi familia, pero desde ese día, a Ana, Carlos y a tí también. Y la familia se ayuda, y se hace favores.-
"Tengo que pedirte un favor antes de nada Elena...llevo días sin comer, mis padres no saben que soy vampiro así que no me han dado sangre, llevo una semana sin comer y..."
Elena fue leyendo lo que escribía y le paró antes de terminar.
-No escribas más, ya te entiendo...intentaré que me den una bolsa de sangre...como tengo la carrera de medicina igual cuela si digo que es para un proyecto de universidad.-Bromeó Elena.-Ahora vengo.-
Elena tardó casi 20 minutos en volver, pero mereció la pena.
-Cielo la enfermera me ha dicho que en media hora viene a tomarte la temperatura y todo eso, así que date prisa.-
Pablo olió la sangre y sus ojos recuperaron el rojo que habían perdido por falta de sangre.
Empezó a beber de la bolsa y vio los ojos de Elena enrojecer, pero sin embargo, no parecía tensa.
Pablo paró, cogió la pizarra y escribió: "Tú eres medio vampiro, aún que no estás tensa, tienes hambre...te dejo la mitad".
Elena, asombrada por la generosidad de Pablo rechazó la oferta.
-Estás débil Pablo, lo necesitas más que yo.-
Pablo borró y volvió a escribir: "Es un favor entre familia".
Cuando Elena lo leyó, se le escaparon dos lagrimitas y abrazó a Pablo.
-Bebe hasta que no quieras más...dentro del límite, y lo que quede me lo beberé yo, ¿te parece bien?-
Pablo negó con la cabeza y, sonriendo, le ofreció nuevamente la sangre a Elena.
-Te..te quiero.-Dijo Pablo.-
Elena paró de beber en el momento en el que Pablo pronunció perfectamente dos palabras.
-¿Cómo has hecho eso?-Preguntó Elena.-
-La sagre...-Se rindió y optó por volver a la pizarra.-
"La sangre me ha sentado bien, pero no quiero forzarme mucho...te quiero Elena, eres como una hermana mayor para mi".
Elena le dio la sangre a Pablo y este cedió y se la terminó.
Borró la pizarra Elena y escribió: "Como te la has terminado quiero que me digas otra vez eso".
Pablo sonrió y repitió la frase.
-Te quiero El...Elena.-
Elena se emocionó y abrazó a su "hermano pequeño".
Sonó el teléfono de Elena y lo cogió.
-Esta noche me quedo yo...te quiero cariño.-Elena colgó el teléfono y vio como ya le había escrito en la pizarra Pablo "¿Quién era?".-Era Diego, que decía que si sabía quién se quedaba contigo esta noche...-
Pablo levantó la mano buena y le tapó la boca a Elena.
-¿Vas a...quedar...quedarte conmigo?-Preguntó Pablo.-
Elena asintió y cerró la puerta de la habitación.
-Así esta noche te traigo algo de comer...-Dijo Elena mirando de reojo la bolsa de sangre que había en la papelera.-
Pablo sonrió y pulsó el botón para que la cama de levantara y pudiera, así sentarse.
-Ve a ver a...mis hermanos.-Dijo Pablo hiperventilando.-
Elena le acarició la cabeza a Pablo y le besó en la mejilla de la mitad de la cara que sentía.
-Vuelvo en 2 horas corazón.-
Salió del hospital y llamó a Ana.
-¿Estáis en casa de Jess?, voy para allá, vengo del hospital, que tu hermano quiere que hable con vosotros. Ahora llegaré, en 2 minutos.-
Carlos y Amanda charlaban sobre sus respectivos estudios, y Carlos felicitaba a su novia por terminar la carrera 2 años antes, debido a sus aumentos de curso en primaria y secundaria.
Exactamente 2 minutos después, llegó Elena, como acordó con Ana.
-¿Qué ocurre?-Preguntó Ana.-
-Esta noche la paso yo con vuestro hermano, pero me ha pedido que esté con vosotros antes de ir...supongo que para que no os sintáis solos o para que sepáis que está bien, jajaja.-Respondió Elena.-
Carlos se fijó en la pequeña mancha roja de la boca de Elena. Se acercó a ella y le pasó el índice por el labio inferior.
Los ojos de Carlos enrojecieron al oler la sangre que llevaba en los labios Elena.
-Cariño ¿qué ocu...?-
Amanda no pudo terminar la frase porque, al igual que su novio, olió la sangre, y debido a su carrera, no había probado ni gota en días.
-Por favor...dime que no le has hecho nada a Pablo.-Le dijo Ana a Elena.-
Elena enfureció por la pregunta. No esperaba que sus amigos pensaran que le había hecho daño a su nuevo hermano.
-¡Claro que no!-Respondió Elena.-Le he dado sangre y me ha dicho que bebiera también, nada más.-
-¿Le has dado sangre en pleno hospital?-Preguntó alarmada Amanda.-
-S...si...¿pasa algo?-
Amanda se acercó a Elena y dejó atrás a Carlos.
-Ha perdido movilidad en la mitad del cuerpo y sensibilidad en la mayoría de la cara, el tratamiento es muy estricto, la más mínima alteración puede bloquearlo y que se quede así para siempre...esperemos que no haya bebido mucho...-Dijo Amanda agachando la cabeza.-
-Una bolsa...bueno, media bolsa normal, no es demasiado.-
Amanda se relajó al escuchar la cantidad de sangre ingerida por Pablo.
-Si esta noche bebe más, recuerda: No más de 3 litros de...-
-¡Amanda!-Interrumpió Elena.-Cariño, soy licenciada en medicina, por eso conseguí la sangre, ya se que el límite de litros es 3, por eso le di una bolsa y no veinte.-
Amanda se disculpó por su enfado y Elena la perdonó, pues no sabía que era licenciada en medicina.
Pasaron las horas y Elena volvió al hospital con su pequeño. Durante la noche, bebieron algo de sangre de bolsas que le daban a Elena, y de una enfermera cuyo hermano era vampiro, y sabía su secreto.
-Vale que su hermano sea vampiro, pero...¿cómo sabe que nosotros lo somos?-Le preguntó Elena.-
-No hace falta ser muy listo. Si sabes que existen los vampiros, y ves a una chica que necesita bolsas pequeñas de sangre para un enfermo que está en tratamiento y cuya temperatura es algo más baja de lo normal, sabes que es vampiro. Cualquier médico pensaría que tiene la tensión baja y que tú te aprovechas de tu carrera para sacar sangre para los demás alumnos, pero ya está, ninguno se plantearía jamás el que fueseis vampiros.-Respondió la enfermera.-Mi hermano bebe de mi a veces, podré soportar una más.-
La enfermera inclinó la cabeza y Pablo mordió como pudo es suave y resbaladizo cuello de la enfermera, succionando la sangre poco a poco.
Pablo paró al poco tiempo, porque Elena le había explicado el riesgo que suponía para él beber sangre en sus condiciones, de modo que pasaron la noche hablando con la enfermera.
-Es una pregunta algo ridícula dado que si usted es vampiro es imposible, pero...¿está embarazada?-Le preguntó la enfermera a Elena.-
Elena asintió sonriente y llevándose las manos al vientre.
-¿Cómo es posible?, los vampiros no pueden procrear.-
-Los vampiros no, los lobos sí.-Intervino Pablo sin pausa alguna.-
-Lo primero, deja que hable ella, tú no debes forzarte, y lo segundo, ¿de verdad es usted licántropa?-Dijo la enfermera.-
-Soy híbrida, hija de licántropos, al nacer mi madre murió y me atacó un vampiro justo antes de que muriera...sospecho que fue el enfermero, porque murió el mismo día que nací y el único que estuvo con mi madre fue el enfermero.-
-Asombroso...realmente, asombroso, ¿de cuántas semanas está?-
-2 meses casi, poco tiempo, pero parece que no es un bebé normal...aún que eso era evidente, el padre es lobo y yo soy lobo y vampiro, pero se desarrolla muy rápido.-Respondió Elena.-En 1 o 2 meses nacerá...-
-Lana.-Intervino Pablo haciendo caso omiso de la enfermera.-
-¿Por qué dices lana?-Preguntó la enfermera.-
-Le considero de la familia porque dio su vida por intentar salvar a su prima, que es la hermana pequeña de la novia de mi hermano...aún que es un lío decirlo.-Bromeó Elena.-En compensación, le he dejado que elija el nombre de mi hija.-
La enfermera se emocionó al escuchar las palabras de Elena. Realmente, dejar que alguien le ponga nombre a la que seguramente sea tu única hija, es todo un detalle.
-Lana Lac...me gusta.-Dijo Elena contenta abrazando a Pablo.-Estoy segura de que a Lana le encantaría que fueses su padrino.-
La enfermera recibió una llamada urgente y tuvo que irse, pero prometió no contar nada y volver al día siguiente a cuidar de Pablo cuando no hubiera nadie.
"¿Quiéres que sea su padrino? Solo tengo 21 años."
-Se la edad que tienes, pero tu edad no es igual que tu madurez. Eres más maduro y responsable de lo que piensas, por eso te lo pido a ti.-
Decidieron descansar las pocas horas que quedaban de noche y a la mañana siguiente, la enfermera trajo una bolsa de sangre.
-No está entera, de esta bolsa han extraído lo necesario para unas analíticas y me han pedido que tire esta, tal vez la queráis vosotros.-
Pablo asintió con la cabeza y alargó la mano para cogerla.
-Tengo que ir a ver a Diego, te veo mañana.-Besó a Pablo en la frente y se despidió de la enfermera agradeciéndole su ayuda.-
Según salía del hospital sintió un dolor muy fuerte, que la obligó a sentarse en un banco. Nunca había tenido un dolor tan insoportable en la zona del vientre. Pero pensó que sería por un movimiento de la niña.
Por si acaso, entró de nuevo y buscó a la enfermera, que en ese corto tiempo, seguiría en la habitación de Pablo, pues no le habría dado tiempo a salir.
Cuando fue a abrir la puerta, se encontró con una niña pequeña, rubia, que tenía una mano en la cabeza de Pablo.
Caminó un metro hacia atrás y observó la escena sin que la vieran.
-Ya me he encargado de que la rubia lo olvide...te toca a ti, y si me intentas detener, haré lo mismo que con tu amada prima.-
La niña pronunció unas palabras y en seguida le dijo a Pablo lo que debía recordar, pero cuando lo iba a decir, alguien le agarró por detrás.
-Shh...-Dijo el desconocido tapándole los ojos a Elena.-Soy Lidia, la enfermera, vamos a mi consulta.-
Lidia destapó los ojos a Elena y la acompañó a su consulta habitual.
-Cuando te fuiste, esa niña entró y me dijo que me fuera, y aún que no quería salir, involuntariamente me fui, lo siento.-Se disculpó.-
-Esa niña...es Anabel...la asquerosa bruja que mató a Laura, la chica que te dije anoche.-Dijo Elena enfadada.-
Sus ojos se volvieron rojos y su temperatura subió, pero poco a poco, los ojos fueron cambiando de rojo a amarillo...dorado.
-Elena, calma...no es bueno para la niña.-Dijo Lidia.-
-¿Sabes que no es bueno para la niña?, que una niñata mate a su padrino.-
Dicho esto, Elena se levantó y fue a la habitación, pero ya se había ido la bruja.
Lejos de calmarse, se enfadó más y fue a la consulta de Lidia a decirle que por haberla llevado a su despacho y haberla retenido, había perdido de vista a la bruja, pero no pudo, pues su despacho estaba sellado con un hechizo.
-¿Te ha encerrado?-Le preguntó a la enfermera.-
Lidia se levantó, cerró los ojos e invitó a Elena a pasar.
-No puedo, está hechizada.-Dijo desde fuera.-
-Entra por favor.-Repitió.-
Elena se dio por vencida e intentó entrar, y lo logró.
Elena no entendía nada de lo que pasaba.
-¿Qué has...?-
Lidia vio que Elena había descubierto su secreto, era bruja.
-Tu padrino está bien, tranquila.-Dijo Lidia dirigiéndose a la habitación de Pablo.-Jésica Miró me advirtió de que una niña entraría en cualquier momento y haría algo malo con Pablo, al igual que con una tal Raquel, así que me pidió que le impidiera el paso. Como no me dio tiempo a avisar a los de seguridad para que estuvieran pendientes, le hechicé anoche y ahora está igual que antes.-
-¿Por qué le has hechizado en lugar de estar pendiente?-Preguntó Elena.-
-Pablo me dijo...me escribió que la pequeña le agredió y que creía que le había hecho algo a su novia, y cuando ayer me dijiste que dio su vida por la de un familiar, deduje que había pasado algo con...Anabel. Pensé que si la niña venía a hacerle algo, al ser inmune a cualquier hechizo, la podría reconocer y eso ayudaría a delatarla.-
Elena abrazó a Lidia y le agradeció la ayuda de esos dos días. Pero no pudo pasar por alto su dolor, de modo que le pidió una revisión urgente.
-La mitad de la habitación de Pablo está desocupada, la otra cama nos servirá.-Dijo Lidia.-Sabiendo de qué va la cosa, si te duele tanto como dices, es mejor verlo ya.-
Elena fue con Lidia a la cama que estaba en frente de la de Pablo, y la enfermera corrió la cortina que las separaba, para tener más privacidad al examinarla.
-¿Qué has estudiado Elena?-Le preguntó Lidia mientras preparaba las cosas para hacerle una ecografía.-
-Medicina.-Respondió al momento.-Pero nunca he visto un embarazo de un vampiro...bueno de un híbrido, por lo que no puedo deducir lo que me pasa.-
Lidia se rió sorprendida por la respuesta a la pregunta y se puso manos a la obra.
Antes de que Lidia dijera nada, una mano agarraba la cortina, y Elena se asustó. Pero el susto duró poco, y cambió a alegría al ver a Pablo de pie, caminando despacio.
-Estoy contigo para lo que quieras.-Dijo perfectamente Pablo mirando a Elena.-
-Cielo vuelve a la cama, si entra una enfermera te regañará.-Dijo Elena.-
-Y a ella también por utilizar una cama de habitación para una ecografía.-Contestó Pablo.-
Finalmente se dieron cuenta de que tan mal era lo uno como lo otro, así que le dejaron sentarse en una silla cerca de Elena.
No tardó Lidia en pedirle el móvil aún que no diera tiempo para realizar la llamada.
-Nena, esto no te dolerá.-Dijo Lidia sacando una aguja.-
El pinchazo en la zona lumbar dolió algo, pero Elena aguantó bien el dolor.
No entendía nada, de pronto la estaban vacunando o poniéndola una inyección en el lumbar.
Elena permaneció atenta a Lidia, que sacaba un bisturí de una bandeja plateada.
-¿Qué vas a hacer?-Preguntó nerviosa Elena.-
-Si tengo que intervenir, lo haré rápido.-Dijo Lidia.-Mira a Pablo por favor.-
Elena dirigió la vista hacia Pablo, que tenía su mano izquierda agarrada.
Pablo vio como Elena mantenía la mirada fija en él y comenzaba a convulsionar y a soltar pequeños gemidos de dolor, hasta que no pudo más y gritó.
-¡AAAAH!, Pablo no te vayas por favor.-Suplicó temblando.-
-Tran...tranquila no me...-
TOC TOC TOC
Jésica abrió la puerta y vio a Charlote.
-Cariño, son casi las 9 de la noche, la luna ya ha salido, vamos al cementerio.-
Jésica salió de casa junto con Carlos, Ana y Amanda.
Al llegar al cementerio, vieron allí a Raquel, Diego, Hugo, Clara, Pedro y a Daniel, pero ni rastro de Elena.
-¿Dónde está Elena?-Le preguntó Jésica a Diego.-
-Quedamos en vernos hace 2 horas, supongo que habrá preferido no dejar solo a tu primo...lo respeto.-
-Hugo, Daniel, ¿podéis desenterrar el ataúd?-Les pidió Charlote.-
Los chicos cedieron y se pusieron a cavar hasta dar con el ataúd de Laura.
-No sabremos si funciona hasta mañana, ¿lo tenéis claro todos?-Preguntó Charlote.-
Los presentes asintieron, pero Charlote atisbó en Jésica algo de preocupación.
-¿Qué ocurre?-Le preguntó.-
-No quiero hacerlo.-Dijo Jésica.-
Clara fue hacia Jésica enfadada. Sus ojos grises estaban enrojeciendo por momentos.
-Todos votamos que sí, ¿por qué ahora no?-
Jésica comenzó a llorar, pero pudo responder.
-De no ser vampira yo, esto habría sido distinto. Si aún queda algo de humano en mi, que sea esto...Si Laura ha muerto, pues ha muerto. Tendré que aprender a vivir con ello.-
Daniel cogió una pala y comenzó a tapar el ataúd de nuevo sin preguntar a nadie. Pedro no tardó en ayudarle, y Jésica vio que sus amigos la entendían.
-Estoy orgullosa de ti Jésica.-Dijo Charlote.-Es muy valiente lo que has hecho por conservar tu humanidad.-
Tras un cambio de planes radical, fueron a casa de Jésica, y allí Diego llamó a Elena por teléfono.
-¿Si?-Contestó alguien al teléfono.-
-Quiero hablar con Elena Lac, ¿quién es usted?-
-La enfermera Lidia Plac, ahora mismo no está en condiciones de contestar, si me dice quién es, se lo diré cuando pueda.-
-Soy su novio Diego, y su futuro marido dentro de 2 meses, ¿qué le ha pasado a Elena?-
-Le paso con Pablo Miró, supongo que le conocerá.-
-Le conozco sí. ¿Puedes hablar?-
Carlos y Ana se extrañaron al escuchar la pregunta de Diego. ¿Qué le hacía pensar que Elena no pudiera hablar?.
-Poco, escucha, ven al hospital con to...todos, no puedo hablar m...más, me duele.-
Carlos escuchó la voz de su hermano por teléfono, pero no entendió lo que dijo.
-Vamos para allá. Gracias tío.-
Diego colgó el teléfono y se lo guardó en el bolsillo del pantalón.
-Cambio de planes, al hospital todos.-Anunció Diego desde la puerta.-
-¿Qué ocurre?-Preguntó Amanda.-Dime que no le han dado demasiada sangre a Pablo.-
-Es Elena, dice una enfermera que no está en condiciones de hablar, y Pablo me ha podido decir, aún que con dificultad, que tenemos que ir todos. Así que vámonos.-
En seguida todos salieron de casa y fueron al hospital. Los vampiros corriendo y los lobos en uno de los coches.
Al llegar al hospital, una enfermera alta y morena, con ojos lila les recibió.
-¿Es usted Diego?-Le preguntó la enfermera.-
-Sí, ¿usted es la enfermera Plac?-
-En efecto, voy a hacer una excepción y les dejaré pasar a todos, pues se encuentra en la habitación con Pablo Miró, que por lo que se, es su hermano, ¿verdad?-Preguntó mirando a Ana y Carlos.-
-Sí, es nuestro hermano, ¿qué hace Elena en su habitación?-Preguntó Ana.-
-Suban a verlo ustedes.-Respondió Lidia.-
"Soy bruja, si alguno de vosotros también lo es, por favor decid un sí alto y claro y avisad al resto de lo que soy, para evitar problemas".
-Sí.-Dijeron a la vez Charlote y Ana.-
Lidia les sonrió y les acompañó a la habitación, pues Charlote, por ejemplo, no sabía llegar.
Antes de entrar preguntó si todos habían recibido el mensaje de Ana y Charlote, y dijeron que sí.
-Diego, tengo que decírselo antes de entrar...-
Diego se puso en lo peor, y empezó a ponerse nervioso.
Al ver la reacción, la enfermera terminó la frase y abrió la puerta.
-Os presento a Lana Lac.-Dijo finalmente la enfermera.-
Diego se extrañó por lo dicho por la enfermera, pero entró rápidamente en la habitación.
Allí estaba Elena tumbada en una cama, con las sábanas cubiertas de sangre, aún que no les afectó a ninguno por ser sangre de vampiro.
Al lado de Elena, estaba sentado Pablo, con la cara mucho mejor, más curada y con mejor tono de piel, que sostenía en sus brazos una pequeña niña rubia de ojos castaños.
Todos permanecieron al borde de la cama y concedieron a Diego el privilegio de saludar a Elena y a Lana primero.
Diego se acercó a su novia, le dio unas palmaditas en el hombro a Pablo y besó a Elena.
-Alguien te qui...quiere conocer.-Dijo Pablo levantándose, ante el asombro de los demás, que llevaban una semana sin ver a Pablo de pie.-
Diego miró a la pequeña que estaba en brazos de Pablo y se sentó en la silla. Pablo le entregó a la pequeña y se fue al borde de la cama, junto con sus hermanos.
Diego comenzó a llorar de emoción al tener en sus manos a su hija, a la que había esperado durante toda su vida, pero esos 2 meses desde que Elena se quedó embarazada fueron eternos, y el alivio de saber que había nacido ya, era inmenso.
Poco a poco, fueron viendo a la niña todos, hasta que llegó el momento esperado.
-¿Por qué le has puesto Lana de nombre?-Preguntó Jésica.-
Elena miró sonriendo a Pablo y le guiñó un ojo.
-Se lo he pu...puesto yo.-Intervino Pablo desde su cama, en la que estaba sentado hacía 10 minutos.-Soy su pa...padrino.-
Diego miró a Elena y esta temió que le pareciera mal su decisión, pero en su lugar le entregó la niña a Hugo, que estaba a su lado y fue a abrazar a Pablo.
-Estoy segura de que a Lana le parece igual de bien que a mí. Gracias por todo.-
Pablo le devolvió el abrazo contento.
Cuando Pablo vio a la niña en brazos de Hugo, pensó en todos los que la habían cogido, y faltaba Daniel.
"Dile a tu hermano que le de a la niña a Daniel, que está sentado el pobre sin hacer nada".
Elena recibió el mensaje de Pablo y se lo dijo a Hugo.
-Daniel, ¿quieres coger a Lana?-Preguntó Hugo.-
Todas las miradas fueron hacia Daniel, que en un principio dijo que no, pero acabó cediendo y cogiendo a la pequeña.
Pronto se hizo media noche, y todos se fueron, excepto Diego, que se quedó a cuidar de Pablo, Elena y Lana.
Daniel fue el último en irse, y cuando le entregó a Diego su hija, esta empezó a llorar.
Diego empezó a acunarla pero no dio resultado. Se la entregó a Elena y al fin se calmó, pero no por mucho tiempo.
Pablo pensó en cogerla, pero decidió dar otra idea.
-Daniel, Diego se queda con Elena, pero conmigo no se queda nadie, si le decimos a la enfermera que te quedas a pasar la noche, puedes dormir aquí, ¿os parece bien chicos?-Preguntó a Elena y a Diego.-
-Me parece perfecto.-Dijo Elena abrazando a su hija.-Por cierto, no te he preguntado por Laura, ¿era esta noche la del hechizo?-
A Daniel se le borró la sonrisa y Diego fue a abrazarle.
-Jésica cambió de opinión y al final decidimos que si Laura había muerto, pues no había más que hacer.-Dijo Diego.-Él fue el primero en aprobar la idea, pero como a todos, aún nos puede el remordimiento.-
-Tuve la ocasión y decidí no hacerlo, se por qué lo hice y no me arrepiento la verdad.-Intervino Daniel.-Elena, ¿puedo coger a Lana otra vez?, antes al cogerla ha hecho que me sienta mejor.-
Elena soltó una pequeña risita y le entregó al bebé encantada.
-¿Sabéis ya qué es?-Preguntó Daniel.-
-Una niña...-Respondió extrañado Diego, se llama Lana...-
-Me refiero a vampiro, lobo...-
Elena no había pensado en eso, pero todo se vería a la hora de comer.
Pablo se fijó en que cuando la niña estaba en brazos de Daniel se callaba, y le hizo gracias.
Soltó una pequeña risita sin venir a cuento y explicó el motivo.
Pasaron la noche charlando, pero a las 3 de la madrugada Daniel tuvo que dormir.
La noche transcurrió tranquila, pero la niña se tardó, y al final pensaron en lo que había dicho Pablo, de manera que despertaron a Daniel y le tumbaron en la cama con Pablo, ya que prefería dormir sentado para comprobar cómo iba su recuperación. Una vez que Daniel se tumbó, le entregaron a la niña, y en menos de 5 minutos, ambos se durmieron.

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